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martes, 15 de abril de 2014

EL PAPIRO DE LA MUJER DE JESÚS ES AUTÉNTICO


NOTICIAS:




Un análisis mediante espectroscopia Raman de la tinta del fragmento de papiroha sido realizado por el CISE (Center for Integrated Science and Engineering) de la Universidad de Columbia. El resultado confirma que la tinta es similar a la de otros papiros antiguos datados entre los siglos IV y VIII. Por tanto, se confirma que se trata de un manuscrito antiguo y no de una falsificación moderna. 

Nos lo cuenta Laurie Goodstein, “Papyrus Referring to Jesus’s Wife Is More Likely Ancient Than Fake, Scientists Say,” The New York Times, 10 Apr 2014. El manuscrito técnico es James T. Yardley, Alexis Hagadorn, “Report: Ink Study of Two Ancient Fragments through Micro-Raman Spectroscopy,” CISE, Univ. Columbia, May 13, 2013

La espectroscopia Raman es una técnica no invasiva que no daña el papiro. La luz de un láser incide en regiones microscópicas de la tinta y se estudia el espectro de la luz dispersada, que permite determinar su composición química. Sin embargo, aplicar esta técnica a un fragmento tan pequeño (4×8 cm²) no es habitual. Esta figura muestra los muestras de tinta que han sido analizadas en el anverso del papiro (también se ha estudiado el reverso y otro fragmento de papiro llamado “Gospel of John” o “Evangelio de Juan”).

El espectro Raman de la tinta de los dos fragmentos de papiro es muy similar entre sí y respecto a otros papiros egipcios de los primeros siglos después de Cristo. Por supuesto, que un manuscrito sea antiguo no dice nada sobre la fiabilidad de su contenido.



La noticia de la supuesta autenticidad de ese documento, que no de su contenido, ha despertado enorme interés entre los académicos tras ser expuesto en público en una cumbre sobre lengua copta que se celebra en Roma porque en él y por primera vez, Jesús de Nazaret habla de su “mujer”, lo que supondría que estaba casado. Pero ¿quién era ella?

El papiro gnóstico debe su nombre (Evangelio de la esposa de Jesús, aunque  no destapa su identidad) a la investigadora americana Karen King que está convencida de que se trata de María Magdalena, pero solo ahora se confirmaría como original, y coincide con el debate abierto por el papa Francisco tras afirmar que la Iglesia necesita una “nueva teología de la mujer”.

Karen King

Para los que llevamos años analizando los textos evangélicos de la Iglesia, sean los canónicos o los apócrifos, sobre todo los gnósticos, no es ninguna novedad que Jesús estaba casado y seguramente tuvo hijos, algo tan normal en la sociedad judía de su tiempo. Nada más precioso para un judío que la descendencia. Hasta el punto de que, en la Biblia, Dios permite a los patriarcas, cuyas esposas eran estériles, acostarse con una esclava que les diera un hijo.

Los cristianos siempre se preguntaron por qué los Evangelios nunca hablan de la familia de Jesús. Y la respuesta de los investigadores e historiadores fue siempre la misma: porque para los judíos tener familia era algo totalmente normal, tan normal que ni se mencionaba. 
Todos los apóstoles, por ejemplo, estaban casados y en los textos sagrados nunca se habla de sus mujeres e hijos. Solo una vez se nombra de refilón a la suegra de Pedro a la que Jesús curó de una enfermedad. Más nada.

Otro de los motivos es que la Iglesia, ya desde los inicios del primer cristianismo, rechazó como “no canónicos” los importantes evangelios gnósticos, un movimiento filosófico y teológico que influyó a las primeras comunidades cristianas y que se contraponía a la teología de la cruz y de la redención de Pablo de Tarso. En ellos, se dice que Jesús estaba casado.
Al final se impuso, ya en el siglo II, la teología de Pablo. La Iglesia quemó los evangelios gnósticos, excepto un puñado que fueron escondidos por unos monjes y encontrados por unos pastores en 1945, en Egipto, escondidos en unas ánforas de barro selladas y que solo ahora empiezan a ser estudiados a fondo.

MARÍA MAGDALENA

En esos textos considerados heréticos se dice que la “mujer de Jesús” era María Magdalena, a quien la Iglesia confundió durante siglos con una prostituta hasta que tuvo que rectificar cambiando el texto evangélico de la liturgia de la santa.

En esa literatura gnóstica, como en el papiro, Magdalena, que podría no ser una mujer judía, aparece como la “esposa” y la “discípula” de Jesús. Se trata de una mujer culta e iluminada a la que Jesús “confiaba secretos” que ocultaba a los otros apóstoles, algo que despertaba los celos de Pedro que llega a quejarse de ello en público al Maestro. Existe incluso, el Evangelio de María Magdalena.

Esos textos cuentan que Jesús “besaba en la boca” a la Magdalena, algo que en dicha filosofía tenía un doble significado: amor sexual y transmisión de sabiduría, ya que, según los gnósticos, la verdad se transmitía a través de la boca.


El papiro no nos dice quién era esa mujer de Jesús. Quienes revelan ese enigma con un simple análisis hermenéutico son los cuatro Evangelios canónicos que nos cuentan que, en durante la crucifixión, María Magdalena estaba en primera fila, mientras todos los discípulos varones estaban escondidos y con miedo.

La Magdalena aparece también ungiendo el cadáver de Jesús. Y el domingo de pascua, es ella la que va de nuevo al lugar de la crucifixión y a ella se aparece el resucitado al que abraza con tal fuerza que tiene que decirle : “Basta ya”.

El Padre y Doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, se preguntaba incrédulo por qué Jesús, al resucitar, se apareció a la Magdalena y no a Pedro y a sus apóstoles. Eso, porque además la mujer judía en aquel tiempo no era creíble ni podía actuar como testigo en un proceso judicial. Por eso, Pedro “no la cree”, cuando va a decirle que Jesús había resucitado y él mismo se dirige para comprobarlo al sepulcro que encuentra vacío.

ANTONIO PIÑERO  dice:


Me han preguntado  acerca de la noticia que ha aparecido  medios de comunicación, a saber, que el papiro denominado “De la mujer de Jesús” por la Profesora Karen King de Harvard, es auténtico frente a la idea de quienes hemos manifestado un notorio escepticismo, no respecto al papiro en sí, sino a su contenido.

Estudios de diversas Universidades norteamericanas sostienen que la tinta del papiro es antigua y que puede pertenecer al siglo IV después de Cristo.
Si lo dicen los científicos, no tengo ningún inconveniente en aceptar que el contenido sea también auténtico a pesar de mi extrañeza de que todas las palabras de él estén tomadas, o aparezcan, en el evangelio copto gnóstico de Tomás, y de que las letras finales de cada línea de este papiro coincidan con la edición impresa del evangelio de Tomás en donde aparecen las palabras correspondientes.

El papiro dice lo siguiente:
1 Mi madre me ha dado la vida…
2 Los discípulos dijeron a Jesús…
3 María es digna de eso…
4 Jesús les dijo: Mi mujer…
5 Podrá ser mi discípula…
6 Que los malvados revienten…
7 En lo que me concierne, permaneceré con ella… una imagen…

• Este texto pertenece a un evangelio muy tardío, gnóstico, de los que ahora tenemos, por lo menos, una decena.
• Su contenido no añade nada a lo que sabemos de Jesús por textos como el evangelio de María Magdalena (Jesús la amaba más que a los otros discípulos) ; el evangelio de Felipe (María Magdalena es la compañera del Salvador; María Magdalena es su compañera, su madre y su hermana; Jesús besaba en la boca a María Magdalena); 2º apocalipsis de Santiago (Jesús besó en la boca a su hermano Santiago); Evangelio de Tomás, logion 60 (Salomé, que no María Magdalena, dice que Jesús ha comido en su mesa y ha subido a su lecho).

• Por otra parte, María Magdalena como discípula perfecta aparece en los siguientes evangelios : Sabiduría de Jesucristo, Diálogo del Salvador, Pistis Sofía, Evangelio de María, Evangelio de Felipe, Evangelio de las grandes preguntas de María.

Del conjunto de todos los textos se deduce que lo que se dice de María Magdalena, tanto mujer como compañera como hermana y madre, ha de entenderse como un conjunto de símbolos gnósticos que afirman que María Magdalena es la discípula perfecta de Jesús pero nada más. 


En el libro “Jesús y las mujeres” que publicará Trotta en el mes de mayo 2014 discuto todo con detenimiento y llego a la conclusión de que incluso los símbolos sexuales no significan otra cosa que una intimidad con el Jesús resucitado que, por sus mismas características, no podía suponer contacto físico alguno. 


En síntesis, aunque el evangelio sea verdadero (no una falsificación actual), es tardío y no sirve como testimonio para reconstruir el estado civil del Jesús histórico.




FUENTE _ El país, Antonio Piñero y New York times.