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lunes, 7 de julio de 2014

DESCUBIERTA UNA CIVILIZACIÓN PERDIDA EN EL DESIERTO DE ATACAMA AL SUR DEL PERÚ

NOTICIAS:


RESTOS DEL CEMENTERIO DESCUBIERTO

Una nueva cultura desconocida ha sido descubierta en el norte del desierto de Atacama, en territorio chileno. Data de entre los siglos IV y VII después de Cristo y se refiere a una comunidad agrícola antes de la expansión de la civilización Tiwanaku, según arqueólogos de la Universidad de Wroclaw (Polonia). A su vez, el descubrimiento hace un año de una tumba wari, en pleno valle de Huarmey (Áncash), donde no se conocía que hubiera llegado esta cultura de orígenes andinos es motivo de la portada de la revista National Geographic. El Museo de Arte de Lima expone varias de estas piezas, encontradas en el sitio conocido como El Castill de Huarmey, hasta septiembre.
Pero el reciente hallazgo en el desierto tiene muchos enigmas: son más de 150 tumbas que "se habían cavado en la arena sin ningún tipo de estructuras de piedra, y por esta razón eran difíciles de localizar y no han sido víctimas de los ladrones", declaró Józef Szykulski, líder del proyecto de investigación, en el que han participado también investigadores de Perú y Colombia, informa PAP, portal de noticias científicas del gobierno de Polonia. El descubrimiento es el resultado del equipo del Instituto de Arqueología de la Universidad de Wroclaw desde el año 2008.
Las condiciones desérticas también conservan el contenido de las tumbas. "Estos son enterramientos de personas prácticamente desconocidas, que habitaron la zona antes de la expansión de la civilización Tiwanaku. Elementos encontrado en las tumbas individuales indican que las personas ya tenían una clara división social", dijo el profesor Szykulski.
En las tumbas, los arqueólogos han encontrado objetos incluyendo fuertes tocados de lana de camélido, que podrían tener la función de los cascos. Algunos de los cuerpos estaban envueltos en esteras, otros en sudarios de algodón, y otros en redes, lo que significa que una de las formas de la actividad de que la cultura era la pesca.
"Dentro de algunas de las tumbas se han encontrado arcos y aljabas con flechas con puntas de obsidiana. Este es un hallazgo muy interesante", dijo el arqueólogo. Otro hallazgo interesante es el esqueleto de una llama joven, lo que demuestra que el animal había sido traído a la zona antes de lo pensado.
En algunas tumbas de hombres, los arqueólogos encontraron mazas de piedra con remates de cobre. "Estos objetos y los arcos eran símbolos de poder, lo que demuestra que los representantes de la élite fueron enterrados aquí" - dijo el profesor Szykulski.
En las tumbas, los arqueólogos también hallaron herramientas de tejido ricamente decorados y muchos artículos de joyería, incluyendo objetos de cobre y tumbaga - una aleación de oro y cobre. Otro descubrimiento interesante son mimbres de caña que fueron colocados en los oídos de los muertos, que sobresalían por encima de la superficie de las tumbas. Los científicos sospechan que sirvieron como herramientas rituales de "comunicación" entre los muertos y los miembros vivos de la comunidad.
Los arqueólogos polacos descubrieron también las tumbas de la civilización Tiwanaku en el delta del río Tambo, que se remonta al siglo VII/X dC. "Estas tumbas de piedra contienen recipientes de cerámica, herramientas y armas, Este hallazgo es sensacional, porque se pensaba que en este periodo la civilización Tiwanaku no había llegado a esta área", dijo el científico.
Y mientras aflora este hallazgo, en Lima se exhiben algunas piezas de una tumba wai, en 2013. Es el  trabajo de los esposos Milosz Giersz y Patrycja Przadka-Giersz, una pareja de arqueólogos polacos de la Universidad de Varsovia, informa el diairo El comercio, de Lima.
Es por ello que la edición de junio de la revista “National Geographic” en español le dedica su portada y un largo especial. Allí se cuenta los años de investigación en el sitio conocido como El Castillo donde los arqueólogos polacos –junto con sus pares peruanos Krzysztof Makowski y Roberto Pimentel, de la Pontificia Universidad Católica del Perú– decidieron explorar la parte más alta de una pirámide escalonada de 20 metros de alto, ubicada a poco más de un kilómetro de la ciudad de Huarmey.
En el lugar y debajo de 33 toneladas de ripio se encontraban seis esqueletos humanos que fueron colocados sobre fardos funerarios a modo de ofrendas. Al retirar dichos restos, los investigadores descubrieron una tumba con 57 personajes sentados, tal como se estilaba en los entierros de la cultura Wari. En este lugar se encontraron 1.300 objetos de excepcional riqueza que formaban parte del ajuar ceremonial.


FUENTE-El País.

domingo, 6 de julio de 2014

A FLOTE LA JOYA DE LA ARMADA INVENCIBLE.

NOTICIAS:





Ya sea en inglés o en gaélico, no hay topónimo en Irlanda en el que perviva con más intensidad la leyenda de la Armada Invencible que Spanish Point. O Rinn na Spáinneach. Situada a un paso de los acantilados de Moher, esta pequeña población de apenas 80 vecinos ha vuelto a reforzar en las últimas semanas sus lazos con la Felicísima Armada de Felipe II —lo de Invencible fue un exitoso remoquete inglés— gracias a una campaña arqueológica de primer orden: el Proyecto San Marcos. ¿Su objetivo? Nada menos que, en las próximas semanas, recuperar el galeón del mismo nombre que, hace 426 años, se hundió en sus costas.
Construido en 1585 en Cantabria, el San Marcos era el pináculo de la tecnología naval de la época y una de las joyas de la escuadra de Portugal. Comandado por el Marqués de Peñafiel, desplazaba 790 toneladas y contaba con 33 cañones de bronce, además de 350 soldados y 140 marineros. La comunidad científica cruza los dedos ante la posibilidad de, por primera vez, encontrar en Irlanda un galeón, un descubrimiento mayúsculo que se sumaría al de otros pecios de la Armada Invencible, como el de la galeaza Girona, cuyos tesoros brillan en el Ulster Museum de Belfast. Porque el gran escenario de la tragedia —marítima y humana— de la flota de Felipe II, una formación de 130 barcos y 30.000 hombres pensada para invadir Inglaterra, no fue el Canal de la Mancha, sino el litoral occidental de Irlanda. “Entre septiembre y octubre de 1588, cuando la flota encaraba su desesperado regreso a España bordeando Irlanda, en sus costas se hundieron 24 barcos y murieron 6.000 hombres”, explica Hiram Morgan, historiador de la Universidad de Cork y autoridad en las relaciones hispanoirlandesas en los siglos XVI y XVII.
A sus 32 años, John Treacy, historiador del Mary Immaculate College de Limerick, es el cerebro y corazón del Proyecto San Marcos. En los últimos tres años, él y su equipo han tocado a la puerta de todas las instancias públicas y privadas de Irlanda para conseguir los fondos y permisos necesarios para una campaña de este calibre. Fruto de esas gestiones, el Gobierno irlandés ha facilitado tecnología de última generación para, por ejemplo, mapear hasta la fecha el 75% del lugar en el que se cree reposa el pecio, así como la inversión necesaria para realizar mapas en 3D del área marina vía satélite.
“Lo mejor de esta aventura es que está siendo disfrutada por Spanish Point y otros pueblos cercanos, un esfuerzo colectivo que empieza, por ejemplo, por los buzos, pertenecientes a clubs de submarinistas de los condados de Clare, Galway y Limerick, y que se sumergen de forma altruista”, explica el historiador. Hasta los niños ponen su grano de arena. La entrada de la única gran superficie comercial de Miltown Malbay, la población más grande de la zona con 700 habitantes, está tapizada por decenas de dibujos con el San Marcos como protagonista. Los autores, niños de entre 5 y 11 años de las escuelas de la zona, tributan con su imaginación a su memoria. “No deja de ser impactante observar la tragedia del galeón a través de los ojos de los pequeños”, apostilla Treacy.
Mick O’Rourke, uno de los máximos expertos en naufragios en Irlanda, es el que mejor conoce las dificultades de la campaña. Para empezar, el mismo mar que engulló al San Marcos y una climatología muy variable. Como explica este experto, el éxito dependerá en gran manera del trabajo de la línea de buceo que dibujarán, a un palmo del fondo marino, los buzos. “La línea se compone de 16 buzos separados por un metro de distancia que, avanzando en paralelo, abarcan tramos de 100 metros a una profundidad de entre tres y 10 metros”. Aunque los elementos no serán sus peores enemigos. “En el mismo lugar donde se hundió el galeón hay registrados 21 naufragios de diferentes épocas. Será como hacer un puzzle de 5.000 piezas bajo el mar, con las piezas de otros 21 rompecabezas mezclándose”, augura O’Rourke. “La clave para saber que hemos dado con el San Marcos y no con otro barco será localizar los cañones, todos marcados con el sello de su fundidor”.

Todos conocen los escollos que tendrán que sortear para encontrar el barco, pero también son conscientes de que están a punto de tocar un tesoro de valor incalculable. “Es como si tuviéramos una máquina del tiempo que nos aproximará a uno de los barcos más formidables de la Gran Armada”, exclama Treacy, quien no tiene duda de la entidad del descubrimiento: “Estamos a punto de toparnos con el Titanic de la Invencible”. No exagera con la comparación. El San Marcos había demostrado ser un barco casi invencible tras batirse en lo peor del fragor bélico del Canal y llegar hasta allí con su estructura muy maltrecha.
Hasta que se topó con lo que los marineros de Spanish Point aún llaman, en gaélico, Mal Rock, un bajío traicionero que apenas asoma su afilada cresta en la superficie, junto a Mutton Island. Contra esa mala roca se estrelló el galeón la tarde del 20 de septiembre de 1588. “Le sorprendió una tormenta con rachas de viento de 100 kilómetros y olas de 15 metros de altura”, rememora Treacy, “por lo que el capitán buscó cobijo entre la isla y tierra firme”. Esa fue la perdición del barco, que se precipitó contra la roca para deshacerse en mil pedazos.
De los 490 hombres del galeón sólo cuatro lograron hacer tierra. Estos, junto a los 60 supervivientes del San Esteban, hundido ese día a unos kilómetros al sur, en Doonbeg, fueron capturados por Boetius Clancy, el representante de la Corona inglesa. Este no se lo pensó dos veces a la hora de obedecer las órdenes expresas de Isabel I: ajusticiar a todo español, sin importar rango o estatus. De ahí que, incluso don Felipe de Córdoba, uno de los prohombres sobrevivientes de los naufragios cuyo rescate hubiera enriquecido a Clancy, fuera ahorcado junto al resto de hombres en la colina más alta que mira a la playa de Spanish Point.
Tragedia, heroísmo, leyenda… La odisea de la Invencible en Irlanda tiene todos los elementos de una gran historia, de esas que siguen fascinando a pesar del paso del tiempo. El Proyecto San Marcos lo demuestra. Aunque como todo buen relato lo mejor es lo que está por venir. El San Marcos hace más de cuatro siglos que dormita en el fondo del mar, con sus secretos e historias intactos. Su hallazgo no solo demostraría que su historia y la de la Invencible están a medio contar, sino que sus capítulos más apasionantes están aún por escribirse.Son numerosas las historias del San Marcos que las comadres de Spanish Point han relatado durante generaciones. Como la que recuerda “la tumba de los españoles”, el lugar donde fueron sepultados los ahorcados y los centenares de ahogados. Tuama na Spáinneach, en gaélico.

FUENTE- El País.

sábado, 5 de julio de 2014

UN MERECIDO RECONOCIMIENTO A BLAS DE LEZO.

NOTICIAS: 




EL FORO DE DEFENSA ACABA DE EDITAR UN COMIC DIRIGIDO A LOS MAS PEQUENOS SOBRE LA VIDA DE DON BLAS DE LEZO. (  Enlace de nuestro artículo ).

El cómic “Blas de Lezo. El marino invicto” con guión de Rafael Vidal y dibujos de José Pablo García forma parte de la actividad denominada “Bautismo de Blas de Lezo en Málaga” que se desarrollará en Malaga entre el 15 de septiembre y el 20 de octubre organizada por D. Rafael Vidal Hidalgo con la colaboración del Foro para la Paz en el Mediterráneo entre otros, con la finalidad de rendir homenaje a este héroe español.

Desde legado Historia os animamos a que os descarguéis este cómic. nos encanta este tipo de reconocimientos en el que damos la merecida relevancia a las figuras de nuestra historia que realmente se lo merecen, espero que lo disfrutéis.

Aquí os dejo el enlace para su descarga.

http://www.portalcultura.mde.es/noticias/home/2014/Julio/ComicBlasdeLezo.html





miércoles, 2 de julio de 2014

UTENSILIOS UTILIZADOS POR LOS MÉDICOS ROMANOS.

NOTICIAS:


INSTRUMENTAL QUIRÚRGICO ENCONTRADO EN POMPEYA

Desde una simple espéculo ideado para examinar a los pacientes, hasta un bisturí dispuesto para intervenir a cualquier soldado después de un sangriento combate. A pesar de que fueron inventados hace dos milenios, los instrumentos utilizados por los médicos romanos podían ser la frontera entre la vida y la muerte para los legionarios que, bajo la lluvia incesante de Britania o el calor de Egipto, combatían por su vida armados tan solo con un pilum y un gladius. Sin embargo, y a pesar de su simplicidad, este instrumental revolucionó la medicina de campaña de la época. Lo mismo sucedió con la Sanidad Militar romana, la más avanzada de entonces y la cual sirvió de base para toda la medicina marcial que hoy existe en España.

Varias de estas piezas de cirugía, al igual que otras dedicadas a la atención sanitaria de heridos en la antigua Roma, pueden ser apreciadas en primicia por todo aquel que se deje caer por Granada. Esto es posible debido a que, desde hace aproximadamente un mes, el Parque de las Ciencias de la ciudad andaluza acoge la exposición «Sanidad Militar Española: Historia y aportación a la ciencia», una exhibición con más de 250 piezas de patrimonio médico de carácter castrense que podrá ser visitada durante todo un año por los interesados en el tema.

La Sanidad Militar romana

La Sanidad Militar española tiene su origen en Roma. Y es que, al ser un pueblo que solía andar a lanzazos por medio mundo, necesitaban de un buen equipo médico que pudiera salvar de la muerte a cuántos más legionarios mejor. Con todo, hubo que esperar hasta la época del emperador Cayo Julio César Augusto (en el año 27 A.C.) para ver una verdadera organización dedicada a la recuperación de heridos y enfermos. Antes de este líder, aquellos soldados de Roma que recibían un tajo en batalla eran trasladados y tratados en las casas particulares cercanas. Allí, más con rituales y embrujos que con cirugía, los improvisados curanderos trataban de salvarles la vida para que lograran combatir un día más. Las posibilidades de marcharse al otro barrio con el uniforme puesto eran, por lo tanto, más bien altas.

Todo cambió con la creación de una organización sanitaria profesional en la época de Augusto. Ésta era incluso preventiva, pues a algunos doctores militares (la mayoría de los cuales basaban sus conocimientos en la antigua Grecia y en la experimentación) se les encargaba realizar un examen médico a cualquier aspirante a convertirse en miembro de la Legión. Concretamente, buscaban hombres sanos, fuertes, y que no fueran propensos a enfermar. Mientras todo esto sucedía, los médicos se profesionalizaban y adquirían experiencia a una velocidad increíble. La razón era sencilla: el emperador sabía de la importancia de su preparación y no tenía problemas en abrir la bolsa para premiar a sus galenos con dinero, tierras y títulos. Así pues, no era raro que los pequeños estudiantes soñaran con convertirse en doctores cuando levantaran dos palmos del suelo.

«La prodigiosa expansión de Roma se debió a la eficaz maquinaria bélica, basada en la 'Legión romana'. Ésta era una formación militar que revolucionó el arte de la guerra durante centurias. Poseía una gran eficacia, cohesión y flexibilidad hasta entonces desconocidas en el campo de batalla. Era capaz de utilizar tácticas innovadoras, basadas en su estructuración en cohortes, centurias y manípulos; de usar despliegues ofensivos-defensivos altamente eficaces (ej.:'el testudo'); hacer uso de lo último en tecnología armamentística de la época... Pero dicha maquinaria de guerra no hubiera conseguido sus logros sin contar con una sofisticada organización sanitaria que brindase una cuidada y eficaz atención médica al soldado. Podemos decir, de alguna manera, que los logros bélicos corrieron de la mano de la creación de esta organización sanitaria tan sofisticada» afirma, en declaraciones a ABC, el general médico Manuel Guiote Linares.

Los primeros hospitales de campaña

Sin embargo, por si todo aquello fallaba (o por si sus legionarios eran heridos por algún que otro bárbaro armado con una vulgar hacha), el que fue el primer emperador del Imperio Romano creó sus primeros centros de atención para soldados. «La gran importancia que, desde Augusto, la administración romana concedía a la recuperación de heridos y enfermos quedó patente en la monumentalidad y eficiencia de sus 'valetudinaria' (hospitales de campaña situados siempre dentro de los grandes campamentos de cada legión, que, a su vez, estaban muy cerca del limes –conjunto de muralla y torres de vigilancia que defendía el Imperio de súbitos ataques del enemigo-)», afirma Luis Monteagudo García, exdirector del Museo Arqueológico de la Coruña, en su dossier «La cirugía en el imperio romano».

Estos primeros hospitales eran militares y contaban con habitaciones para los heridos, además de un quirófano en el que intervenir a los soldados en plena contienda. A su vez, y como bien señala Monteagudo, eran de una modernidad increíble«Características son las salas de enfermos, cada 2 de las cuales tenían comunes una puerta, un vestíbulo y una despensa centrales; del vestíbulo se pasaba a las dos habitaciones por sendas puertas, a derecha e izquierda. Así se lograba ventilar sin engendrar corrientes».

Con esta red de «valetudinaria», la cual se unió a un impresionantecontingente de ambulancias (carros tirados por animales) para transportar a los enfermos hasta los hospitales de campaña, Roma logró crear la Sanidad Militar más avanzada de su época. Y, como no podía ser de otra forma, la dejó como un improvisado presente en todos los territorios por los que pasó. Uno de ellos fue precisamente la Península Ibérica, donde, posteriormente, se usó como base para crear el sistema de atención médica de los Reyes Católicos e, incluso, el de los tercios.
«Podemos considerar que los romanos crean el primer antecedente histórico de una Sanidad Militar organizada y estructurada, que influiría decisivamente en la génesis de una verdadera Sanidad militar española que surgiría en la Edad Media y, posteriormente, en el Imperio español» señala Guiote mientras muestra a este periódico los recuerdos de este antiguo pueblo que, tras una vitrina, se exponen en la exhibición granadina «Sanidad Militar Española: Historia y aportación a la ciencia».


Las labores del «medicus»

Así pues, el médico se convirtió en todo un activo en las legiones romanas, ya que, durante el combate, era el encargado de curar a los heridos que llegaban del campo de batalla tratando, por todos los medios, de devolverlos lo antes posible a la lucha. Sin embargo, el sanar a los legionarios no era su única labor. Y es que, además de cirujano devía velar por la higiene del campamento y evitar el contagio de enfermedades e infecciones. «El “Medicus” se convirtió, no sólo, en el cirujano que atendía y curaba las heridas de guerra de los soldados; no sólo en el profesional que trataba diferentes tipos de enfermedades comunes (infecciosas,etc.), sino en un verdadero “higienista-preventivista”: se encargaba de enseñar medidas para prevenir enfermedades transmisibles, elaboraba dietas equilibradas para los legionarios, etc.», completa el militar a ABC.
A su vez, los médicos romanos fueron los primeros que apostaron por crear hospitales militares en los que poder tratar mejor a los heridos: «Fueron los creadores del “Valetudinarium”, antecedente de los hospitales fijos, en el que los enfermos y heridos se distribuían en alas independientes y en habitaciones individuales. Fueron además los encargados de crear un verdadero sistema de evacuación de los heridos en angarillas,. Pero, probablemente, lo más significativo fue la creación de una organización sanitaria compleja, dirigida por el “Ordinarius” -lo que hoy podríamos llamar el jefe de la sanidad- que dirigía y coordinaba todo lo relacionado con la salud de las legiones (curiosamente, podemos decir que conocemos el nombre del primer médico militar hispanorromano, que era “Ordinarius”: se llamaba: Anitius Ingenuus», señala Guiote.

REPRODUCCIÓN DE UNA CAMILLA ROMANA

Las «armas» del cirujano

Con todo, y a pesar de su ingente cantidad de tareas, la valía de un «medicus» se terminaba probando cuando pasaban por sus manos centenares de legionarios con brazos cercenados, heridas profundas de hacha o tajos brutales. Para tratarlos, el doctor y cirujano contaba con unas herramientas muy avanzadas para la época. «El 'Medicus' romano disponía de una amplia panoplia de instrumental quirúrgico para tratar todo tipo de heridas originadas en el campo de batalla. Dicho 'arsenal' terapéutico era más sofisticado de lo que podríamos pensar hoy en día: tenía un diseño que , en esencia, no dista mucho del que tiene el utilizado por los cirujanos actuales. Así, prácticamente, la única diferencia radica en el material con el que se confeccionaban: bronce y hierro, en la la Antigua Roma; acero quirúrgico, en la actualidad», añade el experto.
El medico, a su vez, contaba con una gran cantidad de instrumentos con diferentes objetivos.. Así pues, para la denominada «cirugía blanda», la herramienta principal del «medicus» era el bisturí«El bisturí romano constaba de tres partes; hoja cortante de acero o hierro acerado, empalme -donde iba introducida la hoja- y dos ranuras para fijar la hoja», señala, en este caso, Monteagudo en su obra. Entre los diferentes escalpelos, había algunos diseñados específicamente para hacer las denominadas penetraciones exploratorias e, incluso, para llevar a cabo operaciones de cataratas. «El 'Medicus' poseía también: sondas, gubias, agujas, etc., que servían para cortar los tejidos, extraer puntas de flechas, drenar pus, realizar legrados...», añade Guiote.
Tampoco faltaban en su maleta las tijeras, las cuales eran usadas tanto para cortar el pelo como para rebanar órganos en el quirófano. Los médicos romanos contaban incluso con varios tratados en los que se explicaba cuándo era necesario tratar determinadas heridas con este tipo de instrumental: «Celso, al tratar de la herida abdominal con salida de omento -tejido que une el estómago e intestinos a las paredes intestinales- dice: si el omento ya está negro y muerto hay que cortarlo con tijera; si se conserva en buen estado hay que volverlo a colocar suavemente sobre los intestino. En la operación de hernia, su es pequeña se desaconseja cortar el omento con tijera, y si es mayor puede producirse una hemorragia abundante porque el omento está conectado con venas mayores», completa Monteagudo.
Los «ganchos separadores» era otro de los elementos utilizados para la cirugía de pequeño calibre. Este instrumento fue muy empleado en las operaciones de amígdalas, las cuales ya se realizaban en la época romana. Así explicaba una de estas intervenciones el médico Paulus VI«Sentado el paciente a la luz del sol, se le manda abrir la boca, y mientras un ayudante le sujeta la cabeza y otro le mantiene baja la lengua contra la mandíbula inferior con un depresor de lengua,tomamos el ganchillo, enganchamos la amígdala y tiramos con el gancho todo lo que podamos sin arrastrar la cápsula. Entonces cortamos la amígdala por la raíz con el bisturí». Finalmente, acompañaban a este instrumental las típicas vendas, punzones, el hilo de sutura para coser heridas en combate o las médulas de papiro para ablandar fístulas (una conexión anormal entre dos partes internas del cuerpo).
La «cirugía ósea» era otro de los ámbitos a los que se dedicaba el «medicus» y, como era natural, disponía de varios instrumentos para llevarla a cabo. Uno de sus aparatos más utilizados era el«trépano cilíndrico para cráneos», el cual servía para realizar agujeros en la cabeza del afectado y, posteriormente, poder retirar así los fragmentos de hueso que se hubieran introducido en una herida tras un golpe en la cabeza.
Las continuas guerras ocasionaban frecuentes heridas en el cráneo, casi siempre graves y por el hundimiento y desmenuzamiento del hueso con producción de secuestros (fragmentos sueltos de hueso) que había que retirar cuanto antes para facilitar la muy problemática recuperación, mediante la formación del callo periférico. Estas heridas eran producidas por espadas, lanzas, hondas, caídas... y no siempre las impedía el incómodo casco, añade el experto.
Curiosamente, para llevar a cabo operaciones óseas no era muy aconsejable hacer uso de sierras quirúrgicas, ya que solían ser muy dañinas. A pesar de ello, formaban parte de las herramientas del«medicus», al igual que el martillo de plomo (utilizado junto al trépano para abrir agujeros en el cráneo), la «palanca o elevador de huesos» (cuya función era extraer esquirlas de hueso y colocar éstos en su sitio después de una fractura) y los escoplos (que servían para abrir canales en los huesos).
Finalmente, el cirujano disponía de instrumentos para sacar todo tipo de suciedad o restos de las heridas. La principal herramienta para esta función eran las pinzas«Instrumento muy frecuente en el equipo del médico antiguo. Sirve para extraer cuerpos extraños de las heridas, para coger la gasa y enjugar la sangre, etc». Según Celso, también eran útilespara sacar esquirlas de hueso.«La elasticidad de la pinza estaba producida por la divergencia de las dos ramas soldadas o bien por la rápida curvatura de un solo fleje que forma ambas ramas», destaca el experto español en su dossier sobre la cirugía romana.

Granada exhibe medio milenio de Sanidad Militar española en el Parque de las Ciencias

LOS NEARDENTALES COMPLETABAN SU DIETA CON VEGETALES.

NOTICIAS:


LLACIMIENTO DEL SALT ALICANTE

Frente a la hipótesis de que los neandertales eran carnívoros recalcitrantes, un nuevo estudio muestra que incorporaban a su dieta una cantidad no despreciable de vegetales, como tubérculos, bayas y frutos secos. Unos investigadores han analizado sedimentos con materia fecal de hace 50.000 años del yacimiento de El Salt, en Alicante, y han identificado coprostanol, un lípido que se forma cuando los intestinos metabolizan el colesterol animal, pero también cantidades no despreciables de 5β-estigmastanol , un compuesto derivado de la descomposición intestinal de las plantas. La conclusión de los científicos es que los neandertales eran omnívoros. “probablemente comían lo que encontraban disponible en diferente situaciones, estaciones y climas”, resume Ainara Sistiaga, graduada de la Universidad de La Laguna (Canarias) y actualmente visitante en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Sobre la dieta de los neandertales hay muchas lagunas, aunque todo apunta a su predilección por las piezas de caza y se han encontrado restos de huesos de animales en yacimientos asociados a la alimentación. También los estudios de los dientes dan pistas sobre la comida, y se han identificado microfósiles de origen vegetal atrapados en dientes. Pero Sistiaga puntualiza que no se puede descartar que esos restos llegaran a la boca del neandertal desde el estómago de los animales que comiese. Además, recuerda, esos humanos remotos a veces utilizaban los dientes como herramientas… “por lo que no podemos asumir directamente que comieran plantas basándonos exclusivamente en esos microfósiles”, recalca Sistiaga.

El enfoque de esta investigadora española, junto con las arqueólogas Carolina Mallol y Bertila Galván, así como Roger Summons (profesor de geobiología en el MIT), con los que publica su hallazgo en la revista Plos One, es más directo al centrarse en restos fecales. Los investigadores tomaron cinco muestras en diferentes capas del yacimiento de El Salt y, ya en el MIT realizaron los análisis. Primero extrajeron la materia orgánica del sedimento y buscaron determinados biomarcadores orgánicos que, primero, demostrasen que se trataba de restos fecales humanos. Todas las muestras tenían coprostanol, prueba de una dieta mayoritariamente animal. Pero dos de ellas tenían también biomarcadores de plantas, que apuntan hacia un componente vegetal importante en la dieta. Además, en el mismo contexto del yacimiento los investigadores encontraron microcoprolitos (heces fosilizadas) con parásitos probablemente humanos.
“Es importante comprender todos los aspectos de por qué la humanidad ha llegado a dominar el planeta y mucho de eso tiene que ver con la mejora de la nutrición a lo largo del tiempo”, comenta Summors en un comunicado del MIT.
“Este trabajo supone la primera evidencia omnívora neandertal”, afirma Sistiaga desde EE UU. “Además, se trata de la identificación más antigua de materia fecal humana”, añade, recalcando que la investigación “contribuye a nuestro conocimiento de la dieta de los neandertales y el metabolismo del colesterol, un asunto hasta ahora imposible de abordar científicamente”.
Sistiaga, Summons y sus colegas tienen intención ahora de utilizar técnicas similares de biomarcadores geoquímicos, junto con análisis micromorfológicos, para analizar muestras de suelo en la Garganta de Olduvai, el histórico yacimiento de Tanzania de hace 1,8 millones de años, tan rico en vestigios de homínidos.

FUENTE-El Pais