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viernes, 7 de noviembre de 2014

EL INCENDIO DEL REICHSTAG

CURIOSIDADES:





Una vez que en el 30 de enero de 1933, Hinderburg daba la cancillería del Reich a Adolf Hitler, este va a realizar una fuerte campaña contra los comunistas y socialistas. Solo ha pasado un mes desde entonces, hacía el 27 de febrero, cuando el edificio del Reich-stag es aparatosamente incendiado. Sus autores intelectuales fueron Hitler y Goering, con el plan de atribuirlo a los comunistas, con el que hallar un pretexto para proceder contra ellos y de este modo, poder crear un estado de opinión adverso y a la vez, favorable al partido nazi en las elecciones que se iban celebrar una semana más tarde.


EL INCENDIO DEL REICHSTAG


“¡Esta es la señal dada por Dios! Si este fuego resulta ser, como yo creo, una obra de los comunistas, no habrá nada ya que nos detenga en la tarea de aplastar esta peste asesina con un puño de hierro.”

Adolf Hitler, el canciller fascista de Alemania, hizo esta dramática declaración en mi presencia anoche, en el vestíbulo del edificio del Reichstag mientras aún ardía.

El fuego estalló a las 9.45 de esta noche, en la sala de reunión del Reichstag.

Había comenzado por cinco rincones diferentes, y no hay duda de que era obra de incendiarios deliberados.

Uno de estos, un hombre de treinta años, fue detenido por la policía mientras salía corriendo del edificio, llevando solo zapatos y pantalones, sin camisa ni chaqueta, a pesar del frio glacial que reinaba en Berlín aquella noche.

Cinco minutos después de comenzar el incendio, yo me encontraba a la entrada del Reichstag viendo como las llamas lamian la vía que conduce a la gran bóveda dentro de la torre del edificio.

Un cordón se había tendido alrededor del edificio y a nadie se permitía pasarlo.

Después de unos veinte minutos de curioso fascinado, vi de pronto el famoso coche negro de Adolf Hitler, que pasaba, seguido de otro coche que llevaba su guardia de corps.



VISTO POR LA POBLACIÓN EL INCENDIO DEL REICHSTAG


Corrí tras ellos y tuve tiempo justo de sumarme al grupo que acompañaba a Hitler al entrar en el Reichstag.

Nunca había visto antes a Hitler con parecida mueca de determinada expresión. Sus ojos, siempre un poco saltones, se salían casi de su cabeza.

El capitán Goering, su mano derecha, que es el ministro prusiano del Interior y responsable de los asuntos de la policía, se nos juntó en el vestíbulo. Tenía el rostro muy encendido y excitado.

“-Esto es indudablemente obra de los comunistas, herr canciller”. Dijo.

“-Unos cuantos diputados comunistas estaban presentes aquí, en el Reichstag, veinte minutos antes de que estallase el incendio. Hemos logrado detener a uno de los incendiarios.”

“-¿Quién es él?, preguntó el doctor Goebbels, jefe de propaganda del partido nazi.

“-Aún no lo sabemos”. Respondió el capitán Goering, con una afectada mirada de circunspección. 

“Pero se lo haremos cantar, no lo dude, doctor”.


LAS RUINAS DEL REICHSTAG TRAS EL INCENDIO


Entramos en una sala: 

-“Aquí podrá ver usted mismo, señor canciller, el modo como comenzaron el fuego”. Dijo el capitán Goering señalando los restos quemados de un hermoso papel de ebanistería.
 
-“Pusieron ropas empapadas de petróleo sobre estos muebles, y les pegaron fuego.”.

Penetramos en otro vestíbulo lleno de humo. La policía cerraba el paso.

-“Los cielorrasos pueden derrumbarse en cualquier momento, señor canciller”. Dijo un capitán de policía con el brazo extendido.

Dando una vuelta llegamos a una parte del edificio que ardía aún.

Hitler los contempló por algunos instantes. De sus ojos azul pálido brotaba una expresión de furia salvaje.

Después llegamos junto a herr Von Papen, educado y bonachón como siempre.

Hitler extendió su brazo y pronunció aquella amenaza contra los comunistas que ya he indicado.

 Después se volvió hacia Goering y le preguntó:

-“¿Están a salvo los demás edificios públicos?”.

-“He tomado todas las precauciones”. Respondió el capitán Goering. “La policía se encuentra en la mayor alarma y cada edificio público ha sido especialmente guarnicionado. Estamos preparados a todo evento.”.

Fue entonces cuando Hitler se volvió hacia mí y dijo:

-“Dios sabe que esto es obra de los comunistas. Usted está asistiendo al comienzo de una nueva gran época en la historia de Alemania. Este incendio señala su principio.”.

Después algo pareció conmover el espíritu retórico en su cerebro:

-“Ya ve usted este edificio en llamas.”. Dijo señalando en derredor de él. “Si el espíritu comunista se apodera de Europa, en dos meses quedará todo en llamas, como estas paredes.”.

A las 12.30 el fuego había sido dominado. Dos salas de prensa ardían todavía, pero no había peligro de que el siniestro se extendiese.

Aunque los vidrios de la bóveda habían reventado y caído al suelo, la cúpula aguanta todavía.

Por ahora aún no ha sido posible quitar todos los escombros y descubrir si debajo se encuentran los cuerpos de algunos incendiarios.

En el Ministerio Prusiano del Interior se convocó una reunión especial a última hora de la noche por el Capitán Goering, para discutir las medidas que debían tomarse a consecuencia de aquellos hechos.


UNO DE LOS INCENDIARIOS DURANTE EL PROCESO POR EL ATENTADO


Todo el distrito, desde la Puerta de Brandenburgo, en el oeste, hasta el rio Spree, en el este, se halla aislado esta noche por numerosos cordones de policía.



 fuente: SEFTON DELFER, periodista