Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oriente. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de enero de 2015

EL MISTERIO DE BAALBEK

MISTERIOS DE LA HISTORIA:




El origen de Baalbek se remonta a dos asentamientos cananitas bajo el templo de Júpiter, de una antigüedad de hasta 4900 años. Baalbek significa según la etimología “señor de la Bekaa” relacionado con el santuario dedicado a Baal o Hadad, dios del sol, de la tempestad y de la fertilidad de la tierra. Flavio Josefo en el siglo I nos relata el paso de Alejandro Magno por Baalbek cuando marcha contra Damasco. 

 
BAALBEK


Surge la época helenística bajo el mando de la dinastía ptolemaica, y en el 198 a.c. bajo el dominio de los seléucidas se le dio a la ciudad un nombre diferente “Heliópolis” la ciudad del sol. Y de acuerdo a sus costumbres, se identificó a Baal con el dios del sol egipcio Ra, y el dios griego Helios. El templo griego se construyó en una gigantesca plataforma de 88 por 48 metros. Para su construcción enormes bloques. Los trilitones son los tres bloques más grandes y pesados construidos por el hombre. Forman parte de una plataforma de unos 700 metros de lado para soportar grandes pesos y presiones. Cada uno de estos bloques pesa unas 1200 toneladas y mide 25 metros de largo, 8 metros de ancho y cinco de alto. Las colocaron a ocho metros de altura sobre otras piedras que la soportan encajándolas tan precisa que no cabe ni una carta entre sus hendiduras. Fueron traídas desde una cantera situada a tres kilómetros, y hoy con las modernas grúas daría muchos problemas para colocarlas dónde están.  Se supone que se usaron calzadas, pero hoy en día no parece haber vestigios de la misma para transportar los bloques. En la cantera existe un gran monolito, que fue abandonado, de unas 2000 toneladas y 20 metros de largo. En la plataforma se observó que algunas partes presentan vitrificaciones y fundiciones por un enorme calor en los restos descubiertos de cuando esta formaba parte del templo sumerio en el lugar, lo que es un misterio. Sin embargo, los bloques enormes del trilitrón tienen una explicación, fueron usados como muros de contención contra la erosión reinante en la zona. Se puede observar que en los alrededores se va produciendo movimiento de tierra. Por eso se ven las enormes bloques en el lado de la pendiente para asentar la tierra bajo la plataforma para evitar el corrimiento progresivo de la tierra para no hacer peligrar construcción en un futuro. 


TRILITRÓN DE BAALBEK


Los romanos conquista el enclave en el 64 a.c. y la divinidad del santuario sería Júpiter. Se conservaron características de las anteriores divinidades, asumiendo la forma y el nombre de Júpiter Heliopolitano. El dios fue representado con rayos en las manos y entre dos toros, el animal de Baal. Los otros dioses del santuario fueron Baco y Venus.

El complejo religioso está compuesto de tres santuarios, el más pequeño por venus heliopolitano. Símbolo de la prosperidad. El más de grande el de Jupiter, en el centro hay dos altares con abrevaderos para diferentes rituales. El templo propiamente dicho se encuentra en el extremo noroccidental, donde está el templo romano mejor conservado del mundo el Baco heliopolitano. Le llamaron así por sus representaciones de adormideras y vides esculpidas en sus paredes. El vino y las drogas era usado para alcanzar un éxtasis religioso. Se tardaron dos siglos y medio para construir esta enorme obra. El podio de Júpiter está formado por grupo de megalitos, Las fases de construcción fueron a partir de tres canteras que contienen algunos megalitos

En el 15 a.c. el santuario forma parte de la Colonia Julia Augusta Feliz Beritus, la actual Beirut y reemprende la construcción del templo sobre la plataforma helenística: primero el templo del Júpiter, terminado en el 60 por Nerón. Bajo Trajano 98 – 117  se construye el gran patio romano. En Antonino Pio 138 – 161 el templo de Baco. Bajo la dinastía de los severos 211 – 217 se completan los trabajos del templo de Venus. Y el patio hexagonal del santuario fue rematado bajo Filipo 244 – 249.


REPRESENTACIÓN DEL SANTUARIO DE BAALBEK


Pero, ¿cómo se construyó el santuario de Baalbek? Los bloques se cortaban las cuatro caras y solo quedaba una porción enganchada a la roca madre y mediante una cuña se podía romper. Se puede ver los hoyos hechos con picos de metal que permitían la separación de los bloques. La parte inferior de algunos monolitos que no están acabados tienen hendiduras que se adentran en el monolito lo que sugiere que era tallado de esa forma para introducir por ella troncos, y una vez cuando el bloque estaba totalmente suelto, estaría apoyado totalmente en rodillos de madera. A partir de ese momento, ya estaría liberado para llevarlo a través de una calzada hasta el punto de entrega en el asentamiento del bloque. La piedra estaba envuelta por un entrelazado de cuerdas unidas a aparatos de tracción que tiraban una serie de hombres incluidos los cabestrantes y tornos hasta llegar al lugar apropiado. Los primeros marinos tenían que izar palos y velas en sus embarcaciones y fueron por ello, los inventores de los cabestrantes y las poleas. La polea reduce la fricción y el cabestrante es un eje vertical. Los marinos tuvieron la idea de aumentar el número de poleas, siendo una fija y las otras móviles. Lo que hoy en día se llama en la construcción polipasto. Cada vez que se añade una polea se duplica la fuerza. Al cambiar de marcha en una bicicleta se aumentan las revoluciones en la rueda al pedalear y resulta más fácil mover la bicicleta. Este invento apareció, probablemente, en el siglo VI a.c. en las civilizaciones griega o fenicia. Su aparición fue acogida por los pueblos porque permitía una mejor tracción, tanto en vertical como en horizontal.


PROBABLE SISTEMA DE DESPLAZAMIENTO DE LOS BLOQUES




Debido a las grandes proporciones de los engranajes aquellas máquinas solo se podían mover muy lentamente. Para hacerlas funcionar se necesitaban unos 500 hombres, por lo que como la mano de obra era abundante habría numerosos equipos de relevo. Así que no debieron ser gigantes ni extraterrestres los que construyeron los monumentos, es más, en el lugar hay numerosos vestigios del aparataje usado para su construcción. Se pueden ver en piedras los surcos y agujeros para colocarlos. En otros lugares se pueden ver los diferentes medios mecánicos empleados en la Grecia y Roma antigua para agarrar y mover los bloques. El más antiguo es el espaldón donde se podía hacer pasar una cuerda, pero esta técnica significaba que los espaldones debían ser eliminados para poder acabar el trabajo. Otro sistema consistía en una especie de pinzas de ajuste automático para agarrar la piedra. El problema de este sistema es que dejaba pequeños orificios en la superficie de las caras de los bloques. El tercer sistema, el más empleado, era una especie de pinza invertida incrustada en la piedra que al elevar el bloque se tensaba con el peso. La ventaja de este sistema es que el artilugio se podía retirar sin dejar marcas en la fachada. 


PERFECCIONANDO EL SISTEMA DE CABESTRANTE UN HOMBRE PUEDE IZAR CADA MÁS PESO
 
GRÚA ROMANA



Cada fase de la construcción debía ser diseñada meticulosamente. Las piedras se cortaban y se unían en el suelo siguiendo un plano dibujado previamente. Los arqueólogos han encontrado un esbozo de un plano grabado en el frontón del templo en la cara superior de uno de los bloques del trilitrón. Nos asombramos de algún detalle del esbozo al ver que el grado de inclinación de la cornisa, la subdivisión de la entabladura y la posición de los modillones, están esbozados a una escala exacta. Los diferentes bloques estaban marcados con números y letras que se usaban para el ensamblaje. Otros signos diferenciaban las diferentes zonas de trabajo del lugar. Los monolitos están situados, pero la obra dicta mucho de ser acabada. Todavía, había que esculpir la piedra. Al observar la profusión de motivos y la finura de su corte, está claro que fueron necesarios decenas de miles de golpes de cinceles y de amuelas para labrar la piedra y pulirla en la superficie y, finalmente, esculpir cada detalle. La decoración no fue terminada por completo.  Es probable, que el trabajo pagano en esta obra fue concluida con la llegada del cristianismo a la zona en el siglo IV. Un toque de color remataba la obra, ha sido borrado por el paso del tiempo y solo quedan unos restos. Pero, pensemos en el impacto visual que causaba al ver esa profusión de colores en el santuario, cuando llegaban la peregrinos. Los trabajadores dejaban un señal en la parte de la piedra o bloque que trabajaban para cuantificar su ardúa labor, y también, el orgullo de haber realizado un trabajo bien hecho como nos dice una inscripción: “Conmemoramos el trabajo hecho por el hijo del escultor Theoridis”. 


EL MONOLITO ABANDONADO EN BAALBEK PROBABLEMENTE POR PESO


Después llegaría el cristianismo y mediante el Edicto de Milán, el santuario iniciaría una lenta fase de decadencia, acelerada por los terremotos. Durante Constantino I 306 – 337 se decide construir una iglesia y constituir un obispado. Bajo Teodosio I 379 – 395 se arrasa el suelo del altar torre para erigir un gran patio para una basílica cristiana y transformar en iglesia el templo de Venus. Bajo Justiniano 527 – 561 se ordena llevar 8 columnas del templo de Júpiter para reubicarlas en la basílica de Santa Sofía en Estambul.

El santuario se transformó en una ciudadela fortificada bajo la conquista árabe en 637 y se construye una gran mezquita. La ciudad sería capital de provincia en el 972 tras pasar por las étapas de dominio omeya y abbasi. 

Es ocupada brevemente por los bizantinos en el 974 para volver el 1025 a los dominios de los mirdasinos, árabes. Pasaría luego a los selucidas en el 1075 para luego volver a ser conquistada por Saladino en 1175 y permanecer bajo dominio ayubi hasta el 1282 siendo conquistada por el sultán Al Mansur. Esta ciudad vería como los mongoles de Hulagu Khan se harían con ella en 1260 y luego en 1401 bajo Tamerlán. Después del 1516, Baalbek pasa formar parte del imperio turco.




 fuente_WIKIPEDIA







miércoles, 7 de enero de 2015

LA DAMA DE DAI.

CURIOSIDADES:


MOMIA DE LA DAMA DE DAI


A orillas del río Xiang, afluente del Yangtsé, se alza Chang-sha, capital de la provincia china de Hunan. Ciudad de larga historia, que se remonta al reino de Chu (1030-223 a.C.), durante la segunda guerra mundial sufrió la destrucción de la mayor parte de los edificios históricos a causa de los combates contra las fuerzas japonesas. Ante semejante desastre nada hacía presagiar que treinta años después se hiciera allí uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de China: las tumbas de Mawangdui.


Mawangdui proviene del término Ma’andui, que significa «silla de montar», y es el nombre de dos montículos con dicha forma situados al este de Changsha. Tradicionalmente se creía que estos montículos eran las tumbas de unas concubinas imperiales de la dinastía Han del Oeste (206 a.C.-9 d.C.), mientras que en los mapas históricos aparecían mencionados como la tumba de Ma Yin, gobernador del reino de Chu en el siglo X.


En 1971, durante unas obras para construir un hospital, el ejército hizo allí varias perforaciones. Cuando los soldados estaban en plena tarea, de uno de los agujeros comenzó a manar gas de un penetrante olor acre; algunos trabajadores prendieron fuego cerca y vieron cómo aparecía una llama azul.


Este curioso episodio llegó a oídos de Hou Liang, un arqueólogo del Museo de Hunan, que acudió a la zona para inspeccionar el agujero. Como arqueólogo estaba familiarizado con el fenómeno, puesto que la descomposición de la materia orgánica en el interior de una tumba libera gases tóxicos. Hou Liang intentó capturar una muestra del gas en una bolsa de oxígeno, pero para entonces ya se había agotado.


En 1972, Hou Liang emprendió una excavación, sospechando que lo que se había encontrado allí era una tumba. Pronto descubrió un túnel vertical que confirmó su intuición, pero que le hizo temer que hubiera sido construido por saqueadores, aunque comprobó enseguida que los ladrones habían abandonado su propósito tras haber excavado 17 metros. Un poco más adelante los arqueólogos dieron con una tierra blanca compactada: era el recubrimiento exterior de la tumba.

El enterramiento consistía en un pozo vertical de 20 metros de profundidad, con varios niveles escalonados y con grandes vigas de madera de ciprés cubriéndolo. Tras extraer la tierra blanca apareció un estrato compuesto por una capa de carbón de 37 a 47 cm y debajo se encontró una alfombra de bambú que cubría el enterramiento.

En los meses siguientes, se retiraron las vigas para poder acceder a la cámara funeraria. La primera sorpresa llegó al descubrir arcos y cestas de bambú que aún conservaban un tono verde-amarillento, como si los hubieran trenzado hacía poco. Luego se halló un elegante cuenco de laca con tapa; al abrirla, los arqueólogos pudieron ver que en su interior había unas raíces de flor de loto flotando en el agua. El excepcional estado de conservación del ajuar funerario no hizo sino aumentar la expectación sobre el contenido del sarcófago.

Cuatro ataúdes contenían el cadáver. El último estaba envuelto en una tela de seda en forma de T de dos metros, con decoraciones del mundo celestial, el mundo de los hombres y el inframundo. Al abrirlo, los arqueólogos vieron que el cuerpo se hallaba bajo varias capas de tela, así que decidieron llevar los ataúdes al museo de Hunan y seguir allí la investigación.

Una vez en el museo, se procedió a desenvolver el cuerpo. Cuando se llegó a la última capa de tela, se pudo palpar algo blando bajo ella. No se trataba de una momia, como las que se habían encontrado en la cuenca del Tarim, en el desierto de Taklamakán, sino del cuerpo de una mujer tan increíblemente bien conservado que la piel seguía siendo amarillenta y elástica, y algunas articulaciones aún eran flexibles.

REPRESENTACIÓN DE LA CÁMARA FUNERARIA

Los estudios revelaron que la difunta era Xin Zhui, la esposa del marqués de Dai, gobernador de la región, a la cual los arqueólogos bautizaron como la Dama de Dai. Las excavaciones llevadas a cabo entre 1971 y 1974 descubrieron otras dos tumbas, aunque éstas sí habían sido saqueadas. Una de ellas pertenecía al propio marqués de Dai, y la otra era la sepultura de un individuo joven, de unos treinta años, tal vez el hijo de ambos. Los cuerpos fueron enterrados entre 186 y 165 a.C., durante la dinastía Han del Oeste, por lo que los restos de la Dama tenían más de dos mil años.


Este descubrimiento sin precedentes llevó a los arqueólogos a preguntarse cómo era posible que la Dama de Dai se hubiera conservado tan bien después de tanto tiempo. Los estudios preliminares especularon con la función de un líquido hallado bajo el cuerpo, que se pensó que podría haber sido usado para detener la descomposición, pero los resultados no fueron concluyentes. Los investigadores creen que el de la Dama de Dai es un caso excepcional, en el que la magnífica conservación del cuerpo se debe a que la profundidad de la tumba y la construcción de un espacio carente de oxígeno preservaron a la Dama y a su ajuar del implacable paso del tiempo.    

FUENTE-  Verónica Walker. Arqueóloga,




sábado, 27 de diciembre de 2014

MASADA

CURIOSIDADES EXPRESS:





La antigua Masada, Es- Sebbeh, ese portentoso promontorio rocoso desde se puede dominar la totalidad de la orilla occidental del mar Muerto, y en su cima hallamos los restos de la gran fortaleza que significó la perdición de sus moradores. Herodes el grande, que vivió entre el 37 a.c. y 4 d.c., mandó erigir ese monumento como refugio prácticamente inexpugnable un magnifico palacio que sería presa de los romanos un siglo después de su construcción, para lo cual realizaron una rampa de grandes dimensiones y poner en práctica un asalto de gran envergadura sin cuartel. 


FORTALEZA MASADA VISTA DESDE LA CARA NORTE, CON EL PALACIO DE HERODES EN PRIMER TÉRMINO Y LA RAMPA ROMANA A LA DERECHA


En aquel entonces Herodes el grande tenía sobrados motivos para temer por su vida. De una banda, había muchos aspirantes al trono que él ostentaba, y de otro lado, desde que se hizo con el cetro,  recibió el acoso constante de Cleopatra, la reina de Egipto, apoyada por Marco Antonio, tenía la intención de conquistar su trono. Por ello, Herodes decidió levantar la fortaleza para que su familia y él albergaran refugio en caso de peligro, y el mejor emplazamiento para esto era sin duda ese imponente promontorio de Mesada.  Y aunque fue fortificado con anterioridad, fue Herodes quién lo rodeó con una muralla en todo su perímetro. Dentro del mismo albergó almacenes y edificios de amplios interiores, pero el complejo sufría de una importante carencia, la falta de agua, para lo que se tuvo que idear importantes aplicaciones arquitectónicas. La solución hallada debió disponer de mucha mano de obra. Primero se construyeron una serie de presas en dos torrentes estacionales procedentes de unas montañas situadas detrás de Mesada, de las que surgían varios canales excavados en sus laderas. Y para salvar la distancia entre las mismas y la fortaleza se levantaron unos acueductos que conducían el agua hasta unas cisternas, comunicadas unas a otras en forma de refuerzo, con lo que si los romanos tiraban abajo los acueductos, con el uso de esas cisternas la fortaleza podía aguantar con agua un tiempo.


PLANO DEL INTERIOR FORTALEZA MASADA A LA DERECHA EL PALACIO DE HERODES Y ARRIBA EL PALACIO OCCIDENTAL Y LA PUERTA OCCIDENTAL


La fortaleza contó con un palacio que permitía al rey vivir con un estilo de vida alto. En la cima solo hubo un lugar donde este soberano tuvo privacidad, algo más de seguridad y un entorno sombrado y refrescante, el de la cara norte, donde se construyó al borde del abismo, un palacio de tres plantas sobre diversas terrazas excavadas en parte directamente sobre la roca o bien asentadas encima de unos soportes que alcanzaban un repecho inferior. Los diferentes niveles de la construcción se comunicaban a través de unos 129 peldaños ocultos. Su interior albergaba mosaicos y pinturas murales exquisitas y se decoraron los diferentes accesorios arquitectónicos con yeso, pintura y oro.
Cuando murió Herodes, Judea se convirtió en una provincia romana, la cuál se levantó en armas en el año 66. En el 72, los romanos aplastaron los últimos esfuerzos de resistencia, a excepción de Mesada, donde se refugiaron una serie fervientes nacionalistas que prosiguieron con la revuelta. Para ello, levantaron en primer lugar una muralla de 3,5 km de longitud para evitar que los insurgentes escaparan, pero viendo que el asedio se podía prolongar indefinidamente, eligieron después del año construir una rampa que llevase a la fortaleza. Esta rampa arrancaba del punto más próximo respecto a las murallas de una colina adyacente, con unos 200 metros de largo y otros 100 metros de alto con una anchura que sobrepasaba los 200 metros. La tierra se depositaba por medio de un armazón de madera, y su cima se edificó una plataforma de piedra de 25 metros de alto, sobre la que se irguió una torre revestida de hierro de unos 30 metros de altura, soportando una lluvia de flecha y otros objetos lanzados por los rebeldes. Para construir la rampa participaron los soldados pero también cientos de prisioneros que muchos de ellos fueron muriendo en la rampa.


RECONSTRUCCIÓN DE LAS MURALLAS DE MASADA AÑO 73. ABAJO LOS SOLDADOS ROMANOS RECONSTRUYENDO LA RAMPA DE ASEDIO


Cuando la rampa alcanzó la altura deseada, los romanos se abrieron paso por la muralla mediante el uso de flechas y catapultas, en la misma abrieron una brecha y esa misma noche, los sitiados optaron por auto inmolarse para no caer presos de los romanos.

lunes, 22 de diciembre de 2014

PERSÓPOLIS

CURIOSIDADES:


ENTRADA A PERSÓPOLIS

Cuando, en torno al año 515 a.C., las delegaciones de los pueblos sometidos por los persas llegaron por primera vez a Persépolis para entregar sus tributos a Darío I con ocasión de las celebraciones del Año Nuevo, su sorpresa debió de ser mayúscula. En otras ocasiones, al acudir a la corte persa en Pasargada o en Susa, ya habían podido contemplar construcciones de extraordinaria grandeza y exuberancia, pero ninguna igualaba la nueva capital que Darío empezó a construir entre 518 y 516 a.C. en el corazón mismo de la región de Fars. El Gran Rey la denominó Parsa, por el nombre del pueblo persa; más tarde los griegos la llamarían Persépolis, «la ciudad de Parsa». Siglos después, cuando se olvidó la conexión de este complejo monumental con los reyes aqueménidas, se lo vinculó al gran rey mítico de Irán, ğamšid, y recibió el nombre de Taxt-e ğamšid, «el Trono de ğamšid», como se le conoce actualmente. En la Edad Media lo llamaban sad stun, «las Cien Columnas».


Al acercarse desde el oeste por la llanura, las delegaciones podían ver cómo, detrás de las construcciones de una ciudad, se alzaba una amplia plataforma de piedra de 15 metros de altura, sobre la que a su vez se levantaba el sensacional pórtico del Apadana, la sala de audiencias de los grandes reyes persas. Sus columnas de 20 metros de altura hacían que la construcción alcanzara en total los 40 metros. Este ingenioso método para conseguir un espectacular efecto visual, nunca antes utilizado, sería imitado más tarde por algunos templos griegos en la Acrópolis de Atenas y en Asia Menor. La plataforma, que se extendía por la ladera suroeste del monte Kuh-e Rahmat o monte de la Misericordia, tenía dimensiones impresionantes, 300 por 455 metros, y estaba cubierta por monumentales edificios y espléndidos jardines. Construcciones posteriores fueron reduciendo paulatinamente la presencia de los jardines, pero en tiempos de Darío I ocupaban aún la mayor parte de la superficie de la plataforma. Un complejo sistema de canalizaciones y alcantarillado garantizaba el riego, al tiempo que evitaba que las aguas procedentes de la montaña deteriorasen o inundasen la terraza y sus fundamentos.

El acceso a la plataforma elevada se hacía por el lado sur. Al acercarse a él, las delegaciones veían una gran inscripción en persa, elamita y acadio en la que el Gran Rey establecía los fundamentos de su poder y recordaba a las delegaciones que se acercaban que habían sido sometidas por el soberano tras un período convulso al comienzo de su reinado y que debían pagar tributo. El texto decía:«Yo soy Darayavahu [Darío], el Gran Rey, Rey de Reyes, rey de muchas naciones, hijo de Vištaspa [Hystaspes], un descendiente de Haxamaniš [Aquemenes]. Por la voluntad de Ahura Mazda [el dios principal de los persas] éstas son las naciones de las que yo me he apoderado con el ejército persa, que me temen y dan tributo: Elam, Media, Babilonia, Arabia, Asiria, Egipto, Armenia, Capadocia, Lidia, los jonios del continente y los del mar y las naciones que están más allá del mar: Sagartia, Partia, Drangiana, Areia, Bactria, Sogdiana, Corasmia, Sattagidia, Aracosia, India, Gandara, los escitas y Maka».


En otra inscripción, que se encuentra situada junto a la anterior, el rey Darío el Grande continúa diciendo: «La nación Parsa que me ha entregado Ahura Mazda, que es bella y rica en buenos hombres y caballos, no siente temor ante nadie por la voluntad de Ahura Mazda y de mí mismo, el rey Darayavahu. Que Ahura Mazda me dé su apoyo con todos los dioses. Que Ahura Mazda proteja a esta nación del ejército enemigo, de la hambruna y de la mentira. Que no venga a esta nación ni el ejército enemigo ni la hambruna ni la mentira. Esta petición le hago yo a Ahura Mazda con todos los dioses. Que Ahura Mazda con todos los dioses me la conceda».


Sobrecogidas, las distintas delegaciones ascendían con sus tributos a través de una  imponente escalinata que, siguiendo un pasillo amurallado, conducía a la puerta de Todas las Naciones, un edificio cuadrangular de casi 25 metros de lado sostenido por cuatro columnas de 16,5 metros de alto y que contaba con un pórtico de entrada y otro de salida. Ambos pórticos estaban adornados con dos enormes lamassu, divinidades protectoras asirias que se representan habitualmente con cuerpo de toro o león, alas de águila y cabeza humana.

Al salir por el norte de la puerta de Todas las Naciones, los delegados se topaban de frente con la escalinata monumental que llevaba a la majestuosa sala de audiencias, el Apadana, el edificio más elevado de la plataforma. En Pasargada, Ciro I había construido una sala similar, al igual que Darío en Susa, pero la de Persépolis era más impresionante. Probablemente en la primera visita de las delegaciones, y durante algún tiempo, este asombroso edificio permaneció inconcluso.  

En la fachada oriental del Apadana se desplegaba un friso en el que se había representado mediante bajorrelieves justamente la escena de la entrega de los tributos al soberano. En el centro, Darío I aparece sentado en el trono con el cetro en la mano derecha y una flor con dos capullos en la izquierda, bajo un baldaquino. Detrás de él está el príncipe heredero, seguido por su chambelán y el portador de las armas reales. Separado del rey por dos incensarios se aproxima un personaje que le rinde homenaje y que encabeza una larga procesión de delegaciones de todas las naciones sometidas por Darío, en total 23, representadas en tres filas en el lado izquierdo de la escalera central. Cada  delegación está separada de la anterior por un ciprés, el tipo de árbol que adornaría los jardines de la terraza. En el lado derecho de la fachada, cubriendo la espalda del rey, aparece el ejército que lo sostiene en el trono y asegura la paz en el Imperio, así como los funcionarios encargados de su administración.
Desde allí las delegaciones se dirigían hasta la gran sala de audiencias, ascendiendo por las dos escalinatas del sureste de la fachada. Accedían a un pórtico con baldosas, decoradas de manera que el conjunto imitaba una enorme alfombra de piedra. Luego entraban a través de una monumental puerta metálica a la gran sala. El trono estaba en el centro de ésta, bajo un baldaquino, y sentado en él se hallaba el gran rey tal y como lo acababan de ver representado en el relieve del friso. Todas las delegaciones, con sus variopintos tributos –camellos, caballos, objetos de oro,  plata y marfil...–, cabían en esta enorme sala de 3.600 metros cuadrados, cuya techumbre la sostenían 36 enormes columnas de 20 metros de alto. Según las noticias de Diodoro Sículo, Alejandro Magno y sus compañeros, mientras celebraban embriagados en el Apadana una procesión báquica, lanzaron antorchas sobre las suntuosas alfombras que colgaban de las enormes paredes de ladrillo vidriado y destruyeron completamente la estancia. Tan sólo quedó en pie una columna.


Una vez presentados los tributos al rey y finalizadas las pompas, algunos delegados acudían a un edificio administrativo: el Tesoro. Había un único acceso y antes de entrar cada delegado era registrado en unos espacios reservados al efecto. A continuación atravesaban un largo pasillo sin puertas a cuyos lados se hallaban los almacenes reales, donde se guardaban los tributos aportados por las delegaciones y las tablillas de barro en las que se registraban. Al final del pasillo los delegados eran recibidos en una gran sala por los más altos funcionarios del Estado, que tomaban y consignaban los tributos.

Los delegados de mayor rango se dirigían, por su parte, a la oficina real donde despachaba el rey, llamada tacara. Estaba construida sobre un basamento de unos 2,5 metros de altura, y los marcos de puertas y ventanas estaban formados por enormes bloques de piedra realizados con gran maestría; una ventana, por ejemplo, fue construida en un solo bloque de piedra de 18 toneladas. Darío debía de estar especialmente orgulloso de estos marcos, pues hizo grabar en cada uno de ellos la siguiente inscripción: «Marcos de piedra construidos en la casa del rey Darío». Este edificio se salvó del incendio provocado por Alejandro y durante siglos acogió a viajeros que visitaban admirados las ruinas de Persépolis y gustaban de llenar sus enormes marcos de piedra con grafitis e inscripciones. Entre las más famosas se encuentra una inscripción en persa medio de Šabuhr, rey de los saka, una tribu escita de Asia Central (siglo IV d.C.): «Llegó a sad stun [las Cien Columnas, designación de Persépolis] y bebió vino [organizó un banquete] junto a este edificio. Disfrutó enormemente y ordenó celebrar sacrificios a los dioses. Honró a su padre y a su abuelo. Honró a Šabuhr, Rey de Reyes, y se hizo honrar a sí mismo. Alabó a los que habían construido este palacio».


FUENTE- Alberto Cantera. Universidad de Salamanca.

viernes, 28 de noviembre de 2014

CONFLICTO CRISTIANISMO ISLAM MODERNO PERSIA 1727 AÑO CERO


 CURIOSIDADES EXPRESS:




1727 un año clave para Persia y clave en el conflicto secular moderno entre occidente y oriente. Los años anteriores en ella son complicados, pues son una serie de intervalos bélicos salpicados de tremendos baños de sangre, crueldades voraces. El gran Shah Abbas había intentado iniciar importantes reformas en el siglo anterior, y había capturado de los turcos las ciudades de Kerbala, Mosul y Babdad y otros lugares más, y construyó la espléndida Isfahán como capital. Si bien, entró en conflicto con Europa al atacar los enclaves portugueses del golfo pérsico y el de la isla de Ormuz.
Tras su muerte, Persia entró en decadencia. En 1722, el afgano Khilzais de Kandahar, bajo las órdenes de Mir Mahmud, se hizo con Isfahán y esa ciudad pronto quedó en ruinas. Este mahmud se dedicó a hacer grandes orgias de sangre, un psicópata total, enloquecido fue muerto por su primo Ashraf. 
Ashraf por aquel entonces solicita ayuda a Rusia a cambio de grandes extensiones de tierra, que incluyen astarbad y Gilan. En 1724, con el apoyo de Francia, Rusia y turquia firman un tratado con el objetivo de anexionarse y dividir el noroeste de Persia. No obstante, Ashraf derrota a los turcos, pero en el decisivo año 1727 decide ceder la Persia occidental a los turcos, con la condición que lo reconozcan como rey. En 1728, muere.


MAPA DE PERSIA Y TURQUIA

Las consecuencias del regalo persa a los turcos es una historia de guerra entre turcos y oriente y occidente, que en épocas posteriores se transformaría en guerra entre irak e irán y oriente y occidente. Sus consecuencias se dieron a conocer durante la segunda guerra mundial, cuando Grecia, como campo de batalla occidental entre Italia y los otomanos, que fue revertida a los griegos.
En todas estas etapas históricas, el conflicto fue avivado por las diferencias religiosas entre el Islam y el cristianismo, y sus diferentes visiones de ver el mundo. Las principales crisis entre las religiones enfrentadas fueron los siguientes:
En 1733 el slután de Mamluk se une a los rusos para atacar Persia, y esta última ocupó las regiones de Caspio y los tucos se apoderarían de Azerbaiyán y Hamadán. Fueron derrotados en Kurkub por Nadir Kuli Khan, que poco después volvió a la carga con los turcos, durante un período de 13 años que concluye en 1747, en Kars e Irak.
Después vienen las guerras con Napoleón y Nelson, las guerras de la frontera rusa, tratado de Bucarest 1812, la revuelta serbia (Convención de Akkerman, 1826), y tratado de Londres, 1827, que lleva a la creación de un protectorado ruso sobre Serbia; las revueltas de Morea y Moldavia en 1821, la posterior conquista de Missolonghi por los turcos en 1825, la invasión rusa de las provincias turcas del Cáucaso ( tratado de Adrianópolis 1829), la invasión de Mehmet Alí del Sudán en 1821, y luego de Creta y Morea, seguida por la invasión de Siria en 1832 y su posterior expulsión según la convención sellada en Londres en 1840; la guerra de Crimea, que llevó a buena parte de Europa a la guerra; la rebelión de Bosnia de 1875 bajo control otomano; la emparentada guerra serbia, seguida por la rusa de 1876 ( Tratado de Berlín 1878) que lleva a la ocupación de Chipre por los ingleses. Esto  y otras crisis llevaron a una decadencia del poder turco que llevaron indudablemente a la primera guerra mundial, y más allá, en el Siglo XX, la guerra de Irak 1991, conflictos en Yugoslavia, el conflicto Palestino, y más recientemente las invasiones de Afganistán e Irak y la creación última del Estado Terrorista Islámico en guerra contra occidente.
No puede ser casualidad que la primera guerra mundial concebida para frenar el avance alemán en Europa supusiera enfrentamientos bélicos en el viejo imperio Turco, en Mesopotamia, Palestina y Siria, así como Egipto.