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sábado, 3 de enero de 2015

LOS CANALES CHINOS


 CURIOSIDADES EXPRESS:






El emperador Sui inauguró el gran canal en el año 605 d.c. y la comitiva imperial que lo acompañaba llegó hasta los 96 km. El canal tenía una anchura de 40 metros y una longitud de 2.700 km, que permitía unir las regiones de Chang´an y Lyoyang con la región de Beijing y Hangzou, al norte y al sur. Pero es que paralela a esta infraestructura estaba la calzada imperial, que cada cierta distancia, estaba equipada con puestos de descanso, talleres de reparación y gigantescos silos. Todo ello estaba comunicado con una red de lagos y ríos, que dio al nacimiento de una importante vía de transporte por medio fluvial única en el mundo, con unos 50.000 km de curso navegable transitados por una flota que hasta entonces no había sido vista en el mundo. Para contruir estas infraestructuras se necesitaron más de un millón de personas y el coste global de tan magno proyecto fue tan inmenso que precipitó la caída de la dinastía Sui 12 años más tarde.


MAPA DEL GRAN CANAL QUE UNÍA EL NORTE CON EL SUR


Debemos comentar que este gran canal no fue más que el exponente más espectacular de una red de canales que comenzó a construirse hacia el siglo V a.c. y que en la actualidad todavía se usa. De hecho, la mayor parte del Gran Canal aprovechó una red de canales existentes de unos 2.000 km construida ya en el siglo II a.c.. Los mongoles, en el Siglo XIII, cortaron un tramo que conducía en dirección norte hasta Beijing, con lo que se disminuyó en 1.000 km el canal de la dinastía Sui.

Los chinos denominan a la ingeniería hidráulica, “el beneficio del agua” y la proyección que realizaron de la red de obras de canalización era para prevenir las inundaciones y combatir las sequias. Junto a las esclusas existían una serie de compuertas y terraplenes sumergidos colocados en sentido oblicuo a lo largo del curso del río que se conectaban con canales laterales para captar el agua de las crecidas o los estanques reservados a modo de depósitos. Por ello en caso de crecida, el río Amarillo lleva 20.000 metros cúbicos de agua por segundo, cantidad con lo que se podía invertir la corriente del gran canal. Allí donde el canal se unía con otra vía de agua, se solía canalizar una parte del agua del río o del lago, o el levantamiento de diques de desviación en medio de la corriente con lo que se restaba a la misma intensidad y garantizar de este modo un paso seguro a las embarcaciones. Y para evitar la sedimentación, se optó por construir malecones con forma de dientes de sierra en el margen interior de las vueltas para hacer disminuir la fuerza de la corriente y de esta forma preservar la formación de bajíos en el margen exterior.


UNA GABARRA PUEDE TRANSPORTAR 50 TONELADAS EN EL CANAL. EL TRANSPORTE FLUVIAL FUE LA BASE DEL COMERCIO EN LA CHINA IMPERIAL Y SE VEÍAN CONVOYES DE VARIOS KILÓMETROS


Los primeros canales estaban constituidos de simples esclusas con unos troncos insertados en unas acanaladuras de piedra dispuestas en los márgenes del canal, que se elevaban o bajaban mediante el uso de unas poleas. Las embarcaciones que se adentraban río arriba se jalaban a su paso por la esclusa abierta por medio de cabrestantes, mientras que las que se dirigían río abajo se dejaban llevar por la acción del agua que se liberaba al levantar las compuertas. En el siglo XI, se hizo servir las esclusas estancas, con lo que las embarcaciones se metían en un recinto donde el nivel del agua se podía subir o bajar a voluntad. Las compuertas, no obstante, continuaban subiéndose y bajando, en lugar de girar sobre sí mismas, como lo hacen en la actualidad.

EL SISTEMA DE COMPUERTAS INVENTADO POR LOS CHINOS


Para la construcción de los canales, diques y demás  en relación a las canalizaciones de agua se reclutaron obreros a la fuerza y soldados, que usaron para tal efecto unas palas de madera de mango largo con casquetes de hierro y cestos de bambú para retirar la tierra. Los terraplenes estaban formados por muros de tierra apisonada recubiertos de losa de piedra. Para desviar los cursos de agua, se colocaban en el fondo enormes cestos de bambú repletos de piedras, o grandes pilas de cañas de kaoliang mediante el uso de cuerdas. Sobre cada capa se colocaban revestimiento de bambú. Tal grande es esta obra, que en 1904 se estimó que unos 20.000 hombres se necesitaron para reforzar una enorme pila kaoliang con motivo de la reparación de un dique agrietado. Las pilas de kaoling, debido a su porosidad, pueden soportar embates repentinos de la corriente, poseen una gran flexibilidad y se pueden disponer en suelos ligeros sin el uso de grandes cimientos. Así, una vez colocadas, son capaces de absorber los sedimentos y de integrarse en el lecho de río con gran rapidez. El proceso de colocación dependía en gran medida del tipo de cuerdas que se empleaban, confeccionadas con tiras de bambú trenzadas ente sí. Este tipo de cuerdas es más flexible y ligero que las del cáñamo, y el triple de fuerte. El bambú mojado es aún más resistente que en seco. Así, una cuerda de bambú de 4 cm de diámetro en mojado puede llegar a soportar un peso de 6 toneladas, y las variedades de tres almas trenzadas soportan casi la misma tensión que los cables de acero.