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miércoles, 3 de septiembre de 2014

EL REY ARTURO HISTORICO

CURIOSIDADES:



Según escribió Nennio allá por el 830, debió existir un guerrero llamado Arturo. Este Arturo no fue descrito con magia y misterio, como en los relatos medievales posteriores, fue introducido por Nennio como un líder britano que luchó con éxito contra los sajones.

Para colocar en contexto a Arturo, es importante comentar que en 364, el Imperio romano se dividió en dos; el Imperio de Occidente gobernado desde Roma, y el de Oriente con capital en Constantinopla. Los primeros años del siglo V anunciaban el colapso del imperio de occidente, aunque siguió luchando durante unas décadas más, su fin se desencadenó debido a los hunos que llegaron del Asía Central, que a su vez empujaban a otros pueblos, como los godos hacia occidente. Así pues, los godos vencidos atravesaron el Danubio y el Rin, obligando a otros pueblos a emigrar aún más a occidente. Roma estaba a la defensiva, y todos los bárbaros comenzaron a abrirse paso en toda Europa, a través de la frontera del Imperio. Uno de los jefes bárbaros, Alarico, el rey de los visigodos, llegó a Italia en el 401, y en 408 había puesto pie en Roma. El imperio tuvo que retirar, para hacerle frente, tropas de su colonia en Britania.

Al disminuir las tropas en Britania comenzaron los problemas en aquellas tierras. Los pictos escoceses del norte iniciaron un número creciente de incursiones cerca de la muralla de Adriano, de forma que la administración romana en el 410 solicitó refuerzos al emperador Honorio en Roma, pero con los ataques de Alarico en Roma, el emperador no pudo enviarles ninguna clase de refuerzo, sino además, las pocas tropas romanas en Britania fueron enviadas a Roma.



MURO DE ADRIANO


Tras tres siglos y medio de pertenencia al Imperio, y una creciente dependencia militar de Roma a la estructura britana romana hacían que con la retirada de las últimas tropas romanas de suelo británico, la estabilidad jamás conocida se tambaleara; y la anarquía dominara en todas partes.
Germano , obispo de Auxerre, visitó Britania en 429 como enviado de la iglesia católica, y ofreció una visión general de aquella isla. Según su biógrafo Constancia, a pesar de la existencia de enormes disturbios en el norte, en la mayoría de ciudades britanas se conservaban una organización totalmente romana, pero cuando Roma cayó los problemas fueron en aumento.

En 476, el líder germano Odovacer destronó al emperador romano Rómulo Augusto y se proclamó rey de Italia. Desaparecido el imperio de occidente,y las esperanzas pérdidas en su restauración, la administración central de Britania cayó definitivamente. En diferentes lugares del país, los britanos volvieron a sus ancestrales lealtades tribales, y los caudillos locales tomaron posesiones. Existieron numerosas luchas territoriales, y la vida de la isla se tornó en anarquía y oscurantismo. 

Lo que se sabe de la época posromana es muy vago. Esta falta de información es debido a que Britania se eliminó del ámbito de los escritores mediterráneos, proveedores la primitiva información existente. Se sabe que del norte provenían numerosas incursiones pictas y el oeste fue invadido por los irlandeses. Si bien, el principal problema eran las luchas internas entre los diferentes cabecillas britanos por la supremacía regional. En este contexto de país fragmentado fue aprovechado por los anglosajones para invadir las islas.

Los moradores de las zonas costeras, de la Actual Dinamarca y del norte de Alemania, cruzaron el Canal para asentarse en el Este de Britania. Algunos cabecillas britanos contrataron como mercenarios a algunos de los invasores, en vez de luchar contra ellos. Como pago se incluían tierras para poderse establecer, y a mediados del siglo V, empezaron a llegar tantos anglosajones que provocaron dificultades; lo que comenzó como inmigración se convirtió en invasión. Las fuerzas britanas, con el paso de los años, fueron obligadas a replegarse hacia el oeste, hasta que en por el 490 comenzaron a organizar una serie de contraofensivas con éxito.

Los britanos fueron comandados por un brillante líder. Los hallazgos arqueológicos, además de Gildas y Beda, han dejado constancia que por aquel entonces, los britanos eran más fuertes y mejor organizados y estaban unidos. Se construyeron enormes fortificaciones en los condados de Lincoln y East Anglia. Los fosos defensivos se ubicaron mirando a la parte oriental para defender los ataques que provenían del este de Britania. En el frente sajón habían terraplenes lineales a lo largo del valle del Támesis, construidos por los sajones para delimitar con una frontera fija; una defensa frente a los britanos, que constituían un verdadero peligro para los sajones en esos años.



Imagen del actor Clive Owen que encarnó el papel de Arturo, no como rey, sino como legionario romano, en 2004. Probablemente la vestimenta de Arturo era más parecida a la que portaban los romanos que la visión romántica medieval que tenemos de ella.


Las enormes fortificaciones britanas, dan fe que existía una importante reserva de soldados, y los terraplenes sajones evidencian que los britanos poseían una armada poderosa, que sugiere una nación britana unida con un líder fuerte y decidido. ¿Era este Arturo de Nennio?

Hay numerosas dudas a esto, debido a que no queda prácticamente ningún documento contemporáneo referente a lideres britanos de finales del siglo V, pues en aquel tiempo el país estaba fragmentado con diferentes bandos luchando entre sí, y la ley, orden, administración civil eran prácticamente inexistentes. 

Como se ha comentado, las alusiones más antiguas sobre Arturo, se encuentran en el Historia Brittonum de Nennio, en 830, y dos poemas bélicos de la alta edad media. Ese pasaje no prueba absolutamente  la existencia de Arturo, pues que escribió después de tres siglos de la batalla de Badón. Al introducir la lista de batallas de Arturo, Nennio comenta: “En aquel tiempo los sajones se fortificaron y multiplicaron en Britania. A la muerte de Hengist, Octha, su hijo, pasó del norte de Britania al reino de Kent. Entonces Arturo luchó contra ellos, en aquellos días junto al rey de los britanos, pero sólo él fue líder en las batallas”.

La asociación que realiza Nennio sobre Arturo parece de exactitud histórica; los dos guerreros sajones que menciona, Hengist y Otcha, aparecen en documentos anglosajones, y ambos vivieron a finales del siglo V, y el período que Nennio sitúa a Arturo. 

La mayor parte de documentos militares que quedan de finales siglo V y principio del siglo VI, fueron recopilados por los anglosajones. El más importante, el Anglo-saxon chronicle, del que existen varias copias, que se basa en primitivos documentos monásticos del oeste de Sajonia, el chronicle que ha quedado no fue recopilado hasta el reinado de Alfredo el Grande, entre 871 y 899, y bajo la supervisión personal de Alfredo.

En ese documento no se hace referencia a Arturo, este hecho plantea la cuestión de la historicidad de Arturo, pero se ha de decir, que la obra fuera hecha con la intención de Alfredo de promocionar las exitosas hazañas de sus antepasados sajones, y lo oportuno de no incluir los éxito britanos del momento. El chronicle, de hecho, apenas da nombres de líderes britanos, y menos aún de los más famosos.

Nennio cuenta a su favor con la aparición del Chronicle del rey de los sajones Hengist. Los avances sajones en Britania comenzaron en Kent sobre el año 455, y fueron liderados por Hengist hasta la primera década de 480. El hecho concuerda con el relato de Nennio, cuando se refiere a Hengist como líder de Kent, poco antes que Arturo comenzara a luchar contra los sajones. El Chronicle data la muerte de Hengist en 488, y si luchó en la batalla de badon en 493, concuerda con las campañas de Arturo.

Según cuenta el Chronicle, al morir Hengist, la mayor parte del sur y oeste de Britania estaba en manos anglosajonas. Existe la evidencia arqueológica, que muestra que hacia el oeste, los sajones ocuparon las fortificaciones de la primera línea hasta la ciudad de Bath. La batalla de Badon, parece que fue en Bath. Los sajones conocían a la ciudad como Budanceaster, que a su vez proviene de la palabra britana para baño, baddon.

La evidencia arqueológica muestra que al final del siglo V, los sajones llevaban algunas décadas cediendo espacio, hecho que concuerda con la época de la batalla de Badon, y la victoria britana. El chronicle no comenta nada sobre esa batalla, hecho que evidencia que los cronistas sajones no quisieron registrar los éxitos britanos en aquel tiempo.


REPRESENTACIÓN DE LA BATALLA DE BADON (ESTILO MEDIEVAL)


Nennio nos dice que Octha sucedió a Hengist en la época que Arturo estaba en servicio activo, se puede asumir que Arturo luchó contra Octha. Un manucristo del sajón del siglo IX, conocido como Cotton Vaspasian, que se puede hallar en la Biblioteca Británica, ofrece una lista de reyes y obispos de la edad media, e incluye a Octha, como sucesor de su padre Hengist. 

Sin embargo, Arturo vivió en la última parte del siglo V, y este no fue un rey medieval de reluciente armadura, sino un guerrero celta luchando contra la invasión de los anglosajones. Si se le representa en la actualidad como un rey de estilo medieval es debido a que los escritores de la edad media representaban las historias antiguas dentro del contexto en el cual vivían, un contexto de caballería y galantería. Los jefes militares del siglo V llevaban armaduras de estilo romano, y sus fortificaciones no eran grandes castillos góticos, sino simples empalizadas de madera.

En el siglo V, pues, Gran Bretaña no era una gran nación, sino reinos divididos. Inglaterra nació cuando los anglosajones se unieron en una sola nación; mientras que los britanos, celtas, que habían gobernado esas tierras, se les conoce como galeses. Por tanto, hasta el siglo XII, las historias sobre Arturo se consideraron principalmente como narraciones galesas, antes que los escritores ingleses, francés y alemanes las convirtieran en románticas fábulas de un monarca feudal de la edad media. 

Así, quién fue el Arturo, que presuntamente lideró a los britanos en la batalla de Badon en 493. Como Nennio nos dice que Arturo fue “líder de las batallas” britano y las más influyente de las figuras de los britanos. La mayoría de investigaciones sobre la procedencia de Arturo histórico se centran en el sureste de Inglaterra, en las fomosas excavaciones del fuerte de la colina de Cadbury, en Somerset, donde la tradición local las asocia con el rey Arturo desde el siglo XVI. El arqueólogo Leslie Alcock, ha dirigido el yacimiento que pone en evidencia que el fuerte había sido usado por fuerzas britanas en el tiempo de la batalla de Badon, pero no se ha hallado nada que indicara que fuese la base del mismo Arturo. En las colinas cércanas, hay otros fuertes militares similares, conservados como en el siglo V, que fueron usados a los largo del frente britano sajón, y las excavaciones desmuestran, que Cadbury era uno de esos fuertes, pero sin poder dar una pista sobre Arturo.

La leyenda dice que Arturo nació en el Castillo de Tintagel, en Cornualles, y que gobernó Camelot en Winchester y está enterrado en Glastonbury, en Somerset. Los castillos de Tintagel y Winchester se construyeron 6 siglos más tarde de cuando Arturo se cree que vivió, mientras que existen sospechas del descubrimiento de su tumba en la abadía de Glastonbury, en 1190, aunque pudo ser un engaño medieval para atraer a peregrinos. Pero, si Arturo no nació en el sur de Inglaterra, ¿dónde se hallaba la sede de su poder?

No existe la evidencia de un lugar llamado Camelot. La alusión más antigua a Camelot como corte del rey Arturo aparece en el poema de Chrétien de Troyes Lancelot, del 1180, que aprece una sola vez, y más tarde, los demás escritores lo adoptaron. Por lo que Camelot, parece una invención de ese escritor y es una fuente de siete siglos más tarde de la época histórica de Arturo, hecho que no ayuda a encontrar esta sede de poder. Además, todos los que mencionaron en sus relatos a Camelot, hacen una descripción del lugar, pero nunca mencionan su paradero. 

Pero, ¿cuál fue la ciudad britana más influyente en el tiempo de Arturo? Si Arturo fue el líder britano más influyente, su centro de poder se ha de situar en esa ciudad. Pues desde del lado de la arqueología existe la evidencia de que esa ciudad pudo ser la ciudad romana de Viroconium, que no estaba ni en el sur, ni en el este de Britania, sino en el centro, en los Midlands.

Durante la ocupación romana de la isla, Britania fue dividida en diferentes provincias, las civitates, fundados en áreas tribales ya existentes y controlados por una capital administrativa. Las cuatro principales ciudades eran Londres, Lincoln, York y Viroconium. Se sabe a través de Gildas, Beda y el Chronicle que unos cincuenta años después de la marcha de las tropas romanas de 410, Londres y Lincoln fueron invadidas por los anglosajones, mientras que York fue saqueada por los pictos. Otras ciudades importantes como Exeter y Cirencester se mantuvieron a salvo de los ataques, Viroconium fue la que cobró más importancia.


RUINAS DE VIROCONIUM, CAMELOT HISTÓRICO


Lo que queda de Viroconium en la actualidad son ruinas de sus murallas en medio de la campiña, a las afueras de Wroxeter, un pueblo de Shrosphire, y a ocho kilómetros al sureste de Shrewsbury. Sus ruinas visibles son los restos de un gran complejo de baños construidos alrededor del 150; todavía se conserva una obra de mampostería que domina el lugar, y es conocida en la localidad como la antigua construcción, correspondiendo al muro sur de una enorme nave, que fue usada como sala de ejercicios en el interior de los baños. En el último siglo se han llevado continuos trabajos de excavación, estando los yacimientos abiertos al público y donde existe un museo, donde se muestra una gran parte del material excavado, aunque la gran mayoría se puede encontrar en Shrewsbury, en el museo Rowley’s House.

Una excavación realizada por el 1960 hasta el 1970, trajo evidencias que la ciudad seguía siendo una capital urbanizada administrativa. Parece ser que en 420, cuando otras ciudades romanas estaban en ruinas, Viroconium estaba siendo reconstruida. A través del estudio de los cimientos y la estructura de la ciudad y otros signos, se pensó que los edificios del siglo V estaban hechos de madera y no de ladrillo y argamasa, como en las primitivas ciudades romanas. Eran construcciones grandes y de diseño clásico, algunas de dos plantas de altura, con fachadas y columnatas bien ordenadas. No solo se levantaron nuevos edificios y se diseñaron nuevas calles, sino que la totalidad de la infraestructura de la ciudad estaba en proceso de reparación. Por ejemplo, se instaló una nueva red de desagües y de suministro de agua corriente mediante un elaborado sistema de acueductos, y se volvieron a adoquinar muchas secciones de las vías romanas. Un sólido edificio con alas, construido en el lugar de una vieja basílica constituyó el centro de poder de la nueva Viroconium. Esta construcción iba acompañada de un complejo de edificios contiguos, y debió ser el palacio de posteriores cabecillas posromanos. 

Viroconium es el más sofisticado de todos los poblados de la Alta Edad Media. Parece ser la ciudad más importante en las islas británicas del siglo V, y después de la batalla de Badon también lo parecía. Su mansión fue, seguramente, la sede del líder más importante de los britanos de la época. Por tanto, es muy posible que Viroconium haya sido el centro operativo de Arturo, y el Camelot histórico.


BIBLIOGRAFIA:

The anglo- Saxon Crnicle, trad. G.N. Garmansway, Everyman's Libray, Londres, 1967.

Gildas, On the ruin and conquest of Britain, latin y trad. Michael Winterbottom, History from sources Vol. 7 Phillimore, Chichester, 1978.

Beda, The ecclesiastical history of the english nation, trad. J. A. giles, Everyman's Libray, Londres, 1970.