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martes, 22 de julio de 2014

GLADIATOR.


RECOMENDACIÓN:




SINOPSIS:

En el año 180, el Imperio Romano domina todo el mundo conocido. Tras una gran victoria sobre los bárbaros del norte, el anciano emperador Marco Aurelio (Richard Harris) decide transferir el poder a Máximo (Russell Crowe), bravo general de sus ejércitos y hombre de inquebrantable lealtad al imperio. Pero su hijo Cómodo (Joaquin Phoenix), que aspiraba al trono, no lo acepta y trata de asesinar a Máximo.


COMENTARIO DE LA PELÍCULA:


Son muchos los que critican a "Gladiator" en varios de sus aspectos. Y no voy a ser yo el que les niegue la razón. De Historia tiene tan sólo lo imprescindible para hacer un buen atrezzo. Se abusa de los efectos digitales. El guión es un refrito de otros guiones anteriores pertenecientes a grandes clásicos, está lleno de lagunas y es de un maniqueísmo insultante, etc, etc, etc. Pero son muchos más los que la consideran una gran película que tuvo la virtud de resucitar el cine de romanos treinta y seis años después del fiasco de "La caída del Imperio Romano".

En mi opinión, esta notable película épica palidece cuando se la compara con "Espartaco" y "Ben-Hur", las dos joyas de la corona de dicho género. Si hablaramos en términos gastronómicos, estaríamos comparando una hamburguesa con un solomillo. Sin embargo a veces a uno le apetece comerse una hamburguesa y disfrutarla si está bien hecha. Y hay que reconocer que el avispado Ridley Scott nos sirve una sabrosa hamburguesa de las buenas. Supo contentar al público y hacer bien las cosas desde el punto de vista de la productora. Si el objetivo era conseguir un éxito cinematográfico a escala mundial y ganar un montón de pasta, "Gladiator" lo consiguió con creces.

Fue el cuadro Pollice Verso lo que inspiró a Ridley Scott para realizar esta producción. Inicialmente se intentó dar el papel protagonista a Mel Gibson, pero lo rechazó. Así que el personaje de Máximo fue a parar al australiano Russell Crowe, famoso tras su interpretación de policía en "L.A. Confidential". Joaquin Phoenix le daría la replica como el malvado y retorcido emperador Cómodo. Para el resto del reparto Scott contó con viejas glorias que dieran prestigio a la cinta y que interpretasen a personajes cruciales. Así tenemos a Richard Harris en el papel del emperador Marco Aurelio, a Oliver Reed en el del lanista Próximo, y a Derek Jacobi, protagonista de "Yo, Claudio" en el papel del senador Graco. Para los secundarios que debían ser los fieles amigos del protagonista contó con Djimon Hounsou en el papel de Juba, un trasunto del Draba de "Espartaco". La escasa presencia femenina se reduce a la actriz Connie Nielsen. La épica banda sonora, en la que destacan la presencia de voces femeninas fue compuesta por Hans Zimmer y Lisa Gerrard.

¿Por qué considero que "Gladiator" es una hamburguesa? Porque como ellas está formada de tres ingredientes básicos, en este caso las tres películas de romanos que he mencionado antes: "Espartaco", "Ben-Hur" y "La caída del Imperio Romano" y está preparada para su consumo rápido y sin que el comensal piense demasiado en lo que deglute. La trama vuelve a situarnos en el año 180 DC, con Marco Aurelio luchando contra los germanos. Otra vez encontramos a un capaz general, esta vez de origen hispano y llamado Máximo, que será victima de las intrigas del cruel Cómodo en su ascenso al trono imperial. Sin embargo esta vez no hay sutilezas ni soliloquios. El malo es un parricida que no se anda con chiquitas a la hora de eliminar a sus oponentes y a sus familiares cercanos. Así que ya tenemos el leitmotiv del protagonista que se resume en la siguiente frase: Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de las legiones del Norte, ..., y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra - Y para que dicha venganza sea espectacular nada mejor que hacerle un gladiador y ponerle minifaldita para conseguir arrancar suspiros de las féminas. En cuestión de unos cuantos meses, Máximo conseguirá vengarse, alcanzar el martirio, acabar con el cruel Cómodo y volver a reinstaurar la Républica Romana devolviendo el poder al Senado. 

¡Eso es un héroe y lo demás tonterías!

Reconozco que fui a verla con una cierta aprensión. Pero cuando vi la secuencia inicial de la batalla en Germania casi me levanto a aplaudir. Por vez primera veía en la pantalla grande a un ejército romano en formación de batalla que no parecía un grupo de extras disfrazados. Incluso se veían a tropas auxiliares uniformadas de manera distinta a los legionarios. Y las cohortes avanzaban en formación cerrada, hombro con hombro y no como si fuera un paseo por el campo. Es cierto que la recreación no era perfecta y tenía sus fallos: la caballería romana sale con estribos y el general en jefe nunca cargaría al frente de ella, los legionarios no arrojan los pila al enemigo y al final se acababa luchando en combates individuales y no en equipo. Pero era la mejor recreación que había visto hasta ese momento superando a la mítica escena de "Espartaco".

 La espectacular batalla contra los germanos se filmó en un bosque inglés que debía ser deforestado. Las llamas que vemos no son efectos digitales, son auténticas, y el bosque quedó completamente arrasado. Se tardó 20 días en filmar dicha secuencia y se utilizó una técnica cinematográfica similar a la usada para las escenas de acción de "Salvar al soldado Ryan". Después de la batalla empecé a interesarme por la historia, pero comprendí que estábamos delante de una película-espectáculo made in Hollywood y no de una película-seria, así que deje descansar al cerebro en la butaca de al lado y me dispuse a disfrutar de los fuegos de artificio. Y doy fe de que disfruté un montón.

A pesar de que se utilizaron grandes decorados para algunas de las escenas, la película utilizó con profusión los efectos digitales, incluso para "revivir" al actor Oliver Reed, que murió de un ataque al corazón durante el rodaje. Se cuenta que cuando Scott vio el Coliseo Romano le pareció pequeño, así que recreó digitalmente una Roma Imperial grandiosa basándose en los bocetos dibujados por Albert Speer para el Berlín del Reich de los Mil Años. En las escenas del Circo se llegaron a usar unos 2.000 extras, pero la sensación es de 40.000 personas. Scott utilizó un viejo truco ya usado en "Ben-Hur". Sólo las filas cercanas a la arena están ocupadas por personas reales, mientras que las filas posteriores son rellenadas con "maniquíes digitales". 

El presupuesto final del la película superó los 100 millones de dólares. Dicha cantidad se amortizó en tan sólo en las dos primeras semanas de taquilla. Al final de su exhibición en cines había ganado un total de 457 millones de dólares.
Hay muchos gazapos y errores históricos. Uno bastante curioso es que en la versión inglesa Máximo dice que es de "Trujillo" (sic), el nombre moderno de la romana Turgalium. Quizás lo hicieron para crear una especie de paralelismo con Francisco Pizarro. 

En la versión española se decidió que Máximo dijera que era de Emerita Augusta, la actual Mérida. En el aspecto cinematográfico un gazapo muy llamativo es que el personaje del fortachón de Hagen es resucitado para la ocasión de transportar el cadáver de Máximo. Supongo que cada uno de los espectadores tendrá su gazapo preferido de esta película. En mi caso el que más me divierte es la increíble cabalgada de 2.500 kilómetros que hace desde Germania hasta la actual Extremadura en un par de días. Y es que ya no se hacen caballos como los de antes.

Pero hay que reconocer que la película tiene muchas más virtudes que defectos. Es entretenida, es espectacular y consiguió resucitar el interés por el género histórico. Si no hubiera sido por ella es probable que no se habrían realizado otras producciones modernas, buenas o malas, sobre la Historia Antigua. El historiador Allen Ward la definió como la mejor y la peor de las películas sobre la Antigua Roma. Creo que coincido con él.


TRAILER:




Artículo de- Asier Menéndez Marín.