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miércoles, 8 de octubre de 2014

CATAROS Y EL SAQUEO DE BEZIERS

 CURIOSIDADES:


Recuerdo que en Lyon nos concentramos un gran número de soldados. Corría el 1209. Si te parabas a escuchar podía escuchar hasta 10 lenguas diferentes. Estaban muy animados, les habían contado que la Iglesia había promulgado una serie de indulgencias, así como la duración de la cruzada de unos 40 días, y que pasados los mismos todos estos grandes guerreros católicos volverían a casa cargados de riquezas.

Entre todos estos guerreros los había de diferentes clases sociales, hasta el punto que podías encontrar delincuentes. Pasando por L¡lle recuerdo un joven ladrón que iba siendo perseguido  por unos alguaciles, pues vio que había unos monjes que estaban reclutando en una plaza por lo que se encaminó hacía allá y pidió enrolarse en la cruzada. A pesar de esto, fue detenido pero por lo que se los responsables de la cruzada protestaron formalmente por ello y lo tildaron de provocación. Existe la idea de que la cruzada es una empresa que exime de cualquier pecado a aquel que se incorpora a la misma, por lo que poco después fue excomulgada la condensa Matilde de Flandes por no haber impedido la detención. Se intentó amenazarla de perder sus propiedades sino dejaba en libertad a ese nuevo “cruzado”. Y este ladronzuelo se incorporó al ejército para luego desertar a los pocos días.

Pues como decía, en los alrededores de la ciudad habría unas miles de tiendas de campaña y otros tipos de construcciones provisionales que se habían levantado. Podemos afirmar que allí se encontraban todos los que se querían vengar del Languedoc y la Provenza con la intención de eliminar de este mundo a todo cátaro que se pusiera delante. 





LOCALIZACIÓN DE BÉZIERS


El 24 de junio de 1209 nos pusimos en marcha todo el ejército cruzado y dejamos Lyon tomando una ruta paralela al rio Ródano que nos llevaría a la región de Oc. Se puede escuchar por ahí a alguno afirmar lo siguiente: “¡Pero que inmensa mezcolanza en este ejército de Jesucristo! En cabeza cabalgaba el sombrío e implacable archiabad de Citeaux, el caudillo de las huestes cristianas contra los herejes albigenses. Cual caballero apocalíptico avanzaba, cogulla al viento, por el país que no adoraba a su Dios. Tras él, entonando el dies irae, marchaba el ejército de arzobispos, obispos, abades, curas y frailes. Junto a los príncipes de la Iglesia iban los grandes nobles seglares con sus resplandecientes armaduras de acero, plata y oro. A continuación seguían los caballeros bandidos con sus armaduras destartaladas; Rolberto Nada- teniente, Gui que no prueba el agua y todos los demás con vete a saber qué nombres. Luego los ciudadanos y campesinos, y detrás la moralla de toda Europa; los ribautz (rufianes), los truands (truhanes) y, en los templos de Venus de cuatro ruedas, las rameras de los señores de todas las naciones…”.

Algunos nos dimos cuenta que esta cruzada más que una cuestión de herejía, es una cuestión política, al fin y al cabo, estos cátaros del sur de Francia se mostraban independientes, y los clérigos y sus perfectos mantenían una buena relación y paz. Pero al Papa le molestaba la herejía y quería eliminarla y sumado al interés histórico de los monarcas galos de apoderarse de los condados del sur ,que como digo eran independientes de su poder.

Bueno, en esos días conquistamos Pylaroque, que no estaba defendida. Luego nos dirigimos a Gontand y sin que acabara la semana ya habíamos saqueado Tonneis. Pero nos vimos frenaods en Casseneuil, la cual resistió unos cinco días. Una vez que se rindieron, unos 50 cátaros fueron llevados a la hoguera, tras un juicio inquisidor, que en fin, fue toda una farsa, la sentencia estaba ya decidida antes. También se vio que una hermosa Perfecta vio destruida su armónica figura bajo el rojo pavoroso de las hogueras sentas.

Posteriormente, nos dirigimos hacia Montpellier y el 20 de julio esta sucumbió, oponiendo fuerte resistencia. Este hecho hizo que sus supervivientes, no pocos, no se libraran del castigo de las llamas. Entonces, una día después vimos como Raimond Roger, el sobrino del condado de Toulouse, se acercó al lugar para platicar con los jefes de la Cruzada. Con la idea de impedir que otras ciudades cayeran en desgracia. El se dispuso en la plaza central esperando, los jefes de la cruzada sabían de su llegada, pero él continuó esperando, pero estos no aparecían. Pasadas dos horas alguien del pueblo se le acercó con sigilo y le comentó algo. Solo puedo especular, pero debido al tiempo de espera y a pesar de venir con la bandera de la paz, probablemente, le dijeron que le iban a emboscar con sus cinco hombres que le acompañaban y que no iban a salir vivos de allí. Entonces este señor y los suyos decidieron escapar de la ciudad.

Por lo que supe por un testigo presencial luego, Raimond Roger se dirigió a la fortaleza de Béziers sin saber qué poder responder a los que le esperaban y rodeaban antes de descender de su fatigada montura. Se dirigieron a él: “¿Creéis que tenemos alguna esperanza?, preguntaba el jefe del lugar. A lo que respondió: “No”, sin que la emoción quebrara su voz. “Tendréis que defenderos con todo lo que tengáis ¡Qué Dios sea vuestro aliado!¡Volveré con refuerzos, hermanos míos!

A continuación organizó la huida de los judíos y de los cátaros. Pero muchos de estos no quisieron abandonar la ciudad. A esto, Raimond Roger Trencavel, vizconde de béziers y Carcassone, partió junto a sus caballeros y junto a 20 ancianos semitas que aceptaron su ruego, a poner en estado de alerta otras localidades.




EL ACTOR TOM FELTOM COMO ROGER RAIMOND TRANCAVEL


En Béziers reinaba el miedo; pero esto no impidió organizar sus defensas. De repente, desde lo alto de la atalaya más alta, un vigilante gritó que veía las primeras líneas del enemigo. Muchos de los suyos subieron a las murallas y miraron; y vieron con horror que el ejército abarcaba todo el horizonte. Miraban de izquierda a derecha y de derecha a izquierda y lo que contemplaban era un ejército de perdición. Parecía un dragón en movimiento dispuesto a vomitar lava de volcán por sus fauces gigantescas.

El jefe del lugar gritó: “¡No nos rendiremos!”.

Horas más tarde recibieron un emisario de los cruzados, Reginald de Montpeyriyx, el obispo más viejo. Se acercó montado en una mula e iba acompañado de dos clérigos que portaban unos pergaminos, con las condiciones de la rendición, Luego se hizo sonar las campanas de la ciudad para convocar al pueblo en las grandes naves del edificio de estilo románico. La decisión que tomase Béziers respecto a las condiciones debía ser votada por toda la gente.

Ante las naves llenas de gente, el obispo, queriendo mostrar tranquilidad que no sentía al verse rodeado de torrentes de gente, a la que considerada infecta espiritualmente les dijo: “Los cruzados se hallan en las mismas puertas de esta ciudad, hermanos. ¡Si nos entregáis a los cátaros este lugar y muchos de vosotros podréis salvaros!”

-“Jamás lo haremos viejo!”, gritó alguien al fondo. “¡No!” le secundaron otras voces.  Hasta que un coro general exclamó esta proclama heroica: “¿Cómo os habéis atrevido a venir aquí para insultarnos? ¡Nunca traicionaremos a nuestros hermanos!¡Preferimos vernos arrojados al fondo del mar!”.

En estas que el obispo fue abandonando la ciudad entre los abucheos de la gente. Luego debió contar lo sucedido a sus superiores, y se dice que Arnaud Amaric, el gran prior de Citeaux, enrojeció de furia y asestó tal puñetazo en la mesa que tenía adelante que con voz tiránica proclamó: “¡Os juro que borraré de la faz de la tierra a toda esta fortaleza!¡No quedará de ella ni una sola piedra!”.

En la mañana siguiente, el 25 de julio, y con los cruzados cubiertos de sudor debido a que el sol caía a plomo sobre ellos. Estos pudieron ver como desde Béziers salió un grupo de insensatos armados. Eran varios centenares. Sin embargo, en cuánto el jefe de estos contempló como venía a por ellos la primera línea del ejército de los cruzados, ordenó a los suyos volver a la fortaleza, pero fuera como fuere, esta decisión provocó caos y no se consiguió cerrar las grandes puertas antes de que las hubiera traspasado el enemigo. Viendo lo que sucedía, desde las murallas se lanzó piedras, flechas y aceite hirviendo. No obstante, los cruzados tenían buenos escudos y buenas defensas. Y aunque sufrieron numerosas bajas, conquistaron las alturas al atardecer. Abajo, otros cruzados se abrían paso por las estrechas calles deBéziers viendo como muchos de sus habitantes huían en dirección a la catedral. El día anterior, todos los cruzados fueron aleccionados con: “¡Matadlos a todos, y Dios ya separará a los buenos!”. Ya que fue la contestación que recibieron a la pregunta de cómo se iba a poder distinguir a los herejes de los buenos cristianos.

Los cruzados, sedientos de sangre, pasaron a cuchillo a todos los inocentes que se encontraron en su paso, desde niños, a ancianos, enfermos y mujeres. Hasta mataron a numerosos sacerdotes. Y la catedral y otros templos no fueron respetados. Debieron ser más de 20.000 las victimas. Más tarde, el trovador Guillermo de Tudela, vio la tragedia de esta forma: “Nada les salvó, ni cruz, ni altar sagrado; y esos diabólicos rufianes degollaron a sacerdotes, mujeres y niños. Nadie escapó, ¡Que Dios acoja sus almas en la gloria!”.

Mientras iban muriendo los últimos de Béziers, eran reventadas arcones, sótanos y puertas. Los rufianes iban buscando tesoros inexistentes. También fueron despojados los muertos de sus ropas, para llevarse algo de valor. Y todo esto a pesar de la oposición de los capitanes de los cruzados muy enérgica pero con escaso éxito. Pronto se decretó que fueran soldados a puntos estratégicos de la ciudad con antorchas encendidas. No debía quedar intacta ninguna piedra. Las llamas engulleron todo; mientras el denso humo se elevaba al cielo para disponer sobre él de una corona de espinas sobre aquella matanza.




LOS HABITANTES DE BEZIERS LLEVADOS A LA HOGUERA


-“Ya no hay duda de que Dios es nuestro aliado. ¡Fijaos bien en el milagro que se está produciendo ante nosotros!¡Nada que esté vivo volverá a preocuparse de la maldita Gomorra!¡Sólo quedarán cenizas de la cloaca!. Gritó alguno de los verdugos.

Se fundieron las campanas de lo eficiente del incendio. Solo quedaron cenizas de los muertos y la catedral explotó desde dentro en un crepitar fulgurante que lanzó madera chamuscada y piedra a los alrededores cubriendo el suelo de cascotes y restos ardiendo. Ríos de sangre inundaron las calles y un hedor insoportable, fue acompañado de un humo negro repleto de pavesas, que obligó a huir a los últimos saqueadores.

En el momento que unos monjes comenzaron a cantar, aquellos que acompañaban a los cruzados, se produjo el desplome de los restos de la muralla. Arnaud Almaric envió más tarde una carta al Papa que como punto más destacado se puede citar: “Nuestros bravos no han respetado ni categoría militar, ni sexo. Tampoco edad. Bajo sus espadas justicieras han perecido cerca de veinte mil herejes. Por último, la ciudad infecta fue saqueada y quemada. ¡La venganza divina ha resultado maravillosa!”.

De estos hechos otro trovador, Guillem Figueira dice: “Lucís con orgullo de los monstruos, ¡oh, centro de la cristiandad!, un muy horrible tocado el de la infamia, que llevaréis para siempre tú y el Císter, ya que sois responsables de que se ordenara cometer en Béziers una carnicería tan espantosa.”. Fue una tragedia respaldada por primera vez por la Iglesia Romana, la que promulga poner la otra mejilla ante el golpe del enemigo.


LECTURA RECOMENDADA:


 

LA CRUZADA ALBIGENSE Y EL IMPERIO ARAGONES: A VERDADERA HISTORIA DE LOS CATAROS, LA EXPANSION DE LA CORONA DE ARAGON Y LA GESTACION DEL IMPERIO MEDITERRANEO ARAGONES (En papel)

DAVID BARRERAS , NOWTILUS, 2007



 La verdadera historia de Los Cátaros, Jaime I el Conquistador y la expansión de la Corona de Aragón.La apasionante historia de los orígenes de Cataluña y Aragón, los cátaros y la cruzada organizada contra ellos para permitir la anexión francesa de Occitania, la reconquista de catalanes y aragoneses, y la gestación del imper io mediterráneo aragonés y posteriormente español. La Cruzada Albigense y el Imperio Aragonés cuenta la historia de los cátaros y la expedición militar organizada por la Santa Sede para combatirlos, hecho este último íntimamente relacionado con la reconquista aragonesa y catalana. A lo largo de la narración se van mostrando las herejías, la Cruzada Albigense, la reconquista hispánica, el equilibrio de poder entre los reinos peninsulares y el panorama europeo del siglo XIII. Para ello el ensayo hace un recorrido a través de Occitania, la Corona de Aragón, Francia, Castilla, Navarra, el Sacro Imperio, Inglaterra y Sicilia, retratando el ideal caballeresco y el espíritu de cruzada de los monarcas y señores feudales de la Europa de esta época. Cátaros, la Inquisición, grandes reyes hispánicos y europeos, caballeros, templarios, cruzadas, tiempos de conquista, guerras, alzamientos populares y ambiciosos Papas se entremezclan en este apasionante ensayo histórico que cuenta en esencia la historia de la Europa occidental del siglo XIII. Un original cóctel que merece la pena degustar.