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sábado, 1 de febrero de 2014

ALEJANDRO MAGNO.


RECOMENDACIÓN:


SINOPSIS:

Alejandro Magno (336-323 a.C.) tuvo como preceptor a Aristóteles y su libro de cabecera fue la Ilíada, de Homero. A los veinte años sucedió a su padre como rey de Macedonia y fue un general excepcional, capaz de conducir inmensos ejércitos. Sus numerosas y brillantes victorias le permitieron crear un gran imperio que se extendía desde Grecia hasta la India.

COMENTARIO DE LA PELÍCULA:

Pocas personas han dejado una huella en la historia como Alejandro Magno. No sólo por el vasto imperio que consiguió en su breve vida, sino también por la influencia que dejó tras su muerte. Baste decir que muchos gobernantes posteriores han tratado de emularlo sin éxito, o que la famosa Cleopatra era descendiente de uno de sus generales. Una gran cantidad de obras se han dedicado a su figura, entre ellas las filmadas. Hay una serie de televisión en la que quien hace de Alejandro es William Shatner (el capitán Kirk de Star Trek). Otra curiosidad, es que la primera película de cine dedicada a Alejandro es de la India ("Sikander", 1941) y que hicieron un remake 24 años después ("Sikandar E Azam", 1965). Sin embargo, las películas más conocidas son las que han venido de Hollywood.


Alejandro Magno” es la típica coproducción España-USA de los años 50. España ponía el paisaje, los USA la pasta y los actores. La película está rodada en los alrededores del pueblo madrileño de El Molar, un sitio bastante conocido entre los geólogos por su famosa falla. Lo cierto es que los paisajes de la Sierra de Madrid y de la Meseta dan el pego en su parecido con Grecia y las planicies persas.

La ambientación histórica de la película no está mal en cuanto a vestuarios y decorados. Es de destacar que los caballos no llevan estribos (un error muy frecuente en las películas). Pero las batallas no reflejan ni por asomo lo que debía de ser la lucha entre dos de los más famosos ejércitos de la Antigüedad: el ejército macedonio con su falange, y el ejército persa. Más bien son un montón de extras pegando espadazos en medio de una maraña de combates individuales, con lo que se hace difícil entender porque Alejandro pudo ser uno de los mejores generales de todos los tiempos. En su conjunto la película es floja, aunque tiene algunos momentos entretenidos.

Esta película contaba como baza principal con el actor Richard Burton, que precisamente había alcanzado el estrellato con su papel en “La túnica sagrada”. En principio la elección parecía correcta porque Burton era un actor joven (tenía 30 años, la misma edad que Paul Newman y éste aún no era famoso) Sin embargo, Burton tenía un defecto para este papel en concreto: aparenta mucha mas edad. Tengamos en cuenta que Alejandro murió a los 33 años, y que la película se centra en los hechos que éste vivió entre los 18 hasta los 23 años. El “joven Alejandro” interpretado por Burton es difícilmente creíble, sobretodo porque las facetas más polémicas del personaje (como es el tema de su bisexualidad) no se tratan en absoluto, como si ocurrirá en su remake más reciente: “Alexander” de Oliver Stone.

Para mi gusto, la mejor interpretación de la película es la de Filipo II (Frederic March).Y de hecho es la primera parte de la película la que se hace más interesante, pues nos muestra todas las intrigas y lucha entre padre e hijo por el poder. Sin embargo, a la hora de la verdad el amor fraternal triunfa, como puede verse en la Batalla de Queronea, cuando Alejandro salva in extremis a Filipo. Una escena a destacar es aquella en la que Filipo baila completamente borracho y de noche, sobre una roca desde la que se domina el campo de batalla sembrado de cadáveres de hoplitas griegos.

Tras la conquista total de Grecia y el asesinato de Filipo, Alejandro se dispone a seguir el sueño de su padre de conquistar Persia. Es de destacar que la película recoge la oposición que tuvo Alejandro por parte de otras ciudades griegas, sobretodo de aquellas sometidas a Persia. Hay que tener en cuenta que el Imperio Persa de ese período ya ha conocido al benévolo Ciro el Grande, y no es el régimen más despótico de Darío o Jerjes. Inicialmente, Alejandro considera como traidores que no merecen piedad a estos griegos que se oponen a sus sueños panhelénicos. En la Batalla de Granico, vemos como el contingente de hoplitas que ha combatido en el lado persa, es masacrado sin piedad tras haber sido abandonados en el campo de batalla por la retirada del contingente persa.

Después de la victoria y la “liberación” de las ciudades griegas, Alejandro se dispone a conquistar el resto de Asia. Llega a Gordium y allí deshace de un tajo el famoso Nudo Gordiano. Evidentemente los persas no se están quietos y Darío III consigue reunir el ejército más grande jamás visto en un campo de batalla. Aunque se supone que es la Batalla de Gaugamela, en la película se mezcla con hechos que sucedieron previamente en la Batalla de Issus o Iso. La noche antes de la batalla, los oficiales de Alejandro le ruegan que realice un ataque nocturno, a lo que Alejandro responde que él no robará la victoria de noche como un vulgar ladrón. Posteriormente, en la batalla vemos el ataque de los carros falcados y como las falanges se abren para dejarlos pasar y luego ser destruidos en la retaguardia. Finalmente, Alejandro ordena que todas sus tropas concentren su ataque en Darío. Cuando el rey persa ve lo que se le viene encima, se acobarda y huye. Alejandro consigue la victoria y al llegar a la tienda de Darío verá que éste ha dejado atrás a sus esposas e hijas. Este hecho sucedió pero dos años antes, tras la Batalla de Issus. Se inicia la persecución implacable de Darío, que será asesinado por sus propios guardias. Estos esperan una recompensa de Alejandro, pero se equivocan pues según sus palabras solo “un rey puede matar a otro rey”.

Parece que ya nada puede parar a Alejandro, y éste continúa sus conquistas. Pero sus hombres cada vez están más descontentos. En un banquete se emborracha y en un arrebato de ira mata a su mejor amigo. Tras ello regresa a Persia, donde se muestra los intentos de fusionar la cultura griega y la persa casándose con Roxana (la hija de Darío) y promoviendo el matrimonio entre sus oficiales y jóvenes nobles persas. Pero durante el banquete enferma y al cabo de unos días de agonía, se le pregunta a quien dejará su vasto imperio. En una de las mejores escenas de la película, rodeado de su mujer y de sus generales, Alejandro suspira sus últimas palabras: “Al más fuerte”.



TRAILER:



Artículo de- Asier Menéndez Marín