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martes, 27 de mayo de 2014

EL HOMBRE QUE SOÑÓ CON LOS HELICOPTEROS E INVENTÓ LA LIBÉLULA.

CURIOSIDADES:


MODELO DE LIBÉLULA


Es la historia de otro inventor español… casi olvidada. Y eso que se trata de un hombre con un más que notable espíritu emprendedor y con una imaginación tan atrevida como extraordinaria. Desarrolló una suerte de libélula voladora que fue fundamental para el desarrollo de nuevas técnicas de vuelo que desembocaron en el helicóptero.

 Ígor Ivánovich Sikorski es considerado hoy día, y con todo merecimiento, como el padre de la tecnología de los helicópteros. Ciertamente, la idea de construir máquinas volantes capaces de despegar y aterrizar verticalmente, así como mantenerse estacionarias en el aire, venía de lejos. Ahora incluso tenemos aviones capaces de ese tipo de proezas, pero hasta que Sikorski logró superar los escollos técnicos, nadie había sido capaz de construir un helicóptero completamente funcional y además viable comercialmente.

El caso de Federico Cantero Villamil es el de todo un genio que trabajó incansablemente en diversos campos de la ingeniería, con gran éxito pero que, por desgracia, nunca logró el reconocimiento adecuado a su valía. Madrileño nacido en 1874 y fallecido en 1946, llevaba la ingeniería en la sangre, a fin de cuentas la inventiva técnica le venía de familia pues su padre fue un ingeniero que trabajó principalmente en el campo ferroviario.
En septiembre de 1896 completó sus estudios de ingeniería civil o, como se decía entonces: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. No fue un mero trámite, nada de eso, pues fue el primero de su promoción. De su dedicación al estudio y su pasión por la ingeniería hablan no sólo sus méritos académicos, sino también su precoz factura de todo tipo de proyectos rompedores, adelantados a su tiempo. Al año siguiente de completar sus estudios, pasó a trabajar en Zamora y, para 1900, se centra en proyectos hidráulicos en los que el río Duero sería el gran protagonista. El asunto del aprovechamiento hidroeléctrico de las aguas del gran río castellano era algo candente por entonces, un tema que llevaba ocupando mucho tiempo a diversas autoridades tanto de España como de Portugal, pero poco se habían hecho para convertir las palabras en realidades.

El Duero tenía un porvenir muy eléctrico pero, lo que hoy día se da por hecho, era poco menos que una locura a principios del siglo XX. Había que domar las aguas del monstruo pero, ¿quién se atrevería a emprender semejante tarea? Ahí estaba él, joven y osado ingeniero que ya había realizado los cálculos necesarios para comenzar a aprovechar la fuerza de las aguas del Duero con fines hidroeléctricos. En el cambio de siglos funda una empresa que no podía tener un nombre más adecuado: El porvenir de Zamora. Aquella sociedad nació con la idea de utilizar los proyectos ideados por el ingeniero de caminos en el tramo zamorano del Duero. El ingenio de Federico a la hora de diseñar presas, túneles y saltos hidroeléctricos no tenía fin. Fruto de sus trabajos insistentes y miles de horas de dedicación, fueron los primeros grandes establecimientos hidroeléctricos de España como el que explotaba la zamorana presa de San Román y el diseño de toda una red de presas y saltos de agua pensados para convertir el Duero en lo que hoy es, una inmensa fuerza bruta domada por medio de grandes presas y centrales hidroeléctricas.

En paralelo a toda esta actividad, Federico Cantero Villamil también diseñó la complejísima trama de ferrocarril necesaria para unir Zamora con Galicia, a través de un paisaje montañoso en el que era necesario el empleo de gran cantidad de túneles. Todo esto no son más que pequeñas pinceladas en lo que fue una vida de constante trabajo en el campo de la ingeniería civil que dio como fruto gran cantidad de proyectos de todo tipo. Ahora bien, su gran capacidad de trabajo e inventiva era tal que su afán creativo no se limitó a las grandes obras sino que siempre tenía la vista puesta en los cielos y, así, surgió su pasión por las máquinas voladoras.

¿Un ingeniero de canales metido a diseñador de aviones? No, más complicado todavía: ¡Helicópteros! Concepto casi maldito a principios del siglo XX, todos los intentos por lograr una máquina de ese tipo realmente práctica habían fracasado. Sin embargo, el tesón de Federico logró superar todos los graves problemas que los helicópteros suponían.