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lunes, 6 de enero de 2014

EL JOVEN WINSTON.

RECOMENDACIÓN:


SINOPSIS:

Cuando Winston Churchill era niño, sus padres estaban tan volcados en sus respectivas actividades que no le prestaron apenas atención alguna. Siguiendo los deseos de su padre, un prestigioso político conservador (tory), se alistó en el ejército y participó en la guerra anglo-bóer (1899-1902), donde estuvo a punto de morir. Terminada la contienda, se dedicó a la política hasta el fin de sus días. 

REPERCUSIÓN HISTÓRICA:

"el joven Winston" es la segunda película del actor-director Richard Attenborough. En ella se nos resume los hechos más relevantes de los primeros 26 años de vida de Winston Churchill, pero también es un buen relato del mundo de la política y la sociedad británica de finales del siglo XIX encarnados en la historia de sus padres: Lady Jannie (Anne Bancroft) y Lord Randolph Churchill (Robert Shaw). Attenborough pudo filmar una notable película histórica gracias a que contó no sólo con grandes intérpretes, sino también con los propios escenarios históricos como el palacio de  Blenheim o la academia de Sandhurst.



La cinta comienza su relato en el 16 septiembre de 1897, durante la expedición punitiva de Malakand (posteriormente Churchill escribiría un libro sobre dicha experiencia). Y desde el principio nos queda claro que el carácter egocéntrico del protagonista. En un plano vemos recortándose sobre el horizonte al joven Winston montado en un caballo blanco sobre una colina. En el siguiente plano se nos muestra a una pareja de oficiales y uno de ellos pregunta por la identidad del jinete. El otro oficial simplemente dice "Alguien que quiere hacerse notar". Attenborough se basó principalmente en la obra autobiográfica "My Early Life: A Roving Commission " y está claro que supo transmitir de manera bastante elegante la obsesión por la fama y la ambición política del personaje.



En mi opinión uno de los mejores activos de la película es disfrutar de la estupenda interpretación de Robert Shaw. Durante la primera parte veremos el ascenso y la caída de un político británico. Asimismo se nos insinúan los aspectos más sórdidos de la aparentemente perfecta sociedad victoriana. De niño, Churchill es ignorado por sus padres, muchos más preocupados por su vida social y el único cariño que recibe es el de su niñera, Elizabeth Anne Everest. A los siete años es internado en un colegio en el que se le azotaba a la menor falta. Su padre, Lord Randolph, morirá debido a la sífilis. Su madre no contrae dicha enfermedad simplemente porque desde hace bastante tiempo ya no dormían juntos. Attenborough nos introduce en la personalidad de los tres protagonistas principales mediante la introducción de unas entrevistas por un periodista ficticio. Así nos queda claro el carácter conservador de Lord Randolph - La electricidad nunca sustituirá al gas en la iluminación de las casas-, los posibles amantes de Lady Jannie o las inacabables autocitas de Churchill.



Inicialmente Churchill fue bastante malo en los estudios, aunque una vez en la academia militar de Sandhurst mejoró apreciablemente llegando a ser el octavo de su promoción. Sin embargo su sueldo de 300 libras no era suficiente para mantener su estilo de vida y se hizo corresponsal de guerra para así llegar a las 500 libras. Su primer destino fue a la Cuba de 1895, de donde volvió cuando tuvo noticias de que su niñera estaba muriendo. Posteriormente fue enviado a la India. Allí se hizo partidario de la teoría del Darwinismo social comenzando a ver la evolución social humana como una especie de lucha entre razas avanzadas y atrasadas aunque posteriormente cambió dichas ideas hablando de "sociedades" en lugar de "razas". Dichas opiniones quedaron reflejadas en su única novela, "Savrola", en la que al parecer trata de los peligros de las democracias en caer bajo el poder de la plebe descontrolada.



Pero lo que realmente movía a Churchill era la política y para dedicarse a ella necesitaba hacerse famoso. Así que movió Roma con Santiago para incorporarse a la expedición de Kitchener para acabar de una vez por todas con la Revolución Mahdista del Sudán. Lo malo es que Churchill no le caía nada bien a Kitchener. Al final pudo ir como teniente del 21 de lanceros, pero pagándose sus gastos. Aunque Churchill proclamó en su libro sobre dicha campaña, "The River War", que consiguió engañar a Kitchener lo cierto es que eso no fue así. Kitchener tenía perfectamente controlados a los veintiséis corresponsales de guerra que iban en su expedición y Churchill no fue una excepción.



Al contrario que en "Las cuatro plumas", Attenborough es bastante fiel a la historia cuando nos muestra la Batalla de Omdurman. Vemos el inmenso y colorista despliegue de las tropas del Kalifa, entre ellos algunos guerreros con armadura al estilo medieval. Frente a ellos el despliegue del ejército anglo-egipcio con sus cañones. Es de destacar que en esta ocasión si vemos a las tropas egipcias en primera línea, incluso con sus banderas. Tal y como señalan las crónicas, los islamistas iniciaron su carga y fueron barridos principalmente por la artillería y las ametralladoras. Ni siquiera llegaron a acercarse lo suficiente para combatir cuerpo a cuerpo. La escena fue rodada en Marruecos y entre los estandartes de las derrotadas tropas Mahdistas pueden verse banderas muy parecidas a las españolas


Fue en esta batalla donde sucedió la carga de los 400 jinetes del 21 de lanceros, aunque en la película dicen que es al día siguiente durante las operaciones de limpieza. En el ejército británico esa unidad tenia fama de maldita porque nunca había llegado a combatir desde su formación en 1858. Había incluso una broma que proclamaba que el moto del regimiento era "Thou shall not Kill" (No matarás). La secuencia es bastante fiel a la historia. Unos cuantos sudaneses dispararon a los británicos desde una pequeña depresión y el comandante del 21 de lanceros ordenó una carga para ganar los honores de combate (atentos a la maniobra de pasar el regimiento de columna de marcha a línea de carga). Cuando llegaron comprobaron con horror que en la depresión estaban escondidos unos 3.000 sudaneses. Gracias al impulso de la carga pudieron salir de allí, pero la mayor parte de las bajas de la Batalla de Omdurman sucedieron en dicho episodio. Se dice que la intervención de Churchill no fue especialmente destacable, y Attenborough lo resuelve cortando bruscamente la secuencia y pasando a la entrevista con Churchill.

La última parte de la película está dedicada a la intervención de Churchill en el Segunda guerra Boer y su famosa fuga. Tras su derrota en las primeras elecciones a las que se presentó, solicitó un destino como corresponsal en dicho conflicto para conseguir la fama que ansiaba. En una secuencia le vemos rogar a un antiguo compañero que le cite para una medalla por su actuación en África. Pero es capturado. Sin embargo logró escapar del campo de prisioneros en Pretoria y recorrer casi 500 kilómetros para llegar a la colonia portuguesa de Lourenço Marques. Se volvió a unir al ejército y participó en la toma de Pretoria y en la liberación de sus camaradas en el antiguo campo de prisioneros. Evidentemente, Churchill por fin había conseguido la fama tan ansiada y no es de extrañar que consiguiera ganar las siguientes elecciones a las que se presentó. Y con la intervención de Churchill en el parlamento oponiéndose al incremento de gastos militares por el gobierno británico es como acaba la película. Algo bastante paradójico, pero como el propio Churchill recalca en su discurso: "Es posible que en otra ocasión defienda justamente lo contrario desde este mismo sitio".

Gran película histórica, aunque algo larga.

VÍDEO:




Artículo de Asier Menéndez Marín