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jueves, 5 de marzo de 2015

EL PANTEÓN ROMANO

CURIOSIDADES:




Recordáis aquella visita a Roma y visteis aquel monumento de aparente sencilla estructura; una cúpula esférica con una fachada monumental. Pudisteis contemplar la luz de la cúpula que ha inspirado a numerosos arquitectos de prestigio, como puede ser Christopher Wren, cuya cúpula en la catedral de Londres de San Pablo, de unos 35 m de diámetro está lejos de los 44 metros del monumento romano, el panteón. El monumento más grande jamás edificado por los romanos y la cúpula más grande de los monumentos en la Tierra. 

En la antigüedad no existen muchas referencias al panteón, a pesar que en 1632 el Papa Urbano VIII mandó colocar una placa donde reza: “el más celebrado edificio del mundo entero”, y cuando aparecen estas referencias es de forma ambigua sobre su función y aspecto. El panteón fue erigido en tiempos de Agripa, la mano derecha del emperador Augusto, y la versión que podemos contemplar es la tercera versión del edificio, que data de los tiempos de Adriano (117 – 138 d.c.). Se desconoce en profundidad el verdadero aspecto de las dos versiones anteriores, si bien lo poco que se sabe por algunos textos, existirían capiteles y cariátides de bronce de Siracusa, inexistentes en la versión de Adriano.


EL PANTEÓN ROMANO VISTO DESDE ARRIBA SE VA APLANADO DIFERENTE DE LA FORMA SEMCIRCULAR DEL INTERIOR.


La función del panteón es según la que ofrece el cónsul romano Casio Dio en el 229; nos dice que el nombre de panteón se justifica a partir de la existencia en su interior de estatuas de todos los dioses y que su cúpula se parece a la bóveda celeste. También nos relata como el emperador Adriano llevó en su interior diversos actos públicos y que el panteón original conservaba en su interior estatuas de julio César y Augusto. Existe cierta controversia entre los historiadores que no se ponen de acuerdo para decir si el templo fue para los dioses, o si fue un monumento para exaltar la gloria de Augusto, o recinto de audiencias del emperador o como un lugar de culto y simbolismo al cosmos. Es común que los templos hagan alusiones a los símbolos celestes y que la estatua del emperador sea contenida en ellos.

La estructura del Panteón planteaba ciertos interrogantes tanto de función y de cómo se construyó, o porqué se mantiene en pié. La cúpula y la rotonda, son de 6 metros de grosor, y se fabricaron de cemento no armado romano de gran calidad descansando sobre un anillo de cemento compacto de piedra travertina de 4,5 metros de profundidad, que se asienta a su vez en una gruesa base de arcilla. La cúpula es de 44 metros de diámetro, es semicircular por su cara interior y se eleva a una distancia de 22 metros sobre el nivel del suelo, de los que dos terceras partes están recubiertos con cinco filas concéntricas de 28 cuadrados. Si se observa desde el exterior presenta una aspecto más aplanado, el tambor de la rotonda prosigue hasta alcanzar los 30 metros de altura a la vez que va aumentando el grosor de la parte inferior de la cúpula con la inclusión de siete anillos escalonados. De esta forma el grosor de la cúpula pasa de 6 metros en la parte inferior a 1,5 metros en la zona del ojo central en la parte más elevada. La totalidad del monumento va bajando de peso conforme gana altura debido a la gradación del material empleado, desde la piedra travertina y toba, con un peso de 1750 kilos por metro cuadrado, al ladrillo en la parte más alta de la cúpula, la piedra pómez y una variedad de tova más ligera, con unos 1350 kilos por metro cuadrado.

En un primer momento se pensó que la cúpula era en realidad un monolito artificial, como si fuera una tapa de una cacerola, y que no ejercía ningún tipo de fuerza sobre la rotonda, por lo que los cambios en la estructura que se realizaron en forma de refuerzos exteriores y el artesonado servían para reducir la presión que ejercía el tambor sobre su parte baja. Sin embargo, en los años 30 se descubrió una serie de grietas antiguas en la sección baja de la cúpula con lo que se pensó que esta última tendía a abrirse hacia fuera como resultado de las presiones ejercidas, y que los refuerzos en la parte exterior de la rotonda y los anillos escalonados de la cúpula fuesen en realidad enormes aros de refuerzos para preservar que la base de la cúpula no se abriera hacia fuera por el propio peso. Actualmente, se cree que los diferentes intentos llevados a cabo para aligerar la parte superior eran una forma de disminuir la tendencia a abrirse hacia los lados, y no tanto la presión vertical. Se han hechos simulaciones informáticas para ver cómo pudieron construir los romanos el monumento y se ha llegado a la conclusión de que ante el temor que la cúpula se agrietara, se concibió a la cúpula como un conjunto de arcos sucesivos. Los anillos escalonados se convertían en unos elementos para garantizar la estabilidad del conjunto al añadir presión vertical, como los pináculos o los arbotantes góticos, y el aligeramiento de la cúpula reducía la presión hacia los lados. El artesonado solo sería de decoración.


EL CIRCULO DE LUZ PROCEDENTE DEL OJO CENTRAL ILUMINA EL INTERIOR ARTESONADO DE LA CÚPULA


No obstante, sería probable que las grietas de la cúpula y otras de la sección inferior se formaran en el proceso de construcción.  Hay un problema con la naturaleza pozzolánica del cemento romano que repele el calor durante la fase de endurecimiento, lo que genera tensiones térmicas en la estructura. Las numerosas cavidades existentes en la rotonda nos da idea que los romanos conocían parte de este problema. Lo que puede explicar la función de los 7 nichos y la puerta que divide el nivel inferior de la rotonda en ocho pilares, cada uno con una cámara semicircular labrada en su interior. Esto se va repitiendo tanto en la sección central como en la superior, donde nace la cúpula. Con lo que la función de estas cavidades sería endurecer el tambor de forma rápida y uniforme reduciendo muy poco la capacidad de la estructura para soportar el peso de la cúpula.

Se habla de otra problemática; en la construcción de la cúpula se uso armazón de madera que debió soportar el peso del cemento de aquella mientras no fuera resistente para sostenerse por sí misma. Se ha pensado en una enorme estructura de andamios de madera dispuestos en el mismo suelo del edificio o un complejo sistema de vigas voladizas que surgiera de la cornisa de la sección superior. Tanto uno como otro suponen un proceso de construcción en anillos sucesivos horizontales, lo que exige que todo el armazón fuera colocado a la vez. Si bien, otros piensan que debido a las grietas presentes, este armazón se habría construido en secciones verticales, con lo que parte del armazón se habría ido desplazando de forma horizontal a medida que cada una de las secciones se fuera manteniendo por si solas.

Por otra parte, ciertos estudios recientes han puesto al descubierto ciertos problemas de provisión de materiales que pueden explicar que ya desde el renacimiento se cuestionase de la torpe yuxtaposición de pórtico, bastante bajo, con el frontón muy alto, el bloque intermedio de forma rectangular, y la rotonda. Las columnas en granito del pórtico, con sus fustes de 11,8 metros de altura, presenten un aspecto descomunal, pero con dos metros más adicionales se habría resultado la desproporción existente de la fachada que no le da un aspecto armónico. Las columnas procedían de las canteras del Mons Claudianus y Asuán, en Egipto, con lo que es muy probable que hubiera ruptura del flujo de material al lugar debido a cualquier imprevisto.

A continuación hablaremos del hormigón. Hoy en día, nuestro hormigón puede durar unos cincuenta años cerca del mar. Los romanos usaron uno, que funciona después de 2.000 años, aún estando sumergido por el agua del mar. El secreto a esto es el que ha descubierto un equipo internacional dirigido por la Universidad de Berkeley, que analizaron muestras del hormigón romano extraídas de ruinas romanas sumergidas en el mediterráneo. Está compuesto de ceniza volcánica. Los romanos usaron un limo a partir de zonas de altas actividad volcánica con grandes concentraciones de aluminio en la mezcla de silicatos y calcio de un cemento normal. El aluminio junto con el agua del mar generaba una reacción química que originaba un cristal en el cemento. De esta forma, tenemos un cemento más duro y que no se ve afectado por la humedad. La mezcla la horneaban a unos 900 grados de temperatura para construir los bloques para la construcción, mientras que el hormigón actual precisa de una cocción a 1400 grados que genera más contaminación.



fuente_CHRIS SCARRE