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jueves, 26 de febrero de 2015

INFORMES SOBRE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA CUBANA

 CURIOSIDADES:




Corría el junio de 1897 ,en pleno apogeo de la última sublevación americana de un territorio bajo administración de la corona de España, cuando se escribieron un par de documentos; uno de Estrada Palma dirigiéndose al líder Calixto García de los insurrectos, y el otro un informe del general español Valeriano Weyler al ministro de guerra. En apariencia los acontecimientos parecían favorables para España.




A continuación exponemos la carta de Estrada Palma a Calixto García en Junio de 1897:

Mi querido Calixto:

Recibí la suya juntamente con la copa de la comunicación que us5ted dirigió al general en jefe. Comprendo por el contenido de esta la situación difícil de usted. La verdad es que las fuerzas de Oriente y Camagüey son las únicas que han sido movilizadas, así en la guerra actual como en la anterior. El general Roloff tenía el pensamiento de hacer que pasase de Las Villas al Camagüey  para armarse y conducir luego a su territorio un convoy de municiones. Tal vez no pueda cruzar la Trocha hoy gente indefensa; si pudiera verificarlo sería el remedio racional de aumentar la fuerza de Las Villas.


ESTRADA PALMA


Allí es casi imposible, sin prácticos de mar, hacer alijo de expediciones. Después de la que desembarcó al mando del brigadier Betancourt y de la que se intentó desembarcar un poco más tarde, no me he atrevido a correr allí un nuevo riesgo. Esa expedición que iba  destinada a Las Villas y cuyo alijo lo impidió la presencia de dos buques de guerra españoles, a uno de los cuales hizo el buque nuestro un disparo de cañón, esa expedición, digo, fue desembarcada en Pinar del Rio a principios de enero de este año. El 22 de marzo se llevó otra a la provincia de La Habana, trescientos cincuenta mil tiros y trescientos rifles, precisamente el día después de haber llegado a Banes con la suya el general Roloff. El 24 de mayo se hizo en la misma provincia otro alijo, aunque destinado a la provincia de matanzas, doscientos mil tiros y cuatrocientos cincuenta rifles. Dos días antes, el  22, había llegado felizmente al Camagüey el cargamento compuesto de quinientos rifles y cuatrocientos cincuenta mil tiros, a cargo del comandante Serapio Ortega. Tengo actualmente otra en el mar, cuyo alijo obedecerá a un plan especial; si se regulariza esta sin tropiezos, habremos puesto un pica en Flandes, por la oportunidad del auxilio a las fuerzas a que se destina. No me atrevo a hacer la menor indicación de lugar.

Ahora estoy haciendo un llamamiento a las emigraciones para una recaudación extraordinaria. No confío mucho en el resultado, porque, en verdad, los que se sienten llenos de ardor patrio, tienen muy mermados sus recursos pecuniarios, y los ricos, con bien rara excepción, son sordos a la voz del deber; muchos  de ellos, los más sin duda, verían con regocijo a Cuba sometida de nuevo a España. De todos modos, yo tengo que hacer el esfuerzo para crear algunos fondos con que enviarles ahora en el verano siquiera un millón y medio de tiros, una gran parte de máuser, que cuestan muy caros.

En vano han sido nuestros esfuerzos para contratar empréstitos, se nos han hecho varias proposiciones, pero todas dependen de que se reconozca la beligerancia o de que el presidente Mac Kinley adopte una política deicidamente favorable a nosotros. Si el tiempo pasa sin que el gobierno intervenga o reconozca nuestros derechos de beligerantes, no podemos contar absolutamente para tener fondos sino con las contribuciones de la emigración, cada día más esquilmada, y con los recursos de que arbitren por medio de un impuesto racional a los amos de ingenios que4 aún se hallan en condiciones de explotar su propiedad. Cuando una ley no se puede hacer efectiva, viene a ser letra muerta y arrastra en su descrédito el prestigio de la autoridad que la dictó, siendo por lo tanto contraproducente el resultado que produce. Esto ha sucedido con la ley de impuesto forzoso al tipo del dos por ciento sobre el valor nominal de las propiedades. Nadie lo ha satisfecho, y sin embargo en Las Villas, Matanzas y La Habana, los dueños de ingenios que han podido moler a viva fuerza lo han verificado sin contribuir con un peso al Tesoro de la república. En Camagüey, un solo ingenio, casi en su mayor parte de comerciantes americanos, ha venido pagando con regularidad una contribución mensual de acuerdo con el arreglo que hicieron conmigo dichos comerciantes en septiembre último. Los mismos señores contrajeron igual compromiso y lo cumplieron puntualmente por el ingenio de Holguin, que usted conoce.

A fines de agosto o principios de septiembre celebré convenio con otra casa de Nueva York y recibí de conformidad más de treinta mil peso fuertes… por varios ingenios de Guantánamo y Santiago; la mitad al contado y los de Holguin y Camagüey cantidad fija mensual. Caso de no permitirse hacer la zafra, la suma entregada serviría para que se protegiesen las propiedades de los contribuyentes. El dueño de otro ingenio del Camagüey, M. Bernal, se ha negado a pagar contribución alguna por el año económico de 96 al 97. Y aun de la parte  de lo que debió de satisfacer por la zafra hecha el año anterior. Por los ingenios de Manzanillo nada se ha recibido en esta Delegación, así como por el de Pons en Guantánamo y otros de Oriente. Los hechos, pues, han demostrado que la ley de empréstito forzoso no es eficaz, y no puede menos de serlo porque los amos de ingenios, lejos de poseer algún metálico, están empeñados y carecen de crédito, no siéndoles posible obtener dinero sino a cuenta de la zafra. En tal virtud, ¿Cómo les erá dable, sin molienda, conseguir los fondos necesarios para abonar la contribución? Las casas de comercio de Nueva York me pagan, abrigaban la esperanza de que se les dejara moler, y además se encontraban en situación más desahogada que la inmensa mayoría de los propietarios de Cuba. Es preciso por lo tanto plantear el problema tal como es, de un modo práctico, sin hacerse ilusiones: o se da permiso para que se muela a cambio de que los dueños satisfagan en esta Delegación la mitad de la suma total del impuesto, a razón de cincuenta centavos por saco, tomando por tipo el número de sacos hechos en zafra anterior, o se prohíbe absolutamente la molienda. 


REPRESENTACIÓN DE UNA CARGA POR PARTE CUBANA


En el primer caso dispondríamos en poco tiempo de municiones y muchos rifles, aprovechándose el buen tiempo de los meses de julio, a agosto y septiembre_; en el segundo caso tendremos que conformarnos con las modestas contribuciones voluntarias de los emigrados, y ustedes no podrán contar sino con el pequeño auxilio que se posible remitirles, en armonía con los escasos fondos de nuestro tesoro. Si se permite hacer la zafra debe procurarse a todo trance, aun sacrificando algunos hombres, destruir algún ingenio grande de Cienfuegos, el del americano Ackins, que tan hostil se muestra a la causa de la Independencia, o el de algún otro magnate de los que se nieguen a pagar la contribución impuesta. Si no se permite moler, es de todo punto indispensable, para el prestigio del gobierno de la República, que se haga el mismo escarmiento antes indicado. De otra manera, ¿qué respeto podemos inspirar a los que son enemigos, ni qué fuerza moral tendremos en nuestros partidarios? Sírvanos de enseñanza lo que nos ha pasado respecto de la zafra de 96 a 97. Algunos de los que han molido en Matanzas y Las Villas estaban pronto en el mes de septiembre a hacer el pago adelantado de la mitad del impuesto; esos mismos que han hecho la zafra bajo la protección de guarniciones españolas, y sin duda, en muchos casos, a la sombra de gratificaciones entregadas a nuestros jefes de zonas, rehúsan contribuir ahora con cantidad alguna.

Sin embargo, estoy seguro de que si el escarmiento que he apuntado se hiciese tan pronto como fuera posible, muy en breve vendrían ellos mismos a entregar lo que les corresponde, a razón de cincuenta centavos por saco, conforme al número de los que hubiesen hecho este año. Meditaré y adoptaré, sin pérdida de tiempo, una resolución, ya autorizando a esta Delegación para que comience a hacer arreglos con los dueños de ingenios bajo promesa de quie no se les prohibirá hacer la zafra venderá, ay haciendo sentir con mano fuerte a Ackins, Apezteguia y otro igual, el castigo en que han incurrido los que desafiaron y violaron el decreto del gobierno de la República. Yo tengo la lista de los ingenios de Las Villas, Matanzas y La Habana que han molido, y me estoy dirigiendo  a sus dueños en cobro de la contribución que les corresponde; de estos ya algunos han contestado privadamente negándose a pagar; solo uno en Cienfuegos está dispuesto a contribuir, y tal vez generosamente.

Ayer tarde recibí de parte de Poyo, nuestro agente en Key West, el telegrama siguiente: “hoy publicó Yara orden Gobierno, documentos sobre elecciones enviados a mí con Echarte, que insta proceda inmediatamente elecciones ganar tiempo, diga si procedo seguidamente elecciones”. Este telegrama me sorprendió por no saber yo de que se trataba. Contesté: “no tengo comunicación del Gobierno sobre asunto, y no me es posible, por tanto, autorizar acto alguno respecto elecciones”. Tengo entendido que Echarte está empleado en la Secretaria de Relaciones exteriores, y que ha venido con comisión especial, dirigiéndose a key West en vez de venir a Nueva York a entregarme las comunicaciones que trae para mí, y que el mismo me anunciara desde Nassau. He sabido por persona particular aquí que se ha extendido la ley de elecciones a  la emigración, y que la ida de Echarte al Cayo parece obedecer a algo en conexión con eso. De todos modos no comprendo como puede Poyo haber publicado aquella y dado las instrucciones correspondientes para que sean uniformes las elecciones en todos los centros de emigrados. Mucho me temo que esa medida del gobierno venga a introducir la política en los patriotas del extranjero, y sea causa de que se alteren nuestras masas, compactas y disciplinadas hoy, la unión tan necesaria en el exterior.


A continuación tenemos el informe del general Weyler al ministro de la guerra español: 

Pero al comenzar el período de las aguas en la isla de Cuba, es de mí deber señalar a vuestra Excelencia y al gobierno de Su Majestad el estado en que se encuentra al insurrección el territorio de mi mando. La gran Antilla, militarmente consideraba, puede dividirse en dos grandes regiones, la Oriental y la Occidental, siendo sus límites la trocha de Júcaro a Morón o  mejor dicho, de Júcaro a Turiguanó, pues hasta esta isla se extienden las defensas y vigilancia de esta importante línea militar, que nunca existió fortificada en la guerra pasada, y solo en mi mando es cuando real y efectivamente es una obra permanente y de resultado.


EL GENERAL VALERIANO WEYLER


La parte occidental, que llega al cabo de San Antonio, debe considerase fortificada, y con ella el terreno más rico y fecundo de la isla, donde residen los verdaderos recursos, el mayor capital, los más importantes ingenios centrales y donde se cultiva el más preciado tabaco de la isla. Comprendiéndolo así, desde mi llegada dediqué mi atención preferente a todo este territorio, preparando al ejército para combatir bajo las base de su organización natural en divisiones, brigadas y batallones completos, con sus jefes propios; reuní la caballería para sacar todo su efecto útil, creé los hospitales precisos y factorías necesarias, para que al comenzar en noviembre las operaciones no cesaran ni un momento, como así se ha efectuado hasta principios de junio, que las aguas han comenzado, aunque todavía no ha habido afortunadamente que suspend3er en absoluto las operaciones activas.

El resultado de estos siete meses ha superado a mis pronósticos; desde la trocha de Júcaro al cabo de San Antonio no quedan más que grupos aislados sin organización ni comunicaciones, que errantes por montes y maniguas, van chocando sucesivamente con las columnas que, unas veces causándoles bajas, otras haciéndoles prisioneros, otras dispersándolos, otras, presentándose con armas, dan los resultados que decenalmente y diariamente comunico a Vuestra Excelencia por correo y cable.

En mis últimas operaciones, he marchado por trenes de Placetas a Sagua, de esta a Cienfuegos, de Tunas a Spiritus, y viceversa, con sus viajes ordinarios sin locomotora exploradora y sin más escolta que diez o doce hombres dedicados a este servicio, habiéndome convencido de la tranquilidad de las antiguas Villas, que me hace esperar con fundamento que la próxima zafra y recolección del tabaco se hará en esta provincia tan pacíficamente como en las épocas en que a este país no le preocupaba ninguna idea política ni económica.

He reconocido lo más intrincado de las jurisdicciones de Ciego de Ávila, Spiritus y Remedios, llevanod de escolta solo un regimiento de caballería y como apoyo un batallón de infantería, que muchas veces se separaba para reconocer montes o lugares sospechosos, acampando sin más protección que los trescientos caballos que me acompañaban, y a pesar de sto, ni Máximo Gómez, ni Carrillo, ni aquellos antiguos cabecillas de las pasadas guerras, se han atrevido a librar combate, huyeron siempre, dejando en su fuga los sellos y papeles, las cartas y documentos, perdiendo el valor moral y prestigio que entre los suyos tuvieron. “Entró el huracán de Weyler en Spiritus”, decía en una de sus cartas a Carrillo, Máximo Gómez, y razón ha tenido, pues en menos de cuarenta días mis aguerridas tropas ha recorrido, registrado, destruido, quemado y ocupado sus campamentos más famosos, cogido sus depósito de caballos, su más preciado ganado, los boniatales escondidos en los cayos de monte, base de su alimentación y subsistencias. Los hombres armados y las familias se presentaban en los poblados, acosados por el hambre. En el campo no queda con qué vivir y tienen que acogerse al seno de la bandera española que, siempre generosa, olvida lo que fueron y les proporcionará el abrigo de los fuertes del pueblo, vivienda en sus alrededores, un pedazo de tierra donde sembrar y vivir al amparo de la nacionalidad.

Así están Las Villas, Matanzas, La Habana, Pinar, y por consecuencia, cumplido en siete meses de activas operaciones lo más difícil, en mi concepto, de esta guerra, que era la pacificación de la parte occidental de la isla, que por ser la más rica, era la que más recursos proporcionaba al enemigo, restando a la vez los propios al tesoro público.

La parte oriental de la isla, men os poblada que su homóloga, presenta en el momento actual mucho mejor aspecto que al comenzar las operaciones en fin del pasado año; se ha conservado y defendido la región cultivada de Cuba, protegidos los ferrocarriles de Nuevitas al Príncipe, de Gibara a Holguín; lo mismo en el Camagüey que en Holguín, Manzanillo y Cuba, se ha hecho sentir el efecto de nuestras armas y el valor de ejército.

La descomposición cunde en las filas enemigas, no conteniéndolo ni la influencia de Rabí en Manzanillo, Calixto García en Holguín y Tunas, Periquito Pérez y Cebrero en Cuba; las familias se reconcentran a los poblados y los hombres se presentan con sus armas y municiones.


TROPAS ESPAÑOLAS CONTRA LOS INSURRECTOS DE CUBA


La terminación de la trocha de Júcaro es el valladar y apoyo para acabar la insurrección de Oriente, como la línea de Mariel lo fue para la de Pinar del Río; a ella no han querido ni podido llevarlos Calixto García, como dije a Vuestra Excelencia en mi pasado parte; la intención bastó para que comenzaran las presenciones en jurisdicciones que todavía se mantenían firmes los insurrectos.

No me propuse, en mi plan, como Vuestra Excelencia conoce, operar de norte a sur y de oriente a occidente, simultáneamente en toda la isla, sino marchar de occidente a oriente hasta llegar a la Trocha de Júcaro, procurando poner en el momento preciso en cada provincia fuerzas suficientes para rápidamente conseguir deshacer los grandes núcleos, batirlos en zonas una vez dispersos; así afortunadamente ha sucedido.

El tiempo, factor importante en esta guerra, se ha aprovechado, llegando a Júcaro en la época que me proponía. De las aguas dependerá que antes de noviembre haya recibido la insurrección oriental varios golpes que la imposibiliten rehacerse en estos meses de verano; de todos modos, con aguas y sin ellas, me propongo obtener en Oriente, sobre todo en Cuba y Manzanillo, durante la canícula, resultados que me lleven, a los pocos meses de la seca, a poder devolver en breve plazo la paz a esta isla., que con la nueva marcha política decretada por el gobierno y siguiendo en su régimen un plan basado en absoluto, que el labrador vivía en el pueblo y salga cómo los aldeanos en la Península a trabajar sus tierras al campo, reconstituirán el país y pondrán a cubierto esta isla de nuevas insurrecciones, evitando a la Península otra vez sacrificios de hombres y dinero, como las dos pasadas y la actual.


lunes, 19 de mayo de 2014

WILLIAM RANDOLPH HEARST, EL HOMBRE QUE INVENTÓ UNA GUERRA


CURIOSIDADES:


En esta entrada os propongo conocer a un curioso personaje de la historia como es William Randolph Hearst. Este tuvo el acierto de nacer el 29 de Abril de 1863, en San Francisco, USA, en el seno de una familia acaudalada, realmente millonaria, que amasó una enorme fortuna en negocios como la minería, ganadería e industrial de la madera. A pesar de esto, lo que atraía a nuestro personaje en la vida es la profesión de periodista, por lo que impartió estudios en la universidad de Harvard, pero no prosperó mucho allí ya que fue expulsado después de dos años de estancia. No obstante, pudo comenzar una colaboración como aprendiz de reportero en el Boston Globe para pasar luego al New York Globe, propiedades de Joseph Pulitzer, el rey de la prensa por aquel entonces. Hearst admiraba el estilo de Pulitzer, de cómo enfocaba sus historias, moldeando información política y social a través del escándalo llevando al lector hacía altas cotas de interés, y por tanto, a una mayor tirada con lo que incrementaba las ventas.

 
HEARST APODADO " THE CHIEF"


 DIRECTOR DE SU PERIÓDICO Y TENSIONES CON PULITZER


Pero llegados los 23 años de edad, Hearst, creyó oportuno que ya había amasado unos conocimientos suficientes para abandonar el aprendizaje y aprovechando que su padre obtuvo como pago de una apuesta un diario, el San Francisco Examiner, se hizo director del mismo. Una de las tácticas que aprendió de su maestro fue reclutar los mejores periodistas del momento respaldado por los recursos económicos de la familia y emuló la estrategia de Pulitzer aplicando una combinación de periodismo de investigación y morbo para dar al lector historias de corrupción financiera municipal y hasta se atrevió con los negocios de su familia. Sumado a lo anterior, ofrecía en el diario fotografías y titulares que eran una especie de escaparate de contenidos. Todo ello llevo al periódico en pocos años al control del mercado de San Francisco.

Pasado 10 años, y con la ayuda de su madre, compró otro diario, el New York Morning Journal, en vacas flacas. Este fue el comienzo del imperio que fraguó después que estuvo compuesto por 28 diarios, 18 revistas, varias agencias de noticias, cadenas de radio y productores cinematográficas. Con la fortuna que amasó le dio la fiebre de comprar palacios, ranchos y obras de arte, conocéis al Roca de la operación Malaya, pues algo así, pero es que por excéntrico pocos le ganaban, fijaros compró el monasterio cisterciense de Santa Maria de Ovila, en Guadalajara, y lo hizo enviar piedra por piedra a los Estados Unidos. Pero volviendo al tema de la compra del Journal, esta fue un movimiento estratégico ya que supuso una contienda abierta con Pulitzer por el control del mercado de los Estados Unidos. Para este periódico contrató los mejores periodistas de la competencia, y entre ellos algunos de los trabajaban para Pulitzer como Richard F. Outcault, el inventor de la tira cómica actual. Pulitzer harto de que estos se fueran con Hearst, que les ofrecía el doble de lo que ganaban, se vio a obligado a desembolsar grandes cantidades de dinero, esta y otras medidas estaban colocando la situación financiera del grupo de Pulitzer, World, en dificultades porque comenzó una guerra de precios. La presión del Journal hizo que Pulitzer rebajara su diario a 5 centavos, medida que no afectó al Journal que decidió bajar el precio a 1 CENTAVO!!!  Obteniendo un alto índice de ventas mientras su rival las bajaba. El Journal así se convirtió en solo un año en el segundo más leído en New York. Pero el gran deseo de Hearst era hundir por aquél entonces a Pulitzer y se le presentó una gran ocasión para hacerlo: CUBA.


 CUBA

Trascurría el final del siglo XIX, las relaciones entre USA y España eran muy tensas debido a la posesión de la isla. Muchos cubanos ansiaban la independencia por lo que se producían revueltas y, tanto Pulitzer com Hearst vieron en ello una buena razón para aumentar sus tiradas. Tanto uno como otro, comenzaron a publicar historias sobre la insurrección cubana, pintando con enfoques llamativos las exigencias isleñas, es decir, exagerando las demandas de los insurrectos, así como realizando montajes fotográficos donde aparecían tropas españolas maltratando a los residentes cubanos. Los reportajes de estos diarios elevaban las tensiones entre los dos estados y desde los medios de comunicación españoles empezaron a desprestigiar a los americanos. En USA se subrayaba la valentía de los cubanos como libertadores del yugo español y desde España se decía que USA quería anexionarse la isla. El lector americano corría a comprar los diarios interesados en la contienda incitando a ambos magnates a continuar por la senda del sensacionalismo, pero fue Hearst quién dio el paso decisivo para alimentar las intenciones de los americanos para ir de guerra contra España. Para ello, publicó un reportaje que mostraba a un desvalido civil americano que decía haber sido encarcelado sin juicio previo y que sostenía que ningún ciudadano americano estaba seguro en Cuba mientras los españoles la dominaran. Esta historia hizo que las ventas del Journal se dispararan. La pugna entre los dos magnates arrastró a que estos publicaran hasta cuarenta ediciones en un mismo día para incrementar las ventas, aunque tanta edición costaba grandes fortunas, al menos Hearst, puedo vislumbrar parte de su sueño, su diario el Journal se convirtió en el líder de ventas de Nueva York. 

RECREACIÓN DE LA VOLADURA DEL MAINE


Hearst, por lo visto no tenía suficiente, y autorizó a trasladar la redacción a Cuba. Fletó un barco con oficinas, equipo para el proceso de impresión y una habitación oscura para el revelado de fotografías. Desde allí dirigió, realizó alguna crónica y tras muchos miles de artículos sobre Cuba. Pero el destino le otorgó en bandeja una gran oportunidad para sus ambiciones. El 15 de febrero de 1898, a las 21:40 horas, hubo una explosión que iluminó el puerto de la Habana. El buque americano Maine, que el gobierno había enviado a la ciudad para proteger los intereses americanos en la isla, saltaba por los aires. El Maine tenía una tripulación de 335 , murieron 256. Después, en un principio las razones del suceso no estaban claras, incluso los periodistas del Journal apostaban por tratar  con precaución el mismo debido a las tensas relaciones entre USA y España y la exaltación que existía entre la opinión pública americana. Pero su director tenía en mente otra cuestión, tras llamar enseguida al director del Journal le preguntó por las noticias que pensaba colocar en primera plana al día siguiente del suceso, y aquel le contestó que las importantes. Esto no gustó a Hearst, que se dice que le gritó al director que la única noticia importante era GUERRA. Así, el Journal publicó en primera página “EL BARCO DE GUERRA MAINE PARTIDO POR LA MITAD POR UN ARTEFACTO INFERNAL SECRETO DEL ENEMIGO” y dos días después “¿GUERRA? ¡SEGURO!” . Hearst, se atrevió a presentar el suceso como un ataque español contra una misión americana de buena voluntad cosa que empujó a la opinión pública de los Estados Unidos a desear la guerra y al congreso a declarar la guerra. Como se puede apreciar, Hearst, con un tratamiento tan poco riguroso de la información se inventó una guerra. 

PUBLICACIÓN DE LA GRAN MENTIRA


Para Hearst, el conflicto bélico fue toda una gran victoria y como consecuencia, permitió a Estados Unidos iniciar el despegue que consolidó en 1918 como potencia, así como en ese mismo año el 25% de los lectores americanos acudían a alguna de las publicaciones del imperio de comunicación que este poseía. No conforme con ello, tuvo una nueva ambición que era hacer carrera política. Usó sus diarios para acceder a ciudades como Chicago, Boston o los Ángeles. Fundaba o compraba rotativos por todo el territorio norteamericano. Así, a mediados de los veinte contaba con algunos tan influyentes como eran el Detroit Times, Washigton Times. El 1924, abrió el New York Daily Mirror, un tabloide que emulaba al New York Daily News. Adquirió un par de agencias de noticias, la Universal News y la internacional News Service, con una compañía de cine, con muchos inmuebles en New York y miles de acres de tierras en California y Mexico, además de sus intereses en la minería y la madera. También, fue un visionario que impulsó a articulistas, escritores y dibujantes, como George  Herriman, inventor de Krazy Cat, un tira cómica que no fue muy popular en su épica, pero hoy en día es un clásico. También, emprendió iniciativas tales como el primer vuelo alrededor del mundo de un dirigible en 1929, el Graf Zeppelin LZ 127. En él, viajaban un fotógrafo, varios articulistas, y la primera mujer que sobrevoló el planeta, Marguerite Hay Drummond. 

 
HEARST'S CASTLE


 LA DECADENCIA


Pero los buenos tiempos estaban a punto de finalizar. Tras fracasar en su ambición de ser elegido gobernador del estado de Nueva York, así como de la alcaldía de la gran ciudad, decidió retirarse a una mansión que ordenó erigir, el Hearst Castle, cerca de San Simeon, California. El edificio estaba situado encima de una colina que miraba al océano Pacifico y que había bautizo como la cuesta encantada. Desde allí dirigió su imperio, escribió guiones y produjo películas para su amante, la actiz Marion Davis. Pero la depresión del 29 y sus convicciones políticas (defendía no entrar en la primera guerra mundial, así como su idea contraria a que USA entrara en la Sociedad de Naciones) redujeron su esfera de influencia notoriamente, hasta el punto que pasó los últimos años de su vida retirado. La depresión se llevó adicionalmente el control de muchas de sus posesiones. Los diarios generaban enormes pérdidas, que intentaba paliar con los ingresos de otras sus empresas. Esto no impidió que el colapso económico le llegara e incapaz de liquidar todas las deudas, se vio obligado a vender diarios, propiedades, obras de arte, cerrar su productora de cine, y aunque la segunda guerra mundial rehízo los ingresos a la prensa por tirada y publicidad, los días de gloria para Hearst acabaron. Murió de un ataque de corazón en 1951, a la edad de 88 años, en Beverly Hills (California).

Como epitafio a su vida, se puede citar la nota necrológica del The New Yorker, que con cierta ironía, decía que la mejor contribución que Hearst había hecho al periodismo fue demostrar que un nuevo llegado a ese mundo era capaz usando mucho dinero como una porra, de hacer lo que quisiera, y que solo un riqueza comparable a la suya podía hacerle frente. Aún hoy, existe la corporación Hearst como un conglomerado de medios de comunicación privados de Nueva York. 


BIBLIOGRAFÍA:


Hearst, un magnate de la prensa, David Nasa, Tusquets editores (2005)


La vida de William Randolph Hearst es la crónica de su voraz apetito de poder, de riqueza, de mujeres... Heredó un periódico de su padre con apenas quince mil lectores y lo convirtió en el más leído de Estados Unidos, con unos veinte millones de ejemplares y primera piedra de un imperio de 28 periódicos, una agencia de pren sa, varias cadenas de radio, una constelación de revistas y el estudio cinematográfico más importante de los años veinte. Su vocación política, de tinte populista, estuvo a punto de convertirle en alcalde de Nueva York y en candidato demócrata a la presidencia.Partidario vociferante de la participación estadounidense en la guerra hispanocubana, defensor de los trabajadores pero ferozmente anticomunista –llegó a publicar en sus periódicos textos de Hitler y Mussolini–, constructor de casas fabulosas –como la legendaria finca de San Simeón, la Xanadú de Kane–, coleccionista de amantes hasta la irrupción de Marion Davies... Una vida apasionante que encuentra aquí su biografía definitiva.



La destrucción del patrimonio artístico español. W. R. Hearst el gran acaparador, Maria José Martínez Ruíz, Catedra (2012)



El desbarate sufrido por el patrimonio artístico español entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX nos ofrece un triste relato: la crónica de un tiempo en el que un país pobre e inculto hizo almoneda de su casa, vendiendo sus enseres al mejor postor. Una historia donde se dan cita las dudosas actividades de vendedores, intermediarios, consentidores, encubridores y compradores de un acervo cultural acumulado a lo largo de siglos de historia. El resultado es un estremecedor catálogo de piezas artísticas, de diversa naturaleza, que fueron perdidas la mayor parte de las veces en dolorosas circunstancias y hoy se encuentran desperdigadas en colecciones de todo el mundo, principalmente en Estados Unidos. William Randolph Hearst es el gran protagonista de esta narración; el todopoderoso empresario de la comunicación, tristemente vinculado a la página final de nuestra historia colonial, y fuente de inspiración para Orson Welles en su mítica película "Ciudadano Kane". Hearst fue el mayor comprador de arte español de su tiempo, un comprador compulsivo que, a través de turbias maniobras, no dudó en vulnerar todo tipo de obstáculos legales a fin de satisfacer su insaciable apetito como coleccionista. Para ello, a golpe de talonario, contó con cooperadores en todos los estamentos sociales, desde modestos operarios, hasta dignísimos intelectuales, clérigos y políticos, quienes, por su condición, más obligados estaban a la defensa del legado artístico


DOCUMENTAL Y VIDEOS RELACIONADOS:


Guerra entre Pulitzer y Hearst 

Audio sobre la historia de Hearst

Trailer de la película Ciudadano Kane




AUDIOS RELACIONADOS:


viernes, 5 de julio de 2013

CUBA UNA HISTORIA DE INDEPENDENCIA.

El 10 de diciembre de 1898, España no solo perdía los últimos territorios que conservaba en ultramar, sino que ese día también desaparecía el poco prestigio que le quedaba y para el recuerdo quedaban los gloriosos tiempos pasados. Pero antes de centrarnos en el fatídico año 98, debemos remontarnos unos años atrás, concretamente a 1868, para comprender todos los sucesos que ocurrieron después.


Mientras España sufría las consecuencias de “La Gloriosa”, en Cuba otro grupo de revolucionarios, encabezados por el terrateniente oriental Carlos Manuel de Céspedes, se preparaban para proclamar la independencia de la isla, aprovechando la inestabilidad que reinaba en la península ibérica.

Hartos de la presión fiscal, de la esclavitud y de los abusos cometidos por España a lo largo de los siglos, el proyecto independentista cubano tomó forma el 10 de octubre, en el pueblo de Yara, donde se leyó la declaración de independencia, en el llamado “Grito de Yara”. Así daría comienzo la Guerra de los diez años, en la que el ejército cubano, más numeroso, experimentado en la guerra de guerrillas y con un conocimiento más profundo del terreno, tomará la iniciativa frente a un ejército español joven, inexperto y mucho menos numeroso que el cubano. Aun contando con estas ventajas, con el ímpetu revolucionario y con unos lideres tan capaces como Ignacio Agramonte, Máximo Gómez o Antonio Maceo; fue lastrado por las divisiones internas en las filas de los revolucionarios, la resistencia del ejército español, comandado por el conde de Valmaseda y Valeriano Weyler, y por una excesiva duración del conflicto, que favorecía la llegada de nuevas tropas desde España. Así, el 10 de febrero de 1878, se firmo la Paz de Zanjón donde se reconocía la supremacía del estado español, así como la derrota de los revolucionarios cubanos y la prohibición de atacar o luchar contra el poder español. Pero lo cierto es que el germen estaba creado y años después, bajo el carismático liderazgo de José Martí, la revolución vuelve a Cuba.

Martí, que durante la Guerra de los diez años había sido deportado a España, había trabajado siempre por el triunfo de la revolución desde el exilio, pero en 1895 le llegó el turno de poner esas ideas en práctica, en su querida Cuba, como líder del Partido Revolucionario Cubano. Así, en este año 95, estallaría una nueva guerra contra el estado español, concretamente el 24 de febrero, cuando 35 localidades orientales se levantaron en armas en el llamado “Grito de Oriente”. Enseguida se puso España en marcha, enviando numerosos efectivos a la isla, al mando del general Martínez Campos, para sofocar la revuelta, pero esta vez los revolucionarios estaban mucho más concienciados y unidos, siendo muy difícil para el ejército español detener su avance.

Aunque a los pocos meses de comenzar la guerra, el líder de la revolución José Martí muere en combate el 19 de mayo de 1895, los cubanos consiguen numerosas victorias sobre los españoles, haciendo que desde España se destituya a Martínez Campos para poner al mando a un viejo conocido, Valeriano Weyler, que en esta nueva etapa tomaría la vía de la dureza, llegando a crear campos de concentración para la población cubana, con el fin de que no pudiesen ayudar a los libertarios. Se calcula que murieron unos 100.000 cubanos en dichos campos. Aun así, Weyler no consiguió frenar el avance de una revolución que ya se había extendido por toda la isla. Para el año 97, las fuerzas españolas controlaban a duras penas sus principales puertos, hostigados por el ímpetu del ejército cubano y sin el respaldo de la metrópoli, que había agotado todos sus recursos económicos en esta guerra.

En el año 98, cuando España veía perdida la guerra e intentaba conseguir un acuerdo pacífico con los líderes cubanos, un suceso inesperado lo cambio todo.

Estados Unidos buscaba expandirse territorialmente, en su búsqueda de convertirse en una superpotencia, y tenía sus ojos puestos en Cuba, un puerto fundamental en sus ideas expansionistas. Por ello había enviado al acorazado Maine al puerto de La Habana, para proteger sus intereses en la isla, aunque una oportuna explosión del buque el 15 de febrero, en la que murieron dos tercios de la tripulación, le hizo entrar en el conflicto de lleno. España fue acusada de provocar la explosión del Maine, aunque a día de hoy la autoría del atentado sigue sin aclararse; y EE.UU. declaró la guerra a España, acabando con cualquier opción de victoria para el ejército español. La potencia de la alianza entre EE.UU. y Cuba hizo que España optase por la rendición, firmando el Tratado de Paris donde Cuba conseguía su ansiada libertad y Estados Unidos se anexionaba los antiguos territorios españoles de Puerto Rico y Filipinas. Mientras tanto, los españoles volvían a casa con las manos vacías y la sensación de haber perdido algo que nunca volverían a recuperar.


Escrito por Javier S. Roquero para Daniela D. Silva.