Translate

jueves, 5 de febrero de 2015

LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO QUE DESTRUYÓ POMPEYA


CURIOSIDADES:



Fue terrible la erupción del Vesubio que ocurrió en el 29 de agosto del año 79. Esta sepultó Pompeya, a Herculano y otras localidades de la Campania. Pero en otras, elevadas, como fue desde el promontorio de Miseno, en unas de las puntas del golfo de Nápoles, pudo ver desde la lejanía la erupción el escritor Plinio el joven. Su tío y padre adoptivo, Plinio el Viejo, naturalista y comandante de la flota romana estacionada en Miseno, se aproximó con esta hacia la zona del volcán, hecho que le costó la vida. Plinio el Joven se quedó con su madre en Miseno, población que sufrió también los vaivenes del volcán pero se salvaron a tiempo del peligro. A continuación las dos cartas de Cayo Plinio el joven a Tácito.

Me pides que te describa la muerte de mi tío a fin de que más verazmente se transmita a la posterioridad. Te lo agradezco porque estoy convencido de que, si tú conmemoras su muerte, alcanzará gloria inmortal. Porque, aunque haya perecido en la destrucción de una de las tierras más bellas, con tantos pueblos y ciudades, y aunque aquel inolvidable acontecimiento le asegure una vida inmortal y aunque él mismo haya dejado obras permanentes, la eternidad de tus escritos le añadirá eternidad. Considero felices a los que, por gracia de los dioses, les es dado hacer cosas dignas de ser escritas o escribir cosas dignas de ser leídas, pero felicísimos considero a los que les cupo hacer ambas cosas. Mi tío se contará en el número de estos, tanto por sus libros como por los tuyos. Y así gustosamente me pongo a hacer lo que de mi solicitas.


RUINAS DE POMPEYA


Estaba en Miseno y mandaba personalmente la escuadra. El noveno día antes de las calendas de septiembre (24 de agosto), casi a hora séptima, mi madre le indicó la aparición de una nube de inusitadas grandeza y forma. Había tomado el sol y se había lavado con agua fresca y luego había comido un poco y, echado, estudiaba. Se calzó las sandalias y subió a un sitio desde donde se podía contemplar mejor aquel portento. Aparecía una nube, y los que la miraban desde lejos no sabían de qué montaña salía, pero después se supo que se trataba del Vesubio. La nube tenía un aspecto y una forma que recordaba a un pino, más que a ningún otro árbol, porque se elevaba como si se tratara de un tronco muy largo y luego se diversificaba en ramas. Creo que ello se debía a que, al debilitarse la corriente que en un principio le impulsaba, la nube, sin esta fuerza impulsora o debido a su propio peso, se desvanecía a lo ancho, y tan pronto era blanca como sucia y manchada, según llevara tierra o ceniza.

Como hombre sapientísimo, le pareció que aquel portento debía ser visto desde más cerca. Hizo preparar una nave libúrnica y me permitió ir con él, si quería, y le contesté que prefería quedarme trabajando, pues precisamente me había encargado que escribiera ciertas cosas. Cuando salía de casa recibió un mensaje de Rectina, la mujer de Tasco, la cual le rogaba que la sacara de aquel trance, pues estaba atemorizada por el inminente peligro, ya que su villa estaba precisamente de abajo de la montaña y solo le era dada huir con navíos. Cambió de opinión y se afanó en llevar a término lo que había empezado con intención de estudio. Se embarca en cuadrirremes con la intención de prestar auxilio no solo a Rectino sino a muchos, porque aquel litoral era tan agradable que era muy frecuentado. Derechamente se dirige a allí de donde los demás huían, mantiene el timón en dirección al peligro, y tan ajeno al miedo que tomaba nota de todos los movimientos de aquella calamidad y de cuanto se ofrecía ante sus ojos.


FORO CIVIL HERCULANO


Cuanto más se aproximaba la ceniza caía en las naves, cada vez más caliente y más densa, y también pedruscos y piedras ennegrecidas, quemadas y rajadas por el fuego, al paso que el mar se abría como un vado y las playas se veían obstaculizadas por los cascotes. Estuvo a punto de volver atrás, pero dijo al piloto, que se lo aconsejaba: “la fortuna favorece a los fuertes. Dirígete a casa de Pomponiano”.

Este vivía en Estibia, y la mitad del golfo lo separaba de nosotros, porque allí el mar se interna a causa de una curva del litoral. Aunque por aquella parte el peligro no era inminente, por el momento, llevó a sus enseres a sus naves, dispuesto a escapar si amainaba el viento contrario. Este viento fue favorable a mi tío, que llegó lo abrazó tembloroso y lo consoló y animó, con la intención de apartar su temor con serenidad. Ordenó que se le preparara el baño, y después se dirigió a la mesa, donde cerró alegremente o, lo que todavía es más digno de admiración, fingiendo estar alegre.

Mientras tanto en el Vesubio relucían, en diversos lugares, anchísimas llamas y elevados incendios, cuyo fulgor y cuya claridad se destacaban en las tinieblas de la noche. Mi tío, para excusar el miedo, decía que se trataba de hogueras hechas por los campesinos fugitivos o villas abandonadas que ardían. Entonces se fue a dormir y en verdad que durmió con sueño profundo, pues sus ronquidos eran oídos por los que estaban de guardia en la puerta. Pero el patio por el que se llegaba a la habitación empezó a llenarse del tal modo de ceniza y de pedruscos que, si hubiese permanecido allí, no había podido salir. Se despertó y se reunió con Pomponiano y los demás que habían estando velando. Deliberaron si se quedarían bajo cubierto o si saldrían al raso, ya que el edificio vacilaba debido a frecuentes y largos temblores y parecía que sus cimientos se corrían de un lado para otro. No obstante, si salían a la intemperie, eran de temer las lluvias de pedruscos, aunque más soportables. Cotejando ambos peligros, se optó por la segunda solución; en mi tío constituyó el triunfo de la razón sobre la razón, en los demás, el miedo sobre el miedo. Se pusieron almohadas en la cabeza, sujetas con trapos, única protección contra lo que caía.

En otras partes había amanecido ya; allí seguía una noche más negra y más densa que todas las noches, solo rota por antorchas y luces variadas. Pareció oportuno ir a la playa y ver que posibilidades existían en el mar, que estaba desierto y adverso. Allí se echó sobre un lienzo y pidió agua fresca, y la bebió dos veces. A él le despertó y a los demás les hizo huir el olor del azufre, precursor de las llamas, y estas llegaron luego. Se levantó apoyándose en dos siervos, pero cayó en seguido debido, algo que creo, a que el vaho caliginoso le tapó la respiración y le cerró el estómago, que tenía muy delicado y propenso al vómito. Cuando nuevamente se hizo de día, y era el tercero desde que había dejado de ver,, su cuerpo fue hallado intacto y tal como iba vestido; más tenía el aspecto de dormir que el de estar muerto.

 
PERSONAS CALCINADAS EN POMPEYA

Mientras tanto yo y mi madre estábamos en Miseno. Pero esto ya no interesa a la historia y  a ti únicamente te interesa tener información sobre su muerte. Acabo, pues, añadiendo únicamente que te lo he contado tal como lo vi o tal como lo oí relatar inmediatamente después de sucedido, es decir, cuando el recuerdo era reciente. Tu escoge lo que más te convenga pues no es lo mismo escribir una carta que una historia ni dirigirse a un amigo que a todos. Ten salud.

Inducido por la carta que, a instancia tuya, te escribí sobre la muerte de mi tío, me dices que deseas saber los temores y peligros por los que pasé cuando quedé en Miseno, que es donde interrumpía mi relato. Aunque mi ánimo se horroriza al recordarlo, empezaré.

Así que mi tío se hubo marchado me entregué al estudio, pues para esto me había quedado, luego me abañé, cené y dormí con inquietud y poco. Hacia muchos días había habido un terremoto no muy alarmante, ya que es algo muy frecuente en Campania. Pero aquella noche fue tan fuerte que par3ecia que todo más que moverse se venía abajo. Mi madre entró precipitadamente en mi habitación en el preciso momento que yo salía con intención de despertarla si dormía. Nos sentamos en la explanada que había entre los edificios y el mar. No sé si por vocación  o por imprudencia, pues entonces aúno no tenía dieciocho años, me llevó un volumen de Tito Livio, y para distraerme, me puse a leerlo y a tomar notas, como había hecho antes. De pronto se aceró un amigo de mi tío, que recientemente había llegado de Hispania para visitarlo, y al vernos allí sentados, y a mí que aún estaba leyendo, reprochó a mi madre su paciencia y a mí mi confianza. No obstante, yo seguí ocupado con mi libro.

Llegó la primera hora del día y no era todavía claro. Los edificios de los alrededores estaban tan agrietados que en aquel lugar descubierto y angosto el mido crecía por momentos. Entonces nos pareció oportuno abandonar la villa. La multitud nos seguía admirada, pues en los momentos de pánico uno se suele guiar por las decisiones de los demás, y todos empujaban a los fugitivos. Al llegar al campo nos paramos. Nos sorprendían muchas cosas dignas de admiración y de temor. Entre otras, ocurría que los vehículos que habíamos ordenado que nos precedieran, a pesar de estar sobre un campo llanísimo, emprendían diversas direcciones y no era posible mantenerlos quietos ni falcándolos con piedras. Además, veíamos que el mar se recogía en sí mismo, como si temiese los temblores de la tierra. La playa se había ensanchado y muchos animales marinos habían quedado en seco sobre la arena. Por el otro lado una negra y horrible nube, rasgada por torcidas y vibrantes sacudidas de fuego, se abría en largas grietas de fuego, que semejaban relámpagos, pero eran mayores.


VESUBIO DESDE POMPEYA


Entonces aquel amigo que había venido de Hispania nos dijo seca y llanamente, a mi madre ya mí: “Si tu hermano, si tu tío, vive todavía, quiere que vosotros también os salvéis. Si ha muerto, quiso que le sobrevivierais. Por lo tanto, ¡qué esperáis para emprender la huida?” Le respondimos que no buscaríamos nuestra salvación mientras nada supiéramos de la suya; y él, sin esperar más, se alejó del peligro lo más velozmente que pudo. No tardó mucho tiempo en descender aquella nube hasta la tierra y cubrir el mar; ya había rodeado y escondido a Capri, y corriéndose hacia el Miseno lo ocultaba. Entonces mi madre me pedía, me rogaba y me mandaba que huyese como pudiera, porque siendo yo joven bien lo podría haber, y ella, apesadumbrada por los años y el cuerpo, moriría tranquila al no ser la causa de mi muerte. Yo, por mi parte, no me quería poner a salvo si no era juntamente con ella; y así la cogió de la mano y la obligué a ir de prisa, lo que hizo acusándose a sí misma de constituir un estorbo para mí. Ya caía ceniza, aunque poca, pero al volver el rostro vi que se aproximaba una espesa niebla por detrás de nosotros que, como un torrente, se extendía por tierra, “apartémonos, dije, mientras veamos, a fin de que la multitud no nos atropelle en la calle empedrada cuando vengas las tinieblas”. Apenas había dicho esto cuando anocheció, no como en las noches sin lunas o nubladas sino con una oscuridad igual a la que se produce en un sitio cerrado en el que no hay luces. Allí hubieras oído chillidos de mujeres, gritos de niños, vocerío de hombres: todos buscaban a voces a sus padres, a sus hijos, a su esposos, los cuales también a gritos respondían. Unos lamentaban su desgracia, otros la des parientes, y había quienes, por miedo a la muerte, la imprecaban. Muchos eran los que elevaban las manos hacia los dioses, y muchos había también que, convencidos de que los dioses no existen, creían que aquélla era la eterna y última noche del mundo. No faltaban los que con terror falso y fingido exageraban los peligros reales. Algunos notificaban a los crédulos con falsedad de que se había desmoronado e incendiado el Miseno. Cuando aclaró un poco nos pareció no que amanecía sino que el fuego se iba aproximando; pero se detuvo un poco lejos, y luego volvieron las tinieblas y otra vez la espesa y densa ceniza. De cuando en cuando nos levantábamos para sacudírnosla, pues de lo contrario nos habría cubierto y ahogado con su peso. Me podría envanecer de no haberme lamentado y de no haber proferido ningún grito fuerte en medio de tantos peligros, pero me consolaba, en mi mortalidad, la idea de que todos y todo acababa conmigo.

Aquel vaho caliginoso, no obstante, se desvaneció en humo y niebla, y pronto amaneció de veras y hasta lució el sol, aunque algo sombrío, como cuando se produce un eclipse. Ante nuestros ojos parpadeantes todo aparecía distinto y cubierto de espesa ceniza, como si fuera nieve. Tras haber curado como pudimos nuestros cuerpos volvimos a Miseno y pasamos una noche angustiosa y terrible entre la esperanza y el miedo. Prevaleció el miedo, porque todavía duraba el terremoto, y eran muchos los que añadían a las desventuras propias y ajenas con terroríficos vaticinios. Pero nosotros no determinamos marcharnos, aunque todavía estábamos expuestos al peligro, porque esperábamos noticias de mi tío. No leas esto creyéndolo digno de pasar a la historia ni con la finalidad de incorporarlo a tus escritos. A Ti se debe, que me lo pediste, si ni tan solo es digno de una carta. Ten salud.


DESCUBREN 15.000 PIEZAS PRECOLOMBINAS EN NICARAGUA

NOTICIAS:
 
 
 
 
Unas 15.000 piezas arqueológicas, en su mayoría precolombinas, fueron descubiertas durante los trabajos de exploración para construir un canal interoceánico en Nicaragua, y se cree que puede haber miles más, informó el miércoles la empresa responsable de los estudios. 
 
 
PIEZA PRECOLOMBINA DE LA ZONA DE NICOYA
 
 
La consultora global Environmental Resources Management (ERM) dijo que 14.000 piezas datan de entre el año 500 antes de Cristo hasta el año 1519, de acuerdo con los hallazgos realizados mientras ejecutaba los estudios de impacto ambiental y social del millonario proyecto.

Manuel Román, el arqueólogo encargado de los estudios culturales de ERM, identificó las piezas como de "alto valor cultural" y dijo que muestran al menos 2.000 años de desarrollo autóctono de grupos humanos que coexistían en la zona.

"La mayoría de lo que nosotros ubicamos por definición son cerámica precolombina, también hay lítica precolombina, instrumentos de piedra, metates, herramientas, hachas, azadones de piedra, también asociados con objetos precolombinos que ya están fechados", añadió.

El experto indicó que las piezas recolectadas sin que se hiciera ninguna excavación les hace creer que todavía quedan otras miles por descubrir.

Nicaragua, uno de los países más pobres de América, está buscando construir un canal de 50.000 millones de dólares para competir por el comercio marítimo con Panamá.

ERM fue contratada por la empresa responsable del proyecto HK Nicaragua Canal Development Investment Co (HKND Group), en donde participa el empresario chino Wang Jing, y los estudios iniciales se llevaron a cabo entre octubre de 2013 y agosto de 2014.

El representante de HKND, Bernard Li, entregó el miércoles las piezas al Instituto Nicaragüense de Cultura, que tiene la intención de exhibirlas al público más adelante. 


fuente_AGENCIA REUTERS

miércoles, 4 de febrero de 2015

LA POLICÍA DEL ANTIGUO EGIPTO.

CURIOSIDADES:


POLICÍA HACIENDO CUMPLIR EL ORDEN A BASTONAZOS

Del mismo modo que los faraones no dispusieron de un ejército estable al menos hasta el Imperio Nuevo, tampoco contaron con un cuerpo de policía organizado. Las labores de mantenimiento del orden estaban repartidas entre diversas instancias, según el lugar de que se tratase. En la corte, los soberanos contaban con un cuerpo propio de guardaespaldas, pero, en cambio, la vigilancia del harén real –la residencia de las mujeres de la familia real y de sus vástagos– estaba encomendada a un grupo de hombres conocidos como sasha.

Fuera de la corte, la seguridad estaba en manos de funcionarios que operaban a una escala local, pagados por el Estado para cumplir misiones específicas. Éste era el caso de la ciudad de los constructores de las pirámides, al sur de Gizeh. Allí observamos que dos de sus calles parecen contar en un extremo con casas destinadas a vigilantes, encargados de controlar las idas y venidas y hacer sentir el dominio del faraón sobre los trabajadores. En la entrada de los talleres reales, que trabajaban para el Estado, había también vigilantes a modo de porteros-policías, los cuales, según la Sátira de los oficios, un texto que data del Imperio Nuevo, se dejaban sobornar por los artesanos que deseaban salir del recinto para tomarse un descanso.

Otro grupo de policías del faraón era el de los llamados sa-per, que acompañaban a los recaudadores de impuestos cuando éstos acudían, cada dos años, a cobrar el famoso «recuento del ganado». Con sus bastones y su fuerza física los sa-per acogotaban a los campesinos ante los escribas para que declararan sus ganancias, además de apalear a los recalcitrantes o a quienes se mostraban incapaces de pagar. Es una imagen que vemos reflejada en muchas tumbas.

En los poblados existía asimismo una especie de policía local encargada de mantener el orden los días de mercado. Para ello se servían de un instrumento de intimidación muy curioso, tal como vemos representado en la decoración de la mastaba de Niakhnum y Knumhotep (dinastía V). En una de las escenas, dos personas se pasean por el mercado local y cada una lleva un babuino sujeto con una correa. En principio podrían parecer dos hombres y sus mascotas, pero si nos fijamos vemos que, mientras uno de los simios coge una fruta de un cesto, el otro se ha lanzado contra la pierna de un amigo de lo ajeno que se marchaba con algo que no había pagado. ¡Monos policías! No eran los únicos animales utilizados para patrullar, pues también se usaban perros.

Los faraones tenían también fuerzas de seguridad en las zonas fronterizas, que se encargaban no sólo de la defensa militar, sino también de impedir la entrada de «inmigrantes». Esto fue así sobre todo en Nubia, donde se construyeron una serie de fuertes con soldados-policías encargados de «impedir que ningún negro pueda cruzarla [la frontera], por agua o por tierra, con un barco, o rebaño de los negros; excepto un negro que venga a comerciar en Iken [Mirgissa] o con un mensaje. Todas las cosas buenas deben ser hechas con ellos, pero sin permitir que un barco de negros pase por Heh [¿Semna?], yendo corriente abajo, para siempre», como informa una estela de Sesostris III en Semna. Se conservan informes de los comandantes de los puestos, los Despachos de Semna, en los que se detallan los resultados del trabajo policial: «Encontramos el rastro de 32 hombres y tres burros…».

También había patrullas fronterizas en el desierto líbico, por donde deambulaban grupos de beduinos que realizaban  incursiones hasta el Nilo desde el Primer Período Intermedio. Para evitarlo, a partir del Imperio  Medio recorrieron el desierto grupos de hombres llamados nuu, que viajaban acompañados por perros especialmente adiestrados en labores de detección.

Quizás el cuerpo de policía más evolucionado que hubo en el antiguo Egipto fue el de losmedjay. Se trataba de mercenarios que habían intervenido al servicio de los reyes de Tebas en las luchas contra los invasores hicsos por el control del país. En el Imperio Antiguo eran nubios procedentes de una región al este de la segunda catarata, mientras que más tarde, en el Imperio Medio, aparecen definidos como nómadas del desierto. En todo caso, sus buenos oficios en la expulsión de los «reyes de pueblos extranjeros» (los hicsos) hicieron que el faraón los convirtiera en un cuerpo de soldados-policías. Además de patrullar el desierto, también protegían el Valle de los Reyes y otras zonas de especial relevancia para el soberano.

En el caso del Valle de los Reyes, no conocemos con exactitud los métodos de vigilancia que aplicaban los medjay: podían ser patrullas nocturnas a ciertas horas, o bien recorridos por la cima del acantilado, controlando desde arriba lo que pasaba. Pero no hay duda de que esa vigilancia tenía muchas lagunas. Así lo muestra el caso de la tumba de Tutankhamón, que fue saqueada dos veces al poco de ser enterrado en ella el faraón. En la primera ocasión los ladrones se llevaron de forma apresurada aceites, ungüentos, joyas pequeñas, quizá los papiros... Descubierto el latrocinio durante las horas de luz, los cacos se atrevieron a repetir la hazaña poco después, aunque esta vez parece que fueron sorprendidos con las manos en la masa y la tumba quedó sellada, hasta que el británico Howard Carter la descubrió en 1922.

Los policías arrestaban a los delincuentes, pero no parece que hubiera calabozos para mantenerlos a la espera del juicio; simplemente se los encerraba en una habitación que estuviera disponible. Éste era al menos el caso de los acusados de delitos menores, como hurtos o actos de violencia, los más habituales. En cambio, para los delitos más graves sí están documentados los centros de reclusión. Una de las infracciones más castigadas por el Estado era la de no realizar la azofra, el trabajo obligatorio debido al faraón. El control de estas prestaciones laborales era muy estricto, pues existían listas de los habitantes de cada poblado y de las tareas que se les encomendaban. Durante el Imperio Medio, los fugitivos eran enviados a unos centros de reclusión llamados heneret, que servían como cárcel además de ocuparse de regular y llevar a cabo las tareas de la azofra. La policía del faraón tenía la potestad de encerrar en ellos como rehenes a los familiares del fugitivo, que sólo eran liberados cuando éste aparecía y cumplía sus horas. Este tipo de cárcel tuvo larga vida, pues en el Imperio Nuevo la encontramos convertida en itehu.

Los delitos realmente graves, como el asesinato, recibían otro tipo de tratamiento, que implicaba no sólo la mutilación de la nariz y las orejas, sino el envío del criminal a centros de trabajos forzados en el extranjero o en los límites de Egipto. Allí realizaban trabajos realmente ingratos y peligrosos como extraer piedras de las canteras, picar en minas o servir en tareas relacionadas con el ejército. La mera existencia de estos centros de reclusión es una clara evidencia de que, cuando la necesitaba, el faraón disponía de una fuerza de seguridad capaz de hacer cumplir sus designios, aunque su presencia en la documentación resulte a menudo muy tenue.



FUENTE- José Miguel Parra. Egiptólogo,

martes, 3 de febrero de 2015

GRECIA Y SU INFLUENCIA EGIPCIA.

CURIOSIDADES:


EL CASTIGO DE LAS HIJAS DE DÁNAO


En el siglo V a.C., cuando el historiador griego Heródoto viajó a Egipto en busca de información para su historia de las guerras médicas, se encontró frente a frente con un mundo sin parangón con el de Grecia. Por un lado estaba el cambio de escala física: el inmenso río Nilo, el desierto, los grandes monumentos de la civilización faraónica... Por el otro, Heródoto quedó impactado por la profunda religiosidad y sabiduría de los sacerdotes y escribas de los templos de Sais y otras ciudades del Delta con los que conversó. Egipto se le apareció entonces como un país con una historia y unas tradiciones de insondable antigüedad; tanto que, en su opinión, la propia cultura griega debía de derivar de la egipcia en muchos aspectos. Por ejemplo, la mitología: «Los nombres de casi todos los dioses han venido a Grecia procedentes también de Egipto», aseguraba el cronista jonio.

Desde entonces, la fascinación por Egipto y su civilización milenaria ha sido una constante en el mundo occidental. La cultura egipcia siguió teniendo un prestigio inigualable en todo el mundo antiguo, aun después de que el país fuera conquistado sucesivamente por los persas, los macedonios y, finalmente, por los romanos. Y hasta cuando la cultura faraónica quedó borrada por el cristianismo y por el Islam, muchos siguieron creyendo en la sabiduría milenaria de Egipto. Por ejemplo, en el Renacimiento muchos filósofos creían que la ciencia secreta de la alquimia había sido inventada por Hermes Trismegisto, un sabio rey egipcio al que se identificaba asimismo con el dios egipcio Tot. En el siglo XVIII, la Ilustración situó igualmente en el antiguo Egipto los orígenes de la filosofía y el pensamiento racional; ¿No había hecho ya Tales de Mileto, el primer filósofo griego, un largo viaje a Egipto, un siglo antes que Heródoto? .Pero en esa misma época surgió en Europa una interpretación totalmente opuesta a la anterior. El renovado interés por el arte de la antigua Grecia, que en las artes plásticas dio lugar al estilo neoclásico, condujo asimismo a imaginar que los griegos habían creado una cultura absolutamente original, sin deudas con las civilizaciones de Egipto o de Oriente. Es lo que se denominó el «milagro griego», considerado como el acta de nacimiento de la cultura occidental. En los siglos XIX y XX tal sería la visión predominante sobre la cultura griega, una perspectiva eurocéntrica y que sin duda minusvaloraba las aportaciones de otras civilizaciones de la Antigüedad.

Rebelándose contra este planteamiento, en 1987 un profesor norteamericano, Martin Bernal, publicó una obra que desataría una gran polémica: Atenea Negra. Los raíces afroasiáticas de la civilización clásica. En ella, Bernal denunciaba motivos racistas y antisemitas en el triunfo de lo que llamaba el «modelo ario», la idea de que la cultura occidental tenía un origen exclusivamente griego, por tanto indoeuropeo. Basándose en un sinfín de argumentos míticos, históricos y lingüísticos, Bernal proponía reafirmar la influencia de Egipto y de Fenicia como elementos fundamentales en la formación de la cultura griega.

Una de las tesis más aventuradas de Bernal era la de que los egipcios conquistaron y colonizaron Grecia durante el II milenio a.C. El estudioso norteamericano veía un reflejo de este hecho en el mito de las cincuenta hijas de Dánao. Según la leyenda, Belo, rey mítico de Egipto, tenía dos hijos gemelos, Dánao y Egipto, los cuales tenían a su vez respectivamente cincuenta hijas y cincuenta hijos. El rey Egipto ordenó a sus hijos que se casaran con sus sobrinas, pero éstas huyeron con Dánao a Grecia, adonde las siguieron sus pretendientes. Al final se casaron, pero los jóvenes fueron asesinados en la noche de bodas, excepto uno, de quien descenderá el héroe Perseo.

Naturalmente, las lecturas históricas de los mitos son de dudosa validez, pues en ellos los hechos históricos se transforman combinándose con elementos ficticios. Resulta difícil de aceptar, por tanto, que el mito de las Danaides sea una prueba de la conquista y colonización de Grecia por los egipcios, entre otras cosas porque las Danaides no eran extranjeras, sino que volvían a la patria que había abandonado una de sus antepasadas, la heroína Ío.

Además, las pruebas documentales que aporta Bernal no parecen sostener su teoría de una colonización egipcia. Por ejemplo, la lista de lugares de Creta y del Egeo que se encuentra en la base de una estatua del templo funerario de Amenhotep III no se puede leer como una relación de territorios bajo el poder del faraón, pues el resto de los nombres que aparecen en el templo incluyen naciones que no eran vasallas de Amenhotep, como Asiria o Hatti. El conjunto de lugares y pueblos mencionados constituye más bien una especie de mapa del mundo conocido, presentado idealmente como rindiendo homenaje al faraón.

No por ello dejó Egipto de desempeñar un importante papel en el desarrollo del mundo helénico. Si la colonización egipcia de Grecia no parece haber existido nunca, están bien testimoniados, en cambio, intensos contactos comerciales entre ambas culturas. En la Edad del Bronce
(II milenio a.C.), tanto la Creta minoica como las ciudades micénicas mantuvieron relaciones con el Egipto de los Imperios Medio y Nuevo. Así lo demuestran los numerosos objetos procedentes del Egeo que se han encontrado en Egipto y, a la inversa, objetos egipcios hallados en el Egeo. En muchos casos, las ciudades fenicias debieron de funcionar como intermediarias, pero también sabemos de individuos griegos que residían en Egipto, al menos temporalmente, y de egipcios instalados en Grecia, seguramente con fines comerciales. Ésa es también la imagen que la Odisea transmite de Egipto, una tierra de infinitas riquezas en la que fondean Menelao, rey de Esparta, y su esposa Helena a su regreso de la guerra de Troya y desde donde volverán a su reino cargados de objetos preciosos. Asimismo, el rey de Ítaca Odiseo, en una de las historias que inventa para esconder su identidad, se presenta como un cretense que residió siete años en Egipto, donde amasó una gran riqueza, antes de embarcarse en una empresa comercial con un fenicio.

Durante el período arcaico, los contactos entre Grecia y Egipto alcanzaron un momento álgido con la fundación de Náucratis, una colonia comercial griega en el delta del Nilo. Autorizada por el faraón, se trataba de una colonia compartida por varias ciudades griegas con intereses comerciales en Egipto. Pronto Náucratis se hizo famosa en Grecia como un lugar de grandes oportunidades y donde llevar una vida de lujo y placer. La ciudad era conocida por sus prostitutas de lujo, como la legendaria Rodopis, a quien la poetisa Safo acusó de robar sus riquezas a su hermano, un comerciante griego establecido en la colonia. Una leyenda atribuía a Rodopis la construcción de la tercera de las grandes pirámides de Gizeh, la de Micerino.

Estos contactos comerciales favorecieron la llegada al mundo griego de influencias culturales egipcias. Así, en la arquitectura se han evocado orígenes egipcios para el orden dórico, y en las artes plásticas la huella egipcia se aprecia en las pinturas minoicas de la isla de Tera (Santorini) y en las esculturas de muchachos jóvenes, los célebres kouroi, típicas de la época arcaica. Del mismo modo, la influencia egipcia sobre la filosofía, las matemáticas o la medicina griegas parece haber sido considerable, aunque exista incertidumbre en cuanto a su extensión y hoy tienda a valorarse más la importancia de las civilizaciones del Próximo Oriente en la formación de la cultura griega. Comoquiera que sea, algunas tradiciones griegas presentaban a los egipcios como maestros de Grecia, y esa creencia se ha mantenido desde los romanos hasta Bernal. Hasta qué punto tienen razón sigue siendo objeto de debate, uno más de los misterios por resolver del antiguo Egipto. 



FUENTE- Jesús Carruesco. Instituto Catalán de Arqueología Clásica. Universidad de Tarragona,

EL MISTERIO DE LAS ISLAS BIMINI

MISTERIOS DE LA HISTORIA:




En el septiembre de 1968, un tal doctor Mason Balantyne, arqueólogo submarino, se encontraba nadando en la costa de Bimini norte en las Bahamas. Estaba a unos 900 metros de la orilla, en una zona de tres metros de profundidad, cuando tuvo la fortuna de atisbar centenares de rocas planas, de un metro cuadrado, colocadas siguiendo un patrón regular. Fue lo que se denominó “la carretera de bimini”, conjunto integrado por dos carreteras paralelas de piedra, situadas sobre las dunas de la bahía de Bimini, adentrándose en la alta mar en dirección sudoeste. Lo que es la sección occidental comienza formando un ángulo de 160º con la playa, y se curva para volver a la costa. Esta parte curvada, de unos 100 metros, es una suma de grandes rocas finamente colocadas. Respecto a la sección recta que va a la costa, mide unos 360 metros de largo por 60 de ancho, y en su zona central no existen losas.



LOCALIZACIÓN ISLAS DE BIMINI


Más tarde, en 1974, un científico de los Estados Unidos, David Zink, comandó una expedición hasta a aquel lugar. En su exploración encontró evidencias significativas; bajo las rocas planas existían unas piedras más pequeñas que parecían servir para nivelar el lecho marino, y las dos carreteras o caminos poseen una serie de indicadores con forma de flecha. Parece que varias partes de la carretera tienen piedras cortadas del mismo tamaño y dispuestas en hileras, también algunas piedras cuadradas más pequeñas presentan lo que parece un machihembrado en las juntas. Alrededor del conjunto hay trazas de micrita, que se asocian con plomo y zinc y que no se hallan de forma natural en América. Muchas de las rocas deben llevar mucho tiempo bajo el agua porque presentan cantos redondeados por la acción de las olas, y se piensa que muchas de ellas no son de origen caribeño. Hasta allá también se dirigieron para estudiar estas carreteras, Jacques Cousteau y otros especialistas. Para la mayoría de ellos estamos delante de una estructura de origen no natural.
Sin embargo, el doctor Zink, iba a llegar a la idea de que la estructura formaba parte de unos pilares destruidos de un templo que debió ser construido alrededor del 28.000 a.c. por una civilización desconocida, los atlantes, que con la ayuda de los extraterrestres habrían construido un complejo a base de rocas de gran envergadura. Nos lo podemos tomar con deportividad. 


BLOQUES RECTANGULARES DE PIEDRAS EN BIMINI


Más plausible es suponer, después de una meticulosa investigación, que una flota de barcos con perforaciones bajo la línea de flotación que provocase la inundación de varios de sus compartimentos. Sus capitanes mandarían hacer varar las embarcaciones para realizar reparaciones en los cascos para evitar su hundimiento y bombear el agua hacia fuera para preservar los alimentos. No seria descabellado que los barcos dañados fueran remolcados por los sanos hacia la orilla. Supongamos que esos barcos avistaron Bimini Norte, dirigiéndose hacia allá. En 1421, el nivel de mar sería de una braza más bajo que el actual, y las embarcaciones tenían un calado medio de unas dos brazas, según el lastre que llevaran, se puede estimar que los barcos tomarían tierra a unos cinco metros de agua, en el extremo de la carretera de Bimini en dirección al mar. La sección de forma de “j” invertida en ese extremo se halla en la posición donde hubiera varado un barco que hubiese rodeado el banco de las Bahamas y se hubiera dirigido hasta Bimini Norte. Por tanto, como nos señala Gavin Menzies, la carretera de Bimini no pudiera ser una rampa, hecha de piedra suave para evitar producir nuevos daños a las embarcaciones para poder llevarlos a la playa y también para poder reflotarlos? La sección curva pudo haber actuado como plataforma giratoria. De esta forma haciendo varar uno de los barcos, la quilla y el timón hubieran impedido que fuera arrastrado de lado hacia la costa. Para luego hacer girar la gran popa del barco, encarando hacia la playa, antes de arrastrarlo hacia la orilla por la parte de detrás. Gavin Menzies hizo una prueba a pequeña escala; arrastró maquetas a escala de un barco del tesoro de la flota china, y un barco de transporte de cereal por una carretera a la misma escala, hizo girar las popas, el barco del tesoro finalizó en el tramo de la carretera mayor, y el barco de transporte en el más pequeño. Las dos carreteras poseían surcos por donde pasar el timón y la quilla de los barcos, de forma que se podían arrastrar por la popa hasta la playa.

Los juncos chinos transportaban miles de toneladas de piedra como lastre. También llevaban armas de fuego con las que podían partir la roca y a bordo viajaban canteros chinos que habían participado en la construcción de miles de kilómetros en la muralla china. Así, cada embarcación podía contener unas 500 personas, y si el número de las mismas era el apropiado podían tener gran cantidad de mano de obra para construir la estructura. Los chinos poseían más de seis siglos de experiencia en construir diques secos por lo que ese trabajo en la zona de producir recintos estancos de los que se extraían agua usando la bomba espiral de Arquímedes que permitía trabajar por debajo de la línea de flotación de la embarcación. En el período Ming los chinos incluso usaban ya una especie de mono de buceo. Así, que los chinos colocaron piedras trabajadas en el lecho marino. Al completar la rampa, los grandes barcos habrían tenido que ser arrastrados de uno en uno hasta la orilla, sus timones y quillas pasarían por el surco realizado a tal efecto. Obviamente, para arrastrar los barcos, los ingenieros chinos habrían usado cableado y una variedad de cabrestantes para el arrastre. Estos últimos poseían ruedas dentadas provistas de dispositivos para evitar el movimiento de retroceso, y mecanismos de transmisión diferencial, que permitían la impulsión por hombres o caballos.


LOS GEÓLOGOS EXPERTOS CREEN QUE SON FORMACIONES NATURALES LAS ROCAS DE PLAYA


Sin embargo, muchas de las piedras rectangulares no eran de la zona. El lecho rocoso allí es blando, y las piedras parecían estar dispuestas con patrones menos regulares que las piedras importadas. El material de cimentación de unión  era diferente también. El doctor Zink pudo descubrir que en una muestra había cristales de aragonito, y otra, de calcita, lo que demostraba que las piedras adyacentes poseían diferentes rasgos físicos, y que se habían formado, por tanto, en diferentes lugares. La única forma de explicar esto es que muchas de las piedras fueran transportadas como lastre en los juncos chinos. Zink, envió muestras al doctor Edward Sayre, al Brookhaven National Laboratory en Long Island en los Estados Unidos, y después de un estudio dijo que algunos bloques cuadrados más pequeños estaban hechos de una mezcla de caliza y arenisca, y que cada bloque de construcción tenían un machihembrado que permitía la unión con otro de al lado. La explicación, si en un lecho marino no parece ser necesario esto, es que el amachambrado existiera para poder unir formando un cerco alrededor del lastre situado en el fondo del junco, para preservar que las piedras grandes se movieran cuando el mar estaba embravecido dañando el casco. Debemos pensar que la manga de un junco es muy ancha respecto a la eslora, con fondo plano, es necesario un importante lastre. Era perfectamente normal que unas quinientas toneladas de lastre en ellos, 30 para cada uno de los 18 compartimentos estancos.

De esta forma, según Gavin Menzies, un junco o más, pudieron chocar contra la costa, el casco se daña, y unas cuantas piedras de las llamadas de construcción que forman el lastre caen al fondo del mar; que formaría la primera parte de la carretera.  Para aumentar el flotamiento del junco fue menester lanzar más piedras al lecho marino usando piedras largas como correa de transmisión situadas debajo de ellas, unidas mediante sogas en cada uno de sus extremos.  Las piedras de origen no caribeño se encuentran en la zona de Yangzi y podría haber sido extraídas y talladas en las canteras Ming al este de Nankin, en China, que es donde se construían los barcos del tesoro chino. Los llamados bloques de construcción que hay en el lecho marino son cuadrados y miden un chi; 32 centímetros de lado, y la mezcla de arenisca y caliza usada abunda también en Yangzi. Y la micrita presente no se comercializaba en 1421, pero se encuentra de forma natural  en toda la cuenca alta del Yangzi en abundante cantidad junto el zinc y el plomo. En el Yangzi medio, a corta distancia al oeste de Wuhan, a 650 kilómetros rio arriba de Nankin ha habido un trasiego constante de estas mercancías y el emperador Zhu Di hizo servir grandes cantidades de cobre para construir Wuhan, y entre sus monumentos que acualmente se pueden visitar destaca la sala dorada en el pico de la columna celeste realizada íntegramente de cobre dorado. Los yacimientos de cobre y su posterior producción manufacturera en Wuhan van a resultar de importancia en la época del emperador como demuestra la construcción de un canal entre la mina de Changba y la de Yangzi. Con los minerales de zinc y cobre extraídos de las minas, los ingenieros chinos de Nankin cubrían las necesidades de fabricación de latón para los pernos que mantenían juntos los compartimientos estancos de los juncos. La micrita residual del cobre y el zinc iba a usarse para compactar el lastre de piedra de los barcos.


JUNCO CHINO DE GUERRA


En 1989, Raymond E. Leigh, un agrimensor que participaba en la expedición del doctor Zink, sobrevoló Bimini realizando mediciones en infrarrojo del extremo suroriental de la isla, justo en el extremo opuesto donde la rampa alcanza la orilla. Pudo descubrir cuatro montículos de arena rectangulares, uno de ellos medía 150 metros de largo y 90 metros de ancho. Por su tamaño y forma bien pudieran ser los cascos de algunos juncos sepultados. El doctor Zink descubrió por su parte otros montones de arena en la playa cerca de la rampa. De hecho a raíz de esto Gavin Menzies ha entablado conversaciones con el gobierno de Bahamas en el 2003, estimándose muy largas para obtener autorización para poder realizar excavaciones arqueológicas en la zona.

Así mismo, el mismo Menzies ha llegado a la conclusión de que cuatro juncos se pudieron hundir delante de Bimini Norte, otros cinco habrían sido abandonados en Bimini Sur, y los restantes habrían sido reparados y reflotados. Obviamente, las personas a bordo de los juncos abandonados habrían tenido que desplazarse a las islas. El resto habría regresado a China con el resto de la flota de la zona. Probablemente, cuando los recursos alimentarios hubieran sido insuficientes para la población abandonada a su suerte en Bimini, estos habrían tenido que realizar pequeñas embarcaciones con los restos de las embarcaciones para poder emigrar a Cuba a 180 kilómetros al sur, o bien, hasta Florida. Si esto es así, pudiera ser que la expedición de Colón se hubiera topado con ellos: “En el verano de 1494, en el segundo viaje de Colón, este ancló sus barcos en Cuba, junto a un hermoso palmeral, para abastecerse de agua dulce y madera. Mientras el grupo que había desembarcado cortaba madera y llenaba sus barriles de agua, un arquero se internó en la selva en busca de caza, solo para regresar unos minutos después relatando una experiencia desconcertante y terrible… Se había tropezado con un grupo de unos treinta indios muy bien armados… en compañía de los nativos había tres hombres blancos. Los hombres blancos, que llevaban túnicas blancas que les llegaban hasta las rodillas, divisaron inmediatamente al intruso… uno de ellos se dirigió hacia el cazador y empezó a hablar”. Según la cita de Washington Irving. Parece que Colón envió un segundo grupo tras aquellos cuando volvió el primero a informar, pero no los volvieron a ver. Esa descripción de hombres blancos vestidos con túnicas blancas que llegan hasta las rodillas, según nos cuenta Menzies, es similar con las de las poblaciones de México de Jacutácato y la tierra de Arhem en Australia que se daba a los extranjeros que desembarcaron en sus costas. Según Hernando Colón, Colón llegó a decir que estos hombres provenían de Mangon en la China, y que ellos habrían llegado a las costas de Asia. Según Menzies, en su trabajo de exploración e investigación por donde pasó la flota china se encuentra relatos parecidos; el enviado español Don Luis Arias relataba en el Siglo XVI historias de gente blanca con ropas de color blanco que cruzaron el Pacífico tras zarpar de lo que hoy en día es Chile. También un sacerdote jesuita, el padre Monclaro, que participó en una expedición portuguesa en el África oriental en 1569, describe a los habitantes de Pate como descendientes de marineros chinos naúfragos, que es reforzado por su escrito sobre el “quilin” la jirafa que fue regalada al emperador Zhi Di. Mientras que los aborígenes de Australia de la tribu de Yangery, que viven junto a un barco de caoba, afirman que unos hombres amarillos vestidos con largas túnicas se habían establecido junto a ellos.


TÚNICA CHINA MEDIEVAL LAS HABÍA DE MÁS COLORES APARTE DE BLANCO


Si bien no se puede asegurar que esta teoría sea cierta hasta que las autoridades de las Bahamas den su visto bueno a prospecciones arqueológicas en la zona y se pueda probar que hay juncos chinos enterrados. En caso de confirmarse, sería un descubrimiento de inmenso valor. A día de hoy no tenemos constancia desde el Legado de la historia que esto haya sucedido.


lunes, 2 de febrero de 2015

SE ROMPE LA BARBA DE TUTANKAMON.

NOTICIAS:


MASCARA FUNERARIA

La barba postiza de la famosa máscara mortuoria dorada de Tutankamón, uno de los grandes tesoros del Antiguo Egipto y para muchos el objeto icónico por excelencia de la civilización faraónica, ha sido burdamente pegada a la barbilla con un pegamento industrial inapropiado tras desprenderse durante una sesión de limpieza. El accidente y la chapuza subsiguiente —es como si hubiera caído limpiacristales Netol sobre la Mona Lisa en el Louvre— se produjeron en fecha indeterminada en el Museo Egipcio de El Cairo, han informado la agencia AP y el diario egipcio Al Ahram.
La noticia ha sacudido al mundo egiptológico por cuanto pone de manifiesto una vez más las malas condiciones de conservación en el viejo museo cairota, atiborrado de piezas de incalculable valor patrimonial, y las acciones negligentes en su cuidado.
Un primer plano actual de la máscara de Tutankamón muestra una capa transparente-amarillenta entre la barba ornamental y la barbilla del joven rey. Según algunas fuentes, un operario del museo trató de raspar esa capa de pegamento sobrante con una espátula produciendo algunas rascadas en el rostro de la máscara. La denuncia de lo ocurrido se ha hecho anónimamente desde el propio museo por miedo a las represalias. El Ministerio de Antigüedades no ha proporcionado información alguna sobre los hechos.
IMAGEN CON LOS DAÑOS DIFUNDIDA EN TWITTER
Un conservador no identificado explicó que "desafortunadamente" se empleó un material irreversible, pegamento tipo Epoxi, que suelda resolutivamente materiales como piedra y metal pero que sin duda no es apropiado para una obra de arte de primera categoría como la máscara de Tutankamón. 

La máscara debería haber sido llevada al laboratorio de conservación para analizar el daño, pero se decidió, "desde arriba", según las fuentes, subsanar la rotura inmediatamente para volver a exhibir la pieza, que es uno de los grandes atractivos del museo.
La máscara de Tutankamón, de hoja de oro y decorada con incrustaciones de vidrio coloreado de azul y piedras semipreciosas (los ojos, subrayados en lapislázuli, son de cuarzo y obsidiana), se exhibe en la sala principal de los tesoros del faraón, junto a los ataúdes dorados y las joyas y amuletos hallados en su momia. El bellísimo objeto mide 54 centímetros de altura y pesa 10,23 kilos. Representa al rey como Osiris portando el tocado nemes y coronado en la frente con las figuras de la cobra y el buitre de la realeza. En la parte posterior presenta uno de los pocos textos hallados en la tumba, una versión de un fragmento del Libro de los Muertos.
La revelación de esta extraordinaria obra de arte egipcio al abrir el tercer ataúd de Tutankamón, que era de oro macizo, fue uno de los grandes momentos del hallazgo de la tumba por Howard Carter. Una irregularidad en la mejilla izquierda de la máscara —que no está claro si fue hecha originalmente para Tutankamón— dio pábulo a supercherías de maldición al haber muerto Lord Carnarvon, patrocinador de la excavación de la tumba, a causa de una herida infectada en el mismo sitio. A ver si la maldición real va a ser elsuperglue.


FUENTE- El País.com