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lunes, 22 de septiembre de 2014

INFORME DE LA BATALLA DE VILLALAR A CARLOS I


CURIOSIDADES:




Os vamos a presentar un documento del 23 abril de 1521 de cuando los comuneros fueron derrotados en Villalar por las tropas de Carlos I y de cómo un general del ejército, El conde de Haro, informa al rey del hecho en una carta.

A V.M. escribí con Dos Pedro de la Cueva y después con otros correos la victoria que Dios había dado al ejército de V.A., y creo que a don Pedro y a todos los que después han ido, han prendido en Francia, que así me lo han certificado, por lo cual torno a dar larga cuenta a V.M. de lo que acá ha pasado. El condestable y almirante se juntaron en Peñaflor, domingo 21 de abril, y luego el lunes les vino nueva que Juan de Padilla, salía de Torre, y salieron con toda la gente al campo, y los de Torre se estuvieron quedos en las eras, y con esto se tornó toda la gente de Peñaflor; solamente se gastó aquel día en ir y venir al campo, y en pasar el comendador mayor de Castilla y don Beltrán de la Cueva y Rui Diaz de Rojas y Garci Alonso de Ulloa, y el señor de Deza y el comendador Santa Cruz, y don Francés de Beamonte a ver dónde se asentaría el real sobre los de Torre.



CUADRO QUE REPRESENTA LA BATALLA DE VILLALAR DEL SIGLO XIX, SU AUTOR MANUEL PICOLO LÓPEZ


Otro día martes a 23 de abril, día de San Jorge, fueron el conde de Alba de Liste y el comendador mayor de Castilla y el capitán Herrera y el señor de Deza y el comendador Santa Cruz, maestre de campo, a tornar a ver dónde se asentaría el real, y hubieron nueva que levantaban los de Torre, y luego cabalgó toda la gente para ir tras ellos, y fue adelante a detenerlos el conde de Alba, y luego se juntaron con el conde de Castro y el conde de Osorno y el adelantado de Castilla, y el prior de San Juan, y otros muchos caballeros, y Ruí Díaz de Rojas, y don Pedro de la Cueva, y fueron escaramuzando un rato con los enemigos; y luego llegó Herrera, capitán del artillería la cual iba delante de todos tirando, y tras ella iba la batalla real, y el almirante y conde de Benevente y duque de Medinaceli,  y marqués de Astorga, y otros muchos grandes y caballeros, y a la mano izquierda iba el avanguardia que llevaba don Diego de Castilla.

El condestable y el conde de Miranda y el comendador mayor de Castilla andaban con él por todas las batallas, y yo por otra parte; entre la vanguardia y la batalla andaban otros muchos caballeros sueltos; y ya que llegaban cerca de Villalar, pasóse el conde de Benavente con su gente a tomar la una punta del lugar; el condestable se puso delante de la batalla real, y yo con la vanguardia; y en haciendo la punta que hizo el conde de Benavente, rompí con la vanguardia por mitad de los escuadrones de los enemigos; y en los que quedaron a la mano derecha rompieron el condestable y el Conde de Miranda y el comendador mayor de Castilla, y los continos y los otros grandes y toda la otra gente que allí venía; y en los que quedaron a la mano izquierda rompió el conde de Benavente. YO pasé en el alcance a los que se acogieron a Toro, y llegué a Villaster, que es una heredad de don Gutierre de Fonseca, a dos leguas de Villalar, y como ya era de noche recogí allí toda la gente y volvíme.

Serían muertos y heridos obra de mil hombres, de los cuales mató muchos el artillería. Luego otro día, miércoles 24 abril, degollaron a Juan de Padilla y Juan Bravo y a Francisco Maldonado, allí en Villalar, y de allí vino a rendirse Valladolid, la cual se perdonó, aunque se exceptuaron a doce personas, y la misma orden se llevó en todas las otras ciudades. En Medina de Campo exceptuaron quince, y en Ávila diez y siete, y en Salamanca otras tantas, y en Segovia otros diez y siete, y cuarenta desterrados.

Viniendo, de Medina de Campo llegaron dos o tres correos del duque de Nájera a pedir que se socorriese Navarra, porque entraba ejército del hijo del rey don Juan, y aunque esta ciudad estaba por reducir, y Toledo en su secta, todavía se dio alguna gente a Don Pedro Vélez de Guevera y alguna artillería; y paréceme que cuando llegó era salido el duque de Nájera de Navarra, y con pensar que tendría tiempo para todo, vino aquí por postas para que se le diese gente; y así lleva toda la que puede ir luego, y tras aquella, va toda la demás.




JEFES DE LOS COMUNEROS EN EL PATÍBULO; PADILLA, MALDONADO, PINTURA DEL SIGLO XIX


Esta ciudad ha ofrecido mil infantes de escopeteros y cuatrocientos piqueros; y Medina de Campo dicen que da quinientos escopeteros; créese que Valladolid también dará gente, y por sacarle más se van por allí el cardenal y el condestable y el almirante; y por acá, por Aranda, va toda la otra gente y artillería, mas toda, o la más, va muy descontenta, porque con todas las diligencias que el licenciado Vargas ha hecho no se tiene lo que sería menester para pagarla, y como a V.M. ha escrito otras veces, la mayor necesidad de acá, después que esto que anda se ha comenzado, es la que hay de dineros. Por esto, de cualquier parte que V.M. los pudiese haber, procure haberlos, y sobre todo suplico a V.M. que venga para el tiempo que ha ofrecido, que en ninguna otra cosa está el bien y remedio destos reinos sin en ser breve la buenaventura venida de V.M. cuya muy real persona guarde Dios y prospere con muchos más reinos y señoríos.

De Segovia, 24 de mayo, de V.S.C.C.M. más cierto servidor y criado que sus muy reales manos besa.



EL CONDE DE HARO