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jueves, 5 de febrero de 2015

RECUPERADAS 36 PIEZAS EGIPCIAS VALORADAS EN 300.000 EUROS

NOTICIAS:


UNA MUESTRA DE LAS PIEZAS INCAUTADAS

Cuatro vasos canopos, la cabeza de una estatua de la diosa Sejmet, varias estatuillas del dios Osiris y algunas cajas pequeñas, todos con más de tres mil años de antigüedad y valorados en 300.000 euros, fueron confiscados por la Guarda Civil al desarticular una banda que vendía bienes culturales expoliados en yacimientos de Egipto. La operación, que comenzó en junio pasado cuando encontraron estas piezas en un contenedor del Puerto de Valencia, acabó con cinco detenidos el pasado noviembre.


"La más valiosa es, sin duda, la cabeza de Sejmet. Podría valer 100.000 euros", ha asegurado el capitán Javier Morales, encargado de contar los detalles de la Operación Hierática durante una rueda de prensa llevada a cabo este miércoles en el Museo Arqueológico Nacional (MAN). Frente al embajador de Egipto, Morales ha contado que el cabecilla de la red disponía de recursos suficientes para organizar una estructura que sacaba la mercancía del país árabe y la llevaba a ferias o eventos en España y Francia, donde eran vendidas.


Para lograrlo, el criminal se valía de un "mano derecha" que lo ayudaba con la logística y de un ciudadano egipcio sin antecedentes penales que firmaba al recibir los contenedores. Al final, se han detenido a cinco personas en territorio español (cuatro ciudadanos egipcios y un aticuario español) y a dos intermediarios en Egipto.

El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, ha resaltado la gravedad de estas actividades delictivas porque, según él, podrían estar financiando al terrorismo yihadista: "Nos felicito porque es necesario que haya sensibilidad en la Unión Europea por detener el tráfico de bienes como este, no solo porque propician los conflictos bélicos y el terrorismo, sino porque son parte de la cultura del país al que se le están robando".

Por esta razón lo incautado no será expuesto en Madrid, sino que se devolverá a Egipto en cuanto terminen de realizarse las pruebas de autenticidad a todos los elementos. "Es un trabajo que debe hacerse entre colegas, con la colaboración de otros museos, porque no es fácil. Algunos detalles nos dan datos como la región de la que puede provenir o la cronología. La cabeza de Sejmet probablemente es de Luxor (en el valle del Nilo) porque era su diosa, otras quizás vienen de Alejandría (norte de Egipto) porque tienen características grecorromanas, pero no lo sabemos con exactitud", explica la egiptóloga y conservadora jefe del departamento de antigüedades del museo, María del Carmen Pérez Die.
En los dos meses que han estado analizando las piezas, han logrado determinar que dos de las estatuillas más pequeñas son reproducciones, gracias a los estudios de metalografía realizados en el MAN. Pérez Die también cree que todo lo encontrado, a excepción de la cabeza de Sejmet, era parte de una tumba egipcia, pues los vasos canopos se usaban para guardar las vísceras de los cuerpos momificados, y los envases y cajas podrían haber contenido perfumes o pinturas en la tumba de una mujer.
A pesar de que no se ha podido determinar el número de envíos realizados por la organización, las autoridades creen que se trataba de una banda que llevaba varios años beneficiándose de este mercado ilegal. Los detenidos, acusados de los delitos de contrabando de bienes culturales, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal, podrían enfrentarse a una pena de 15 años de cárcel.


FUENTE-El País.com

martes, 3 de febrero de 2015

GRECIA Y SU INFLUENCIA EGIPCIA.

CURIOSIDADES:


EL CASTIGO DE LAS HIJAS DE DÁNAO


En el siglo V a.C., cuando el historiador griego Heródoto viajó a Egipto en busca de información para su historia de las guerras médicas, se encontró frente a frente con un mundo sin parangón con el de Grecia. Por un lado estaba el cambio de escala física: el inmenso río Nilo, el desierto, los grandes monumentos de la civilización faraónica... Por el otro, Heródoto quedó impactado por la profunda religiosidad y sabiduría de los sacerdotes y escribas de los templos de Sais y otras ciudades del Delta con los que conversó. Egipto se le apareció entonces como un país con una historia y unas tradiciones de insondable antigüedad; tanto que, en su opinión, la propia cultura griega debía de derivar de la egipcia en muchos aspectos. Por ejemplo, la mitología: «Los nombres de casi todos los dioses han venido a Grecia procedentes también de Egipto», aseguraba el cronista jonio.

Desde entonces, la fascinación por Egipto y su civilización milenaria ha sido una constante en el mundo occidental. La cultura egipcia siguió teniendo un prestigio inigualable en todo el mundo antiguo, aun después de que el país fuera conquistado sucesivamente por los persas, los macedonios y, finalmente, por los romanos. Y hasta cuando la cultura faraónica quedó borrada por el cristianismo y por el Islam, muchos siguieron creyendo en la sabiduría milenaria de Egipto. Por ejemplo, en el Renacimiento muchos filósofos creían que la ciencia secreta de la alquimia había sido inventada por Hermes Trismegisto, un sabio rey egipcio al que se identificaba asimismo con el dios egipcio Tot. En el siglo XVIII, la Ilustración situó igualmente en el antiguo Egipto los orígenes de la filosofía y el pensamiento racional; ¿No había hecho ya Tales de Mileto, el primer filósofo griego, un largo viaje a Egipto, un siglo antes que Heródoto? .Pero en esa misma época surgió en Europa una interpretación totalmente opuesta a la anterior. El renovado interés por el arte de la antigua Grecia, que en las artes plásticas dio lugar al estilo neoclásico, condujo asimismo a imaginar que los griegos habían creado una cultura absolutamente original, sin deudas con las civilizaciones de Egipto o de Oriente. Es lo que se denominó el «milagro griego», considerado como el acta de nacimiento de la cultura occidental. En los siglos XIX y XX tal sería la visión predominante sobre la cultura griega, una perspectiva eurocéntrica y que sin duda minusvaloraba las aportaciones de otras civilizaciones de la Antigüedad.

Rebelándose contra este planteamiento, en 1987 un profesor norteamericano, Martin Bernal, publicó una obra que desataría una gran polémica: Atenea Negra. Los raíces afroasiáticas de la civilización clásica. En ella, Bernal denunciaba motivos racistas y antisemitas en el triunfo de lo que llamaba el «modelo ario», la idea de que la cultura occidental tenía un origen exclusivamente griego, por tanto indoeuropeo. Basándose en un sinfín de argumentos míticos, históricos y lingüísticos, Bernal proponía reafirmar la influencia de Egipto y de Fenicia como elementos fundamentales en la formación de la cultura griega.

Una de las tesis más aventuradas de Bernal era la de que los egipcios conquistaron y colonizaron Grecia durante el II milenio a.C. El estudioso norteamericano veía un reflejo de este hecho en el mito de las cincuenta hijas de Dánao. Según la leyenda, Belo, rey mítico de Egipto, tenía dos hijos gemelos, Dánao y Egipto, los cuales tenían a su vez respectivamente cincuenta hijas y cincuenta hijos. El rey Egipto ordenó a sus hijos que se casaran con sus sobrinas, pero éstas huyeron con Dánao a Grecia, adonde las siguieron sus pretendientes. Al final se casaron, pero los jóvenes fueron asesinados en la noche de bodas, excepto uno, de quien descenderá el héroe Perseo.

Naturalmente, las lecturas históricas de los mitos son de dudosa validez, pues en ellos los hechos históricos se transforman combinándose con elementos ficticios. Resulta difícil de aceptar, por tanto, que el mito de las Danaides sea una prueba de la conquista y colonización de Grecia por los egipcios, entre otras cosas porque las Danaides no eran extranjeras, sino que volvían a la patria que había abandonado una de sus antepasadas, la heroína Ío.

Además, las pruebas documentales que aporta Bernal no parecen sostener su teoría de una colonización egipcia. Por ejemplo, la lista de lugares de Creta y del Egeo que se encuentra en la base de una estatua del templo funerario de Amenhotep III no se puede leer como una relación de territorios bajo el poder del faraón, pues el resto de los nombres que aparecen en el templo incluyen naciones que no eran vasallas de Amenhotep, como Asiria o Hatti. El conjunto de lugares y pueblos mencionados constituye más bien una especie de mapa del mundo conocido, presentado idealmente como rindiendo homenaje al faraón.

No por ello dejó Egipto de desempeñar un importante papel en el desarrollo del mundo helénico. Si la colonización egipcia de Grecia no parece haber existido nunca, están bien testimoniados, en cambio, intensos contactos comerciales entre ambas culturas. En la Edad del Bronce
(II milenio a.C.), tanto la Creta minoica como las ciudades micénicas mantuvieron relaciones con el Egipto de los Imperios Medio y Nuevo. Así lo demuestran los numerosos objetos procedentes del Egeo que se han encontrado en Egipto y, a la inversa, objetos egipcios hallados en el Egeo. En muchos casos, las ciudades fenicias debieron de funcionar como intermediarias, pero también sabemos de individuos griegos que residían en Egipto, al menos temporalmente, y de egipcios instalados en Grecia, seguramente con fines comerciales. Ésa es también la imagen que la Odisea transmite de Egipto, una tierra de infinitas riquezas en la que fondean Menelao, rey de Esparta, y su esposa Helena a su regreso de la guerra de Troya y desde donde volverán a su reino cargados de objetos preciosos. Asimismo, el rey de Ítaca Odiseo, en una de las historias que inventa para esconder su identidad, se presenta como un cretense que residió siete años en Egipto, donde amasó una gran riqueza, antes de embarcarse en una empresa comercial con un fenicio.

Durante el período arcaico, los contactos entre Grecia y Egipto alcanzaron un momento álgido con la fundación de Náucratis, una colonia comercial griega en el delta del Nilo. Autorizada por el faraón, se trataba de una colonia compartida por varias ciudades griegas con intereses comerciales en Egipto. Pronto Náucratis se hizo famosa en Grecia como un lugar de grandes oportunidades y donde llevar una vida de lujo y placer. La ciudad era conocida por sus prostitutas de lujo, como la legendaria Rodopis, a quien la poetisa Safo acusó de robar sus riquezas a su hermano, un comerciante griego establecido en la colonia. Una leyenda atribuía a Rodopis la construcción de la tercera de las grandes pirámides de Gizeh, la de Micerino.

Estos contactos comerciales favorecieron la llegada al mundo griego de influencias culturales egipcias. Así, en la arquitectura se han evocado orígenes egipcios para el orden dórico, y en las artes plásticas la huella egipcia se aprecia en las pinturas minoicas de la isla de Tera (Santorini) y en las esculturas de muchachos jóvenes, los célebres kouroi, típicas de la época arcaica. Del mismo modo, la influencia egipcia sobre la filosofía, las matemáticas o la medicina griegas parece haber sido considerable, aunque exista incertidumbre en cuanto a su extensión y hoy tienda a valorarse más la importancia de las civilizaciones del Próximo Oriente en la formación de la cultura griega. Comoquiera que sea, algunas tradiciones griegas presentaban a los egipcios como maestros de Grecia, y esa creencia se ha mantenido desde los romanos hasta Bernal. Hasta qué punto tienen razón sigue siendo objeto de debate, uno más de los misterios por resolver del antiguo Egipto. 



FUENTE- Jesús Carruesco. Instituto Catalán de Arqueología Clásica. Universidad de Tarragona,

miércoles, 21 de enero de 2015

EL MISTERIO DE LA GRAN ESFINGE


MISTERIOS DE LA HISTORIA:




La esfinge posee un cuerpo de león y una cabeza humana. Los antiguos egipcios le llamaban Shesep Ankh, la imagen viviente, nombre que se daba a las estatuas reales. Se dice que simbolizaba la fuerza y el poder, atributos propios del faraón mismo. Las esfinges llevaban por ello el pañuelo real nemes, el llamado el ureo que era la representación de la diosa cobra Uadyet en unión a una barba postiza ritual, que como se sabe son características de los reyes egipcios.


LA GRAN ESFINGE

Se piensa que desde tiempos predinásticos la figura del león se asoció a los jefes tribales, y más tarde, en la civilización puramente egipcia, a los faraones. Este actuaba como protector y rey de su pueblo, siempre atento contra los enemigos de Egipto a los que se enfrentaba siempre victorioso. Los egipcios imaginaron que el león, por sus características, era un poderoso guardián, y por esta razón, muchos de los amuletos, talismanes y sobre las puertas de los templos tienen la forma de león. Algunos relieves del Imperio nuevo nos enseñan al león domesticado acompañando al rey en batallas y ceremonias religiosas. 

A partir del Imperio nuevo, comienzan a haber esfinges femeninas representativas de reinas, hasta entonces solo hubo esfinges masculinas. A estas esfinges se la representa en actitud yacente, siempre con las patas extendidas hacia delante o bien se las representan andando en cuatro patas o sentadas. Sin embargo, se pueden encontrar representaciones de esfinges en actitud diferente, con las patas delanteras sustituidas por antebrazos humanos que sostienen vasos para la ofrenda. 

Como primera representación de una esfinge en forma de león y cabeza humana se tiene una de mediados del III milenio a.c. correspondiente a la IV dinastía, en pleno cénit del Imperio antiguo egipcio y fue encontrada en Abu Rawash, dentro del complejo funerario de Didufri, hijo y sucesor del faraón Keops, perteneciente a la princesa Hetepheres II, que era media hermana y esposa de Didufri. A ese rey también se le representó como una esfinge, si bien, solo nos llegó a nuestros días una cabeza esculpida en arenisca, localizada en el museo del Louvre. Pero fue en el año 1970 cuando fue hallada en plena meseta de Gizeh, delante del complejo funerario de Kefrén, el sucesor de Didufri, una pequeña esfinge de su época.

ESFINGE DE HETEPHERES II


El uso de esfinges sería más habitual en el Imperio medio, a finales del III milenio a.c. Así, en Tanis, ejemplos de las mismas que pertenecían a Amenemhat III, de la XII dinastía, se nos muestra al faraón con el rostro humano, mientras que el resto del cuerpo, la melena, orejas son de león. Sería a partir del inicio del Imperio nuevo, a mediados de II milenio a.c. cuando aparecieron las esfinges más desarrolladas con las características animales más suavizadas. Así, sobre el pañuelo real se colocan nuevos tipos de adornos y tocados, como la doble corona del Alto y Bajo Egipto y la corona Atef, que es la corona blanca del Alto Egipto con dos plumas de avestruz. Es común, observar que amplios collares y alas plegadas o el cuerpo cubierto de plumas, que evocaban al Dios halcón Horus. 

Ahora bien, últimamente se atribuye esa esfinge al Dios Amón Re, una esfinge con cuerpo de león y cabeza de carnero, que es el animal sagrado de Amón. Y las mejores esfinges se consiguen en la XVIII dinastía, en el Imperio nuevo. En el siglo IV a.c. las esfinges se nutren del arte griego, con alas y femenina.

Pero entre todas las esfinges, la más destacable, es la gran esfinge de Gizeh, atribuida por la mayoría de expertos a Kefrén, pero no existen documentos del imperio antiguo que digan que esto fue así. Y , por tanto, de hace unos 4.500 años.

Pero esta esfinge, ubicada a lado del templo del valle de jafra, flanqueado por el lado norte por la calzada procesional que hace de unión el templo con su pirámide, está tallada en roca, sobre un montículo ya existente sobre la planicie y que profundiza por los laterales de la estatua a modo de foso. Se sabe que la cabeza es la parte más dura del cuerpo, mientras que este alterna estratos de roca más blanda con otros que son más duros. Se estima que la erosión del viento y la humedad han ido haciendo que aparecieran surcos horizontales por toda la escultura.


TIPOS DE EROSION QUE SE DAN EN LA GRAN ESFINGE

Ahora bien, el señor Harrel, propuso una teoría que la erosión fue motivada por la acumulación de tierra húmeda por capilaridad proveniente de las inundaciones del Nilo. Así, también Gauri, nos propone que el rocío puede producir un efecto semejante en las rocas calizas. 

Por otra parte, Reader, nos dice que aunque el total anual de precipitaciones de Gizeh es de 20 mm, es decir, muy seco, y no susceptible de producir los efectos de erosión observados; si defiende que el clima fue evolucionado de uno seco pero con procesos de fuertes lluvias temporales en la zona desde el período predinástico hasta el final de V dinastía, hasta el actual más seco. Con lo que, Reader, piensa que en esos cientos de años si fue posible que se produjera el efecto erosionado que vemos actualmente en la esfinge.

Vandecruys, sin descartar que la erosión por escorrentía durante las dinastías IV y V pudiera tener su punto de influencia, otorga a otras causas las grietas verticales de las paredes que bordean a la esfinge. Si observamos la dirección de las grietas de la pared oeste, vemos que la mayoría siguen una misma dirección, lo que hace pensar en un origen tectónico de las mismas, cuya erosión se ha acentuado por la humedad del ambiente.

Sin embargo, Robert Schoch y West, geológos de la Universidad de Yale defienden que la gran esfinge es bastante más antigua que la mayoría de egiptólogos defienden, emplazando su construcción al 7000 a.c., y para defender esto nos dice que el tamaño de la cabeza es desproporcionado con el del cuerpo de la escultura, que cree tallado después sobre lo que era la escultura original. El cuerpo del león está esculpido a una escala 22:1, mientras que la cabeza está a 30:1. Aunque, Mark Lehner, egiptólogo, nos cuenta que esto es debido a la geología del terreno donde se asienta, ya que la meseta de Gizeh posee varios estratos, estando localizada la esfinge sobre una capa más blanda. Como se escarbó el foso de los laterales, pudieron observar como una fisura del terreno en esa zona debía haber albergado la parte más fina del cuerpo del león, y como no lo pudieron usar en las proporciones deseadas, los constructores alargaron el cuerpo para así evitar que la roca se partiera, y cambiaron, entonces, la proporción de las patas. La cabeza, en cambio, ya esculpida, no pudo ser sustituida y se quedó con ese tamaño más reducido.


LAS PROPORCIONES DE LA ESFINGE CORRESPONDE A UN GRAN FÉLINO

Pero Schoch, piensa que las paredes del foso que flanquean la esfinge tienen señales de erosión por torrentes de agua de lluvia. En esa zona de Gizeh, el clima es semi desertico, por lo que deberíamos remontarnos a una época del pasado para encontrar un clima más lluvioso. Y eso fue así, entre el 9000 y el 7000 a.c.. Y según, Jonh Cutwark, climátologo, mediante simuladores por ordenador y el conjunto de datos que nos proporciona el material de la zona del norte del Africa en forma de fósiles, dieron la razón a los geológos en el sentido que hace unos 9000 o 10.000 años, el Sahara era mucho más húmedo que en la actualidad y que se sabe que hubo lagos y masas boscosas, con lo que necesariamente el ritmo de precipitaciones sería lo suficientemente alto para poder producir lluvias torrenciales que afectasen a la construcción de la esfinge, entre otras. 


LAS LLUVIAS TORRENCIALES DE HACE MILES DE AÑOS FORMARON LA EROSIÓN QUE SE OBSERVA EN LA GRAN ESFINGE

Pensemos que Schoch y West demostraron en un congreso de geología americano y ante la academia de ciencias que, teniendo en cuenta que las diferentes capas de los estratos que componen la esfinge con diferente nivel de dureza unos a otros, que los superiores aún siendo más duros que los intermedios presentaban más erosión y degaste y grietas y fisuras verticales por donde corría el agua, a diferencia a lo que los egiptólogos aceptan; el desgaste horizontal producido por el viento y la humedad.

Mark Lenher y los egiptólogos suponían que aceptar que una cultura antediluviana era la constructora de la esfinge y el templo adyacente era aceptar que existía una cultura A y una cultura B, que habrían evolucionado en el mismo lugar pero en diferentes momentos, y en un espacio de tiempo entre 1000 y 2000 años no habría habido nada allí. Además, si se aceptaba esto; significaría que deberíamos tener muchos objetos y evidencias reales de esa cultura A y esto no es así. No obstante, Schoch y West argumentaron que tal vez, no se había ido a buscar en los lugares correctos; al fin y al cabo, el lecho actual del Nilo ha variado en la historia, y no era el mismo hace 4500 años ni hace 9000 años. Pero ellos investigaron por su cuenta en el Osirion, el templo atribuido a Seti I, y observaron que este se halla entre 15 cm y 20 cm más bajo de nivel en suelo, y es el único en su zona que sigue los patrones de construcción propios de la meseta de Gizeh, antes de las excavaciones estaba sepultado y ellos defienden que podría ser datado en la misma época de la construcción de la esfinge, es decir, hace 9.000 años.

Con la ayuda Thomas Dobecki, sismográfico y geólogo, West y Schoch usaron sismógrafo en el suelo de la esfinge, el sismográfico capta señales de rebote que llegan a unos geófonos para saber que grado de densidad hay posee el suelo enterrado bajo la superficie tras golpear una parte del sismógrafo con un martillo. De esta forma, se puede saber que grado de erosión posee esas capas, y hasta saber si son huecas o no. Se hallaron lo que parece ser cámaras, y se comprobó que el grado de erosión de la parte delantera del suelo de la esfinge es de 1,5 metros, con lo que dijeron que se trabajó en él en la época de Kefren hace 4500 años. Pero la parte opuesta el nivel de erosión llegaba hasta los 2,5 metros, lo que daba una probabilidad de que se hubiera excavado y trabajado en esa zona de entre un 50% y 100% adicional de antigüedad, es decir, entre 7000 y 9000 años.


ESQUEMA DE UN SISMOGRAFO

Mark Lehner hizo un modelo computarizado de la cara de Kefrén y la cara de la esfinge vistas de lateral, y aparentemente, demostró que pertenecían a Kefren, pero Schoch no estaba muy convencido de esto y consultó con Frank Domingo, forense expertos en caras, y fue hasta el Museo del Cairo que posee una colección importante de caras y bustos en su interior. Una vez allí y con la ayuda de la fotógrafa Davis, realizaron fotografías de frente y perfil al nivel de los ojos del busto de Kefrén como se hace en las investigaciones policiales. Se iban a comparar con otras fotografías hechas del faraón, así como de realizaron mediciones de los diferentes ángulos de las facciones de la estatua. Frank observó que el rostro de la esfinge es más cuadrado que el de la estatua, que es más ovalado. Y respecto a la boca, esta es proporcionalmente más grande en la esfinge, siendo más fina en el busto. Los ojos son muchos más grandes en la esfinge respecto a los de Kefrén. En New York habría que establecer un método para fijar el estudio de los ángulos, proporciones de la cara para hacer una comparación. Era difícil debido a los daños de la esfinge, pero estableció varios puntos de referencia con la estatua, la barbilla, ojos, borde de cejas y vio diferencias entre las líneas verticales de los laterales del rostro, y en menor medida en el frontal. Así, consiguió el hallazgo más concluyente que fue el ángulo entre la esquina exterior del ojo y el plano vertical; en Kefrén el ángulo era de 14 grados, en la esfinge, el ángulo era de más del doble, 32 grados. Esto explica porque sobresale la mandíbula de la esfinge. La conclusión más evidente, es que el personaje que representa la cara de la esfinge no corresponde con el rostro de la estatua de Kefrén. Son tipos diferentes.


PERFIL CARA DE LA GRAN ESFINGE
 
PERFIL CARA KEFREN

¿Quién era pues el personaje? Lo que es cierto es que a algunos visitantes siempre han pensado que podía tratarse de la representación de la cara de un hombre negro. Si nos centramos en lo que relata los zulus, estos afirman que sus ancestros Vivian en el norte de Africa, cuando este norte era húmedo y una vez que lo que conocemos como Sahara se transformó en el páramo árido que es se vieron obligados a emigrar hasta el sur. Y eso tiene alguna base porque Frank Domingo sostiene que la cara de la esfinge concuerda con los rasgos generales faciales de la raza negra africana. Cuando Frank Domingo publicó su estudio en New York Times paralelamente el experto en ortodoncia Sheldon Peck llegó a la misma conclusión defendiendo que la estructura de los huesos en la parte de la boca correspondía con la raza negra. Si la cara de la esfinge representa un rey negro o reina es un hecho muy interesante, pero si sumamos que los zulus dijeron que provenían de Marte a bordo del “marakaiba”, una nave espacial que los llevó hasta la Tierra que concuerda con la palabra en hebreo “merkaba” que significa “el vehículo divino” que usaban las inteligencias divinas para visitar a su creación en la Tierra.

Uno de los argumentos que defienden que la esfinge fue tallada en tiempos de Kefrén es una estela en granito a pie de la esfinge que cuenta que se le apareció a Tutmosis IV en un sueño y le prometió la corona de Egipto si apartaba la arena que la cubría. Dice: “Mirame Tutmosis, hijo mío, soy tu padre Horus en el horizonte. Hacía ti vuelvo mi cara y mi corazón en busca de protección puesto que todos mis miembros se hallan enfermos. Las arenas del santuario en que descanso me han cubierto. “. Tutmosis retiró la arena y sí que llegó a ser rey. Pero que es lo que dice la estela sobre Kefrén; en la zona de debajo de la misma algunos de los signos jeroglíficos que componen el nombre de Kefrén, y que se han borrado a lo largo del tiempo. En todo caso en ningún lugar de la estela se menciona a Kefrén como constructor de la esfinge. Aún a pesar de esto, los egiptólogos siguen defendiendo que la esfinge fue tallada en la época de Kefrén. 


ESTA INSCRIPCIÓN DEMUESTRA SEGÚN LOS EGIPTOLOGOS QUE LA ESFINGE SE ATRIBUYE A KEFRÉN

Existe una prueba circunstancial que no ha sido tenido en cuenta por los egiptólogos que aportó West que es “la estela del inventario”; cuenta que Keops, el antecesor de Kefrén, construyó un templo para Isis al lado de la esfinge. Esto demuestra que la esfinge estuvo antes de los tiempos de Kefrén. Sin embargo, los egiptólogos dudan de la veracidad de la estela del inventario debido a que es una copia de un documento más antiguo y está escrito en un lenguaje jeroglífico más moderno.
Para construir la esfinge se usaron muchos bloques grandes, y fueron retirándose bloques para ir dándole la forma de esfinge. Con los bloques restantes se fue construyendo el templo anexo como lo demuestra que las capas y la litografía es la misma tanto en la esfinge como el templo adyacente. Bien, algunos de estos bloques miden 9,14 metros de largo, 3 metros de alto, y  3,65 metros de ancho y pesan 200 toneladas. La pregunta es cómo se voltearon y elevaron los bloques hasta colocarlos en su posición a 15 metros del suelo? Tradicionalmente se argumenta que se hizo con rampas, palancas, cuerdas, y mucha mano de obra. Por ejemplo, hoy en día con una grúa con armazón de 67 metros de altura y un contrapeso de 160 toneladas para no volcar se puede usar para elevar una gran caldera de 200 toneladas con la ayuda de unos 20 operarios y el trabajo de una semana e izarla sobre un gran buque. Para los jefes en ingeniería observando a donde se han de colocar los bloques y el escaso espacio de maniobra que tienen en el foso de la esfinge no saben cómo hacerlo. ¿Qué tecnología usaron pues? Cuerdas y palancas o, tal vez, como sugiere el director del proyecto Boris Said, quién demostró que los antiguos egipcios comprendían los principios de la acústica y los incorporaban en su arquitectura. Para ello, realizando pruebas con un obelisco roto se comprueba como resuena después de golpearlo, como un diapasón gigante usando un aparato de medición de las vibraciones sobre la roca.

La biblia habla sobre la batalla de Jericó: “Y sucederá que cuando hagan un gran estruendo con un cuerno de carnero, y cuando oigan el sonido de la tropeta, todo el pueblo empezará a gritar clamorosamente y los muros de la ciudad se derrumbarán.”. El sonido afecta la materia, una voz aguda puede romper un vaso. ¿Pero puede hacer que levite un objeto pesado? Los ingenieros aeroespaciales tienen clara la idea de levitación acústica que consiste en hacer flotar un objeto en el aire usando un sonido muy alto. Así, podemos hacer levitar una bola mediante dos focos emisores de ondas sonoras y un reflector, así el sonido rebota en el reflector y al regresar a la fuente, las dos ondas de sonido se entrelazan en la región donde se produce la interferencia de estos dos campos de sonido donde se producen pequeños “vacios” donde se puede hacer levitar pequeños objetos del tamaño de un guisante. Sonido alto, por supuesto. Para hacer levitar un bloque como los de la esfinge o pirámides, deberíamos poder emitir sonidos a una frecuencia bajísima, probablemente hoy en día todavía no tengamos ningún generador de este tipo, y el reflector tendría más o menos una anchura de unos 400 metros.

Por otra parte, la base de la esfinge corresponde con las proporciones reales de un león, pero la cabeza deKefrén es muy pequeña, mientras que las representaciones de esfinges halladas en los museos la cabeza y el cuerpo poseen las proporciones correctas. Entonces, ¿por qué se talló una cabeza tan pequeña? Frank Domingo especuló que debido a que la cabeza original estaba muy erosionada por la lluvia tuvo que ser tallada por la que se ve hoy en día.

Debemos añadir que la gran esfinge ha sido reparada durante los últimos 4.500 años. La prueba es que los diferentes bloques que recubren el cuerpo de la esfinge dan evidencias unos de ser más antiguos que otros. De hecho, las primeras reparaciones datan del imperio antiguo, y si se da por bueno que en época de Kefrén se construyó la gran esfinge, pasados los primeros 300 años de vida del monumento ya se comenzó a reparar y se afirma por los egiptólogos  que tan pronta reparación es debido a que la piedra caliza era de muy mala calidad y en esos 300 años se erosionó unos 90 centímetros de profundidad lo que supone unos 30 cm cada 100 años.  A ese ritmo de erosión la esfinge habría de haber desaparecido hace unos 500 años. Un egiptólogo egipcio Farouk el Baz argumentó que para la formación de la gran esfinge; él observó los antiguos patrones de erosión por el agua del cuerpo de la esfinge y dijo que era un “yardang”, una formación rocosa moldeada por los elementos viento, agua. Y esos elementos son los que dieron la forma más básica que fue moldeada por los egipcios para crear la esfinge. De esta forma, con el paso de los tiempos, el viento fue moldeando el antiguo promontorio rocoso dándole una forma que se fue pareciendo cada vez más a una esfinge. Sin embargo, si se observa la parte trasera del foso de la esfinge se aprecia los ángulos rectos que son difíciles de moldear por la acción natural del viento. Además, algunos de los bloques que se extrajeron del recinto de la esfinge se usaron para construir templos que se asientan en la parte delantera de la esfinge. Es difícil imaginar cómo procesos naturales podrían haber cortado y extraído bloques y re ensamblado como templos delante de la esfinge. Además, la cabeza de la esfinge sobresale sobre el nivel de la meseta de Gizah con lo que la cabeza si que pudiera ser un “yardang”, pero el resto del cuerpo, en su conjunto, lo fuera debido a que se tuvo que excavar el foso de la esfinge.


EXPLICACIÓN DE LOS YARDANGS

VEMOS COMO EL VIENTO PUEDE MOLDEAR LA FIGURA BÁSICA CON LA QUE DESPUÉS TRABAJAR


Según Schoch, si se observan bloques se pueden ver estratos de roca que es exactamente la misma roca que la del recinto de la esfinge. Se ve una caliza de buena calidad, sólida, que no se pulverizaría ni se desmoronaría al cortarla. Si la caliza fue de mala calidad, no se habría podido usar para ensamblar un templo con los bloques provenientes de la gran esfinge. 

Por tanto, West y Schoch defienden que los templos de Gizeh y la esfinge no fueron construidos por Kefrén, sino que fueron reparados. En el templo del valle se encontró una inscripción sobre el granito con el típico estilo de construir del imperio antiguo. La traducción es: “El amado de… viviendo para siempre”. Lo que nos dice que ese granito ya estaba en los tiempos del imperio antiguo. Y, por tanto, determinaron que los bloques centrales de caliza del templo son más antiguos que el granito de la inscripción. En la reparación del templo o templos se alisó un poco los bloques de caliza que estaban tan erosionados como los de la gran esfinge, y después de revistió de granito porque en las zonas donde se ha extraído el granito la caliza posee un patrón de erosión muy antiguo que fue pulido un poco superficialmente para poner granito encima y de hecho, la parte posterior de los bloques de granito fue tallada para que encajara en la superficie antigua. Así, que no fue posible construir todo al mismo tiempo y conseguir ese efecto.


EL OSIRION CONSTRUIDO CON LA MISMA PIEDRA QUE LA ESFINGE

Pero vamos a volver sobre el tema de las cámaras descubiertas a los lados y bajo de la esfinge. Son pequeñas cámaras de 9 x 12 metros y están a unos 5 metros de profundidad. Son rectangulares. Pero esto sugiere que han podido ser hechas por el hombre. Edgar Cayce, bajo los efectos profundos de un trance, relató detalles sobre el antiguo Egipto y dijo que se descubriría una cámara bajo las patas delanteras de la esfinge. Según él esta cámara contiene registro de la civilización que dio pie a la cultura egipcia. Él la llamó Atlántida. Según Cayce, los atlantes eran una sociedad avanzada tecnológicamente que huyó hasta Egipto cuando su mundo colapsó bajo las aguas. ¿Fantasía? Puede, pero hay cavidades detectadas por el sismógrafo allí donde Cayce dijo que estarían. En los años 95 y 97 Dobecki y Schoch hacen un estudio alrededor de la gran esfinge y descubren una cámara adicional bajo la pata derecha de la esfinge y también un túnel que parece ir directo hasta la segunda pirámide. En ese año 1997 Boris Said realiza una investigación con los mismos aparatos que Dobecki y descubre un nuevo túnel en la parte posterior de la esfinge descubriendo una tapa de 45 cm de ancho que lleva al interior de un espacio de 2,5 m de ancho bajo otros 2,5 m de profundidad con un alto abovedado con una inclinación declinante en dirección a la esfinge. El gobierno egipcio jamás ha dado autorización para excavar en aquellos lugares.


POSIBLE LOCALIZACIÓN DE LAS CÁMARAS DESCUBIERTAS POR EL SISMOGRAFO EN LA GRAN ESFINGE



Pero lo más sorprendente es la extraña conexión con el planeta Marte de la gran esfinge. Recuerdan los zulus, o más recientemente la cara descubierta por las sondas Viking en 1976. En la fotografía 35 72 en región de Cydonia.  Una ilusión de luces y sombras.  Pero la cámara de de baja calidad, y los esbozos de boca y dientes, tocado egipcio etc.…  Unos ingenieros de la nasa en los 80 realizaron unos trabajos que dieron un grado de simétrica entre los dos lados de la cara del 95%. Aparentemente nada natural. Esa esfinge era un misterio, pero más misterioso es la supuesta pirámide de 3,2 km de largo y 800 metros de altura y cinco lados situada a pocos km de allí. Fue Errol Torent, un miembro del equipo de cartografía del departamento de defensa que resolvió el problema porque encontró al medir la geometría interna de la pirámide esta contenía una estructura geométrica increíble. Según él, constantes matemáticas fundamentales. Con las imágenes originales de la cara de marte, si se superponía la parte izquierda de la cara obtenían dos lados simétricos iguales formando una cara de una especie de homínido. En cambio, si era de lado derecho lo que se obtenía era el rostro de una especie de felino. Ese juego de superposición de los lados de la cara nos daba una conexión con la esfinge de la Tierra. Si bien, la reciente misión a Marte ha demostrado que todo es una ilusión óptica. 


MISTERIOS DE MARTE SOBRE LA GRAN ESFINGE



Pero y si la esfinge fuera todavía más antigua. En la conferencia de arqueominerología realizada en 2008 en Ucrania fue presentado por dos expertos ucranianos , Vjacheslav I. Manchev del instituto geoquímica ambiental nacional de Ciencias de Ucrania y Alexander Parkhomenko del instituto geográfico de la academia nacional de las ciencias de Ucrania, una serie de estudios y evidencias de que la edad de la gran esfinge es de hace 800.000 años. En esa conferencia asistieron muchos científicos de varios lugares. Se centran en el estudio de la erosión del cuerpo de la esfinge. Realizaron un estudio sobre el litoral y las montañas del caucáso se fijaron que la erosión de las montañas producidas por el viento y la erosión de la esfinge siguen un patrón completamente diferente. Por tanto, no fue el viento y las lluvias de Schoch la que provocaron la erosión, sino producidas por inundaciones. 


PARTE SUPERIOR MÁS EROSIONADA
 
LA PARTE SUPERIOR SE HA DESPRENDIDO POR INUNDACIONES


La parte superior estaba menos erosionada que la inferior, como si existieran dos procesos de erosión diferentes. La erosión era en forma ondulada como las del litoral del Mar Negro. Se fijaron que el patrón de erosión de las costas era el mismo que la de la esfinge, y por tanto, la esfinge debió estar completamente sumergida durante muchos milenios. En el cuerpo de la esfinge existe una erosión ondulada para cada capa. Encontraron extrañas oquedades en la superficie de la esfinge y encontraron fósiles marinos. Ellos relacionan el período calabriense y las oquedades con fósiles cuando el agua del mediterráneo ocupaba parte de la región del Nilo. Y esa época se data hace 800.000 años. Pero nada es concluyente.


domingo, 27 de abril de 2014

SARCÓFAGO DE 3.300 ENCONTRADO EN ISRAEL.

NOTICIAS:

SARCÓFAGO


La Autoridad de Antigüedades de Israel acaba de presentar un hallazgo que evidencia la extensión del poder de los faraones Oriente adentro: un sarcófago de 3.300 años de antigüedad descubierto cerca de Nazaret, rodeado de vasijas y armas, en el que se guardaba un sello de oro que alude a Seti I, que reinó en el siglo XIII antes de Cristo. La zona entonces era conocida como Canaán y estaba bajo poder administrativo de los egipcios, que usaban el valle del descubrimiento, el de Jezreel, como vía natural de comunicación con la actual Siria, hasta donde llegó su dominio.
“Es algo fascinante, excepcional”, como lo describe Edwin Van Den Brink, uno de los investigadores que han liderado el proyecto, junto a Dan Kirzner y Ron Beeri. No es el primer sarcófago de la tardía Edad de Bronce que se encuentra en la zona, pero hacía 50 años que no se localizaba uno y, sobre todo, no tan al norte. Las excavaciones tuvieron lugar entre diciembre y el mes pasado y costó casi tres semanas sacar el ataúd, roto en decenas de pedazos. Los restos se encontraron por casualidad, en mitad de las obras de uno de los mayores gasoductos de Israel, a la altura del monte de Tel Shadud. Y esa es ahora la pena de los investigadores: la “práctica certeza” de que hay más que descubrir pero los trabajos arqueológicos se han dado ya por finalizados para dejar avanzar las cañerías.
El enterramiento encontrado está hecho de arcilla, es cilíndrico y su tapa lleva esculpido un rostro humano, “muy hermoso, muy sereno”, a juicio del profesor Van Den Brink. “Es una suerte porque, aunque todo está fracturado, la cara se ha mantenido casi intacta”, explica. Estaba rodeado de varios tarros de cerámica y vasos de culto, en los que se habría almacenado alimentos, vajillas y huesos de animales, destinados a proporcionar protección y sustento al muerto en una vida futura, una práctica clásica del Egipto de los faraones. Dentro del sarcófago había un esqueleto adulto y junto a él, una daga, una copa y varias piezas martilladas, todas de bronce. Muy cerca se han encontrado cuatro tumbas más, de dos hombres y dos mujeres, posiblemente miembros de la misma familia del dueño del sarcófago.
La Autoridad de Antigüedades está ahora decidiendo si somete los restos humanos a análisis de ADN, para ver si el fallecido era un cananeo o un egipcio trasladado a la zona, clave para asegurar rutas comerciales y la recaudación de impuestos de los faraones. La tesis de los expertos es que se trata de un funcionario, que trabajaba a las órdenes de los egipcios, “miembro de la élite local”, capaz de pagarse un enterramiento que no estaba al alcance de cualquiera. También podría ser un rico que imitase las costumbres funerarias egipcias que se estaban ya popularizando en la nueva zona de dominio, pero hay un detalle importante que, en principio, les lleva a rechazar esta tesis: la aparición, en el sarcófago, de un sello de oro con un escarabajo, usado para sellar documentos. Ahí está el vínculo con el gobierno.
En este sello, “muy valioso”, se cita al faraón Seti I, vinculado con el dios del sol, Ra, padre de Ramsés II, lo que engrandece el hallazgo a ojos de los israelíes, teniendo en cuenta que este último podría ser el protagonista del relato bíblico del éxodo de los israelitas. En la pieza también hay rastro de una cobra, símbolo de protección del poder.
Seti I supuestamente vivió en su primer año de mandato una revuelta en la zona de Bet Shean, al sur del Mar de Galilea, que llevó a que guerreros egipcios cargaran contra este territorio, conquistando todo el suelo de Canaan. El sarcófago que ahora ha salido a la luz evidencia la profundidad de ese avance, nunca antes tan “bien documentado”.
Actualmente, el Museo de Israel ya recibe a sus visitantes con una importante colección de sarcófagos, procedentes de Beit Shean pero también de Deir El Balah, en la franja de Gaza, donde fueron encontrados hace medio siglo. Allí, hoy en suelo palestino, estaba el centro administrativo más oriental de los faraones, desde donde se controlaría administrativamente la zona donde ahora han aparecido los nuevos restos. Los filisteos acabarían con el poder egipcio hacia 1.150 antes de Cristo.

FUENTE-El País.

domingo, 1 de diciembre de 2013

LOS SECRETOS DE LA ESCRITURA SAGRADA EGIPCIA.

CURIOSIDADES:


La lengua egipcia apareció por primera vez por escrito en torno al año 3300 a.C. y se desarrolló de forma continua como lengua viva hasta el siglo XIV d.C. A lo largo de esos más de cuatro milenios, el idioma experimentó una profunda evolución, de modo que entre el egipcio medio –la fase de la lengua en la que se escribió el famoso Cuento de Sinuhé– y el copto podría haber tanta distancia como entre el latín y el castellano.
Además, en las distintas regiones de Egipto se hablaban diferentes dialectos de la lengua egipcia, con lo que, por ejemplo, era habitual que un habitante del Delta tuviera dificultades para entender a otro de Elefantina.
Frente a esta notable transformación de la lengua hablada, la escritura jeroglífica da una impresión de inmutabilidad, de una escritura sagrada que se habría mantenido invariable durante siglos. Se trata, sin embargo, de una impresión engañosa, pues a lo largo de la historia egipcia no sólo hubo distintos sistemas de escritura, además de los jeroglíficos, sino que éstos evolucionaron de modo diferente, incluso en la época de dominio griego. Aun así, algunos principios básicos de la escritura jeroglífica se mantuvieron siempre vigentes.

Los jeroglíficos se basaron casi siempre en la representación de elementos de la realidad de los antiguos egipcios, desde seres humanos y animales hasta objetos celestes, plantas, utensilios diversos o todo tipo de construcciones. Estos signos fueron utilizados en un inicio como logogramas, es decir, signos cuyo significado es el elemento que representan. El concepto «casa» se escribía mediante el plano esquemático de una vivienda de una habitación, y la palabra «cara», con una cabeza humana mostrando el rostro de frente. En estos casos un pequeño trazo vertical se situaba detrás o debajo del signo para indicar que éste estaba siendo usado al modo de un logograma.

No obstante, pese al gran número de jeroglíficos que los egipcios llegaron a crear –unos 750 en la época clásica de la lengua egipcia–, era imposible que hubiera uno para cada

elemento de la realidad. Además, existían conceptos abstractos que no podían representarse directamente de forma gráfica. Era necesario, pues, encontrar un método para expresar nuevos significados con los signos jeroglíficos ya existentes. Uno de ellos consistió en utilizar los signos de forma simbólica para referirse a conceptos relacionados con el elemento representado. Por ejemplo, el signo que representa las banderolas situadas en los pilonos –puertas de entrada monumentales– de los templos pasó a designar el concepto de dios, dado que en los templos se guardaba la estatua de la divinidad. Otro caso es el signo del sol; como logograma designaba directamente el astro rey, pero podía también emplearse simbólicamente para indicar conceptos vinculados al tiempo, como «día», a partir de la idea de que el sol, en su movimiento por el cielo, marca el paso del tiempo.
Como este método todavía era insuficiente, los egipcios terminaron por desarrollar un sistema de escritura fonética, en el que los signos representaban los sonidos o fonemas de la palabra tal como se pronunciaba en lengua egipcia. Para ello tomaron como punto de partida los jeroglíficos ya existentes, que empezaron a utilizar de modo parecido a las letras de nuestro alfabeto. Por ejemplo, el signo que representa un antílope y que se pronunciaba jw, fue utilizado para escribir palabras en las que apareciesen los sonidos jw, aunque no tuvieran nada que ver con el significado original de «antílope»; es el caso de  jwa.wt, que significa «herencia». En algunos casos, los jeroglíficos representaban un único sonido fonema. Por ejemplo, «vientre» en egipcio se pronunciaba khet, por lo que para representar un sonido similar a la «j» se empleó un signo que representa la zona del vientre de una vaca, con las ubres y la cola.
Este método de escritura fonética tenía el inconveniente de que había palabras que se escribían igual y que podían confundirse. Para sortear este riesgo los egipcios desarrollaron un ingenioso procedimiento, que consistía en incluir al final de cada palabra un signo para indicar a qué clase de objetos correspondía y distinguirla de esta manera de otras palabras de igual ortografía. Estos signos son los llamados determinativos.

Gracias a los determinativos se podía saber que la palabra en cuestión correspondía, por ejemplo, a un tipo de planta concreta, como se ve en los términos  jaq.t «puerros», o  tjit«tomillo». Los mamíferos cuadrúpedos se indicaban con un determinativo consistente en una piel de animal y su cola; así se designaba una pantera, aby, un chacal wenesh, o un gato miw. Para identificar los términos abstractos se usaba un determinativo en forma de rollo de papiro sellado, ya que el papiro se asociaba con el pensamiento conceptual. De este modo, el verbo «escribir» se formaba con el signo de la paleta del escriba más el determinativo que indica que se trata de un concepto abstracto. En cambio, el «escriba» se designaba con el mismo signo de la paleta, pero con el determinativo de un hombre sentado, para indicar que era un oficio.

Las palabras podían contar con más de un determinativo, y durante el Imperio Nuevo el número de determinativos empleados en cada palabra se multiplicó. Dado que los jeroglíficos se escribían de forma continua, sin espacios entre las palabras, los determinativos cumplían también otra función no menos importante: la de ayudar a localizar fácilmente el final de cada término.
Puede decirse, pues, que la escritura jeroglífica consistía en una combinación de signos de distintos tipos: logográficos, fonéticos y determinativos. Esto puede ilustrarse en un nuevo ejemplo, el del verbo «salir», pronunciado en egipcio per y que se escribía con dos signos. El primero, como vimos arriba, representa el plano esquemático de una casa, y aquí está utilizado de forma fonética, por lo que representa las consonantes «p» y «r» (hay que recordar que, en la escritura jeroglífica, las vocales no se escribían: las «e» que aparecen entre las consonantes son una convención adoptada por los egiptólogos para poder leer con mayor facilidad las palabras). Va seguido del signo de la boca, que corresponde a la consonante «r»; se trata de un «complemento fonético» cuya función es facilitar la lectura del signo anterior. El último signo es un determinativo que señala que la palabra indica movimiento.

El género y el número de las palabras se indicaban generalmente de forma fonética. En cuanto al género, las palabras femeninas terminaban en «t» . Sin embargo, en caso de que el término designase a una persona, el determinativo podía indicar también el género de la palabra, mostrando a un hombre o a una mujer sentados. Por ejemplo, la palabra «sirviente» era bak, mientras que «sirvienta» se escribía bak.t. El plural, por su parte, se indicaba mediante el fonema w, además de con un determinativo que indica pluralidad.
Los jeroglíficos, pues, más allá de su cautivador efecto estético, se convirtieron en un sistema perfectamente desarrollado de escritura; «un sistema complejo –escribió Champollion, el primero en descifrarlos–, una escritura que es a la vez figurativa, simbólica y fonética en un mismo texto, en una misma frase y, debería decir, casi en una misma palabra».



Por Marina Escolano Poveda. Egiptóloga. Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos),