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miércoles, 28 de enero de 2015

EL MISTERIO DE BAALBEK

MISTERIOS DE LA HISTORIA:




El origen de Baalbek se remonta a dos asentamientos cananitas bajo el templo de Júpiter, de una antigüedad de hasta 4900 años. Baalbek significa según la etimología “señor de la Bekaa” relacionado con el santuario dedicado a Baal o Hadad, dios del sol, de la tempestad y de la fertilidad de la tierra. Flavio Josefo en el siglo I nos relata el paso de Alejandro Magno por Baalbek cuando marcha contra Damasco. 

 
BAALBEK


Surge la época helenística bajo el mando de la dinastía ptolemaica, y en el 198 a.c. bajo el dominio de los seléucidas se le dio a la ciudad un nombre diferente “Heliópolis” la ciudad del sol. Y de acuerdo a sus costumbres, se identificó a Baal con el dios del sol egipcio Ra, y el dios griego Helios. El templo griego se construyó en una gigantesca plataforma de 88 por 48 metros. Para su construcción enormes bloques. Los trilitones son los tres bloques más grandes y pesados construidos por el hombre. Forman parte de una plataforma de unos 700 metros de lado para soportar grandes pesos y presiones. Cada uno de estos bloques pesa unas 1200 toneladas y mide 25 metros de largo, 8 metros de ancho y cinco de alto. Las colocaron a ocho metros de altura sobre otras piedras que la soportan encajándolas tan precisa que no cabe ni una carta entre sus hendiduras. Fueron traídas desde una cantera situada a tres kilómetros, y hoy con las modernas grúas daría muchos problemas para colocarlas dónde están.  Se supone que se usaron calzadas, pero hoy en día no parece haber vestigios de la misma para transportar los bloques. En la cantera existe un gran monolito, que fue abandonado, de unas 2000 toneladas y 20 metros de largo. En la plataforma se observó que algunas partes presentan vitrificaciones y fundiciones por un enorme calor en los restos descubiertos de cuando esta formaba parte del templo sumerio en el lugar, lo que es un misterio. Sin embargo, los bloques enormes del trilitrón tienen una explicación, fueron usados como muros de contención contra la erosión reinante en la zona. Se puede observar que en los alrededores se va produciendo movimiento de tierra. Por eso se ven las enormes bloques en el lado de la pendiente para asentar la tierra bajo la plataforma para evitar el corrimiento progresivo de la tierra para no hacer peligrar construcción en un futuro. 


TRILITRÓN DE BAALBEK


Los romanos conquista el enclave en el 64 a.c. y la divinidad del santuario sería Júpiter. Se conservaron características de las anteriores divinidades, asumiendo la forma y el nombre de Júpiter Heliopolitano. El dios fue representado con rayos en las manos y entre dos toros, el animal de Baal. Los otros dioses del santuario fueron Baco y Venus.

El complejo religioso está compuesto de tres santuarios, el más pequeño por venus heliopolitano. Símbolo de la prosperidad. El más de grande el de Jupiter, en el centro hay dos altares con abrevaderos para diferentes rituales. El templo propiamente dicho se encuentra en el extremo noroccidental, donde está el templo romano mejor conservado del mundo el Baco heliopolitano. Le llamaron así por sus representaciones de adormideras y vides esculpidas en sus paredes. El vino y las drogas era usado para alcanzar un éxtasis religioso. Se tardaron dos siglos y medio para construir esta enorme obra. El podio de Júpiter está formado por grupo de megalitos, Las fases de construcción fueron a partir de tres canteras que contienen algunos megalitos

En el 15 a.c. el santuario forma parte de la Colonia Julia Augusta Feliz Beritus, la actual Beirut y reemprende la construcción del templo sobre la plataforma helenística: primero el templo del Júpiter, terminado en el 60 por Nerón. Bajo Trajano 98 – 117  se construye el gran patio romano. En Antonino Pio 138 – 161 el templo de Baco. Bajo la dinastía de los severos 211 – 217 se completan los trabajos del templo de Venus. Y el patio hexagonal del santuario fue rematado bajo Filipo 244 – 249.


REPRESENTACIÓN DEL SANTUARIO DE BAALBEK


Pero, ¿cómo se construyó el santuario de Baalbek? Los bloques se cortaban las cuatro caras y solo quedaba una porción enganchada a la roca madre y mediante una cuña se podía romper. Se puede ver los hoyos hechos con picos de metal que permitían la separación de los bloques. La parte inferior de algunos monolitos que no están acabados tienen hendiduras que se adentran en el monolito lo que sugiere que era tallado de esa forma para introducir por ella troncos, y una vez cuando el bloque estaba totalmente suelto, estaría apoyado totalmente en rodillos de madera. A partir de ese momento, ya estaría liberado para llevarlo a través de una calzada hasta el punto de entrega en el asentamiento del bloque. La piedra estaba envuelta por un entrelazado de cuerdas unidas a aparatos de tracción que tiraban una serie de hombres incluidos los cabestrantes y tornos hasta llegar al lugar apropiado. Los primeros marinos tenían que izar palos y velas en sus embarcaciones y fueron por ello, los inventores de los cabestrantes y las poleas. La polea reduce la fricción y el cabestrante es un eje vertical. Los marinos tuvieron la idea de aumentar el número de poleas, siendo una fija y las otras móviles. Lo que hoy en día se llama en la construcción polipasto. Cada vez que se añade una polea se duplica la fuerza. Al cambiar de marcha en una bicicleta se aumentan las revoluciones en la rueda al pedalear y resulta más fácil mover la bicicleta. Este invento apareció, probablemente, en el siglo VI a.c. en las civilizaciones griega o fenicia. Su aparición fue acogida por los pueblos porque permitía una mejor tracción, tanto en vertical como en horizontal.


PROBABLE SISTEMA DE DESPLAZAMIENTO DE LOS BLOQUES




Debido a las grandes proporciones de los engranajes aquellas máquinas solo se podían mover muy lentamente. Para hacerlas funcionar se necesitaban unos 500 hombres, por lo que como la mano de obra era abundante habría numerosos equipos de relevo. Así que no debieron ser gigantes ni extraterrestres los que construyeron los monumentos, es más, en el lugar hay numerosos vestigios del aparataje usado para su construcción. Se pueden ver en piedras los surcos y agujeros para colocarlos. En otros lugares se pueden ver los diferentes medios mecánicos empleados en la Grecia y Roma antigua para agarrar y mover los bloques. El más antiguo es el espaldón donde se podía hacer pasar una cuerda, pero esta técnica significaba que los espaldones debían ser eliminados para poder acabar el trabajo. Otro sistema consistía en una especie de pinzas de ajuste automático para agarrar la piedra. El problema de este sistema es que dejaba pequeños orificios en la superficie de las caras de los bloques. El tercer sistema, el más empleado, era una especie de pinza invertida incrustada en la piedra que al elevar el bloque se tensaba con el peso. La ventaja de este sistema es que el artilugio se podía retirar sin dejar marcas en la fachada. 


PERFECCIONANDO EL SISTEMA DE CABESTRANTE UN HOMBRE PUEDE IZAR CADA MÁS PESO
 
GRÚA ROMANA



Cada fase de la construcción debía ser diseñada meticulosamente. Las piedras se cortaban y se unían en el suelo siguiendo un plano dibujado previamente. Los arqueólogos han encontrado un esbozo de un plano grabado en el frontón del templo en la cara superior de uno de los bloques del trilitrón. Nos asombramos de algún detalle del esbozo al ver que el grado de inclinación de la cornisa, la subdivisión de la entabladura y la posición de los modillones, están esbozados a una escala exacta. Los diferentes bloques estaban marcados con números y letras que se usaban para el ensamblaje. Otros signos diferenciaban las diferentes zonas de trabajo del lugar. Los monolitos están situados, pero la obra dicta mucho de ser acabada. Todavía, había que esculpir la piedra. Al observar la profusión de motivos y la finura de su corte, está claro que fueron necesarios decenas de miles de golpes de cinceles y de amuelas para labrar la piedra y pulirla en la superficie y, finalmente, esculpir cada detalle. La decoración no fue terminada por completo.  Es probable, que el trabajo pagano en esta obra fue concluida con la llegada del cristianismo a la zona en el siglo IV. Un toque de color remataba la obra, ha sido borrado por el paso del tiempo y solo quedan unos restos. Pero, pensemos en el impacto visual que causaba al ver esa profusión de colores en el santuario, cuando llegaban la peregrinos. Los trabajadores dejaban un señal en la parte de la piedra o bloque que trabajaban para cuantificar su ardúa labor, y también, el orgullo de haber realizado un trabajo bien hecho como nos dice una inscripción: “Conmemoramos el trabajo hecho por el hijo del escultor Theoridis”. 


EL MONOLITO ABANDONADO EN BAALBEK PROBABLEMENTE POR PESO


Después llegaría el cristianismo y mediante el Edicto de Milán, el santuario iniciaría una lenta fase de decadencia, acelerada por los terremotos. Durante Constantino I 306 – 337 se decide construir una iglesia y constituir un obispado. Bajo Teodosio I 379 – 395 se arrasa el suelo del altar torre para erigir un gran patio para una basílica cristiana y transformar en iglesia el templo de Venus. Bajo Justiniano 527 – 561 se ordena llevar 8 columnas del templo de Júpiter para reubicarlas en la basílica de Santa Sofía en Estambul.

El santuario se transformó en una ciudadela fortificada bajo la conquista árabe en 637 y se construye una gran mezquita. La ciudad sería capital de provincia en el 972 tras pasar por las étapas de dominio omeya y abbasi. 

Es ocupada brevemente por los bizantinos en el 974 para volver el 1025 a los dominios de los mirdasinos, árabes. Pasaría luego a los selucidas en el 1075 para luego volver a ser conquistada por Saladino en 1175 y permanecer bajo dominio ayubi hasta el 1282 siendo conquistada por el sultán Al Mansur. Esta ciudad vería como los mongoles de Hulagu Khan se harían con ella en 1260 y luego en 1401 bajo Tamerlán. Después del 1516, Baalbek pasa formar parte del imperio turco.




 fuente_WIKIPEDIA







martes, 27 de enero de 2015

EL MAPA DE VINLAND

MISTERIOS DE LA HISTORIA:





El mapa de Vinland es un pergamino de 27,8 x 41 centímetros, que se dice que fue confeccionado en la primera mitad del siglo XV, supuestamente por un cartógrafo europeo a partir de informaciones recibidas de origen nórdico referente a gestas del héroe vikingo Eirik Thorvaldsson, el apodado “el rojo”, que fue descendiente de Leif Eiriksson, y que relatan que alcanzarían América zarpando de Groenlandia por el año 1000. Este mapa, de unos 50 años antes de la llegada de Colón a América, muestra perfiles costeros correspondientes a Terranova y la península del Labrador en Norteamérica. La bahía de Hudson está delimitada y muy cerca del conjunto se observa el perfil de Groenlandia. 



MAPA DE VINLAND DONDE APARECE LABRADOR, GROENLANDIA


Existe un inscripción en el propio pergamino que cuenta lo siguiente: “Por voluntad de Dios, después de un largo viaje desde la isla de Groenlandia al mediodía, hacia las tierras más distantes del mar occidental, navegando hacia el sur entre hielos, los compañeros Bjarni y Leif Eiriksson descubrieron una nueva tierra, muy fértil y que incluso tenía vides, por lo que llamaron a esta isla Vinlandia. Erick, ligado de la sede apostólica y del obispo de Groenlandia y sus regiones vecinas, llegó a esta tierra vasta y rica, en nombre de Dios Todopoderoso, en el último año de nuestro amado padre Pascal, permaneció largo tiempo tanto en verano como en invierno, y después regresó hacia el noreste rumbo a Groenlandia, donde se sometió con humilde obediencia a la voluntad de sus superiores.”.

Sabido es que el pergamino con el mapa de Vinland llegó a la universidad de Yale en el año 1965 y en el 12 de octubre Raleigh A. Skelton, responsable de mapas del Museo Británico, George D. Painter, responsable de los incunables del mismo, y Thomas E. Marston, conservador de manuscritos medievales de la Universidad de Yale, anu8nciaron que el mapa de Viland era el primer mapa de América diseñado por los nórdicos que la descubrieron. Pero los vikingos no sabían del sextante, ni la brújula, ni el astrolabio, instrumentos imprescindibles para poder realizar cartas náuticas. 

Sin embargo, la Universidad de Yale encargó un examen químico al profesor Walter Mccrone que el mapa había sido realizado con un pigmento sintetizado a partir del 1920. Se dice que el falsificador pudo ser el doctor Luka Zelic, fallecido el 1922, experto en derecho canónigo. El defendía en congresos internacionales católicos la idea de que vikingos católicos habían realizado misión evangelizadora por América antes de la llegada de Colón, y para demostrar su teoría, habría realizado este mapa falso. Yale tuvo que retirar de sus vitrinas el mapa en 1966 tras una conferencia que no sacó nada en claro sobre su validez histórica.

Más tarde. En 1987 Yale encargó al Departamento de Física de la Universidad de California que realizara un análisis no dañino basado en haces de protones para poder identificar los elementos que componían la tinta y se dedujo que las cantidades de titanio presentes en el mapa le conferían el carácter de ser una pieza auténtica del Medievo. De esta forma, la Universidad de Yale pudo volver a mostrar al público el mapa y tasarlo en una conferencia internacional sobre el tema en 1996 en 18 millones de euros.


LA PENÍNSULA LABRADOR EN SU PARTE ESTE PARECIDO RAZONABLE CON MAPA DE VINLAND


Para estudiar su datación lo más acertado era realizar una análisis mediante la concentración del isótopo C – 14, pero en esos años no se pudo hacer porque se hubiera necesitado sacrificar un trozo de pergamino todavía mayor del existente, y hasta que no se avanzó en el proceso de datación miniaturizada a partir de los 70. Aún así, no sería hasta el año 2002 cuando se llevó una fina tira de unos 28 miligramos del mapa al acelerador de partículas de la Universidad de Arizona. Una vez concluido el análisis, se hizo público que el mapa fue confeccionado en el año 1434 con un error de once años abajo o arriba. Aunque, esto no ha servido para certificar la autenticidad del mismo, la revista norteamericana Analytical Chemistry publicó en agosto de 2002, después del artículo de Radiocarbon, las posteriores pruebas químicas realizadas en los componentes de la tinta, los doctores Robin Clark y Catherine Brown trabajaron en la pieza original y le aplicaron un laser para saber de su estructura molecular. Surgieron líneas de colores que dan la huella digital de la muestra, y de la misma se destacaba el color amarillo que demostraba la existencia de amatase, la forma menos común de dióxido de titanio y que halló el doctor Walter McCrone tres décadas antes. El problema era que el amatase no se sintetizó hasta el año 1923, por lo que se volvía a la idea de que el mapa era del siglo XX. Qué conclusión se puede sacar de estos dos análisis. El pergamino puede ser verdadero y el dibujo falso, cualquier falsificador competente pudo haber obtenido pergamino viejo, y dibujar el mapa en él. 

En todo caso, si el mapa fue dibujado en el 1434, se dice que lo debió confeccionar un tal Claudius Clavius, un cartógrafo danés, pero lo nombres que aparecen en él son raros en la cultura escandinava, como el propio Vinland, y si sumamos que se creía que en aquellas fechas no se podía navegar por toda la costa de Groenlandia por tener hielos perpetuos en el norte, nos predispone para creer que el mapa no es verdadero.


LAS EXPLORACIONES VIKINGAS DEL ÁRTICO


Al sur de los grandes bancos de Terranova, la corriente del Golfo se divide. Una más ancha, otra más fina. La primera lleva a barcos hasta las Azores, Canarias y isla de Cabo Verde, la segunda, la corriente de Irminger, va hacia el este directamente al sur de Islandia, pero antes de llegar hasta allá rodea la isla de Groenlandia. Pero en aquellos tiempos se podía haber circunnavegado Groenlandia? Hoy en día es imposible ni siquiera usando un rompehielos nuclear se puede partir la gruesa capa de hielo, pero existen evidencias de que en la pirmera mitad del siglo XV esto era diferente. 


MAPA DE PIZZIGANO 1424 REPRESENTA UN GRUPO DE ISLAS DEL ATLÁNTICO OCCIDENTAL; SAYA, SATANAZES, ANTILIA E YMANA DEL CARIBE.


Según nos cuenta los relatos de una boda de una tal Sigrid Bjornsdottir, en 1408, conservados en los archivos nacionales de Oslo, se describe Groenlandia. En él relato, Sigrid era una viuda; su padre y hermanas fallecieron, y heredó las tierras de la familia, convirtiéndose en la terrateniente más rica de Groenlandia. Su segundo matrimonio dio origen a diversas transacciones de propiedades, con lo que se puede estimar la cantidad de ganado que poseía en sus granjas hasta que abandonó Groenlandia en 1419. Parece ser que tenía bastantes cabezas de ganado ovino y vacuno pastando en los exuberantes pastizales de Groenlandia, en una zona que ahora es estéril y cubierta por hielo. Hoy en día, se puede contemplar la iglesia en la que cuál se casó Sigrid alzándose aislada sobre un sombrío fiordo. Las excavaciones realizadas en las casas donde vivieron demuestran que el clima en Groenlandia era más cálido, hasta que allá por el 1450 comenzó un período glacial en la zona. La evidencia se proporciona en el cambio de tipo de moscas halladas en la excavación. Las que habitan en lugares cálidos desaparecen, dando paso a otras adaptadas a vivir en lugares más fríos que alimentan de la carne de cadáveres en descomposición. También se halló un perro de caza noruego con la garganta seccionada que puede demostrar la desesperación de una familia ante un brusco cambio de tiempo donde no hallaban nada para cazar y sacrificando una herramienta de caza como el perro encontraban un mínimo de consuelo a su hambre. 

Ese mini período glacial que se originó en el 1450 y que está acabando en la actualidad, se debió en parte al cambio en el eje de la Tierra. Si se analizan noticias marítimas y la estrella guía que aparece en el libro chino Wu Pei Chi de 1422, en aquellas fechas el ecuador se hallaba a 3º 40´N, por lo que se habría producido el correspondiente desplazamiento al norte de los límites máximos y mínimo del norte como en el sur. Por lo que se puede sostener que Groenlandia en esos tiempos era circunnavegable debido a que el máximo del hielo polar se hallaba más al norte de la posición actual. Groenlandia en aquellas fechas habría poseído un clima más cálido. Habría estado cubierta de una tierra de verdes prados, donde el ganado pastaba libre desde mayo hasta el 15 de septiembre. Con ríos llenos de salmones, y las costas, rebosantes de morsas.

Existe una carta escrita en 1448 por el Papa Nicolás V a los obispos de Skálholt y Holar, en Islandia, para preparar el nombramiento de un nuevo obispo para Groenlandia que dice: “hace treinta años los bárbaros vinieron de la cercana costa los paganos, y atacaron a los habitantes de Groenlandia con crueldad, y así devastaron la madre patria y los sagrados recintos con el fuego y la espada, de modo que no quedaron más de nueve iglesias parroquiales… Se llevaron a los miserables habitantes de ambos sexos… después la mayoría de ellos han regresado de la cautividad a sus propias casas”. En otras cartas se refiere a los paganos como los esquimales que vivían en el Ártico canadiense. El lugar que los bárbaros devastaron fue la población de Hvalsey. Pero quiénes eran estos bárbaros, no eran los paganos, no eran los indios que usaban arcos y flechas, no eran los cristianos escandinavos, que se conocía como bárbaro a los mongoles. La única forma de alcanzar una población a espada y fuego, es a través de barcos en un primer término, barcos con cañones “fuego”. Si esto es así, el mapa de Vinland debe mostrar donde está mejor explorada la costa, y por tanto, los lugares donde hallar evidencias de asentamientos, restos de naufragios u objetos provenientes de estos bárbaros.

Y así ha sido, dos exploradores del ártico, Peter Schlederman y Farley Mowat, han estudiado las aldeas de las casas de piedra en la península de Bache, en la isla de Ellesmare, en el oeste de Groenlandia. Existen 25 casas y número similar de torres de aviso, y algunas casas son grandes, de 45 metros de largo y cinco de ancho. La sillería está muy bien construida y no se puede atribuir a la cultura esquimal. Las torres de aviso de piedra, parecen pequeños faros. Las casas no poseen tejados. Los nórdicos techaban sus casas con limo, pero no hay constancia de este limo en ningún asentamiento de la península de Bache. Todo el conjunto pudo albergar 3000 habitantes, fuera de las casas construyeron filas de chimeneas, ciento cuarenta dos, separadas entre sí por un muro de piedra. 

Esa tierra de Bache es rica en morsas. Hay piedras para construir. Y si unos barcos varados por la razón que fuera y no se pudiesen servir para navegar, que uso se le podría dar? Los marinos de estos barcos habrían construido casas, y tal vez, habrían aprovechado la madera de los barcos para hacer los tejados. Sin embargo, las chimeneas al estar fuera de las casas habrán tenido otra función. ¿Para hervir grasa de morsa? Para fabricar brea con la que calafatear los tejados de las casas como para proporcionar aceite para calentarse y para alumbrarse en el invierno. O para quitarle la sal al agua del mar o para fundir el hielo para conseguir agua potable, y también para fundir el cobre que había en aquellas tierras. Tantas chimeneas dan para eso. 


SUPUESTO MAPA CHINO MEDIEVAL


Pero quién poseía barcos que llegaran hasta allí y que no fuera europeo. Sin duda alguna, en aquellos tiempos, los chinos. En concreto, estos barcos de los que hablamos serían los juncos chinos, unos se quedaron en la península de Bache algún tiempo pero algunos otros, o al menos uno de esos debieron haber partido para circunnavegar Groenlandia, ya que las costas septentrional y oriental aparecen en el mapa de Vinland. Las costas sudoccidental y sudoriental las podemos ver perfiladas con gran precisión y con sus latitudes correctas, mientras que el perfil de la costa noroccidental muestra una protuberancia en el área que va desde el Cabo York, hasta Petermann Bjerg y la tierra de Peary. La única explicación a esta protuberancia en el mapa de Vinland es hielo que penetra en el mar procedente de los enormes glaciares de la tierra de Mylius Erichsen y la tierra de Kronprinz Christian.

Después las corrientes y vientos llevarían a la flota china hasta Islandia. Cristóbal Colón nos dice: “En el mes de febrero de 1477, navegué cien leguas más allá de la isla de Thule (Islandia), cuya parte meridional se halla a una latitud de 73º N… y en la época en la que estuve allí el mar no estaba helado, sino que había vastas mareas, tan grandes que subían y bajaban hasta veintiséis brazas dos veces al día”. Colón resumió su viaje escribiendo en los márgenes de un libro del Papa Pio II “historia rerum ubrique gestarum” lo siguiente: “hasta aquí han llegado hombres de Catay, en oriente”.

Es posible incluso que los chinos llegasen al polo norte ya que cuando doblaron el cabo norte de Groenlandia estaban a solo 180 millas al sur del Polo Norte, en 1422, a 90º de altitud, se halla bastante más al sur a donde está hoy en día. Eso representaba unos dos días de navegación. La corriente del golfo llega hasta esa zona muy débilmente, partiendo a partir del cabo Norte de Groenlandia y en los meses de julio y agosto el agua está libre de hielo. Además, el profesor Needham, experto en la China Ming, dice que existen más de 20 documentos chinos que afirman que estos llegaron al polo norte.

Existe otro mapa, del 1507, el de Waldseemüller, donde se muestra la costa septentrional de Siberia desde el mar Blanco, en el oeste, hasta la península de los Chukchi y el estrecho de Bering, en el este. Se muestra la costa, los ríos, y las islas. Las primeras cartografías rusas de Siberia se harían dos siglos más tarde. 


EN EL MAPA DE 1507 APARECE LAS COSTAS ÁRTICAS


Por tanto, el mapa de Vinland y este otro mapa han debido beber de las fuentes originales de cartografía confeccionada por los expertos de la flota china de Zhou Wen, en este caso, regresando a China a través del Ártico. Se puede concluir, pues, que el mapa de Vinland que guarda la Universidad de Yale, puede ser auténtico, o al menos copia de un auténtico. Y los nombres impropios de la cultura escandinava que aparecen en él pueden ser nombres inventados por el cartógrafo danés al no poder transcribir los probables nombres chinos de la cartografía original. Pero desde donde pudo surgir esa cartografía original en Europa proveniente de China. Portugal y Turquía pero eso es otra historia.


fuente_GAVIN MENZIES


lunes, 26 de enero de 2015

ENCONTRADA LA TUMBA DE CERVANTES.

NOTICIAS:




RESTOS DEL FÉRETRO
Un ataúd con las iniciales M.C. correspondientes a las del Miguel de Cervantes, que contenía restos de huesos en su interior, fue hallado este sábado en la cripta de las Trinitarias, convento donde desde el pasado mes de abril se buscan los restos del escritor universal, extraviados intramuros del cenobio femenino, hace cuatro siglos. Las iniciales están formadas con numerosas tachuelas de una pulgada de extensión cada una.



El hallazgo del ataúd se produjo al mediodía del sábado, según fuentes de la investigación, que mantuvieron un intenso hermetismo ante las dudas que aún albergaban entonces. Sin embargo, todo indicaba este domingo que el féretro, muy carcomido por la humedad y los xilófagos salvo en su cabecera, donde se encuentran insertas las iniciales —que presentan signos de oxidación de color verdoso— albergó el cadáver del Príncipe de las Letras, allí enterrado el 23 de abril de 1616.
El equipo investigador que realiza la indagación, y que capitanea en esta fase el médico forense Francisco Exeberria, no se atreve todavía a asegurar de manera incontestable que los restos óseos hallados dentro del féretro pertenezcan a Cervantes.
En un primer momento, al introducir un estilete rematado por una microcámara en el interior de una de las sepulturas cuya erosión permitió eludir su perforación previa, se detectó dentro de ella la presencia de material osteológico. Estos restos no presentaban lo que los forenses denominan posición primaria, es decir, exentos e individualizados, sino que los huesos se encontraron mezclados con otros, casi con plena certeza infantiles, que se hallaban a los pies del ataúd y que fueron extraídos al principio de la operación, antes de descubrir la cabecera del ataúd con las letras iniciales.


En un primer momento, la euforia se adueñó de los investigadores —más de una decena de ellos se hallaba en el interior del la cripta Trinitaria, situada a 4,80 metros bajo la cota del suelo de la iglesia del convento, donde en la mañana del sábado se había autorizado por primera vez en nueve meses la entrada de periodistas gráficos y literarios a la cripta.

En un primer momento, la euforia se adueñó de los investigadores —más de una decena de ellos se hallaba en el interior del la cripta Trinitaria, situada a 4,80 metros bajo la cota del suelo de la iglesia del convento, donde en la mañana del sábado se había autorizado por primera vez en nueve meses la entrada de periodistas gráficos y literarios a la cripta.




En un momento determinado, muchos de los investigadores se congregaron en torno a una de las sepulturas halladas en el suelo de barro, cercadas por un perímetro de ladrillos cocidos colocados de canto. Aquel desplazamiento permitió sospechar que se trataba de un hallazgo relevante, si bien se dijo entonces que tan solo se trataba de unos huesos de un párvulo, como se denominaba en el siglo XVII a los niños bautizados menores de siete años.
Los trabajos de arqueología y de medicina forense se enfrentan ahora al examen detallado de los restos hallados dentro del féretro signado por las iniciales M y C. Su primera tarea consistirá en segregar los huesos infantiles de los procedentes de osamentas adultas. Luego, una vez aislados los de los adultos, discriminarán los femeninos y los masculinos, ya que acostumbran presentar importantes diferencias anatómicas, como los arcos superciliares en los cráneos masculinos, que no existen en los de las mujeres. Más adelante, una vez seleccionados los restos óseos masculinos, se procederá a descubrir si presentan algunas de las lesiones que caracterizaron la osamenta de Cervantes. En aquella, pueden quedar marcas de la atrofia ósea en los huesos del metacarpo de la mano izquierda y los impactos de pelotas de arcabuz en el esternón, procedentes de las heridas sufridas por Cervantes en la batalla de Lepanto. Empero, el esternón, por ser parcialmente cartilaginoso, puede presentar más dificultades para la posterior identificación. Hay dos datos anatómicos más que pueden guiar a los forenses y arqueólogos, tras la detección inicial del georradarista Luis Avial y su equipo dentro de la sepultura. Además de la edad, de 68 años, a la que murió Cervantes, sus restos habrán de presentar la dentatura plenamente desdentada -conservaba al morir solo seis piezas- y una artrosis deformaba, combándola, su columna vertebral.
Hay además otros indicadores que ya están siendo estudiados por los investigadores: los restos textiles del sudario franciscano con el que fue presumiblemente enterrado -se unió a la venerable Orden Tercera tiempo antes de su muerte- y la propia madera del ataúd, pues puede datarse su cronología mediante distintos procedimientos analíticos.

FUENTE- El País.com

domingo, 25 de enero de 2015

ENCONTRADA UNA NUEVA CUEVA EN GIPUZKOA DE 18.000 DE ANTIGÜEDAD.

NOTICIAS:


RESTOS DE UNA DE LAS PINTURAS DE LA CUEVA

Un hallazgo fortuito ha alumbrado la existencia de varias pinturas rupestres, de al menos 18.000 años de antigüedad, en la pequeña cueva de Danbolinzulo, en Zestoa (Gipuzkoa). La cavidad, en la que en 1980 se encontraron restos cerámicos de la Edad del Bronce, alberga un panel en el que, según los especialistas, se reconocen de forma "evidente" cinco figuras animales, ciervos y cabras, y entre otras tres y cinco que "presentan unas condiciones de reconocimiento deficientes".
Un grupo de miembros de la asociación Antxieta Jakintza localizó las pinturas el pasado mes de diciembre durante una revisión de la gruta. Entre ellos, se encontraba Javier Maíz, quien junto a Marcos García, especialista en Prehistoria de la Universidad del País Vasco (UPV), ha explicado esta mañana en San Sebastián las características de las pinturas. Han estado acompañados por representantes de la Diputación Foral de Gipuzkoa y del Gobierno vasco.
Tras el hallazgo, expertos de la UPV y de la Fundación Ikerbasque analizaron las pinturas. "No existe ni un solo hilo para poder dudar de su autenticidad", ha detallado García. El especialista ha precisado, que si bien hace falta un mayor estudio de las pinturas, ya que el conocimiento y primer análisis de las mismas es fruto de una sola visita, su datación se sitúa entre los 18.000 años y los 33.000.
Los expertos han llegado a esta conclusión por una serie de factores, entre ellos, el proceso de degradación de las pinturas, el recubrimiento de las figuras por depósitos y el trazado realizado en color rojo (óxido de hierro), únicamente del contorno animal, alargado, muy desproporcionado y sin detalles anatómicos. En algunas de las pinturas se reconoce un trazado punteado, hecho o bien con un dedo o con un tampón, y sólo una de las figuras presenta su interior relleno de rojo en tinta plana.
Las pinturas halladas en Danbolinzulo, cuyo cierre decretó la Diputación de Gipuzkoa en cuanto se tuvo conocimiento de su existencia, guardan similitudes con otras de la cornisa Cantábrica. García ha detallado que los trazados simples en color rojo, la presencia de rellenos y la ausencia de representación de animales de clima frío también se suceden en cuevas como las de Arenaza, en Bizkaia, Covalanas, en Cantabria o Tito Bustillo, en Asturias. El experto además ha apuntado que las 60 cuevas paleolíticas con arte rupestre halladas en Cantabria y las otras tantas que alberga Asturias, contrastaban hasta ahora con las 11 contabilizadas en Euskadi.
"Su estudio abrirá nuevas prospectivas al conocimiento de este tipo de figuras, aportando información clave relativa a la cronología de las primeras fases del primer arte de la Humanidad", ha destacado García. El experto ha señalado también que ahora habrá que determinar la "sincronía o la diacronía" de las pinturas de Zestoa, es decir, si fueron o no pintadas a la vez.


FUENTE-El País.Com

sábado, 24 de enero de 2015

CHAPLIN Y LA CAZA DE BRUJAS

CURIOSIDADES:



Tras la segunda guerra mundial, una buena parte de los políticos de los Estados Unidos inició lo que se denominó "la caza de brujas" contra actividades comunistas. Las principales víctimas fueron los representantes y figuras destacadas de la intelectualidad norteamericana. Siendo su máximo apogeo en los mandatos de Truman y de Eisenhower. En concreto, el comportamiento del senador Joseph Mccarthy, presidente del Comité de Actividades Anti norteamericanas, fue el eje de esa política.

 En Hollywood di una proyección privada para mis amigos. Al terminar Thomas Mann, Lion Feuchtwanger y otros cuantos se pusieron de pie y aplaudieron durante más de un minuto. Con entera confianza marché a Nueva York. Pero a mi llegada fui atacado inmediatamente por el Daily News: “Chaplin está en la ciudad para el estreno de su película. Después de sus hazañas como compañero de viaje, le desafío a que dé la cara en una conferencia de prensa, pues estaré allí para hacerle una o dos preguntas embarazosas”.


MCCARTHY FUE EL LÍDER CONTRA LOS INTELECTUALES AMERICANOS PROVOCANDO LA ANULACIÓN DE MUCHAS DE SUS CARRERAS POR SUPUESTAS ACTIVIDADES Y PENSAMIENTO ANTI NORTEAMERICANOS


El servicio de publicidad de la United Artits deliberó sobre si era aconsejable o no que celebrase una entrevista con la prensa americana. YO estaba indignado porque había ya recibido a la prensa extranjera la mañana anterior, dispensándose una cogida calurosa y entusiasta. Además, no tenia porqué estar intimidado.

A la mañana siguiente reservamos una gran salón en el hotel y recibí a la prensa americana. Después de que hubieron servido unos cocktails, hice mi aparición, pero olí algo malo. Hablé desde detrás de una mesita, y desplegando toda la capacidad de seducción que me era posible, dije: “¿Cómo están ustedes, señoras y caballeros? Estoy aquí para informarles de todo lo que les pueda interesar en relación con mi película y con mis planes futuros.”. Permanecieron callados. “No hablen todos a la vez”. Dije, sonriendo. 

Por fin, una periodista que estaba sentada casi enfrente dijo: “¿Es usted comunista?”. “NO”. Contesté rotundamente. “La siguiente pregunta por favor”. Entonces una voz empezó a murmurar algo. Creí que sería mi amigo del Daily News, pero este brillaba por su ausencia. El que hablaba era u n sujeto con aspecto desaseado, que tenía el gabán puesto y que se inclinaba sobre un manuscrito, del que estaba leyendo algo.

“Perdone”, le dije. “Tendrá que volver a leerlo; no comprendo una palabra de lo que está usted diciendo”. Empezó: “Nosotros, los ex combatientes católicos de la guerra…”. Le interrumpí: “No estoy aquí para contestar a ex combatientes católicos de la guerra; esta es una reunión de prensa”. 

“¿Por qué no se ha hecho usted ciudadano americano?” Dijo otra voz. “No veo ninguna razón para cambiar mi nacionalidad. Me considero un ciudadano del mundo”, contesté. Se produjo un gran revuelo. Dos o tres personas querían hablar a la vez. Sin embargo, una voz dominó a las demás: “Pero usted gana su dinero en América”. “Bueno”, dije sonriendo, “si coloca usted las cosas sobre base económica, iremos directamente a los hechos. Mis negocios son internacionales; el setenta por ciento de mis ingresos lo gano en el extranjero, y los Estados Unidos los gravan con un ciento por ciento de impuestos; de modo que, como ve, soy un invitado que paga muy bien”. Nuevamente el de la Legión católica arremetió con voz aguda: “Gane usted su dinero aquí o no, nosotros, los que desembarcamos en las playas de Francia, sentimos que no sea usted ciudadano de esta nación”.
“No es usted el único hombre que desembarcó en esas playas”, le dije, “mis dos hijos estuvieron también allí, en el ejército de Patton, firmes en primera línea, y no van alardeando ni explotando el hecho, como está usted haciendo”. 

“¿Conoce usted a Hanns Eisler?, dijo otro reportero. “Si, es un buen amigo mío; un gran músico”. “¿sabe usted que es comunista?”. “No me importa lo que sea; mi amistad no se basa en la política”. “Sin embargo, parece que le gustan a usted los comunistas”. Dijo otro.

“Nadie tiene por qué decirme lo que me gusta o me disgusta. Todavía no hemos llegado a tanto”. Luego una voz dijo en medio del bullicio: “¿Qué impresión se siente siendo un artista que ha enriquecido con tanta felicidad y comprensión al mundo de la gente humilde y es escarnecido por el odio y desprecio de los llamados de la prensa americana?” Estaba tan poco preparado a cualquier expresión de simpatía, que contesté bruscamente: “Lo siento, no le he seguido; tendrá usted que repetir la pregunta”. Mi encargado de publicidad me dio con el codo, murmurando a mí oído: “este tipo está de tu parte; te ha dicho una cosa muy amable”. Era Jim Agee, el poeta y novelista americano, que estaba trabajando por entonces como escritor y crítico literario para la revista Time. Me sentí confundido y depuse mi actitud de alerta.

“Lo siento”, dije; “no le he oído. ¿Tendría usted la amabilidad de repetirlo?”. “No sé si podré”, dijo, algo embarazado; luego repitió aproximadamente las mismas palabras. No se me ocurrió ninguna contestación; de modo que moví la cabeza y dije: “Sin comentario…; pero gracias”.

Después de aquello no me encontraba bien. Sus amables palabras me dejaron sin ninguna capacidad de lucha. “Lo siento, señoras y caballeros”, dije. “Pensé que esta conferencia iba a ser una entrevista para hablar de mi película; en lugar de ello, se ha convertido en una discusión política. Así que no tengo nada más que decir”.


MARCHA DE ACTORES HACIA WASHINGTON EN PROTESTA CONTRA LA POLÍTICA DEL COMITÉ CONTRA ACTIVIDADES ANTI AMERICANAS


Después de la entrevista sentí dolido el corazón, porque ya no tenía duda de que me enfrentaba con una violenta hostilidad. No podía creerlo aún del todo. Había recibido una extraordinaria correspondencia felicitándome por el “gran dictador”, que produjo más dinero que ninguna de las otras películas que había hecho, ni antes de la película había tenido que sufrir una tan considerable publicidad adversa. Además, confiaba mucho en el éxito de Monsieur Verdoux, y el personal de la United Artists tenía la misma impresión.

Mary Pickford telefoneó para decir que le gustaría ir con Oona y conmigo al estreno; así que la invitamos a cenar con nosotros en el restaurante 21. Mary llegó muy tarde. Dijo que se había entretenido en un coktail y que le resultó difícil poderse escapar.

Cuando llegamos al cine había un gran gentío congregado fuera. Mientras nos abrimos paso por el vestíbulo vimos un hombre que estaba fuera. Mientras nos abrimos paso por el vestíbulo vimos un hombre que estaba retransmitiendo por radio: “Y ahora acaban de llegar Charlie Chaplin y su esposa. ¡Ah! Y con ellos, como invitada, esa maravillosa actriz de los días del cine mudo que sigue siendo “la novia de América”: Miss Mary Pickford. Mary, ¿querría decir algunas palabras sobre este maravilloso estreno?”.

El vestíbulo estaba abarrotado, y Mary se abrió paso hacia el micrófono, llevándome todavía cogido de la mano. “Y ahora, señoras y caballeros, aquí está miss Mary Pickford…”. En medio de los empujones y apreturas, Mary dijo: “hace dos mil años nació Cristo, y esta noche…”. NO dijo nada más, pues teniéndome todavía cogido de la mano, fue apartada de un tirón del micrófono por un repentino empujón de la multitud. Muchas veces me he preguntado que iba a decir a continuación.

Aquella noche reinaba en el teatro un ambiente inquietante y se tenía la impresión del que el público había acudido para demostrar algo. Desde el momento en que empezó la película, en lugar de la anhelante impaciencia y el alborozo que habían saludado en otros tiempos mis películas, hubo algunos aplausos nerviosos mezclados con silbidos. Me avergüenza tener que admitirlo, pero aquellos pocos silbidos me hirieron más que toda la hostilidad de la prensa.

A medida que la película iba pasando empecé a sentirme preocupado; las risas sonaban, si, pero divididas. No eran las risas de antes, de “la quimera del oro”, “de luces de la ciudad” o de “armas al hombro”. Era una risa desafiadora contra los elementos que silbaban. Mi corazón empezó a latir aceleradamente. NO pude permanecer sentado por más tiempo en mi butaca. Susurré al oído de Oona: “voy a salir al vestíbulo; no puedo soportarlo”. Me apretó la mano. Mi manoseado programa, que había retorcido hasta dejarlo destrozado, me quemaba la palma de la mano de forma que lotíre debajo de mi asiento. Me adentré por el pasillo y salí al vestíbulo. Por un lado, quería quedarme para oir las risas, y por otro, deseaba evadirme de todo. Luego subí al anfiteatro para ver como marchaban allí las cosas. Un hombre que estaba riendo más que el resto; sin duda, algún amigo, pero era una risa convulsiva y nerviosa, como si tuviera que demostrar algo. Lo mismo sucedía en el paraíso que en el anfiteatro.

Durante dos horas estuve dando paseos por el vestíbulo, en la calle, alrededor del cine; luego volví a ver la película. Me pareció que duraba una eternidad. Por último, terminó. Earl Wilson, el columnista, un tipo muy honrado, fue una de las primeras personas con las que me encontré en el vestíbulo.

“A mí me ha gustado”, dijo, recalcando el a mi. Luego vino Arthur Kelly, mi representante: “claro es que no nos va a producir doce millones, ni mucho menos”. Me dijo. “Bueno, me conformaré con la mitad”. Le contesté bromeado. Después dimos una cena para unos ciento cincuenta personas; pocos eran viejos amigos. Aquella noche las opiniones estaban dividas, y a pesar del champagne, fue deprimente. Oona se fue a casa para acostarse, pero yo me quedé medio hora más.

Bayard Swope, un hombre al que yo estimaba, estaba discutiendo con mi amigo Don Stewart sobre la película. A Swope le parecía detestable. Aquella noche solo unas personas me felicitaron. Don Stewart, un poco bebido, como yo, dijo: “Charlie, todos son un hatajo de bastardos, intentando hacer política con tu película; pero es formidable y al público le gusta. Por entonces no me importaba lo que pensase nadie. No tenía ya fuerzas. Don Stewart me acompañó al hotel. Oona estaba ya dormida cuando llegamos.

“¿Qué piso es el tuyo? Me preguntó Don. “El 17”. “¿Jesús!¿Te das cuenta qué habitación es esta? ¡pues la habitación en la que un chico se puso de pie sobre el borde de la ventana y pasó en ella doce horas antes de tirarse y matarse¿”. Estas noticias eran el clima adecuado para aquella noche. Sin embargo, creo que Monseur Verdoux es la película más inteligente y más brillante de las que he hecho hasta ahora.

Ante mi sorpresa, Monseieur Verdoux estuvo en cartel en Nueva York durante seis semanas y nos produjo buenos beneficios. Pero de repente se vino abajo. Cuando le pregunté a Grad Seers, de la United Artists, sobre este fenómeno, me dijo: “Cualquier película que haga usted será un gran negocio durante las tres o cuatro primeras semanas, porque tiene usted de su parte a sus antiguos admiradores. Pero después acude el público en general, y teniendo en cuenta que la prensa le ha amartillado a usted continuamente durante más de diez años, esto ha de tener forzosamente su efecto; por esto han disminuido las taquillas.

“Pero la masa de público, en general, tiene sentido del humor, creo yo”. Dije. “¡Mire!”, me enseñó el Daily News y los periódicos de la cadena de Hearst. “Y así ocurre en todo el país”. En uno de aquellos diarios se publicaba una fotografía de la Legión Católica dee Nueva Jersey desfilando por delante del cine de ese Estado en donde se proyectaba Monsieur Verdoux. Llevaban pancartas en las que se leía: “Chaplin es un compañero de viaje”, es decir un comunista. “Echemos a patadas del país al forastero”, “Chaplin está siendo un invitado de pago durante demasiado tiempo”, “Chaplin, el ingrato y el simpatizante comunista”, “Chaplin, a Rusia…”.


LA CAZA DE BRUJAS


Cuando Candilejas estuvo terminada sentía yo menos preocupaciones respecto a su éxito de la que había tenido con ninguna otra de mis anteriores películas. Organizamos una proyección privada para nuestros amigos y todos quedaron entusiasmados. Así, pues, empezamos a pensar en marcharnos a Europa, pues Oona estaba deseosa de mandar allí a los niños al colegio, lejos de toda influencia hollywoodense. Tres meses antes había yo presentaod una solicitud para que me concedieran permiso para volver a entrar, pero no había recibido ninguna contestación. Sin embargo, seguí arreglando mis asuntos, preparándome para la marcha. Declaré mis impuestos y dejé su pago en regla. Pero cuando la Oficina de Contribuciones se enteró de que me disponía  marchar a Europa, descubrió que les debía más dine3ro aún. Y ahora inventaron una suma de seis cifras, exigiendo que pagase dos millones de dólares, una cantidad diez veces mayor de la que me había exigido. Mi instinto me dijo que no pagase nada y que insistiese en el caso se viese inmediatamente ante los Tribunales. Esto hizo que llegásemos rápidamente a un acuerdo por una suma muy razonable.

Ahora que ya no podían exigirme nada más, solicité de nuevo un permiso para volver a entrar, y esperé varias semanas, aunque sin obtener contestación. Así es que envié una carta a Washington comunicándoles que aunque no quisieran concederme aquel permiso, tenía la intención de marcharme.

Una semana después recibí una llamada telefónica del Departamento de Inmigración para decirme que desearían formularme algunas preguntas. ¿Podían venir a mi casa?. “Desde luego”, contesté.

Vinieron tres hombres y una mujer; la mujer tenía una máquina estenográfica. Los otros llevaban unas cajitas cuadradas que contenían, indudablemente, magnetófonos. El principal interrogador era un individuo alto y delgado, de unos cuarenta años, apuesto y astuto. Me di cuenta de que eran cuatro contra uno, y que debí haber hecho que estuviera presente mi abogado, aunque no tenía nada que ocultar.

Les conduje a la baranda y la mujer llevó su máquina estenográfica y la colocó sobre una mesita. Los otros se sentaron en un diván, con los magnetófonos delante El interrogador sacó un dossier de unos treinta centímetros de alto, que depositó cuidadosamente en la mesa que tenía junto a él. Me senté enfrente. Luego empezó a hojear su dossier, hoja por hoja.

“¿Es Charlie Chaplin su verdadero nombre?”, “Si”, “Algunas personas dice que su nombre es… (aquí se mencionó un nombre de evidente sonido extranjero) y que usted es originario de Galitzia”., “No. Mi nombre es Charles Chaplin, como mi padre, y nací en Londres, Inglaterra”. , “¿dice usted que no ha sido nunca comunista?”, “Nunca. No he formado parte jamás de una organización política en mi vida”. “Usted pronunció un discurso en el que dijo “camaradas”. ¿Quería usted dar a entender con eso?”. “Exactamente eso. Busqué la palabra en el diccionario. Los comunistas no tiene la exclusiva de esa palabra”. Continuó con preguntas por el estilo; luego, de repente, inquirió: “¿Ha cometido alguna vez adulterio?, “Óigame”. Le contesté, “si está usted buscando una argucia para echarme del país, dígamelo y arreglaré mis asuntos de acuerdo con ello, porque no deseo permanecer en ninguna parte donde se me considere persona non grata”.

“¡Oh, no!, me dijo, “es una pregunta que se hace al tramitar todos los permisos para una nueva entrada”. “¿Cuál es la definición de adulterio?” Pregunté. Los dos la buscamos en el diccionario. “Significa fornicación con la esposa de otro hombre”, me dijo. Reflexioné un momento. “No, que yo sepa”. Dije. “Si este país fuese invadido, ¿lucharía por defenderlo?”. “Con toda seguridad. Quiero a esta nación; aquí tengo mi hogar y aquí he vivido durante cuarenta años”. Contesté. “Pero usted no se ha hecho ciudadano americano”. “No hay ninguna ley contra eso. Sin embargo, pago mis impuestos”. “Pero, ¿por qué sigue las consignas del partido?”, “Si usted me dice lo uqe son esas consignas y de qué partido, podré contestarle si las sigo o no”. Hubo a continuación una pausa, que rompí diciendo: “¿Sabe usted cómo me he visto metido en este lio?” Denegó con la cabeza. “Por hacerle un favor a su gobierno”. Alzó las cejas en señal de protesta. 

“Su embajador en Rusia, míster Joseph Davies, iba a hablar en San Francisco a favor de la ayuda a la guerra rusa, pero a última hora sufrió un ataque de laringitis, y un alto representante de su gobierno me pidió que hablase en su lugar, y desde entonces me han estado dando golpes en los nidillos”. 

Me estuvieron interrogando durante tres horas. Una semana después volvieron a telefonear para preguntarme si quería ir a la Oficina de Inmigración. Mi abogado insistió en acompañarme, “por si quieren hacerle más preguntas”. Dijo. Cuando llegamos no podía haber sido acogido con mayor cordialidad. El jefe del Departamento de Inmigración, un hombre amable, de mediana edad, me dijo en un tono casi consolador: “Siento que le hayamos entretenido, míster Chaplin.  Pero ahora que tenemos ya establecido un anejo del Departamento de Inmigración en Los Ángeles, actuaremos con más rapidez, sin que las solicitudes tengan que ir y venir de Washington. Solo queda por hacer una pregunta, míster Chaplin ¿cuánto tiempo estará usted fuera?

“No más de seis meses”. Le contesté. “Sólo vamos a pasar unas vacaciones”. “En otro caso, si va a estar fuera más tiempo, deberá pedir una prórroga”. Dejó un documento sobre la mesa y luego salió de la habitación. Mi abogado lo examinó rápidamente. “¡Esto es!”, me dijo. “¡Es el permiso!”. El hombre volvió con una pluma: “¿Tendría la bondad de firmar aquí, míster Chaplin? Y claro es que tendrá que arreglar sus documentos de embarque”. Después de haber firmado, me palmeó afectuosamente en la espalda: “Aquí está su permiso. Espero que tenga unas felices vacaciones. Charlie, ¡y regrese pronto a casa!”.

Era sábado e íbamos a partir el domingo, por la mañana, en el tren de Nueva York. Quería yo que Oona tuviera acceso a mi caja fuerte en caso de que me sucediese algo, pues contenía la mayor parte de mi fortuna. Pero Oona seguía demorando la firma de los documentos en el Banco. Y ahora era nuestro último día de estancia en Los Angeles, y los Bancos estarán cerrados al cabo de diez minutos.

“Nos quedan exactamente diez minutos para ir; así que tenemos que darnos prisa”. Dije. Para esta clase de cuestiones, Oona es un poco dejada. Y me dijo: “¿No podríamos esperar hasta que regresemos de las vacaciones?” Pero yo insistí. Y en buena hora, pues de otra forma hubiéramos pasado el resto de nuestras vidas pleiteando para intentar llevarnos nuestra fortuna del país.

El día que nos marchamos a Nueva York fue un día doloroso. Mientras Oona estaba haciendo los últimos arreglos de la casa, yo me quedé fuera, en la pradera, contemplando la casa con sentimientos contradictorios. ¡Cuántas cosas me habían ocurrido en aquella casa! ¡Cuánta felicidad gocé en ella y cuánta angustia! Ahora el jardín y la casa tenían un aspecto tan apacible y amistoso, que me sentía conmovido al dejarlos. 

Después de decir adiós a Helen, la doncella, y a Henry, el mayordomo, me dirigí a la cocina para decir adiós a Anna, la cocinera. Soy muy tímido en tales ocasiones, y Anna, una mujer robusta y gorda, era un poco sorda. “Adiós”, tuve que repetirle, tocándola en el brazo.

Oona fue la última en salir. Después me contó que había encontrado a la cocinera y a la doncella llorando. Jerry Epstein, mi ayudante de dirección, estaba en la estación para despedirnos. El viaje a través del país fue un sedante. Pasamos una semana, en Nueva York antes de tomar el barco. Justamente, cuando está preparándome para iniciar le goce de las vacaciones me llamó mi abogado, Charles Schwartz, para decirme que un antiguo empleado de la United Artists había entablado un pleito contra la Compañía, reclamando no sé cuántos millones.

“No son más que ganas de fastidiar, Charlie. De todas maneras, quiero evitarte el tener que acudir a una citación judicial, porque esto te obligaría a regresar de tus vacaciones”. Por lo cual los últimos cuatro días estuve encerrado en mi habitación y me vi privado del gozo de ver Nueva York con oona y los niños. Sin embargo, tenía intención de dar una proyección privada de Candilejas para la prensa, con citaciones o sin ellas.

Embarqué en el Queen Elizabetrh a las cinco de la madrugada, en una hora romántica, pero por la sórdida  razón de evitar que me entregasen una citación. Las instrucciones de mi abogado fueron que embarcase furtivamente, me encerrase en mi camarote y no apareciese en cubierta hasta que el práctico hubiese desembarcado. Como hacia doce años que estaba preparado a esperar lo peor, obedecí.

Había soñado verme en cubierta con mi familia, disfrutando de aquel emocionante momento que es la partida de un barco, cuando suelta sus amarras y se desliza conduciéndonos a otra vida. En lugar de esto, estaba encerrado ignominiosamente en mi camarote, atisbando a través de la portilla. “Soy yo”, dijo Oona, llamando a la puerta. La abrí. 

“Jim Agree acaba de llegar para despedirse de nosotros. Está en el muelle. Le he gritado que te había escondido para evitar que te entregasen la citación y que le saludaras desde la portilla. Allí está ahora, en el extremo del muelle.” Me dijo. Vi a JIm, algo separado de un grupo de personas, de pie bajo el implacable sol, mirando al barco. Con toda celeridad me quité el sombrero, saqué el brazo por la portilla y lo agité, mientras Oona miraba por la segunda portilla. “NO, no te ha visto todavía”. Me dijo ella.

Y Jim no me vio jamás; y aquella fue la última visión que tuve de Jim, de pie, solo, como si estuviera separado del mundo, atisbando y buscando. Dos años después murió de un ataque al corazón. Por fin emprendimos el viaje, y no bien el práctico se hubo marchado descorrí el cerrojo de la puerta y subí a cubierta como un hombre libre. Allí estaba la silueta altanera de Nueva York, distante y magnánima, alejándose de mí a la luz del sol, haciéndose más etéreamente bella a cada momento… Y la visión de aquel vasto continente que desaparecía en la niebla me produjo una sensación especial.


CHAPLIN A BORDO DEL QUEEN ELIZABETH


Aunque excitado de antemano ante la idea de visitar Inglaterra con mi familia, me sentía agradablemente sereno. El largo trayecto por el Atlántico es purificador. Me sentía otra persona. Ya no era un mito del mundo cinematográfico, blanco de la acritud de las gentes, sino el hombre casado que se marchaba de vacaciones con su esposa y su familia. Los niños estaban en cubierta, divertidos con sus juegos, mientras Oona y yo nos sentábamos en un par de tumbonas. Y de este modo comprendí lo que era la felicidad completa: algo muy cercano a la tristeza.

Hablábamos afectuosamente de los amigos que dejábamos detrás de nosotros. Hablamos incluso de la simpatía de la gente del Departamento de Inmigración. ¡Qué fácilmente se sucumbe a una larga cortesía! La enemistad es difícil de fomentar.

Oona y yo teníamos el propósito de tomarnos unas largas vacaciones y de divertirnos; y con la presentación de Candilejas aquellas vacaciones tendrían su finalidad. La idea de combinar los negocios con el placer era sumamente agradable. 

La comida al día siguiente no pudo ser más alegre. Nuestros invitados fueron Arthur Rubinstein y su esposa y Adolph Green. Pero estando en la mitad de ella entregaron a Harry Croker un cablegrama. Iba a guardárselo en el bolsillo, pero el repartidor le dijo: “Están esperando contestación por la radio”. Mientras lo leía se le ensombreció la cara; luego se disculpó y se levantó de la mesa.

Poco después me llamó a su camarote y me leyó el cable. Me anunciaban que las puertas de los Estados Unidos estaban cerradas para mí, y que antes de que pudiera entrar de nuevo en el país tendría que presentarme ante el Comité Investigador de Inmigración para contestar a unas acusaciones de orden político y de depravación moral. La United Press deseaba saber si tenía yo algún comentario que hacer.

Mis nervios se pusieron en tensión. El volver a entrar o no en aquel desdichado páis tenía poca importancia para mí. Me hubiera agradado haberles dicho que cuanto antes me viera libre de aquella atmósfera cargada de odio sería mejor, que estaba harto de los insultos de América y de su farisaica moral, y que todo el asunto era una pesada molestia. Pero todo cuanto yo poseía estaba en los Estados Unidos, y me aterraba pensar que pudiesen hallar una forma de confiscarlo. Ahora podía esperar de ellos cualquier acción carente de escrúpulos. Así es que eme destapé con una declaración pomposa, diciendo que regresaría para contestar a todas sus acusaciones, y que el permiso de retorno que tenía no era un papel mojado, sino un documento que se me había dado de buena fe por el Gobierno de los Estados Unidos… y bla, blablá…

No tuve reposo ya en el barco. Recibí telegramas de la prensa de todas las partes del mundo pidiéndome declaraciones. En Cherburgo, nuestra primera escala ante de Southampton, más de cien periodistas europeos subieron a bordo para interviuvarme. Decidí  concederles una hora en el comedor después del almuerzo. Aunque se mostraron simpáticos, la prueba fue pesada y agotadora.

El viaje a Southampton a Londres fue desasosegado, pues mucho más importante que ser rechazado por los Estados Unidos era mi ansiedad por saber cuál sería la reacción de Oona y de los niños cuando vieran por vez primera la campiña inglesa. Durante años enteros había estado alabando la maravillosa belleza de la aparte del suroeste de Inglaterra: Devonshire y Cornualles, y ahora estábamos pasando ante lúgubres bloques de edificios de ladrillo rojo y de calles de casas uniformes serpenteando sobre las colinas. Oona dijo: “Todas parecen iguales”. “Danos una oportunidad”, le dije. “Sólo acabamos de salir de Southampton”.

Y a medida que nos fuimos adentrando el paisaje se hizo, claro es, más bello. Cuando llegamos a Londres, por la estación de Waterloo, la muchedumbre fiel estaba allí, tan leal y entusiasta como siempre. Las gentes nos saludaban y aplaudían cuando salimos de la estación. “Háblales fuerte, Charlie”, gritó una voz. Aquello confortó mi corazón. Cuando, por fin, Oona y yo tuvimos un momento de tranquilidad, permanecimos asomados a la ventana de nuestra suite en el piso quinto del Savoy Hotel. Le señalé el nuevo puente de Waterloo; pese a su belleza, ahora significaba poco para mí, salvo que me conducía a mi infancia. Permanecimos callados, gozando de la vista más emocionante de una ciudad que puede existir en el mundo. He admirado la romántica elegancia de la Plaza de la Concordia en París, he sentido el místico mensaje de un millar de ventanas resplandecientes a la puesta del sol en Nueva York; pero, para mí, la vista del Támesis desde nuestra ventana del hotel las supera a todas en grandeza funcional, teniendo al mismo tiempo un sentido profundamente humano.

Mis amigos me han preguntado cómo me las arreglé para suscitar estar hostilidad de los americanos. Mi estupendo pecado fue, y sigue siendo, mi carácter no conformista. Aunque no soy comunista, me negué a seguir la corriente y a odiarlos. Esto, naturalmente, ha molestado a muchos, incluyendo la Legión Americana. No me opongo a esta organización en lo que respecta a su significación, verdaderamente constructiva; medidas como la enseñanza obligatoria, la Carta de Derechos y otros beneficios para los ex combatientes y sus hijos necesitados, son excelentes y humanitarios. Pero cuando los Legionarios rebasan sus derechos legítimos y bajo la máscara del patriotismo utilizan su poder para abusar de los demás, entonces cometen un delito contra la estructura fundamental del Gobierno americano. Estos superpatriotas pueden llegar a ser las células que conviertan América en una nación fascista.

En segundo lugar, yo era opuesto al Comité de actividades antiamericanas, ya de principio un título deshonesto, lo suficientemente elástico para cerrar su garra alrededor de la garganta y estrangular la voz de cualquier ciudadano americano cuya honrada opinión sea minoritaria.

En tercer lugar, nunca he intentado hacerme ciudadano americano. Sin embargo, hay una gran cantidad de americanos que se ganan la vida en Inglaterra y que no han intentado nunca hacerse súbditos británicos; por ejemplo, un director americano de la M. G. M:, que gana en dólares a la semana un sueldo de cuatro cifras, ha vivido y trabajado en Inglaterra desde hace más de treinta años sin hacerse súbdito británico, y los ingleses no le han molestado nunca.



fuente_CHARLES CHAPLIN