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viernes, 27 de marzo de 2015

UN GIGANTE HACE 1.00 AÑOS.

NOTICIAS:


RESTOS DEL GIGANTE DE LUCENA



Hace un milenio, un gigante vivió en una población judía empotrada en la al-Ándalus musulmana del sur de la península Ibérica. La rocambolesca historia de su hallazgo se remonta al 20 de octubre de 2006, cuando un vecino de Lucena (Córdoba) sacó a su perro a pasear. La zona sur del pueblo estaba removida por las obras para construir una nueva carretera de circunvalación. Después de corretear por el terreno, el perro regresó con algo extraño en la boca. Era un fémur humano.
Nervioso, el dueño de la mascota llamó a la Policía Municipal y, en medio del desconcierto, el fémur acabó también rodeado por agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, presentes en el pueblo, de 43.000 habitantes. Daniel Botella, el arqueólogo municipal, recuerda que le llamaron aquella misma noche. Había más huesos desperdigados. “En un principio se pensó que eran fosas de la Guerra Civil”, recuerda. Pero, tras una buena inspección, se llegó a otra conclusión: aquello era un enorme cementerio judío con centenares de tumbas. Y en una de ellas se encontraban los restos de un gigante que murió a los 30 años y fue enterrado, desnudo y envuelto en un sudario, con la cara mirando a Jerusalén.
“La maquinaria pesada utilizada para construir la nueva carretera de Lucena se llevó parte de sus piernas por delante, así que no podemos confirmar su estatura”, reconoce el antropólogo Joan Viciano, que estudió sus restos cuando trabajaba en la Universidad de Granada. Sin embargo, los científicos hallaron una “mandíbula enorme” y otros huesos de gran tamaño que sugieren “un probable caso de gigantismo”, según los resultados de años de investigación que se acaban de publicar en la revista especializada Anthropologischer Anzeiger.
El presunto gigante vivió alrededor del año 1050, según dataciones con carbono 14 en puntos cercanos a su tumba. Era el ocaso del Califato de Córdoba. El pueblo de Lucena se llamaba entonces Eliossana (“Dios nos salve”, en hebreo) y vivía su máximo esplendor. Funcionaba como una ciudad judía independiente del poder islámico de Córdoba, Sevilla y Granada. “Los musulmanes y los cristianos tenían prohibida la entrada al interior de su recinto amurallado”, explica Botella, director del Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena. Según Ibn Hawqal, un viajero musulmán del siglo X, Lucena era la ciudad en la que los judíos castraban a los esclavos para destinarlos a los palacios de los mandatarios musulmanes.

COMPARATIVA ENTRE MANDÍBULA NORMAL Y LA ENCONTRADA EN LUCENA

Aquel judío de 30 años debió de llamar la atención en un poblado en el que la estatura media era de 1,69 metros. La longitud de su mandíbula era de 10 centímetros, frente a los 7,5 de media del resto de esqueletos hallados en la necrópolis. El equipo de científicos que ha analizado sus restos compara el caso con el de Cornelius Magrath, un gigante irlandés que vivió entre 1736 y 1760. Era tan alto que, cuando murió, los alumnos del Trinity College de Dublín, la universidad más antigua de Irlanda, robaron su cadáver para estudiarlo. Se levantaba 2,17 metros sobre el suelo. Su mandíbula medía 11,3 centímetros.
La hipótesis de los científicos es que el grandullón de al-Ándalus padecía una enfermedad rara que hace que una glándula en la base del cerebro, la hipófisis, fabrique demasiada hormona del crecimiento. Si el problema aparece en un niño, se denomina gigantismo. En los adultos se conoce como acromegalia y en España se registran tres o cuatro casos anualmente por cada millón de habitantes. Los investigadores creen que la patología del gigante judío, posiblemente producida por un tumor en la hipófisis, comenzó alrededor de los 15 años.
El gigante se movió en un entorno piadoso y de estudio. “Cualquier judío que quisiera tener un buen currículo venía a estudiar a la Escuela Talmúdica de Lucena: astronomía, poesía, leyes, medicina”, señala Botella, que dirigió las excavaciones de la necrópolis. Aparecieron 346 tumbas, 196 de ellas con restos humanos. La Eliossana hebrea debió de alcanzar los 2.500 habitantes, calcula el arqueólogo.
Los judíos no destruyen los documentos en los que figura el nombre de su dios, sino que los almacenan hasta que se pudren en depósitos conocidos como genizas. En la sinagoga de Ben Ezra, en El Cairo, se encontró a finales del siglo XIX una geniza con documentos desde el siglo IX, incluidos varios procedentes de Lucena que iluminan la época en la que vivió el gigante andalusí. “Se hallaron formularios para divorcios, compraventa de mulas, préstamos hipotecarios, venta de viñedos”, narra Botella, que subraya que la ciudad acogió a “los judíos más relevantes” de al-Ándalus tras el Sitio de Córdoba en 1013 y la Masacre de Granada de 1066, una matanza de miles de sefardíes ejecutada por musulmanes.
Entre aquellos judíos relevantes destacaría el gigante, al menos físicamente. Los científicos le han bautizado TB-5, pero es imposible saber cuál fue su nombre real y a qué se dedicó. Sus restos, como los de los demás muertos, aparecieron sin ajuar funerario. Solo se encontró una lápida alrededor del gigante, perteneciente a otra tumba, que conserva una inscripción en hebreo, escrita con la torpeza de un niño al que se le acaba el papel y va encogiendo las letras: “Rabí Lactosus duerma en paz. Descanse en paz hasta que venga el Consolador que anuncia la paz en la puerta de la paz. Decidle: descanse en paz”.

VIDEO:

EL ORIGEN DEL BIKINI

CURIOSIDADES EXPRESS:



Vamos a hablar del atolón perdido de Oceanía Bikini. Ya en 1529 es sabido que fue divisado por Álvaro de Saavedra donde contempló como unos indígenas medio desnudos se dedicaban a la pesca para subsistir. Por aquel entonces no se sabía bien por donde paraba Magallanes por lo que se preparó una expedición comandada por este Álvaro de Saavedra con la intención de averiguar el paradero de Magallanes, que se inició desde Sihuatanejo en 1527 dando resultados negativos. Para suerte de los residentes de la isla de Bikini, estos no poseían oro y especies de interés para los colonos europeos, con lo que se les dejó en paz. Ni el propio Saavedra cartografió la zona porque no había ningún interés para él en la zona.


EN 1946 SE DECIDIÓ HACER EXPLOTAR UNA BOMBA ATÓMICA EN BIKINI


Mucho más tarde, en 1788, John Marshall dio al conjunto de las islas donde está emplazado el atolón de Bikini, con el nombre de las Islas Marshall y no fue hasta la expedición rusa comandada por Otto Von Kotzebue en 1815 que no fueron cartografiadas. Estas islas ya formaban parte de las cartas náuticas con lo que su tranquilidad dejó de brillar y en 1860 unos misioneros protestantes pusieron su pie en tierra y los misioneros vieron ondear, primeramente; la bandera británica en 1870, la alemana en 1886, la japonesa en 1914 y la americana en 1944. Sería en el 1 de julio de 1946 cuando se decidió expulsar a los 200 residentes de Bikini y pudieron observar desde Kwajelain y Majuro como se formaba una gran seta atómica. En 1969 los residentes de la isla se les dio la oportunidad de volver a su trozo de roca como reparación de las heridas que les produjo el abandono de su isla querida.


EL INVENTO DEL BIKINI TRAJO EL ESCÁNDALO


Por otra parte, en Paris un modisto no encontraba un nombre apropiado al diseño de su nuevo bañador de dos piezas. Este modisto era Michèle Réard. Se encontraba en su estudio hojeando la prensa del día a la vez que miraba de soslayo a su modelo Michelleni Bernardi, elegida por sus generosos pechos, y en esos momentos le comentó: “tienes dos bombas, muchacha”. Al día siguiente de esto, en el 5 de julio, se presentó: “Bikini, el bombazo”. Y vaya si lo fue. Produjo eso un escándalo, pero el bikini tuvo la mejor publicidad. En España, La Dirección general de Seguridad prohibió el 15 de julio de 1957 este bañador y el “slip” masculino, ley que tuvo vigencia hasta que Fraga la derogó. Hasta en los años 60 las feministas solicitaron la eliminación del nombre bikini de los diccionarios por sus connotaciones machistas.



miércoles, 25 de marzo de 2015

LOS ARAGONESES INTENTAN CONQUISTAR EL REINO DE GRANADA

 CURIOSIDADES EXPRESS:




Durante el reinado de Alí Ibn Yusuf (1106 – 1143) y mediados de su reinado se produce en Granada un singular hecho de armas. Una aventura sorprendente dada la época y las circunstancias. Por aquel entonces, los mozárabes granadinos, que consiguieron conservar, con alternancias, sus ritos cristianos y derechos, están en el 1125 muy oprimidos y deciden rebelarse. Por ello estiman oportunos establecer contactos con fuerzas extranjeras debido a que sus fuerzas eran débiles, por lo que solicitan el apoyo del rey de Aragón, Alfonso, el llamado el batallador y por los árabes Ibn Rademiro o Aben Radmir. Pero el rey aragonés no lo tiene muy claro. Los mozárabes al darse cuenta que pueden perder su ayuda le esgrimen un señuelo de doce guerreros mozárabes en un registro “en el que habían inscrito a ningún viejo ni a ningún adolescente”. Además, suman a lo anterior, excitando su codicia, “describiéndole las cosas excelentes que se encuentran en Granada y que hacen de ella el país más bello del mundo”, tal como relatan las crónicas árabes de la época y que hablan de “de su gran vega, de sus producciones, de su trigo, de su cebada, de su lino, de su abundancia en seda, viñas, olivares y toda clase de frutos, de sus arroyos y de la fuerte posición de su capital, de la dlzura de sus aldeas, de la cortesía de sus ciudadanos y de la belleza de sus praderas y colinas”.


ALFONSO I DE ARAGÓN PINTURA DE FRANCISCO PADILLA 1879


El Batallador, plenamente convencido, reúne a sus mejores tropas y sale de Zaragoza a principios del septiembre de 1125. Pasa cerca de Valencia y del Alcira donde se producen una serie de escaramuzas. Atraviesan Murcia y su comarca y después van a  Vera. Posteriormente viajan a la cuenca del río Almanzora que cruza por Purchena, descansando unos ocho días en Tíjola. Se acerca a Baza, la cual asedia y devasta, pero aunque intentan apoderarse de la ciudad, finalmente no puede hacerse fuerte en ella.

Los aragoneses, tras esto, consiguen reforzarse con nuevos envíos de tropas, pasan por Zújar, Guadix y Graena y establecen un campamento en Diezma, el 7 de enero de 1126. Los granadinos, musulmanes, inician un contraataque armados de pies a cabeza, tras realizar la plegaría del miedo al día siguiente divisan el campamento en Al – nivar, la actual Nívar, al este de la ciudad. Pero el tiempo va a jugar contra el rey aragonés; lluvias y nieve, hacen que mande levantar el campamento porque el rey Alfonso pensaba que su empresa sería imposible y ordena talar y  saquear Qala – Yahsub, hoy en día Alcalá la Real, para proseguir su aventura guerrera por Luque, Cabra, Lucena en Córdoba y regresar a las comarcas granadinas de Antequera y Archidona, hasta llegar hasta la Alpujarra, Lanjarón, Vélez Bernaudalla y Motril. De aquí manda subir otra vez hasta Granada. Ocupando Dílar y Armilla para más tarde alcanzar la fuente de Alfácar. 


LA PARTE SUPERIOR SOMBREADA REPRESENTA NÍVAR DONDE ESTUVO 8 DÍAS ASENTADO EL REY ALFONSO Y SUS TROPAS Y LA ZONA CENTRAL ES LA VEGA DE GRANADA


Alfonso el Batallador, con las fuerzas flaqueando y enfermo, con la moral por los suelos, reconoce que la conquista del Reino de Granada es tarea imposible y decide regresar a sus tierras de Aragón. Esta aventura duró un año y tres meses. Los granadinos como venganza contra los mozárabes granadinos, los persiguen, asesinan y destierran.


FUENTE_RICARDO VILLA REAL

martes, 24 de marzo de 2015

LA PRIMERA HUELGA GENERAL DE LA HISTORIA


CURIOSIDADES EXPRESS:




Existe el conocimiento que los obreros de la necrópolis de Deir – El Medina abandonaron su lugar de trabajo debido a que desde hacía varios meses no recibían la paga. Se ha de pensar que en el reinado de Ramsés III, es cuando ocurren estos hechos, el reinado se ve envuelto en numerosos episodios de conflictos militares contra los filisteos a los cuáles derrota, así como con los libios y los pueblos del mar… que obligan al reino a realizar un gran esfuerzo económico que va provocar en Egipto una oleada de corrupción en las esferas administrativas del reino, así como una creciente miseria que hará sucumbir al propio faraón en el 1153 a.c dejando esta vida tras ser asesinado cuando visitaba un templo funerario destinado a su memoria.


TRABAJADORES DEL ANTIGUO EGIPTO


Esta huelga producida en el 1156 a.c. viene a demostrar el creciente descontento que reinaba en el país contra la administración central que necesitaba de amplios recursos militares y que venía alejándose de su propósito histórico que es asegurar la riqueza del valle del Nilo a través de una correcta administración. Este faraón, y otros, se estaban alejando de su simbolismo centrado en ser los padres del conjunto de la población y la supervisión que la estructura de este imperio hidráulico funcionara velando los designios del cielo. Los faraones habían cumplido esa misión durante milenios y habían recibido por ello la sacralización del país, eran los que debían preocuparse de las cosechas y los ritos religiosos ligados a ellas. Pero en los posteriores faraones entró la idea del expansionismo militar y estos hijos del cielo fueron arruinando al pueblo al que servían convirtiéndose en tiranos hecho que llevó a ese año a una huelga general.

Este faraón es el ejemplo, como tantos otros reyes, generales que en virtud de su propia fama y codicia por alcanzar los templos de la memoria póstuma en los anales de la historia, provocador de la desgracia y miseria de una nación y su pueblo. Ávido de gloria y trofeos de guerra no se da cuenta que la paz sin comida y felicidad lleva a la desesperación y la revuelta de un pueblo en busca de su dignidad.




viernes, 20 de marzo de 2015

BONAPARTE GOLPE ESTADO 19 DEL BRUMARIO


CURIOSIDADES:





Al día siguiente, temprano, el camino de París a Saint – Cloud quedó cubierto de tropas, de oficiales a caballo, de curiosos, de coches llenos de diputados, funcionarios y periodistas. A toda prisa se habían preparado las salas para ambos Consejos. Pronto nos dimos cuenta de que el partido militar, en ambos Consejos, estaba reducido a un pequeño número de diputados más o menos entusiastas del nuevo orden de cosas… 

La sesión se abrió en los Quinientos que presidia Luciano Bonaparte, por un discurso insidioso de Emile Gaudin que tendía a hacer nombrar una comisión encargada de presentar en el acto una memoria sobre la situación de la República. Emile Gaudin, en su proposición concertada, pedía además que no se tomase una determinación cualquiera antes de haber oído la declaración de la comisión propuesta. Boulay de la Meurthe tenía ya preparado el documento.

Pero apenas Emile Gaudin hubo hecho su proposición, una espantosa tempestad agitó toda la sala. Los gritos de “¡Viva la constitución!¡Nada de Dictadura!¡Abajo el dictador!” se hicieron oír en todos lados. A proposición de Deibrel, apoyada por Grandmaison, la asamblea, levantándose por entero a los gritos de “¡Viva la República!” decidió renovar individualmente el juramento de fidelidad a la Constitución. Juraron todos, incluso aquellos que habían venido con el propósito de destruirla.

La sala de los Ancianos estaba casi tan agitada como la otra; pero el partido de Sieyés y Bonaparte, que quería apresurarse a erigir un gobierno provisional, estableció de hecho por una falsa declaración de Lagarde, secretario general del Directorio, que todos los directores habían dimitido. En el acto, los oponentes piden que se trabaje para substituir a los dimisionarios en las formas prescritas.


NAPOLEON IRRUMPE EN LA ASAMBLEA Y ES ABORDADO POR ARENA DE REFFET

Bonaparte, advertido de esta doble tempestad, juzga que ya es tiempo d entrar en escena. Atraviesa el salón de Marte y entra en el Consejo de los Ancianos. Allí, en un discurso verboso y entrecortado, declara que ya no hay gobierno y la Constitución no puede ya salvar a la República. Exhortando al Consejo que se apresure a adoptar un nuevo orden de cosas, protesta que no quiere ser sino el brazo encargado de sostener y hacer cumplir las órdenes del Consejo.

Esta arenga, de la que solo doy la substancia, fue pronunciada sin orden ni concierto; revelaba la agitación de que era presa el general, que tan pronto se dirigía en sus palabras a los diputados, tan pronto a los militares que se habían quedado en la puerta de la sala. Tranquilizado por algunos gritos de “¡Viva Bonaparte!” y por el asentimiento de la mayoría de los Ancianos, salió de la sala esperando causar la misma impresión en el otro Consejo.

No las tenía todas consigo sabiendo lo que había pasado, y con qué entusiasmo se había jurado fidelidad a la Constitución Republicana. Acababa de decretarse allí un mensaje dirigido al Directorio. Se proponía pedir a los Ancianos la comunicación de los motivos de la translación a Saint – Cloud, cuando se recibió la comisión del director Barrás, transmitida por el otro Consejo. Esta dimisión, ignorada hasta entonces, causó un gran asombro en la Asamblea. Se la consideró como resultado de una profunda intriga. En el mismo instante en que se debatía la cuestión de si la dimisión era legal y formal, llega Bonaparte seguido de un pelotón de granaderos. Con cuatro de ellos, avanza y deja el resto a la entrada de la sala. Envalentonado por la recepción de los Ancianos, presumía adormecer la fiebre republicana que agitaba a los Quinientos. Pero apenas penetra en la sala cuando la mayor agitación se apodera de la Asamblea. Todos los miembros, en pie, destacan con gritos la profunda impresión que les causa la aparición de las bayonetas y del general que viene, con aparato militar, al templo de la legislatura:


NAPOLEON ABUCHEADO EN EL CONSEJO DE LOS QUINIENTOS

“¡Estáis violando el santuario de las leyes!¡Retiraos!” le dicen varios diputados.

“¿Qué hacéis temerario? Le grita Bigonnet.

“¿Para esto has venido?” Le dice Destrem.

En vano Bonaparte llega a la tribuna y quiere balbucear algunas frases. De todas partes oye repetir gritos de “¡Viva la Constitución!¡Viva la República!” De todos lados le apostrofan “¡Abajo Cromwell!¡Abajo el Dictador!¡Abajo el tirano!¡Fuera de la ley el dictador!” Gritan los diputados furiosos. Algunos se lanzan sobre él y le empujan diciendo: “Harías la guerra a tu patria”. Uno de estos, Arena, hasta le enseña un puñal.

Los granaderos, viendo palidecer y vacilar a su general, atraviesan la sala para protegerle. Bonaparte se echa en sus brazos y se lo llevan. Ya desembarazado, pero perdiendo la cabeza, sube a caballo, toma el galope y dirigiéndose hasta el puente de Saint – Cloud grita a sus soldados:
“¡Han querido matarme!¡Han querido ponerme fuera de la ley!¡No saben que soy invulnerable!¡Qué soy el dios del rayo!”

Murat se junta a él en el puente y le dice:

“No es razonable que quien ha triunfado de tantos enemigos tenga miedo de unos charlatanes. ¡Ea, general! ¡Valor, y la victoria es nuestra!”.

Bonaparte entonces vuelve bridas y se presenta de nuevo alos soldados tratando de excitar a los generales a acabar con ello, con un golpe de mano. Pero Lannes, Serrurier, el mismo Murat, están pocos dispuestos a dirigir las bayonetas contra la legislatura.

Mientras en la sala reinaba el más espantoso tumulto. Firme en el sillón de la presidencia. Luciano hacia vanos esfuerzos para restablecer la calma pidiendo, instando a sus colegas que su hermano fuera llamado de nuevo y escuchado; no obtuvo otra respuesta que gritos de “¡Fuera de la ley!¡Votemos que el general Bonaparte sea puesta fuera de la ley!”.

Y llegaron a decírselo al mismo Luciano, que propusiera votar la proscripción de su hermano. Entonces Luciano, indignado, abandona el sillón, abdica la presidencia y depone las insignias. Apenas baja de la tribuna cuando llegan unos granaderos y se lo llevan fuera. Luciano, asombrado, se entera de que es por orden de su hermano que le llama a su socorro, decidido a empelar la fuera para disolver la legislatura. Tal era la opinión de Sieyés, que relegado en una silla de postas de seis caballos, esperaba el desenlace de los acontecimientos a la entrada de Saint – Cloud.

No había que vacilar. Pálidos y temblorosos, los más celosos partidarios de Bonaparte estaban petrificados mientras que los más tímidos se declaraban ya contra la empresa. Se notaba que Jourdain y Augereau se mantenían ya apartados, espiando el instante favorable de arrastrar los granaderos hacia el partido popular. Pero Sieyés, Bonaparte y Talleyrand, llegados a Saint – Cloud con Roederer, habían juzgado, como también yo, que tal partido no tendría brazo ni cabeza.

Luciano, inspirando a Bonaparte toda su energía, monta a caballo y en su calidad de presidente, requiere el concurso de la fuerza para disolver la Asamblea. Arrastra a los granaderos, que avanzan en columnas apretadas conducidos por Murat, a la sala de los Quinientos, mientras el coronel Moulins manda el toque de carga. La sala es invadida al son de los tambores y a los gritos de los soldados, y los diputados saltan por las ventanas, arrojan la toga y se dispersan.

Tal fue el desenlace de la jornada de Saint – Cloud, el 19 Brumario, 10 de noviembre. Bonaparte la debió particularmente a la energía de su hermano Luciano, a la decisión de Murat y quizás a la debilidad de los que, no obstante serle adversos, no tuvieron valor para mostrarlo a cara descubierta.

Pero era preciso convertir en nacional aquella jornada antipopular, en que la fuerza había triunfado de una multitud de representantes que carecieron de jefe y de un verdadero orador. Hacía falta sancionar lo que la Historia llamará el triunfo de la usurpación militar.

Sieyés, Talleyrand, Bonaparte, Roederer, Luciano y Boulay de la Meurthe, que eran el alma de la empresa, deciden que es preciso apresurarse a reunir a los diputados de su partido, errantes en las salas y corredores de Saint – Cloud. Boulay y Luciano, se ponen a buscarlos, reúnen veinticinco o treinta y los constituyen en Consejo de los Quinientos. De este concilio sale pronto un decreto de urgencia diciendo que el General Bonaparte, los oficiales generales y tropas que le secundaron, han obrado en bien de la patria. Los dirigentes de la intriga acuerdan en seguida que se dará como hecho, en los periódicos del día siguiente, que varios diputados han querido asesinar a Bonaparte, y que la mayoría del Consejo ha sido dominada por una minoría de asesinos.


DISOLUCIÓN DEL DIRECTORIO POR MONNET

Vino en seguida la promulgación del Acta del 19 Brumario, concertada también entre los agentes del golpe de Estado para servir de base legal a la nueva revolución. Esta acta abolía el Directorio; instituía una comisión consular ejecutiva compuesta de Sieyés, Roger Ducos y Bonaparte; aplazaba ambos Consejos y tachaba de ellos a sesenta y dos miembros del partido popular entre los que figuraba el general Jourdan; establecía una comisión legislativa de cincuenta miembros tomados por igual en uno y otro consejo para preparar un nuevo trabajo sobre la Constitución del Estado. Llevada del concilio de los Quinientos al Consejo de los Ancianos para ser transformada en ley, esta acta fue votada por la minoría, permaneciendo la mayoría sombría y silenciosa.

Así, el establecimiento intermediario del nuevo orden de cosas fue convertido en ley por unos sesenta miembros de la legislatura, que por sí mismos se declararon aptos para ocupar los ministerios, los puestos de agente diplomático o de delegado de la Comisión Consular.

Bonaparte, con sus dos colegas, acudió a prestar juramento al Consejo de los Ancianos, y el 11 de noviembre, a las cinco de la mañana, el nuevo Gobierno abandonando Saint – Cloud fue a instalarse en el Palacio del Luxemburgo.


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FUENTE_ JOSEPH FOUCHE