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sábado, 2 de mayo de 2015

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESCORIAL

 CURIOSIDADES:



 
El Monasterio del Escorial se construyó en homenaje de la victoria de los españoles sobre los franceses en San Quintín en el 10 de agosto de 1557. Fue obra de los arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. La construcción se inició en 1562 y finalizó en septiembre de 1584.


VISTA DEL ESCORIAL


No se se era más admirable y de más nueva y alegre vista la de esta casa, cuando se iba edificando, que ahora cual la vemos perfecta y acabada. Aquel bullicio y aquel ruido, aquella variedad de gentes y voces tan varias, la deferencia de artes, oficios y ejercicios envueltos todos en una priesa y diligencia extraña y en aquella al parecer confusa muchedumbre, aunque en la verdad admirablemente avenida y concertada, causaba un como pasmo y admiración a cuantos de nuevo la veían y aun a los que despacio la estaban considerando. Había en sola la iglesia veinte grúas de dos ruedas, unas altas, otras bajas y otras sobre estas más altas, y sobre estas tablados y andamios que subían al cielo; estos daban voces a aquellos, los de abajo llamaban a los altos, los de en medio a los unos y a los otros; de día, de noche a la tarde, a la mañana, no se oía sino guinda, amaina, vuelve, revuelve, torna, estira, para, tente, menea; bullía todo y crecía con aumento espantoso; parecía trabajaban no solo para ganar de comer como en otras obras, sino para dar remate y perfección a los que tenían entre manos en una amigable contención y porfía, pretendiendo cada uno ir el primero, y junto con esto ayudar al otro.

Fuera de este número de grúas que andaban en la iglesia y torres de ella, había otras ne diversas partidas; en el aposento de palacio, casa real y de las damas y caballeros, otras dos; en el pórtico principal cuatro y aun seis; en el corredor de la enfermería otra; en el colegio otras, no sé cuántas, a todas se proveía con abundancia y con puntualidad los materiales necesarios; peonaje, carretería, piedra, cal , agua, madera. Quien viera la multitud de aserradores y carpinteros de tantas suertes y diferencias de otras, unas gruesas como andamios, grúas, cabrillas, agujas y otros ingenios y vasos, tijeras y maderamientos de tejados, otros de puertas y ventanas, y otros más primos, y delgadas manos para cajones, y sillas y estantes, y todo cuanto toca a ensamblaje, jurara que se hacían una ciudad de sola madera. Quien considerara las fraguas y el hierro que se gastaba y labraba, pensara que era para algún castillo o alcázar de puro hierro, y lo mismo afirmara los que pesaran el plomo y otros metales, como bronce, estaño y cobre.

Por otra parte, la variedad y diferencia de albañiles, para lo que se gastaba de cal, yeso, estuque, azulejos, ladrillos y cosas de este menester era tan grande, que si se derramara, ocupara gran parte de esta campaña, y sin duda que si esto, o cualquiera cosa de las que he dicho la amontonaran por si en el contorno de esta casa, admirara la grandeza de cada una, y se atrevieran a afirmar ser bastante para fundar una ciudad entera. Diremos adelante la razón y la suma de lo que pudiéramos en ello; entre estos maestros públicos que hacían tan acordado bullicio, había otros más secretos y retirados, como eran pintores, muchos y de gran primor en el arte, que llaman ellos valientes;  unos hacían dibujos y cartones y otros ejecutaban; unos labraban al olio tableros y lienzos, otros al fresco las paredes y techos, otros al temple, y otros iluminaban, otros estofaban y doraban, y otros muchos, porque los juntemos con estos, escribían libros de todas suertes, grandes y pequeños, y otros los encuadernaban.

De este género y no de menos primor había gran copia de bordadores, que iban haciendo ornamentos al culto divino para alteres y sacristía, en telas de raso, marañas, terciopelo, brocados; unos matizaban con extraño primor, otros bordaban, otros hacían franjas y cordones. Sin esto otra diferencia de maestros más extraños para los metales, unos hacían órganos y otros campanas, otros vaciaban grandes planchas de plomo y otros mezclaban los unos con los otros para diversos ministerios y instrumentos, garruchas, poleas troclas. El esparto y el cáñamo para sogas, serones, espuertas, guindaletas, cuerdas, maromas, ondas, cables, que casi se labró aquí todo, era otra parte de fábrica grande, que aunque aquí era casa sorda y de poca cuenta, en otra parte hiciera harto ruido.

JUAN DE HERRERA, ARQUITECTO E INVENTOR DE LA FÁBRICA DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL


Esto todo junto y como a la par, pasaba aquí, y se ejecutaba a pie de la fábrica; y sin todo los campos de esta comarca resonaban con los golpes de las almádenas y cuñas, y con la fuerza de los martillos, picos y escodas, partiendo o, digámoslo así, rebanando con tanta maña y artificio, que al rendirse parecían de cera, y en la blancura de dentro, nieve; estaba todo el contorno sembrado de talleres, fraguas, tabernáculos y aun tabernas donde se amparaban de las injurias del tiempo, del agua, del sol y de la nieve, y donde cobraban fuerzas con el vino; por otra parte se veían ingeniosas ruedas traídas del agua, cosa con que se cortaban, aserraban, pulían jaspes y mármoles durísimos, con la fuerza de los esmeriles y sierras artificiosas. 

La multitud de la carretería, carreteros y bueyes, era también de consideración, por la puntualidad con que acudían a sus horas concertadas, proveyendo a las grúas, agujas y cabrillas de piedra, para que ni parasen las ruedas, ni descansasen los pescantes, ni se quejasen los estajeros y asentadores, que no les daban materia. Veíase cada día traer piezas grandes, basas, cornijas, capiteles, pedestales, linteles, jambas y otras piezas de tan descomunal grandeza, que no las meneaban menos que siete o nueve pares de bueyes, y algunas doce, y muchas veinte, y no pocas cuarenta. Aquí era de ver mucho una procesión, o un rosario tan largo de estos bueyes ensartados, tan iguales y tan parejos, tirar todos tan a un punto de aquella pesada carga, que parecía entenderse y adunarse para arrancar con ella, y cuando esto no era muy a una, acontecía arrancar del casco los cuernos de los que quedaban faltos o postreros.


JUAN BAUTISTA DE TOLEDO ARQUITECTO EN EL ESCORIAL


Para todos estos oficios y para tal variedad de menesteres, y para que todo creciese a la iguala, había diferencias de aparejadores y sobrestantes, conviniendo unos con otros en dar recado, prisa, calor y ánimo a los que andaban en sus partidas. En estando hecha la ventana o la puerta o lo que tocaba a la cantería, puestas las jambas y linteles, acudía el carpintero con la madera, marco, ventana o puerta, el herrero con el antepecho o reja de hierro; en cerrando o cubriendo el aposento con la bóveda o con la clave, y levantando las paredes, ya estaba la madera del tejado, y el carpintero le cubría, el pizarrero le empizarraba, acudía el albañil y jaharraba y enlucía las paredes, y si se había de pintar, asentaban el estuque y le pintaba; el otro tenía hecha la cerradura, y tan presto el solador la soleaba de lo que la pieza pedía mármol, jaspe, piedra, azulejo o ladrillo. Así se veía acabar un montón grande de cosas a la par, con tanta presteza que parecía se había nacido así. Bullía sin fin, como dice el poeta, aquí un hormiguero concertadisimo, tan sin encontrarse ni embarazarse, que parecían todos uno, o que uno lo hacía todo. Fuera de aquí, en muchas otras partes había y se hacía gran cantidad de obra, en que se ocupaban no poca diferencia de gentes, todo para la perfección de esta fábrica.

En las canteras del jaspe, no lejos del Burgo de Osma, y junto a nuestra casa de San jerónimo de Espeja, andaban sacando y labrando españoles, italianos, lo que tocaba la jaspe de la fábrica, que como veremos es mucho. En Madrid se hacia la obra de la custodia y relicario con parte del retablo, donde se juntaban muchos maestros y laborantes; allí, y en Guadalajara y Cuenca, y en otras partes que yo no sé, se hacía gran cantidad de rejas de hierro, sin lo que se labraba aquí. En Zaragoza se fundían y obraban las rejas principales de bronce de la iglesia, y los antepechos que corren por lo alto de ella.

En las sierras de Filabres se sacaba el mármol blanco, y en estas de las Navas y en Entremoz y en las riberas del Genial, junto a Granada, y en las sierras de Aracena y otras poartes, mármoles pardos, verdes, colorados negros, sanguíneos y de cien hermosos colores y diferencias. Los pinares de Cuenca, Blasaín de Segovía, Quejigal de Ávila y de las Navas, estaban siempre sonando con los golpes de las hachas y segures con que derribaban y labraban pinos altísimos, y con el ruido de los aserradores derribaban y labraban pinos altísimos, y con el ruido de los aserradores que los hacían trozos, tozas y tablas. En Florencia o en Milán se fundían grandes figuras de bronce, para el retablo y entierros. En Toledo se hacían lámparas, candeleros, ciriales, cruces, incensarios y navetas de plata. En Flandes otros candeleros de bronces grandes, medianos y menores, y de extrañas hechuras, de donde también se trajo grande cantidad de lienzos de pintura al temple para adorna las celdas. De suerte que por toda España, Italia y Flandes, estaba esparcida no pequeña parte de esta fábrica, y aunque se pudo contar la gente que andaba en el Templo de Salomón, la que anduvo en este no se puede averiguar fácilmente, por estar allende, de la mucha que aquí se veía, en infinitos lugares repartida, porque aun los monasterios de monjas estaban ocupados en las cosas de esta fábrica, labrando grande número de preciosos paños, corporales, palias, fruteros, paños de muchas diferencias y hermosuras, sábanas para los altares, sobrepellices, albas, amitos, pañizuelos cornijales y otras cien preciosas menudencias de lino, roanas, calicut y holandas, y otras diferencias de lienzos que no les sé yo los nombres.


LA SILLA DE FELIPE II DESDE DONDE CONTEMPLABA LA CONSTRUCCIÓN


Se obraba al fin y crecían en competencia tantas cosas juntas, que me confieso vencido para hacer memoria de ellas, sin tratar ahora de lo que se hacía en la dehesa del Quejigal, y en la de la Fresneda, de lo que se plantaba, edificaba, componía; estanques, jardines, fuentes, viñas, olivares, bodegas y lagares, todo con el calor y el aliento de este pío rey que con solo su vista parecía lo levantaba, daba vida, ser y aumento.


fuente_PADRE JOSE DE SIGÜENZA


jueves, 4 de diciembre de 2014

FELIPE II LICENCIA PARA ESPIAR

 CURIOSIDADES EXPRESS:




Felipe II tras regresar de Flandes en 1559, se mantuvo casi siempre en el centro del imperio, en Castilla, en el Escorial, y ya no se movería demasiado de allí, tal vez alguna salida a Córdoba, Lisboa, Zaragoza o Valencia. Felipe establece la capital en Madrid, y gobernó mediante informaciones y órdenes secretas.

Fue un rey muy trabajador, pasaba horas y horas en los asuntos de la correspondencia en su despacho Universal del Alcázar madrileño o en las salas del Escorial. Tan ensimismado en su tarea, le daban las tantas de la noche, sin probar bocado. Tal magnitud de papeleo hizo necesaria la ampliación de los archivos del Estado, así se encomendó al arquitecto Juan de Herrera, la ampliación del archivo de Simancas. 

Pero para mantener tal cantidad de información se construyó una red de informadores y espías, una gran red, la más extensa de la historia que extendía sus tentáculos desde El Escorial hasta cualquier rincón del Imperio en los cuatro continentes. 

En esos tiempos se fortalece los servicios de los correos públicos haciendo necesaria el desarrollo de la moderna criptografía para oscurecer la información a posibles interceptores de los correos y tiempo de creación de una diplomacia que no difiere en nada de las funciones del espía puro y duro. Se nombraron embajadores y diplomáticos con licencia para matar, sobornar y realizar cualquier acción que dieran por bueno la preservación o la obtención de valiosa información.

A diferencia del Imperio Americano, donde su núcleo es enorme y con gran cantidad de recursos de todo tipo, muy concentrado y fácil de defender, el Imperio de Felipe II estaba desperdigado por el orbe mundial, aunque su núcleo fuera un poco poblada Castilla en medio de las viejas rencillas con los musulmanes del sur y los levantiscos protestantes del norte, sumado a esto el enemigo secular, Francia, con más peso demográfico, con una buen andamiaje en política exterior y espionaje. Para contrarrestar el peligro francés, se intentó ganarse la confianza de Inglaterra, porque un enfrentamiento con estos hubiera supuesto un aliado a Francia, y por tanto se pactó la vía matrimonial, pero el enlace con María Tudor solo dio una tregua de confianza de cinco años e Inglaterra y el Imperio se las verían en el intento de invasión de Inglaterra por parte de la Armada Invencible que como todos acabó sucumbiendo, y en esos menesteres el espionaje realizó su trabajo, así como en el intento de la corona por convertir a Irlanda en una especie de Flandes inglés que también fracasó. Se debe añadir el gran avispero que era Flandes para Felipe II, que llevó a asesinar al rebelde mayor, Guillermo de Orange, en 1584. Veinte años estuvo el cuerpo de espionaje filipino tras la pista del de Orange, que era considero una de las piezas más complicadas de seguir su rastro, pero lo consiguieron y esa misión dio una gran fama a los servicios secretos de Castilla, con una fama de terrible maquinaría de la cual nadie podía escapar. 


ANTONIO PEREZ


La gran estructura de espionaje estaba formada de muchos efectivos humanos, así como de grandes recursos económicos y precisaba de una eficaz coordinación. Estaba comandada por el Superintendente de las inteligencias secretas o espía mayor. Por encima, los secretarios de Estado, con el enérgico Antonio Pérez, que se hizo rico mediante la venta de información confidencial, creó una red dentro de la red pero fue finalmente descubierto por Juan de Escobedo, el que fuera secretariado del hermanastro del rey, Don Juan de Austria. Pero Pérez realizó una contra finta mandando ordenar asesinar a Escobedo, con la falsa atribución de la orden proveniente de Felipe II. Pero se pueden fijar de cómo se movían los hilos en aquel tiempo, que cuando Felipe II se enteró de esta farsa, quiso caer sobre él, pero no lo pudo hacer tan sencillo, debido a la información que manejaba ya que Pérez puso a buen recaudo varios baúles repletos de documentos comprometedores. Felipe II tuvo que esperar pacientemente hasta encontrar la forma de echarlo, pero tanto tiempo esperó que el truhán se marchó a las fauces del enemigo y comenzó entonces una gran campaña de desprestigio para el Imperio, Pérez era conocedor de muchas cosas que fueron útiles para los enemigos del Imperio. Y que llegó a constituir uno de los puntales para la llamada Leyenda Negra, que sus enemigos fomentaron para erosionar la imagen pública y privada del rey. El espionaje no implicaba únicamente territorios sino la propia corte y como botón de muestra tenemos el uso que dispensaban los bufones en el alcázar de Madrid para poner al tanto al rey de las intrigas que se tejían inter muros. Estos bufones debido a su función podían traspasar las reglas de cada estamento social, es decir, se codeaban de tú a tú desde nobles a mozos de cuadra con lo que sus oídos eran antenas que llegaban hasta el último recodo y de ahí al rey. Los bufones mantenían la mente limpia al rey con sus gracias, además de la función de espía descrita y , a veces, podían ser confesores porque solían ser fieles y bien pagados. No obstante, no era raro el caso de que algún poderoso aprovechando la posición de correo y espía del bufón le hiciera algún regalo costoso para predisponerlo a su favor y obtener influencias y valiosa información. Estos bufones podían llegar a superar los 100.000 ducados anuales de ganancia con lo que podemos hacernos la idea de que dotasen a sus hijas de bodas de gran postín y compraran buenas casas, molinos etc.…


FELIPE II Y SU BUFÓN VELASQUILLO QUE EJERCIÓ DE ESPÍA


Felipe II también usó para su red de espionaje el imperio de los Tassis. Esta compañía nacida en 1290 en Lombardía, por la familia Tasso, adoptó un emblema con un cornetín de postas sobre fondo amarillo porque se veía a distancia. Los hermanos Leonardo, Ruggiero y Francesco, los Tassis, establecieron un red eficaz de comunicación por Italia, y en poco tiempo se extendieron por media Europa. En Alemania era la Thurn und Taxis, en Francia, la Tour & Taxis, y en España, Tarsis. Esta compañía de correos privada detentó el monopolio durante 400 años y que llegó a tener más de 20.000 empleados y miles de vehículos y caballos. Así que cuando la Casa de Austria necesitó de comunicaciones postales fiables les encargó la tarea a ellos. 


EMBLEMA DE LOS TASSIS EN ESPAÑA LOS CONDES DE VILLAMEDIANA


Así, Carlos V los nombró Correos Mayores de Castilla, otorgándoles grado de nobleza en 1534. Los correos iban cifrados, si bien, en tiempos de Carlos V, ya muchas de las claves estaban rotas y eran un coladero de información. Como consecuencia, Felipe II ordenó el cambio de claves y se usó, por ejemplo, la rejilla de Cardano, que eran un sistema de tarjetas perforadas y los discos concéntricos de León Battista della Porta. Como vemos los italianos eran maestros en el cifrado de la época, pero los franceses no se quedaban atrás como demuestra lo que pasó en 1589, cuando Enrique de Navarra, hugonote, aspiraba a hacerse con el trono francés con el nombre de Enrique IV, pero al ser protestante Felipe II se oponía a ello y por ello utilizó los servicios de espías y correos. Sin embargo, algunos despachos españoles fueron interceptados por Enrique IV, y en particular una carta con información sensible que estaba cifrada en un sistema con un nomenclátor de 413 caracteres que se consideraba indescifrable. Pero su enemigo tenía entre sus filas a François Viète, consejero privado de Enrique, gran amante de las matemáticas y le encomendó la tarea de descifrar aquella carta. La carta está fechada el 28 de octubre de 1589 y Viète consiguió romper el código el 15 de marzo de 1590. Tal berrinche cogió Felipe II al ver descubiertos sus planes por el francés que se dirigió al Papa protestando que habían usado artes diabólicas para penetrar en sus documentos. Pensemos que Felipe II gastaba mucho dinero en su red de espionaje, y además, si debía sobornar a alguien de importancia las cifras se disparaban. Los agentes más eficaces eran aquellos que tenían que ocultar un pasado borrascoso y ya con una edad elegían la profesión de espía, ya que sus contactos, información y habilidades le permitían moverse con solvencia en los resquicios del Imperio turcos, hispano y entre austriacos e italianos. Y pensemos que tantos bandos azuzaban la tentación de hacerse pasar por agente doble, como así sucedía. 


BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA: 



espías de felipe ii (ebook)-javier marcos-9788499706658
ESPÍAS DE FELIPE II (EBOOK)

JAVIER MARCOS , LA ESFERA DE LOS LIBROS



Los servicios secretos del Imperio español Conspiración, sabotaje, intriga y asesinato eran moneda corriente en la vida política de la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada, además, por el uso interesado de la propaganda , una manipulación que, en cierto modo, recuerda a la guerra fría del siglo XX. Esta situación marcó las relaciones entre los distintos Estados europeos, creando en el marco de la política internacional un clima de recelo y secretismo. El engaño era práctica habitual y ningún Estado podía confiar en la lealtad de sus amigos… Sobre todo si representaba a la primera potencia mundial del momento.Felipe II era consciente de esta situación y de la importancia decisiva que tenía el control de la información para mantener la supremacía imperial de España. Por eso dedicó gran cantidad de recursos económicos y humanos a los servicios secretos, conformando la red de espionaje más compleja, mejor organizada y con mayor presencia efectiva de la época. Experto en el arte de la criptografía, su carácter desconfiado y su tendencia natural al secreto lo convertían en el perfecto dirigente de las labores de inteligencia: reglamentaba el uso de los textos cifrados, coordinaba la información y su posterior transmisión a través de los correos, decidía la contratación de espías y controlaba la distribución de los «gastos secretos», alternando las labores propias de su reinado con las de un verdadero jefe del servicio de espionaje.Los historiadores Carlos Carnicer y Javier Marcos han sabido encajar, a lo largo de estas páginas de apasionante lectura, las piezas clave que conforman el mapa político de una de las épocas más opresivas, sombrías y sangrientas de la Historia. 

miércoles, 22 de octubre de 2014

PLAN PARA CONQUISTAR CHINA EN TIEMPOS DE FELIPE II

CURIOSIDADES:


 

La presión para continuar con la conquista de China continuó durante las gobernaciones de los sucesores de De Sande , Gonzalo Ronquillo ( 1580-1583 ) y Santiago de Vera ( 1584-1590 ) . Culminó con la creación de un plan aún más grande y más detallado, presentado en una asamblea general convocada por el gobernador de Vera en Manila el 20 de abril 1586. Esta vez la fuerza expedicionaria prevista estaría compuesta por varios cientos de españoles que residían en las Filipinas, 10.000 o 12.000 refuerzos enviados desde España , y si es posible 5000 o 6000 los indios locales y un número igual de japoneses contratados por los misioneros jesuitas en Japón - entre 20.000 y 25.000 hombres en total. Fue, además, se sugirió que los portugueses se les invitará a la empresa con lo  que la fuerza de invasión sería más abrumadora, por lo que su " mera presencia y una demostración de fuerza será suficiente para hacer que los chinos se rindieran, sin gran derramamiento de sangre. " De lo contrario, los chinos, que " son tan numerosos, ... serán engañados y ofrecerán resistencia ; y como los españoles son luchadores valientes , los estragos y masacre serán infinitos , con gran daño del país. " (Por supuesto, no era muy político el decir que sí, pero la participación de los portugueses y el " compartir " de China con ellos serviría, además, para evitar el conflicto en las esferas de influencia en Asia, donde la demarcación entre los intereses españoles y portugueses se mantuvo en disputa. En la línea que se había fijado en 1494 a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, en el Atlántico, pero debido a los límites de los conocimientos geográficos había quedado claro que ese meridiano estaba en Asia cuando se amplió en 1529 para abarcar el mundo. ) Gran cuidado debe tenerse en la selección de los hombres para dirigir la expedición , " porque es muy probable - o mejor dicho, casi seguro - de que si esto no se hacen bien, las cosas les irá tal como lo hicieron en la isla de Cuba , y en otros países que fueron una vez densamente poblados y sus plazas están ahora desiertas . Si los españoles entran en China en su forma habitual, van a asolar y asolar el país más poblado y más rico que jamás se haya visto.... "



GONZALO RONQUILLO


El Gobernador de Santiago de Vera se recomienda dirigir la expedición , con la ayuda de los oficiales designados de entre " el castellano y los ciudadanos portugueses de estas islas , que han merecido por su lealtad, trabajos y servicios, tanto porque han ganado y mantenido esta tierra y porque han tenido mucha experiencia con el país y el pueblo. Además de que ya están aclimatados y se utilizan para el país , su clima , el calor y la lluvia ; por lo cual su ayuda y consejo deben ser altamente valorados y que se merecen la recompensa y la preferencia en todos los sentidos " .

El plan de Manila era específico sobre los brazos que se requerirían. Además de las armas personales de cada soldado, una serie de artículos fueron solicitados y enviados desde España " de emergencia" : 500 mosquetes, 4000 picas, 1000 fajas , " mil morriones borgoñones de Nueva España ", y un número indeterminado de arcabuces . Se pidió a las cuatro fundiciones de artillería para la fabricación de cañones en el sitio, además de " uno o dos operarios de máquinas de guerra, y las máquinas que lanzan fuego, y unos pocos artesanos para hacer de paso.... "

No se les exigía la pólvora y las balas. Todo lo que no está disponible a nivel local podría ser comprado a bajo precio procedente de China. Lo mismo bolas de hierro fundido y bolas de cañón para armas grandes y medianas empresas, para los chinos estaban vendiendo estos por sólo " dos o tres reales cada uno, mientras que la fabricación solo cuesta ocho o diez reales aquí. "

Una buena cantidad de dinero sería inevitablemente necesaria, para pagar a los mercenarios japoneses y cubrir gastos varios. Se sugirió la suma de 200 mil pesos. También se pidió mantas y rollos de tela para prendas de vestir para las tropas enviadas desde Nueva España , además de una abundante oferta de regalos de España , " para ganar a algunos de los mandarines y otras personas de importancia", incluyendo " terciopelo , telas escarlatas , espejos, artículos de vidrio , coral, plumas , pinturas al óleo, pluma de trabajo , globos terráqueos y otras curiosidades , y un poco de vino tinto y blanco con el mismo fin . "

La zona de espera para la expedición sería la desembocadura del río Cagayan , en la costa norte de Luzón . A partir de aquí el viaje a China, el rey Felipe estaba asegurado, se podría hacer en sólo dos días. (Esta estimación, al igual que de Sande de una década antes, se mostró optimista. Desde el norte de Luzón el tramo más próximo de la costa china se encuentra a 700 kilómetros de distancia, por lo que es un viaje por cuatro días o más. La ruta más larga pero menos expuesta de isla en isla a través de las islas Batán y Taiwán habría tomado más tiempo. ) Los recipientes necesarios para el viaje fueron " galeras y fragatas con lados altos, que son el mejor tipo de embarcaciones para este fin. " Estos serían construidos en el área de almacenamiento de Cagayan de madera local. Se necesitaban carpinteros maestros de España para supervisar el trabajo, además de la tripulación experta para las naves. También se necesitaban Cordelería, anclas, aparejos… . Estos pueden ser enviados desde la colonia de Goa, en la costa de la India.



DESEMBOCADURA RIO CAGAYAN ACTUALIDAD


Después de embarcar desde su base de Cagayan , la fuerza expedicionaria española haría para las costas de la provincia china de Fujian, a varios cientos de kilómetros al noreste de Macao. Fuerzas portuguesas mientras tanto accederían simultáneamente en la provincia de Guangdong de su colonia en Macao. Los dos ejércitos, acompañados por sacerdotes jesuitas con sede en Macao en calidad de intérpretes y guías, recortarían independiente su camino hacia el norte de Beijing y establecerse como máxima autoridad allí, teniendo cuidado de dejar el aparato de gobierno Ming existente en el lugar , ya que era tan eficaz para mantener el orden entre la enorme población .



JESUITAS


En cuanto a los plazos, el memorándum recomienda encarecidamente que la invasión se ponga en marcha tan pronto como sea posible o no en absoluto, para los chinos se estaban volviendo cada vez más cautelosos. Unos años antes, cuando presumiblemente de Sande había presentado su propuesta, su vasto país podría haber sido arrebatado ", sin la mano de obra, el costo o la pérdida de vida; hoy en día no se puede hacer sin una cierta pérdida , y en poco tiempo, será imposible hacerlo a cualquier precio. " Por consiguiente, era esencial que el rey dé su aprobación inmediata del plan, ya que " se ofreció a Su Majestad la mayor ocasión y el comienzo más grandioso que nunca en el mundo se le ofreció a un monarca . Aquí yace delante de él todo lo que la mente humana puede desear o comprender de riqueza y la fama eterna.... "

Después de este memorándum fuera redactado y firmado por los cincuenta representantes presentes, que fue enviado a Madrid en manos del jesuita español Alonso Sánchez, uno de los defensores más agresivas del plan. Por razones anteriormente expuestas, Felipe II estaba predispuesto a rechazar la idea cuando Sánchez llegó un año y medio más tarde. El argumento en contra de pronto se hizo aún más fuerte con la recepción de una comunicación de la dirección de los jesuitas en Roma condenando el régimen y castigando a Sánchez para involucrar a sí mismo en ella. Si había cualquier tipo de vigencia para la idea en este punto, se apagó en su totalidad por la destrucción de la Armada española enviada contra Inglaterra en el verano de 1588.

Y lo que el plan español para conquistar China fracasó y murió. Pero una pregunta sigue estando en el aire: Si el rey Felipe II hubiera dado al plan su aprobación, hasta qué punto pueden los conquistadores de Manila podrían haberse adentrado en las tierras chinas? ¿Eran una tontería pensar que China podría ser conquistada con los pocos miles de hombres que el Gobernador de Sande  prevé en 1576, o con los 25.000 del plan de 1586? O podrían haber tenido éxito?

Hubo efectivamente bravuconería aquí, la impresionante audacia del siglo XVI español, la misma audacia que impulsó Francisco Pizarro a lanzarse a la conquista del imperio Inca en 1530 con menos de 200 hombres. Pizarro, por supuesto, tuvo éxito en su búsqueda, como hizo Hernán Cortés en la década de 1520, que conquistó a los aztecas con sólo una fuerza ligeramente más grande. Los imperios azteca e inca, sin embargo, fueron culturas de la Edad de Bronce. No poseían espadas de hierro y picas, arcabuces y ballestas, y ni siquiera habían visto un caballo. Ellos nunca habían experimentado la ferocidad de la guerra como la librada por los europeos, que estaban desconcertados por las costumbres españolas, y se ven comprometidas por su hospitalidad y creencias. Los chinos de la dinastía Ming (1368-1644) , por otro lado, eran tan tecnológicamente avanzado como los españoles, que estaban bien versados en las artes de la guerra , sabían mucho sobre el mundo exterior que se extiende hacia  a Europa , y constantemente se esforzó por estar en guardia contra la invasión extranjera por tierra y por mar.

Los chinos, por lo tanto, no fueron penados
​​por las mismas desventajas que obstaculizaron los incas y los aztecas. Su poder militar tan cacareado, sin embargo, no fue tan abrumador como les gustaba hacer al mundo exterior a creer. Al comienzo de la dinastía Ming, el emperador Hong -wu creó un ejército autosuficiente que era para sostenerse por la agricultura de tierras del gobierno. De esta manera se proporciona al estado con una fuerza de dos millones de agricultores - soldados que, al menos al comienzo de la dinastía, le cuestan al estado muy poco. Esta noción de una fuerza militar autosuficiente que podría cambiar según sea necesario a partir de actividades de tiempo de paz al pie de guerra había funcionado bien para los mongoles en la dinastía Yuan anterior, la transición del jinete nómada a guerrero habiendo llegado naturalmente a esos invasores extranjeros. Pero no funcionó para los Ming. Su ejército casero hizo precisamente eso, de casero; comunidades agrícolas donde la disciplina militar fue olvidada y las artes de la guerra rara vez se practicaban. Nunca fueron totalmente auto suficientes tampoco, pero llegaron en los últimos años para exigir más y más apoyo del gobierno, primero en forma de envíos de cereales, pero los soldados fueron incapaces de crecer lo suficiente por sí mismos, y más tarde, cuando el grano empezó a escasear, en plata. Con el tiempo, incluso esto no era suficiente para mantener a los soldados de morir de hambre. Ellos rara vez recibían la suma total que se les debía, y los oficiales corruptos con frecuencia retuvieron el resto. Por lo tanto, se hizo común que los hombres para sobornar a sus funcionarios para que puedan salir de la guarnición para participar en el trabajo fuera, a menudo para no volver jamás. Esta práctica, junto con las muertes no registradas y deserciones, había reducido drásticamente el tamaño del ejército de China a mediados del siglo XVI, así como el coste de su mantenimiento era una espiral ascendente. Se ha estimado que en algunos casos extremos guarniciones se redujeron a sólo dos o tres por ciento de su resistencia nominal. 



EXTENSIÓN DE LA DINASTIA MING

En el momento en que los españoles estaban planeando la conquista de China, por lo tanto, Beijing no poseía ni de  cerca de los dos millones de soldados censados en sus listas de las tropas, estaban desactualizadas. Puede haber tenido sólo una décima parte de esa cifra. Esta fuerza muy disminuida no era lo suficientemente grande como para defender al mismo tiempo el imperio contra las múltiples amenazas que fueron atacando en ese momento: las invasiones de los mongoles a través de la Gran Muralla, las incursiones de Jurchen en el noreste, problemas en la frontera con Birmania, un motín entre sus propios guarniciones en el norte. Estas amenazas en lugar tuvieron que ser tratados uno por uno. En las campañas que generalmente tuvieron muchos meses para preparar, unidades del ejército tuvieron que ser cambiadas a través de grandes distancias antes de que una fuerza lo suficientemente grande se pudiera concentrar  para hacer frente a un problema. Era un método laborioso y por lo tanto peligroso para la legítima defensa, porque era eficaz únicamente frente a las amenazas igualmente grandes.

Fue cuando China tuvo que hacer frente a un adversario que se dirige rápidamente donde  la debilidad de sus defensas era claramente revelada. En la década de 1550, por ejemplo, los invasores mongoles penetraron fácilmente la frontera norte, supuestamente bien guarnecida de China y se armaron de valor sean cuales sean los prisioneros pudieran tener y alimentados por el botín que querían, luego se llevaron por el pillaje en las cercanías de Pekín. Se movían tan rápidamente que el Consejo de Guerra tuvo dificultades para reunir a sólo 50.000 hombres de las guarniciones cercanas y lejanas a rechazarlos, esto a pesar del hecho de que  se supone que son más de 107.000 soldados estacionados en la propia capital.

Un episodio más extraordinario se produjo en 1555. En el otoño de ese año una pequeña banda de piratas desembarcó en la costa sureste bordo de uno o dos barcos y arrasaron el interior todo la antigua capital de Nanjing, saqueando pueblos en el camino sin encontrar oposición a pesar de los 120.000 soldados que el Consejo de la guerra decía disponer por las listas de las tropas acuarteladas  cerca. "Finalmente", concluye la versión oficial del caso en los anales de la dinastía Ming ", que se vieron atrapados en el Yang -lin - ch'aio y exterminados. A lo largo de este episodio sólo había sesenta o setenta personas, sin embargo, a una distancia de varios miles de li estaba cubierto, las bajas ascendieron a casi cuatro mil muertos y heridos, y el asedio duró más de ochenta días”.

Así que para volver a la pregunta: ¿Podrían los españoles haber conquistado China? Es casi seguro que no. Es probable, sin embargo, que lo habrían empujado a su empresa sorprendentemente ahora, para su ejército, al igual que los mongoles de Altan Khan y los piratas de 1555, se habrían movido raudos  en virtud de su tamaño relativamente pequeño . Cabe la posibilidad de que podrían haber marchado una considerable distancia hasta el norte , tal vez incluso a las puertas de Pekín, antes de que la maquinaria pesada de la Junta de Guerra dispusiera de  un ejército apreciable en su camino. Para entonces, sin embargo, el desgaste grave habría comenzado a evidenciarse en  el español, el desgaste de las dificultades del viaje y de los combates en el camino. A diferencia de México y Perú, por otra parte, el español no habría tenido mucho éxito reclutando apoyo local y captado ejércitos nativos. El corazón de China a través del cual se habrían marchado era demasiado homogéneo para eso.
 
 
 
 
 
DESDE FILIPINAS A LA PROVINCIA DE FUJIAN


Un posible resultado de la empresa, si se hubiera puesto en marcha, podría haber sido una marcha rápida en dirección norte hacia Beijing, mientras que el Consejo de Guerra despertara en sí a la amenaza y luego tomase medidas para responder, seguida de una batalla en algún lugar al sur de la capital que harían a los españoles aniquilar o por lo menos una infringirles una paliza tremenda . Si por algunos conquistadores milagro - y tenía una propensión para conjurar estas arriba - los restos del ejército español lograsen escapar y retirarse a su cabeza de playa en la costa sur, los chinos les habrían seguido lentamente, acumulado un gran ejército y , a continuación, acabarían con ellos .

Que la conquista planificada de China no era más que un vuelo de la imaginación española se ve confirmado por el hecho de que se intentó - por los japoneses con el tiempo. Desde tan temprano como 1586 el dictador japonés Toyotomi Hideyoshi habló de la conquista de China, una vez que había terminado la reunificación de Japón. En 1592, con todo el Japón y su más de un siglo de guerra civil llegada a su fin, Hideyoshi envió un ejército de 158.800 hombres desde su cuartel general de invasión de la isla de Kyushu en el Estrecho de Tsushima al puerto coreano de Buzan.


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