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domingo, 27 de julio de 2014

LA FIEL INFANTERIA.

RECOMENDACIÓN:



SINOPSIS:

Después de varios meses en primera línea del frente, llega la orden de relevo para el batallón Barleta. Es el reencuentro de los soldados con sus familias, con sus novias, y sobre todo, con la paz. Pero la tranquilidad dura poco, pues pronto les llega la orden de reincorporarse al frente. Allí se les confiará una peligrosa misión: la toma de Cerro Quemado, una cota difícil.


COMENTARIO DE LA PELÍCULA:


Tras la Primera Guerra Mundial aparecieron varias obras literarias en las que diversos combatientes exponían sus experiencias y vicisitudes. Generalmente estas obras se caracterizaban por su carácter antibelicista, tal es el caso de "Sin novedad en el frente" de Erich María Remarque, o "Adiós a todo eso" de Robert Graves. Pero hubo también obras que parecían ensalzar la guerra tal es el caso de "Tempestades de acero" de Ernst Jürgen. Al parecer esta obra tuvo una gran influencia en el desarrollo del militarismo alemán, pero también influyó en otros movimientos políticos, sobre todo aquellos con un carácter de derechas y/o nacionalista.

Parece ser que uno de los lectores de las obras de Remarque y de Jürgen era un falangista llamado Rafael García Serrano. Nacido en Pamplona, fue uno de los que se unió a la columna que partió hacia Madrid con el estallido de la Guerra Civil. Al igual que Jürgen, García Serrano estaba orgulloso de su experiencia bélica y de sus heridas en el frente, llegando a despreciar la obra de Remarque (según él solo era buena para limpiarse el trasero). Su segunda obra literaria se trató de la novela "La fiel infantería" publicada en 1943 y ganadora del Premio Nacional de Literatura de ese año. Todo parecía indicar que dicha novela iba a ser un éxito pero ¡la obra fue censurada debido a las presiones de la Iglesia! El motivo: el lenguaje inmoderado que utilizaban los personajes. En palabras del propio autor “gracias a la denuncia del arzobispo primado de Toledo y a la pasión eclesial de Gabriel Arias Salgado”.

No debemos olvidar que en 1942 se había publicado "La familia de Pascual Duarte" y que había pasado la censura. Así que sorprende que una obra escrita por un falangista no consiguiera pasarla por motivos tales como " se proponen como necesarios e inevitables los pecados de lujuria en la juventud". Al parecer tuvieron que pasar 15 años para que la novela viera de nuevo la luz. Cuando lo hizo se convirtió en un éxito por lo que se realizó su adaptación cinematográfica al año siguiente.

Dicha adaptación corrió a cargo del director Pedro Lazaga y del productor José Luis Dibildos. Se acortó y suavizó algo la historia, insistiendo en el mensaje reconciliatorio. Eran tiempos de apertura del régimen franquista. También se eliminaron las referencias a la prostitución pero se mantuvo el episodio del adulterio. También se conservó la idea principal de la novela. García Serrano decía que su generación, con independencia del bando en que luchasen sus miembros, sacrificó su juventud para crear una España mejor que aquélla en que la que crecieron. Y ese mensaje queda destacado en la dedicatoria final de la película que reza: "A todos los españoles que hicieron esta guerra, estén donde estén, vivos o muertos. ¡Larga Paz! ".

En el aspecto cinematográfico la película es correcta. De hecho recuerda mucho a las producciones bélicas norteamericanas pero con toques de comedia ligera a la española. Comienza con una presentación de personajes: los mandos, el estudiante, el tendero, el caradura ligón, el padre de familia, el agricultor, etc. Posteriormente la unidad recibe unos días de permiso en su ciudad de origen, la imaginada Atarbe. Allí la película se ajusta más a los cánones de los melodramas romanticones tan al gusto de la época por lo que es bastante floja. Solo hay que ver el bodorrio que protagoniza Arturo Fernández. En cuanto al toque de comedia se consigue con la mamá del soldado estudiante o los tejemanejes entre Tony Leblanc y Jesús Puente. Supongo que se quería atraer al público femenino con la gran cantidad de historias románticas que se nos cuentan.

La cinta rompía algunos moldes con respecto a películas bélicas producidas anteriormente en la dictadura. Por un lado mostraba a los soldados nacionales emborrachándose cuando estaban de permiso, algo bastante raro de ver en obras más tempranas. También había alguna pullita hacia el régimen como la escena berlanguiana en que "llama el ministro". Al parecer García Serrano ajustó algunas cuentas con la Iglesia. En determinados momentos se hacen pequeños chistes sobre ella, como por ejemplo sus proclamas sobre que el baile de la rumba o el tango podría considerarse un sabotaje de la guerra, o en la secuencia en la que un soldado está de permiso en su casa y se queja de que no le dejan dormir en paz diciendo "esta es la familia cristiana y española por la que uno es capaz de derramar hasta la última gota de su sangre". Adicionalmente, Lazaga intentó evitar que su película se considerase un instrumento de propaganda del régimen, así que sólo sale una imagen de Franco y es cuando las chicas de Atarbe preparan el recibimiento de los soldados. Es un retrato al fondo y casi está desenfocado. Tras la dictadura y en el clásico ejercicio de valentía antifranquista a toro pasado, muchos "críticos" la despellejaron y la calificaron de elegía del heroísmo militar, olvidando que está realizada en 1959.

Tiene algunos errores. A mi me llamó mucho la atención la escena en la que Ismael Merlo lee una carta a un soldado analfabeto. Vemos que están en la trinchera y sin embargo Merlo lee la carta por encima de la misma, situación que habría hecho feliz a cualquier francotirador enemigo. Otra cosa que canta mucho es que las féminas van vestidas al estilo de finales de los años 50 en lugar de los años de la guerra. Curiosamente es el mismo error que cometerá Otto Preminger en la aburrida "Primera victoria". También se ven señales de circulación de los años 50 que no existían en los años 30 cuando las tropas entran desfilando en la ciudad. Y no digamos nada del "avión republicano" que les bombardea.

Es en la última media hora cuando la película retoma el aspecto bélico y vuelve a cobrar ritmo y fuerza. Tiene secuencias bastante llamativas como es aquella en la que el comandante indica a su ordenanza que toque la armónica y así "espontáneamente" se ponga a cantar el batallón -Los de Barleta somos la bomba viva la madre que nos parió- para evitar que no se desmoralicen mientras por el medio de las dos filas pasan los burros con los cadáveres de soldados de otras unidades. También se nos muestra que las tropas beben alcohol antes de los combates, el propio García Serrano opinaba que las laureadas las ganan Domecq y González Byass.

La escena de la toma de Cerro Quemado es bastante buena para los estándares de la época y creo que representa bastante bien el típico "asalto a las bravas" tan característico y costoso de nuestra guerra incivil, secuencia que culmina con el sangriento contraataque republicano en el que muere hasta el apuntador. Hay que resaltar que los soldados y oficiales republicanos no son representados como los típicos patanes desastrados y borrachines de películas anteriores tales como "Raza". Son soldados como los que tienen en frente y se nota que tienen las mismas inquietudes que ellos. Aunque uno de los méritos de esta película es que puede cambiarse perfectamente a los nacionales por los republicanos y la historia seguiría siendo la misma, es muy probable que si a Pedro Lazaga se le hubiera permitido desarrollar algún personaje republicano estaríamos ante una gran película.

 Aunque personalmente me gusta más "Posición Avanzada", creo que "La fiel Infantería" es una producción sobre la Guerra Civil española bastante digna, bastante más realista que muchas películas actuales y que está siendo injustamente olvidada en estos tiempos de "corrección política".

TRAILER:




Artículo de- Asier Menéndez Marín.

jueves, 8 de mayo de 2014

RAMON FRANCO: PASIÓN POR LA AVIACIÓN

CURIOSIDADES:




Si se hace un repaso por las decenas de atributos que vienen a la mente al escuchar la palabra Franco, probablemente lo último que cabría pensar es que alguien con este apellido pudiera estar relacionado con la facción republicana o con Esquerra Republicana de Catalunya. Sin embargo, sí es posible, y es que, aunque esta ideología política no se corresponde con la del Generalísimo, si lo hace con la de su hermano Ramón, un aviador que, entre otras cosas, amenazó con bombardear el Palacio Real para acabar con la Monarquía.
Ramón Franco tiene en su haber el récord mundial de distancia recorrida en un vuelo con escalas a bordo del hidroavión «Plus Ultra» en 1926 e, incluso, haber obtenido un acta de diputado por el partido Esquerra Republicana de Catalunya en las elecciones de 1931. Sin duda, una vida que contrastaría radicalmente con la de su hermano Francisco.
 
«Ramón Franco Bahamonde nació en El Ferrol, a las 15,30 horas del 2 de febrero de 1896», explica el periodista y escritor José María Zavala en su libro «Franco, el republicano». El niño vendría al mundo a penas cuatro años después que su hermano mayor Francisco, con el que nunca mantuvo una muy buena relación. «Ramón no se llevaba muy bien con Paquito, a quien consideraba un poco estirado y criticaba siempre por comportarse como el niño bueno de la familia», explica el experto.


Guerra del Rif


Ramón no tardó en adentrarse en la carrera militar siguiendo los pasos de su hermano. De hecho, recibió su primer destino con apenas 18 años: «En 1914 el segundo teniente Ramón Franco fue destinado al Regimiento de Infantería de Zamora nº 8».

Como todo militar español de la época, su prioridad fue ascender cuanto antes, y la forma más rápida era entrar en batalla. Por ello, decidió hacer todo lo posible para que le enviaran a Marruecos, donde España libraba una guerra para intentar mantener el territorio que le había sido cedido en el norte de África.

«Ramón sabía muy bien que su fiebre de ascenso sólo podía curarse en Marruecos, donde los vehementes y ambiciosos tenientes como él lograban con cierta facilidad las tres estrellas de capitán si salían con vida de un combate cuerpo a cuerpo o resultaban heridos de consideración en alguna escaramuza».

Sus sueños de combatir y sangrar por España se hicieron pronto realidad. «El 15 de abril de 1916 figura con relieve en la hoja de servicios de Ramón Franco. Aquel día tuvo lugar su bautismo de fuego (…) al ocupar las arriesgadas posiciones de Amersan», determina el experto. Esa tarde, el ferrolano demostró su valentía durante un combate cuerpo a cuerpo que mantuvo contra los rifeños. Su arrojo le valió el apodo de Chacal y una Medalla Militar.

Dos Francos, dos actitudes opuestas


Pero, pronto descubrió una nueva afición que le hizo cambiar el fusil por los mandos de un avión. «Ramón recordaba los tiempos recientes en que volar era casi un milagro. Admiraba la heroica tozudez de aquellos intrépidos pilotos que, desafiando la gravedad, intentaban alzarse con sus aparatos en el aire», aclara Zavala. Por esas épocas, las divisiones políticas entre ambos hermanos aún no eran extremas.

Sin embargo, no todo era honra y valor en la vida de Ramón, y es que era conocido entre sus compañeros por su gran uso de los prostíbulos de la zona, por gastarse toda la paga en una noche (cosa que va en consonancia con la anterior) e, incluso, por otras «bromas» algo más curiosas. 

«Un día se le ocurrió subir completamente desnudo al escenario de un pequeño burdel mientras intentaba raptar a la corista en medio de un fenomenal escándalo», explica el escritor. Realmente, sería difícil saber que hubiera dicho su hermano, entonces ascendiendo en la escala militar, de haberle visto.

En 1920 se decidió finalmente a dar forma a su sueño, y llevó a cabo un curso de pilotaje que comenzó en el aeródromo de Cuatro Vientos con unos aeroplanos en los que subirse podía significar una sentencia de muerte. «En aquellos frágiles aparatos con motor de 80 caballos (…) aprendió a valerse por sí mismo volando a más de mil metros de altura. Sin pericia era francamente difícil salir ileso del vuelo, en unos tiempos en los que no existía el piloto automático», sentencia el autor.


EN EL AVION PLUS ULTRA EN MELILLA


Tras obtener su licencia de aviador no lo dudó ni un segundo: debía acudir como piloto de guerra a Marruecos. Ávido de peligro, en esta guerra realizó más de 150 vuelos en dos años al mando de un hidroavión, los aparatos más cotizados y versátiles de aquella época.

En varias ocasiones, además, tuvo la suerte de encontrarse con su hermano Francisco, al que, según varios militares de la época, odiaba. «Lo detestábamos (a Franco), empezando por su hermano Ramón, con el que casi no se hablaba. Cuando pedían un hidro (hidroavión) para el teniente coronel Francisco Franco, todos procurábamos eludir el servicio, pues nos molestaba su actitud. Llegaba a la base siempre puntualísimo y siempre serio. Muy estirado, para parecer más alto y disimular su tripita ya incipiente», afirma una declaración de aquella época que recoge Zavala en su libro.


Un viaje para la historia


Sin embargo, la mayor hazaña de Ramón aún estaba por llegar, y se produjo en 1926, cuando se propuso batir el récord mundial de distancia recorrida con escalas en vuelo. «Ramón Franco se proponía recorrer una distancia considerable -10.270 km exactamente-, convirtiéndose en el primer aviador del mundo que establecía una ruta aérea tan larga entre España y América. De tener éxito, sería la cuarta vez en toda la historia que un aeroplano cruzaba el Atlántico», afirma el periodista.

Pero la finalidad del vuelo no era únicamente batir este récord, sino que también se buscaba dar los primeros pasos para la transmisión del correo a través del Océano en un tiempo veloz. Y es que, en esta época los aviadores aún trataban de disipar las dudas que afirmaban que los dirigibles ofrecían mayores ventajas que los aeroplanos.

Para el vuelo, que fue apoyado en todo momento por el rey Alfonso XIII -muy ilusionado con batir la marca mundial-, Ramón necesitaba un hidroavión que pudiera soportar las duras condiciones climáticas y, a su vez, un viaje de tantos kilómetros. Por ello, compró con su dinero un Dornier Do J Wal (más conocido como «ballena»), al que instaló motores más potentes y una mayor cantidad de combustible. 

En su momento, este aeroplano era uno de los más avanzados tecnológicamente y costó una auténtica fortuna: 300.000 pesetas. Su nombre quedaría escrito para siempre en las páginas de la historia: «Plus Ultra».

Tras solucionar esta primera dificultad, ahora sólo quedaba seleccionar a la tripulación. Para esta tarea, calificada por algunos de locura, los designados fueron: el capitán Julio Ruiz de Alda, el Teniente de Navío Juan Manuel Durán y Pablo Rada (mecánico). 


LA TRIPULACIÓN


Las etapas de una dura travesía


El viaje dio comienzo a las 7 horas y 47 minutos del día 22 de enero de 1926, momento en que Ramón Franco encendió los motores del «Plus Ultra» en La Rábida, el puerto de Palos de la Frontera en Huelva desde el cual partió Cristóbal Colón en 1492. Centenares de personas le despedían desde tierra. Los aviadores eligieron esta ruta con la intención de rendir homenaje a Colón. Todo estaba preparado, el piloto elevó el hidroavión en el aire y comenzó el esperado viaje el cual constó de siete etapas:





1. La primera etapa que se cubrió fue la de Palos-Las Palmas, donde el hidroavión amarró a las 2 de la tarde tras haber recorrido unos 1.300 km. en 8 horas de viaje.

2. El día 26 el Plus Ultra partió de Las Palmas en dirección a la isla portuguesa de Porto Praia, donde llegaron tras recorrer 1.745 km. en aproximadamente 9 horas y 50 minutos.

3. La tercera fase fue de las más complejas, ya que suponía el paso a Brasil y, por tanto, el cruce del Atlántico. Sin embargo, se completó con éxito a pesar de algunas dificultades. El Plus Ultra, que partió a las 6 horas y 11 minutos del 30 de enero, llegó a la isla de Noronha, a 2.305 km de Porto Praia.

4. La cuarta etapa, de apenas 530 km, hasta Pernambuco, resultó ser una de las más dificultosas, ya que la hélice principal se rompió en pleno vuelo y fue necesario repararla en el aire, lo que retrasó en casi una hora a la tripulación de Franco.

5. Esta fase fue la que llevó a los aviadores de Pernambuco hasta Río de Janeiro, territorio al que llegaron aproximadamente el 4 de febrero tras haber recorrido un trayecto de 2.100 km.
6. La penúltima etapa les llevó de Río de Janeiro a Montevideo, lo que supuso unos 2.060 km y que fue realizada en 12 horas y 5 nibutos.

7. Finalmente, la travesía se saldó con la llegada del «Plus Ultra» a Buenos Aires, con un tiempo total de 59 horas y 39 minutos


Este viaje, recordado más paradójicamente en Argentina que en España, significó el establecimiento de dos récords a nivel mundial, el de distancia con escalas y el de la mayor velocidad de un hidroavión en vuelo. Lo más curioso es que esta travesía se llevó a cabo en aproximadamente 60 horas divididas a lo largo de varios días, mientras que, en la actualidad, un avión comercial realiza el mismo recorrido en aproximadamente 9 horas.
Tras la proeza, los miembros de la tripulación eran recibidos cómo héroes allí por dónde pisaban, desde América del Sur hasta tierras españolas, donde, incluso, el feliz y orgulloso monarca Alfonso XIII envió una carta felicitando a Franco y a sus hombres. Habían llevado a cabo una proeza sin parangón, y la gloria recayó sobre ellos. El piloto, concretamente, era considerado ahora como todo un héroe español.

EN EL CENTRO GALLEGO TRAS SU HAZAÑA
 


Caída en desdicha




Sin embargo, la gloria era efímera para Ramón, que pronto se planteó llevar a cabo una nueva aventura para seguir siendo así el amo de los cielos. Esta vez, el objetivo fue dar la vuelta al mundo a bordo de un hidroavión, el Numancia. En cambio, las dificultades y la mala disposición del aparato provocó que el viaje tuviera que abandonarse incluso antes de comenzar.

Pocos meses después, la tozudez de Ramón hizo que tratara nuevamente de recorrer todo el globo. Para ello, esta vez, seleccionó un moderno modelo de avión que, en ese momento, le ofrecía grandes garantías: un Dornier alemán. Sin embargo, el fiasco volvió a sucederse de nuevo después de que el avión cayera al mar y estuviera perdido durante semanas hasta que los aviadores fueron rescatados. 

Para colmo, la vuelta a España de la tripulación estuvo salpicada de reproches por parte del entonces dictador Primo de Rivera (que desde el vuelo del «Plus Ultra» no sentía demasiada simpatía por Franco) y de Alfredo Kindelán (Jefe del Aire). Además, Ramón tuvo que hacer frente a varias acusaciones de desfalco relacionadas con un supuesto pago que le había realizado la casa Dornier.

Finalmente, sobre el ferrolano cayó el peor castigo posible para un piloto. «A finales de julio, hallándose en San Sebastián (…) Ramón recibió un telegrama en el que se le comunicaba su baja en Aeronáutica. Tras 48 horas, Ramón era expulsado oficialmente de la Aviación española, nada menos que en aplicación de la Real Orden de 1924 sobre indeseables», sentencia Zavala. El aviador, considerado por cientos de países como un héroe, en su tierra natal era tratado como escoria.

Franco, republicano


La expulsión provocó en Ramón un gran descontento hacia Primo de Rivera y la Monarquía. Por ello, el piloto cambió radicalmente de tendencia política. «Ramón Franco pasó así de las duras palabras (en contra de la Monarquía) a los hechos consumados ingresando en la recién nacida Asociación Militar Republicana», explica el experto.

Esos años Ramón conspiró abiertamente contra Primo de Rivera y la Monarquía, de hecho, recayeron sobre él varias acusaciones y sanciones. Sin duda, se había convertido en uno de los mayores seguidores de la república. «A esas alturas ya se había convertido en un revolucionario que conspiraba contra un régimen agonizante», sentencia el experto. 

Pero todo cambió con la caída de la dictadura de Primo de Rivera y la creación de la conocida como «dictablanda» de Dámaso Berenguer. En ese momento, Ramón veía cada vez más cerca la revolución que ansiaba para así dar el poder a los republicanos. De hecho, llegó a definir a la Monarquía como una «enemiga de cuanto signifique progreso y soberanía nacional».

«Por aquel entonces Ramón y Paco se hallaban en las antípodas ideológicas, mientras el primero pretendía instaurar una república por la vía revolucionaria, el segundo se mantenía fiel, como un mastín, a la Corona y al catolicismo», afirma Zavala. 

Bombardeo del Palacio Real


Tras algunos meses, finalmente Ramón tuvo la sublevación que quería, la cual se produjo en 1930 cuando varios militares proclamaron la Segunda República en Jaca. Mientras esto sucedía, el ferrolano inició su propia lucha en Madrid, concretamente desde el aeródromo de Cuatro Vientos, en el que, junto a varios mandos, organizó una fuerza revolucionaria.

En ese momento floreció en Ramón su carácter temperamental. Y es que, aunque la misión consistía en usar varios aviones para lanzar panfletos informando de la proclamación de la II República en Madrid, él tenía otras ideas. Con decisión, se subió a un aparato, lo cargó de bombas, y afirmó que su intención era lanzarlas sobre el Palacio Real para acabar definitivamente con la monarquía. 

Resuelto, llegó al palacio en pocos minutos, sin embargo, y extrañamente, cambió repentinamente de opinión pues, según explicó más tarde, existía la posibilidad de dañar a gente inocente en el ataque. Finalmente, decidió volver a Cuatro Vientos, desde dónde huyó a Portugal ante la incertidumbre que suponía el no saber si la revolución triunfaría o no.

Diputado por Esquerra Republicana


En cambio, en 1931 Ramón vio su sueño cumplido, este año se proclamó la Segunda República, la cual sustituyó a la Monarquía de Alfonso XIII. El aviador regresó entonces a España tras varias vicisitudes y fue rehabilitado en su antiguo empleo. La suerte comenzaba a serle favorable.

CON FRANCESC MACIA


Poco después, Ramón llegó incluso a tomar parte en la política. «Francesc Maciá, consciente de la buena relación de Ramón con los anarcosindicalistas, ofreció a este un puesto en Esquerra Republicana de Catalunya [...] Ramón obtuvo al final 91.731 votos en los comicios», afirma Zavala. Un acta de diputado.

CELEBRANDO LA VICTORIA 


Años después, Ramón viajó a EE.UU. como agregado a la embajada. Sólo volvería a España tras el levantamiento militar de 1936 llevado a cabo por su hermano Francisco. Finalmente, y tras muchos años, ambos volverían a encontrarse, pero ¿sería como aliados o como enemigos?



El cambio hacia la derecha




Tras el levantamiento de Francisco Franco, todos hacían cábalas sobre si Ramón seguiría fiel a la República o, por el contrario, se uniría a su hermano. La respuesta no se hizo esperar: el piloto prefirió la sangre a las ideas políticas y se dirigió a España para reunirse con el futuro Generalísimo.

Las conjeturas sobre la causa que motivó a Ramón a cambiar de bando nunca se han aclarado. A pesar de las decenas de explicaciones que se propusieron, entre las más creíbles está la de la muerte de su gran amigo Julio Ruiz de Alda (falangista), a manos de varios milicianos armados en la cárcel Modelo de Madrid. 

«La muerte de Julio conmovió a Ramón. Poco a poco, éste fue conociendo más detalles de aquel crimen. Supo que aquel maldito día los cobardes milicianos dispararon a bocajarro sus armas automáticas sobre los indefensos presos de la Modelo», afirma Zavala en el texto.
«Para entonces, Ramón ya había decidido dar el gran paso. Aguardó, sin embargo, hasta el 4 de octubre, cuando el gobernador militar de Salamanca leyó el decreto que nombraba "jefe del Gobierno del Estado Español al excelentísimo señor general de División Francisco Franco Bahamonde"», determina el escritor. Y es que, el piloto sólo podría volver sin peligro a España si su hermano era nombrado jefe de Estado.

Al llegar al país Francisco le esperaba con los brazos abiertos, de hecho, le nombró jefe de la Aviación Nacional en Palma de Mallorca. Ramón tomó entonces el primer avión a su nuevo destino, en el que, sin saberlo, le aguardaba su último vuelo.





Una muerte en servicio




El 29 de octubre de 1938, Ramón encendería por última vez los motores de su hidroavión Cabt Z nº 1. Según las fuentes oficiales, le ordenaron partir de Palma a las 6 de la mañana junto a otro aeroplano idéntico con la misión de bombardear una zona de Valencia. Sin embargo, durante el viaje se produjeron algunas dificultades y el avión cayó en picado hacia el suelo.

Uno de los miembros de la tripulación del aeroplano de apoyo relató que, cuando ambos aviones se acercaron al cumulonimbo, le pareció observar una inusitada agitación en la cabina de Ramón.«Distinguió un continuo ir y venir de las cabezas del observador, el mecánico y el radiotelegrafista, que se habían puesto en pie. Los tres parecían comentar alguna incidencia importante», sentencia Zavala.

Un día después, los cadáveres fueron hallados en torno a una gran zona de restos, lo único que quedaba del aeroplano. Nadie había sobrevivido. El fuerte impacto provocó de hecho que varios de los cuerpos tuvieran miembros amputados. Por su parte, Ramón únicamente tenía una fuerte herida en la parte posterior de la cabeza, pero esta le había costado la vida. 

A día de hoy aún se desconocen las causas del accidente, algunos hablan de sabotaje, mientras que otros determinan que el aparato explotó en el aire. También existen partidarios que defienden la idea de que los mandos del «hidro» se agarrotaron, provocando que este fuera incontrolable. En todo caso, eso ya sólo queda en manos de la Historia.





FUENTE - Abc


 


miércoles, 30 de abril de 2014

ESPOIR SIERRA DE TERUEL.

RECOMENDACIÓN:




SINOPSIS:

La película estuvo lista en julio de 1939. Se proyectó dos veces en París y en pases privados, pero el Gobierno de Franco presionó a la diplomacia francesa en Madrid hasta que la censura prohibió su exhibición pública. Durante la Segunda Guerra Mundial se destruyeron todas las copias que se encontraron, por lo que se llegó a pensar que la película se había perdido para siempre, hasta que se descubrió una bobina etiquetada con un nombre que no correspondía al título. Se hicieron copias y se estrenó el año 1945, presentándola como un filme francés. En España no se vio hasta 1977.


COMENTARIOS DE LA PELÍCULA:

Personalmente creo que el cine bélico ambientado en la Guerra Civil Española es bastante mediocre en líneas generales, salvo excepciones. Pero también es cierto que es un parte de la historia que ha tenido una amplia recreación cinematográfica.

La historia de la gestación y peripecias de la película es mucho más interesante que la película en sí. De hecho, recuerda bastante a lo que le pasó al negativo de la película "La gran ilusión" aunque en este caso tiene un final distinto. Voy a intentar resumirlo. En agosto de 1936 André Malraux forma en Francia la "Escuadrilla España". Los primeros aviones que llegaron fueron 12 cazas Dewoitine y 6 bombarderos Potez 54. A lo largo de la actuación de la escuadrilla llegarían unos 50 aviones de distintos tipos y la compondrían unos 300 efectivos entre tripulaciones y personal de tierra.

Sobre el papel esta era una unidad de "voluntarios antifascistas" en la que Malraux tenía el grado de teniente coronel. Pero actuaba de forma independiente y solo respondía ante el general Hidalgo de Cisneros, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas del Ministerio de Marina y Aire. Otra diferencia fundamental es que era una unidad mercenaria en el sentido estricto del término. Las tripulaciones firmaban contratos en los cuales se les asignaban a algunos un sueldo de 50.000 francos por un mes, pagaderos en dinero español y un seguro de vida y accidente por 500.000 pesetas (equivaldría a unos 750.000 euros actuales).

Cisneros opinaba de la unidad de Malraux lo siguiente: Yo no puedo decir que Malraux en aquella época no fuese, a su manera, un hombre progresista, ni que no viniese a España de buena fe para ayudar a los republicanos, tal vez ilusionado con el pensamiento de hacer en nuestro país el papel de lord Byron en Grecia. Lo que sí puedo y debo decir es que Malraux, que por su personalidad como escritor podía habernos sido útil, se anuló él mismo al pretender hacerse jefe de una escuadrilla, sin haber visto en su vida un avión, sin tener la menor idea de lo que es la aviación, y sin darse cuenta de que no se puede jugar a los aviadores sin serlo, y mucho menos en una guerra... Más que una ayuda, fueron para nosotros una carga. En varias ocasiones intenté licenciarlos, pero el gobierno se oponía, alegando la mala impresión que produciría en Francia cuando se supiese que habíamos tenido que echar de España, por inútiles y sinvergüenzas, a estos aviadores que una falsa propaganda había convertido en "heroicos defensores de la libertad". No es la única crítica que puede leerse sobre Malraux. Según Anthony Beevor era un mitómano que explotó cínicamente la oportunidad de crearse una fama de héroe legendario en España.

La Escuadrilla España tuvo su bautismo de fuego durante la Campaña de Extremadura y el avance rebelde sobre Madrid. En esa época la superioridad aérea republicana era aplastante pero fue completamente desaprovechada. Una de las acciones más famosas de la escuadrilla fue realizada el 1 de septiembre de 1936 cuando consiguieron atacar por sorpresa y destruir un aeródromo rebelde en la localidad de Olmedo. Ese episodio es la base de un capítulo de la novela L'Espoir y del guión cinematográfico de "Sierra de Teruel". En ese ataque fue esencial la participación de un campesino para localizar el lugar del aeródromo. El segundo hecho más famoso fue realizado el 27 de octubre, cuando tres Potez consiguieron bombardear el aeródromo de Talavera de la Reina.

Pero en líneas generales, la actuación de la escuadrilla dejó bastante de desear. Hubo varios casos de indisciplina y en noviembre de 1936 se rescindieron los contratos. Los pocos que se quedaron fueron integrados en la aviación republicana bajo el nombre de "Escuadrilla Antifascista Malraux". El resto se fue con los bolsillos llenos. En diciembre de 1937 la escuadrilla fue utilizada en la zona de Teruel, pero perdió varios de sus aviones. La escuadrilla fue disuelta en febrero de 1937 después de realizar veintitrés misiones en siete meses.

Malraux pasó entonces a realizar el papel que según Cisneros debería de haber realizado desde el principio. Sirvió a la propaganda a favor de la República Española. En 1938 publica L'Espoir relatando sus experiencias en España. En ella describe a la "Escuadrilla España" como si fuera parte de las Brigadas Internacionales y no una unidad mercenaria. La novela termina con la victoria republicana de Guadalajara.

La Subsecretaría de Propaganda del Gobierno Republicano español pensó que la novela podría ser la base de una película de propaganda que pudiese influir en la posición de las democracias occidentales. Inmediatamente dotó de fondos a Malraux para su producción. Max Aub colaboró como guionista. Como no podía adaptarse el libro entero se decidió rodar una fusión de dos episodios adaptándolos a la situación de la República en 1938: la acción se sitúa en plena Batalla de Teruel en lugar de en la campaña de Extremadura de 1936. El guión básico es el ataque por sorpresa de los Potez al aeródromo de los nacionales combinado con el bombardeo de un puente y la caída de uno de los aviones incursores en plena Sierra de Teruel. Al no ser la misma historia de la novela, Malraux decidió titular a la película "Sierra de Teruel".

Cinematográficamente hablando la película es bastante floja. Como es una película de propaganda realizada en 1938 se insiste mucho en las pésimas condiciones en las que se encontraban las fuerzas republicanas: falta de armas, las que tiene son obsoletas o inadecuadas, aviones sin motores ni armamento,... Pero lo que no faltan son ánimos para enfrentarse a las fuerzas de los nacionales. Aquí Malraux utiliza un recurso que volverá a utilizar Ken Loach en su "Tierra y Libertad" de 1995. Gran parte de los actores son gente del pueblo y realmente resulta gracioso escuchar "mesmamente" el acento mañico. Ahora, las dotes interpretativas brillan por su ausencia. La película también recoge la muerte de un personaje basado en el piloto alemán Hantz que parece que luchó en la escuadrilla de von Richthofen. Y es realmente llamativa la secuencia final del rescate de los pilotos por parte de la gente del pueblo. Clavadita a una procesión de Semana Santa en la que en lugar de pasos con Cristos yacentes tenemos a los pilotos republicanos heridos en camillas.

Los negativos eran revelados en los laboratorios Pathé de París y luego vueltos a Barcelona para ser montados. Pero el 26 de enero cae dicha ciudad y el equipo de producción huye a Francia con el material cinematográfico. Cuatro meses después del fin de la guerra, en julio de 1939, se termina de montar la película en Francia. Pero Malraux no consigue estrenarla. En ese momento se ha firmado el pacto Ribbentrop-Molotov y los fascistas ya no son enemigos de los comunistas. El gobierno francés vetó la distribución de la película. En mayo de 1940 los alemanes invaden Francia y cuando llegan a los archivos de los estudios Pathé localizan el negativo original y lo destruyen. Sin embargo una copia consigue salvarse porque es escondida en una caja de otra película. En 1945 la copia es redescubierta y será utilizada para realizar nuevas copias. Sin embargo su estado no es óptimo y para colmo el distribuidor francés manipuló la copia salvada, cambiando el título de "Sierra de Teruel" a "Espoir" y añadiendo unos rótulos intercalados, modificando los títulos de crédito y, lo más grave, cortó 100 metros de la escena final.

Pero resultó que no era la única copia. En Agosto de 1940 la sociedad norteamericana American Aid Center mandó una serie de agentes para ayudar a los refugiados cuyas vidas podían correr peligro por la ocupación nazi. Uno de estos agentes, Varian Fry, se encontró con Malraux. Éste le hizo saber que guardaba una copia de la película y planearon como sacarla del país a través del consulado norteamericano. Cuando todo estaba a punto, un burócrata exigió un certificado del gobierno francés de Vichy indicando que la película no era material inflamable. Afortunadamente el propio director de la Biblioteca del Congreso se involucró en el asunto. La película fue enviada a los USA donde llegó el 2 de junio de 1942. Sin embargo Malraux no supo que la entrega había tenido éxito y pensó que la copia se había perdido en el camino y nadie le hizo caso a la misma hasta 1984. Esta copia es la que se utilizó para hacer la contracopia que se conserva en la Filmoteca Española pues es la menos alterada con respecto al negativo original. De hecho conserva su título original: "Sierra de Teruel".

Es decir, un mercenario francés realiza la película sobre la Guerra Civil Española pagado por el gobierno español. La termina después de haber perdido la guerra. El gobierno francés la prohíbe, los alemanes la destruyen, los franceses la recuperan, le cambian el título y la comercializan mientras que los americanos también la salvan. Definitivamente Spain is different!

PELÍCULA:




Artículo de -Asier Menéndez Marín.